Silent promise 55

Fic de Unicornlitz. Temporada II

Capítulo 55

El plan es sencillo y quedamos en ejecutarlo paso a paso, con precisión militar. Primero organizamos el golpe al almacén del cabrón de Brian. Lo haremos en exactamente dos semanas. Eso nos dará tiempo suficiente para obtener inteligencia precisa sobre qué almacén atacar, cuántos guardias tiene, qué tipo de seguridad, las rutas de entrada y salida y planear la operación sin margen de error. No podemos permitirnos fallar en esto. Es demasiado importante.

Inmediatamente después del golpe, «libero» a mi moreno. Vamos a crear una situación en la que lo dejamos abandonado en un lugar concreto tras enviar un mensaje anónimo a la DEA desde un teléfono desechable imposible de rastrear. Tengo el sitio perfecto ya seleccionado, que es un terreno abandonado en las afueras de la ciudad, lo bastante aislado para que resulte creíble pero lo bastante accesible para que la DEA pueda llegar rápido. La DEA lo recogerá después de verificar que no sea una trampa, que realmente tenemos a su agente con nosotros y lo estamos dejando marchar.

La historia que he inventado para Willem es sólida y hemos repasado cada detalle juntos. Dirá que lo mantuvimos en una especie de calabozo improvisado en un sótano, dando detalles como que era de paredes de hormigón sucias con manchas de humedad, un olor penetrante a moho que nunca se iba, una puerta de metal casi oxidada que chirriaba al abrirse, vigilada constantemente por varios de mis hombres que rotaban en turnos de seis horas. Sin ventanas, sin luz natural, solo una bombilla amarillenta que parpadeaba. Sin saber dónde estaba exactamente porque lo movimos con los ojos vendados. Alimentado de forma irregular con comida básica. Interrogado ocasionalmente pero nunca torturado físicamente de forma que dejara marcas permanentes, solo presión psicológica.

Él mismo me dijo que se encargaría de añadir más detalles a la historia para que resultara aún más creíble, y confío plenamente en que lo hará. Bill es inteligente, sabe cómo manipular una narrativa, cómo añadir esos pequeños detalles emocionales que hacen que una historia suene auténtica bajo un interrogatorio intenso. Conoce los protocolos de la DEA mejor que nadie.

Mientras la DEA está feliz de recuperar a su agente y lo interrogan exhaustivamente durante semanas, y lo harán, no tengo ninguna duda, lo someterán a pruebas de polígrafo, evaluaciones psicológicas, interrogatorios repetidos buscando inconsistencias, nosotros aprovechamos ese tiempo precioso para contactar a los otros clanes. Les enviamos emisarios de confianza con la propuesta formal escrita y sellada, los invitamos a la reunión cumbre en territorio neutral y les mostramos evidencia fotográfica y muestras del cargamento que le quitamos a Brian como prueba tangible de nuestra capacidad y seriedad.

Celebramos la reunión cumbre con todos los líderes presentes. Si todo sale como planeo, si logro convencerlos de que unidos somos más fuertes, firmamos el pacto de alianza y nos convertimos en una coalición formal contra Brian. Un frente unificado.

Con la DEA temporalmente fuera de juego porque recuperaron a su agente y están ocupados procesando su regreso, y con el respaldo sólido de los otros clanes, lanzamos una ofensiva coordinada y devastadora contra el Clan Nox. No solo nosotros atacando, sino todos juntos, simultáneamente, en múltiples frentes. Atacamos sus almacenes principales, cortamos sus rutas de distribución, presionamos a sus contactos y proveedores, congelamos sus cuentas donde podamos. Lo debilitamos de forma sistemática y metódica hasta que no le quede más remedio que replegarse por completo o enfrentarnos directamente en una batalla que no puede ganar.

Y cuando se enfrente directamente, porque sé que lo hará, conozco cómo piensa ese hijo de puta, su ego no le permitirá retroceder, todos estaremos listos y esperando. Será su fin.

Mi plan tiene que funcionar sí o sí, no hay alternativa. Porque si no lo hace, Brian nos destruirá a todos eventualmente, uno por uno, como ha hecho con todos los que se le oponen. Y no voy a permitir eso. He esperado diez largos años para destruir a ese maldito, diez años planeando, construyendo poder, esperando el momento perfecto. Y ahora que tengo una oportunidad real, ahora que tengo a Bill de vuelta y una razón aún más fuerte para pelear, no voy a dejar que nada ni nadie se interponga en mi camino.

Entonces está decidido y sellado. En dos semanas exactas, cambiamos el juego por completo. En dos semanas, Brian va a entender que ya no es el rey intocable del narcotráfico.

Nos encontramos todos brindando con los vasos levantados, sellando así el inicio de una guerra que determinará el futuro de todos nosotros y posiblemente el equilibrio de poder en todo el continente. Ya les he explicado a todos cada paso del plan con todo lujo de detalles, respondiendo cada pregunta, cada preocupación. Mi moreno estaba un poco inquieto durante toda la conversación y es completamente normal. Aún es incierto si podremos realmente con esto, si saldremos victoriosos o si terminaremos todos muertos. Es una apuesta enorme.

Lo vi alterado a pesar de que se estaba conteniendo admirablemente, tratando de mantener una fachada tranquila, pero yo lo conozco demasiado bien. Veo la tensión en sus hombros, la forma en que aprieta su vaso con más fuerza de la necesaria, cómo su mirada se pierde ocasionalmente. Así que pensé en la opción de irnos a mi apartamento de una vez, ya que hemos discutido con mi gente todo lo que necesitábamos discutir por hoy. Necesitamos descansar, procesar todo, y Bill necesita sentirse seguro.

Me despedí de todos ellos, quedando en que mañana temprano, a las nueve en punto, nos reuniríamos nuevamente para comenzar con la búsqueda intensiva de información sobre el Clan Nox y sus territorios, dónde están exactamente sus almacenes, cuántos hombres tiene Brian, cuáles son sus rutas más vulnerables, quiénes son sus contactos principales que podríamos voltear con la oferta correcta.

Bajamos las escaleras del área VIP los dos, lo tengo firmemente tomado de la mano, entrelazando nuestros dedos mientras pasamos por delante de la barra principal del bar. Hay muchos tíos sentados en los taburetes altos, tomando cerveza, whisky, vodka, lo que sea que esté disponible. Algunos con sus respectivas parejas besándose sin importarles quién los vea, otros simplemente borrachos riéndose estúpidamente de chistes que probablemente no son graciosos, y otros más besándose intensamente con cualquier chica que encontraron dispuesta esta noche.

El ambiente es ruidoso, lleno de humo de cigarrillo y música electrónica retumbando desde los altavoces.

Para mi absoluta desgracia, veo a Catalina a lo lejos charlando animadamente con el barman, Jason, un tipo de confianza que lleva trabajando aquí tres años. Él logra enfocar su mirada en mí primero y le dice algo a Catalina, señalando discretamente en mi dirección. Segundos después ella se gira y me ve, sus ojos se iluminan inmediatamente. Yo trato desesperadamente de desviar la mirada antes de que haga contacto visual completo, incluso apresuro mis pasos casi arrastrando a mi moreno hacia la salida, pero igualmente mis esfuerzos son completamente en vano. Ella llega hasta nosotros con una gran sonrisa brillante en sus labios pintados de rosa.

—¡Klaus!— exclama lo suficientemente alto como para que su voz se escuche claramente sobre la música atronadora y las conversaciones. Yo me hago el despistado, el que genuinamente no ha oído nada, pero mi moreno no cae en esa táctica. Él miró inmediatamente hacia el lugar de donde provino ese grito —¡Klaus!

—Mierda— gruño por lo bajo, maldiciendo mi suerte.

—Amor, te está llamando una chica— me dice Bill, deteniendo completamente sus pasos y obligándome, prácticamente, a que yo también lo haga o termine tirando de él torpemente. Lo miro haciéndome el despistado otra vez, encogiéndome de hombros como si no tuviera ni idea de qué habla. Él me señala con la cabeza hacia la mujer detrás de mí —Esa chica de ahí te está llamando.

Su expresión no muestra ningún tipo de emoción obvia. Se ve neutral, indiferente al asunto, pero hay algo en sus ojos que me dice que está analizando la situación con cuidado. Muy a mi pesar me veo obligado a darme la vuelta sobre mis talones para enfrentar a Catalina, quien al darse cuenta de que finalmente la reconozco, se acerca rápidamente sin borrar esa sonrisa de su rostro.

—Ey…— saludo sin muchos ánimos, con mi voz plana.

—¡Hola!— dice ella con entusiasmo genuino, y se acerca para abrazarme sin que yo pueda evitarlo o retroceder sin parecer maleducado. Siento cómo por el movimiento Bill suelta mi mano, dándole espacio a ella. Catalina me aprieta entre sus brazos y no exagero cuando digo que casi me saca el aire de los pulmones —¡Estaba buscándote por todo el bar!

—Ah, ¿sí?— digo con algo de torpeza evidente en mi voz, tratando de apartarme sutilmente del abrazo.

—¡Sí!— finalmente me suelta —¿Qué tal el tema con tu novio? Espero que esté mucho mejor ahora. La última vez que hablamos me dijiste que estaba en el hospital y te veías muy preocupado.

Aprovecho inmediatamente la oportunidad perfecta que la vida parece darme para salir del aprieto y cambiar el foco de atención.

—Oh, sí, sí. Mi nene está perfectamente bien ahora, completamente recuperado— digo, y lo señalo con ambas manos extendidas como si fuese una obra de arte invaluable que estoy mostrando orgullosamente al mundo. Obviamente lo es para mí, mi moreno es el ser más hermoso y perfecto que he visto en mi vida —Él es Benjamín, mi mundo entero, el amor de mi vida, mi futuro esposo.

Ella lo mira y sonríe, aunque su sonrisa… no sé, hay algo en ella que no me parece completamente sincera. Se ve un poco forzada en las comisuras, no llega del todo a sus ojos. Quizás solo son ideas mías, paranoia.

Catalina extiende su brazo hacia mi moreno, que está parado muy serio y con expresión neutra a mi lado. Él apenas esboza una pequeña sonrisa que se ve forzada desde cualquier ángulo que se mire y le recibe la mano, estrechándola en un saludo breve, seco, profesional. Nada cálido. —Mucho gusto— dice Bill con educación básica pero sin entusiasmo.

—El gusto es mío— responde Catalina.

Me fijo en ella mientras hablan, y bueno, no es que la esté mirando demasiado o con intenciones raras, pero es imposible no notar cómo va vestida esta noche. Lleva un top negro, sencillo, de esos que parecen no requerir esfuerzo y aun así logran llamar la atención naturalmente. Le queda ajustado al cuerpo, limpio, sin ningún detalle que sobre o distraiga. Minimalista… y precisamente por eso, peligroso en su simplicidad. La falda vaquera es corta, llegándole a medio muslo, con bolsillos grandes a los lados, medio estilo dosmilero, retro. No es delicada ni pretenciosa, es práctica, con actitud. Como si pudiera sentarse en cualquier sitio sin preocuparse, y eso, no sé exactamente por qué, siempre resulta atractivo. Muy atractivo.

Botas negras con plataforma gruesa, pesadas, firmes, con hebillas plateadas. De esas que hacen ruido distintivo al caminar sobre el suelo de madera, que no son «lindas» en el sentido tradicional sino que son fuertes, con carácter. Y le quedan bien, joder, le quedan muy bien.

Las gafas oscuras de montura redonda que lleva colocadas sobre la cabeza, sujetando su pelo castaño ondulado hacia atrás, le dan un toque despreocupado pero guay. El bolso negro de cuero colgado al hombro completa todo el conjunto como si lo hubiera armado sin pensar demasiado, con esa eficiencia natural que algunas personas tienen.

Vale, solo estoy observando objetivamente. Y sí, es una chica guapa, eso es un hecho innegable. Se ve segura de sí misma, cómoda en su propia piel, con esa confianza tranquila que resulta magnética. Pero tranquilos, tranquilos… sigo sabiendo perfectamente a quién amo y con quién quiero pasar el resto de mi vida. Mi corazón le pertenece completamente a Bill.

Aunque, bueno… ojos tengo y funcionan perfectamente. Puedo reconocer cuando alguien es objetivamente atractivo sin que eso signifique nada más.

—Mi amor, ella es Catalina…— me apresuro a explicarle a Bill antes de que malinterprete algo, ya que me está mirando con esa expresión sutil de: «más te vale explicarte ahora mismo antes de que te monte un pollo» —La chica que ayudé a escapar de las manos de Rodrigo en Brasil, ¿te lo conté, no?

No recuerdo con certeza si le había mencionado esa historia o no. Bill no me responde verbalmente, solo me mira fijamente esperando que continúe.

—La traje aquí conmigo cuando salimos de allá y ahora es la nueva organizadora y supervisora de las bailarinas del bar— continúo explicando —Se encarga de coordinar los vestuarios que usarán cada noche, los horarios de los shows que darán, la coreografía, ese tipo de cosas administrativas…

—Por cierto, habrá un show especial esta noche en media hora— menciona ella muy alegre, emocionada —Te estaba buscando precisamente porque quería que vinieras a verlo, si puedes, claro. No quiero presionarte. Así aprovechamos también para hablar un poco más tranquilos. Realmente me siento muy agradecida contigo por sacarme de ese lugar horrible, Klaus. Me salvaste la vida literalmente. ¿Puedes aceptarme un trago mientras conversamos? Sería guay conocernos mejor, ¿verdad?

Lo dice con genuina esperanza brillando en sus ojos, esperando que acepte.

Yo miro a mi moreno, buscando su aprobación o al menos alguna señal de lo que está pensando. Él ha vuelto a su expresión completamente seria e inexpresiva. Indiferente. Imposible de leer.

—No lo sé, Catalina. Tengo cosas importantes que hacer y asuntos que resolver esta noche…

—¡Oh, vamos, Klaus!— dice ella comenzando a reír brevemente, dándome un pequeño golpe juguetón en el brazo. Bill alza entrecierra sus ojos ante eso —¡No puedes ser tan aburrido y antisocial! ¡Eres el dueño del bar y ni siquiera te quedas a disfrutarlo!

Willem alza una ceja lentamente, su expresión es todavía neutral pero hay algo calculador en sus ojos.

—Sí, amor… deberías aceptarle el trago— dice él con un tonito de voz particular que definitivamente no me gusta nada, suena demasiado controlado —Así pueden hablar de lo que sea que necesite discutir contigo sobre su trabajo y se van conociendo mejor, ¿no? Es tu empleada, deberías tener una buena relación laboral con ella.

No puede estar hablando en serio. ¿Por qué me está haciendo esto?

—No, bebé, en serio tengo muchas cosas que hacer esta noche, ¿lo olvidas?— le digo, tratando de comunicarle con la mirada que no quiero quedarme.

—Un trago no te tomará más de veinte minutos— responde él —No es nada comparado con todo el tiempo que tienes disponible.

Mierda, Bill. Deberías estar ayudándome a salir de esta situación incómoda, no metiéndome más profundo en ella.

—No, no… mejor lo dejamos para otro día, Catalina— le digo a ella directamente, mirándola a los ojos con firmeza —De verdad tengo muchos asuntos urgentes que resolver esta noche. Pendientes importantes.

—Pero yo quería hablar contigo específicamente sobre el tema de las bailarinas— insiste ella, haciendo un puchero —Tengo varias dudas sobre cómo funciona todo y nadie me ha explicado bien los detalles. ¿O hay alguien más encargado de estas cosas cuando tú no estás disponible? ¿Alguien más a quien pueda acudir?

Nadie. Solo yo manejo esos temas directamente. Mierda.

Bufo con resignación. —Realmente tengo que…

—Escucha lo que tiene que decirte, Klaus— me interrumpe mi moreno, su voz es tranquila pero con un tono que no admite discusión —Si tiene dudas laborales legítimas, deberías resolverlas. Eres su jefe, es tu responsabilidad. Te veo en el apartamento cuando termines. No te demores mucho, ¿sí?

Lo miro sin entender completamente su actitud, confundido por su comportamiento. Se me acerca lentamente, toma mi rostro con sus manos suaves y delicadas, y deja un beso prolongado en mis labios antes de dedicarme una sonrisa que puedo identificar inmediatamente como falsa de su parte. Está tratando de verse tranquilo y despreocupado ante toda la situación pero no lo consigue, no conmigo. Lo conozco demasiado bien, he estudiado cada expresión suya. Sé que el hecho de que me quede aquí hablando con Catalina no le gusta para nada, lo puedo ver en la tensión casi imperceptible alrededor de sus ojos, en cómo sus dedos se aferran un segundo más de lo necesario a mi rostro.

Lo cual me deja completamente intrigado y confundido. Si no le gusta la idea, si le molesta, ¿por qué simplemente no lo dice directamente? ¿Por qué insiste en que me quede?

Si a mí no me gusta que otros se le acerquen con intenciones obvias, siempre se lo voy a decir sin filtros. Soy muy posesivo cuando se trata de él, lo admito abiertamente. Posesivo en el sentido protector y amoroso, no en el tóxico y controlador, que quede claro. Pero creo que Bill tiene otra forma de pensar sobre estas cosas, otra filosofía sobre los celos y la confianza. O no sé, simplemente no lo entiendo en este momento.

Lo veo alejarse entre la multitud de gente bailando y bebiendo, perdiéndose entre los cuerpos. A lo lejos alcanzo a ver cómo las puertas plateadas del ascensor se abren, él entra, presiona el botón de nuestro piso, y segundos después las puertas se cierran llevándoselo. Se ha ido.

Me entran unas ganas enormes e irresistibles de correr inmediatamente tras él, alcanzarlo antes de que llegue al apartamento, y explicarle con todo lujo de detalles que Catalina es solo una chica que conocí en Brasil, que le estoy haciendo un favor dándole trabajo, que no hay absolutamente nada de lo que tenga que preocuparse o ponerse celoso. Pero Catalina me impide siquiera dar dos pasos en dirección al ascensor, tomándome firmemente del brazo con una mano sorprendentemente fuerte y guiándome con determinación hacia la barra principal.

—Tu novio es muy mono— me dice cuando finalmente nos sentamos en dos taburetes altos que estaban vacíos, girándolos para quedar frente a frente —Tiene unos rasgos muy delicados, casi femeninos. ¿Es rubio natural o se tiñó el pelo?

—Es moreno naturalmente— respondo, todavía pensando en Bill subiendo solo al apartamento —Pero se tiñó de rubio hace un tiempo porque quería cambiar un poco su look, probar algo diferente. Se ve increíblemente sexy así, ¿no crees?

—Sí, sí, definitivamente— ríe suavemente, jugando con un mechón de su propio pelo —Pero el rubio… hmm, no sé cómo decir esto sin que suene mal. Creo que no le sienta tan bien como podría el negro. ¡Y no me tomes a mal!— aclara rápidamente cuando me ve fruncir el ceño ligeramente ante su comentario —Se ve increíble, es guapísimo, eso es innegable. Pero personalmente creo que el rubio no es el color ideal para él. No combina perfectamente con el tono de sus ojos marrones, y tampoco con su tono de piel. El contraste no es el mejor. Aun así se ve súper bien, eh. Solo digo que el negro probablemente le quedaría mejor.

—Todo le queda bien a él, absolutamente todo— le digo con convicción total —A mí me encanta su pelo rubio, me vuelve completamente loco. Me fascina. Pero su pelo negro también lo hace ver hermoso, elegante, misterioso. Bueno, la verdad es que siempre se ve perfecto sin importar qué. Incluso si decidiera pintárselo de rosa, morado, azul, o cualquier color del arcoíris, se vería increíblemente atractivo de todas formas. Todo lo que se pone, cualquier ropa que usa, cómo se maquilla con esos delineados perfectos, o incluso completamente sin maquillaje recién despertado… todo en él es precioso y perfecto.

Me doy cuenta de que estoy sonriendo como idiota solo de hablar de él.

—Cuando duerme se ve como un ángel, tan pacífico y hermoso. Y en las mañanas cuando se despierta todo despeinado, joder, es perfecto. No existe un momento del día en que no me parezca la persona más hermosa que he visto.

Catalina me mira con una sonrisa creciente, casi divertida. —Woah, woah… se nota muchísimo que te tiene completamente enamorado y rendido a sus pies, ¿eh? Hablas de él como si fuera lo único que existe en tu mundo.

—Porque lo es— respondo sin dudar ni un segundo —Él me tiene completamente a su merced. Haría cualquier cosa por él, literalmente cualquier cosa. Mataría por él, moriría por él. Es mi razón de existir.

Ella se ríe con genuina diversión ante mi intensidad. —Está bien, está bien, eres oficialmente el novio más enamorado que he conocido…— dice, sacudiendo la cabeza —Pero dejemos esos temas románticos por ahora y enfoquémonos en el trabajo, ¿te parece? Que para eso te secuestré aquí.

—¿Algo en concreto que quieran tomar?— pregunta uno de los barmans acercándose a nosotros, un tipo joven que lleva trabajando aquí seis meses.

Pedimos dos cervezas bien frías para tomar. Cuando Marcus las trajo en botellas de vidrio oscuro, ya destapadas con el vapor frío saliendo de las bocas, Catalina y yo brindamos brevemente y comenzamos a hablar sobre el tema laboral de las bailarinas.

Continúa…

A esta parejita la amamos todos, ¿a que siiii? 😭💗. Son tan lindoooos, Tommie ama mucho a su morenito/rubiecito… y es mutuo. Peroooo… ¿podrá Tom a caso no fallarle a su bebecito?

Les dejo la dudita, la espinita… 😈.

¿Odian a Catalina? 🥺

por unicornlitz

Escritora del Fandom

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