
Fic TOLL de Kasomicu
Capítulo 10
Entre todas las cosas que amaba Bill de Tom, estaba el hecho de que el mayor, si no conseguía semillas, de algún modo, sabía cuales podrían servir, haciendo intentos en su huerto, hasta el punto de conseguir que tuvieran batatas, fresas y pepinos.
Tom realmente se sentía muy feliz y orgulloso por tener más variedad de verduras y frutas, y Bill sentía mucha admiración por él, probando el delicioso sabor de las fresas, y cómo es que Tom sabía hacerlas una especie de jalea, que sabía muy rico y se llamaba mermelada.
—Eres el más asombroso, Tom. Siempre me das cosas ricas —halagó Bill con ojos emocionados.
Tom sonrió, tomando un poco de la mermelada con sus dedos y poniéndoselo sobre los labios de Bill.
—También esto podemos usarlo para otras cosas… —mencionó Tom, mientras Bill chupaba los dígitos del mayor.
Luego Bill entendió que incluso lo comestible sería para comerse sobre el cuerpo, ya fuera en el pene de Tom, o en su trasero, y que lejos de asquearle la idea, lo disfrutó mucho, y también Tom amaba la mermelada de fresa, por lo mismo es que se la embarró sobre el miembro de Bill, dejándoselo limpio, aunque también el menor se corrió en su boca.
Al final quedaron pegajosos pero muy felices, tomando una ducha entre ambos.
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También Bill vio cuando ingresó una cucaracha al búnker, y él sintió pánico, subiéndose sobre una silla.
—¡Tomi, por favor, mátala! ¡Me quiere tocar! —dijo Bill, con sus más de dos metros espantado con un bicho que no hacía ni un dedo suyo, pero era asqueroso.
—Malditas cucarachas, y tú todo llorón cuando de un pisotón puedes hacerla puré —se quejó Tom, pero igualmente utilizó un pedazo de papel para correartearla.
—Pero me da miedo, Tom —masculló Bill, aún sobre la silla.
Tom chasqueó la lengua, pero terminó por matarla.
—¡Eres mi héroe, te amo, Tom —dijo Bill con emoción, bajando de la silla, para ir a abrazar al mayor.
—Ugh, llorón —respondió Tom, aunque igualmente le correspondió al abrazo.
Ya había pasado más de un año desde que Tom recuperó la memoria, y estaban en aquella relación, dónde Bill atesoraba cada momento al lado del mayor, tomándose fotos cada que podían.
Bill era muy feliz con el mayor, el problema llegó de una forma que Bill jamás se lo esperó. Cuando salió y encontró una gallina salvaje, entonces, en vez de matarla, porque tampoco nunca había visto o comido una, así que no tenía conocimiento de cómo podía matarlo, de entre tantos métodos, es que la llevó de regreso al búnker, enseñándosela a Tom.
Tom miró feliz y sonriente a aquel pollo, abrazándolo contra su pecho, y haciendo que Bill se sintiera morir. ¿Por qué Tom se encariñaba con aquel pollo tonto?
—¿No lo vas a matar para comerlo? —inquirió Bill, sintiendo celos enfermizos por aquel animal.
—No… Es una hermosa gallina, tan linda —masculló Tom, dándole un beso sobre su lomo con plumas—. Mi preciosa, la llamaré Macha —dictaminó con amor.
Bill sintió su corazón rompiéndose en mil pedazos. Macha le robó el amor que le daba Tom, no se la iba a comer, se la iba a quedar, le daba afecto, y no golpes, no le gritaba ni nada…
Macha tenía más de Tom que él mismo.
“Espero que el pollo muera”, pensó Bill.
Luego de ello, Bill es que notó que Tom le hizo hasta una cama improvisada con pequeñas ramas, dónde Macha dormía. Cuando Bill mismo dormía en el sillón si Tom se enojaba, pero no, Macha no, ella recibía caricias mientras comía.
Después es que Tom sonreía feliz cuando consiguió huevos, Macha daba huevos, y pues aquella gallina rompe hogares, recibía más caricias y felicitaciones por haber soltado huevos.
Bill sí disfrutó comer huevo frito, omelette y todas esas cosas que se podían hacer con los huevos, sin embargo, igualmente Bill no podía estar tranquilo.
Tom centraba toda su atención en Macha, muchas veces durmiéndose en el sillón abrazado a ella.
Bill la detestaba, se imaginaba todas las formas en que podría matar a Macha por robarle la atención de su novio.
Bill mismo, por estar tan al pendiente de Tom con aquella gallina rompe hogares, es que se descuidaba en sus comidas, con Tom diciéndole que comiera, y Bill diciéndole que lo haría después, Tom dejaba de insistir, pero Bill aún obsesionado por Tom y Macha no podía dejar de verlos.
Incluso Bill tenía problemas para dormir, bebiendo menos agua, manteniendo las obligaciones con los peces y así, básicamente porque veía que Tom se lo decía.
Bill quería besos, caricias, que Tom le dijera que era un buen chico, como hacía con Macha, él evidentemente no podía poner huevos, pero sentía mucha envidia de aquel pollo, cómo es que Tom le decía a Macha que era su tesoro.
Así que incluso había noches dónde Bill sollozaba, lamentándose por no ser un pollo.
“Tom ya prefiere a Macha… ¿Será que se olvide que me ama? Ya no me da besitos ni tenemos momentos de adultos… ¿Por qué Macha tiene que robarme lo que más amo?”, pensó Bill en lo que controlaba su llanto para que no hiciera bulla, para no despertar a Tom que estaba roncando a su lado, o se enojaría por despertarlo, y no podría con más rechazo, no cuando Bill estaba perdiéndolo, a su Tom, a su Tomi, con quienes tenían sus hijas las plantas, Tomi 3 le había dado batatas, Tomi 6 fresas, Tomi 8 pepinos… Ellos eran una familia dónde Macha salía sobrando.
Pero Bill sentía que era quien sobraba entre Tom y Macha.
Bill no podía simplemente fingir que no pasaba nada, aunque empezaba a sentirse mal, no sólo emocionalmente sino también físicamente, empezó a percibir su cuerpo más débil.
—Seguro debe ser por el aroma horrible de Macha —comentó Bill, que todavía era sucia porque se hacía en cualquier lado, y si él quería quejarse, Tom lo callaba.
—Ella no sabe lo que hace, así que déjala, ya luego lo limpio yo —defendió Tom a su gallina.
Bill se calló, pero empezó a notar que ya no podía estar detrás de Tom, porque prefería estar en la cama, no como cuando se sentía triste y tenía pensamientos negativos, que sí los tenía por culpa de Macha, sino un malestar a nivel físico, que incluso ya hasta se sentía tan caliente, sudando, pero también escalofríos.
Bill se estaba resfriando, no se había dado cuenta que entre todo su estrés y obsesión con el asunto de Tom y Macha, se había descuidado, bajado sus defensas y ahora estaba allí en cama.
Tom lo vio, tocándole la frente.
—Estás enfermo, Bill —soltó Tom, para luego salir y volver con un trapo húmedo que situó sobre su frente, que estaba frío y le daba una sensación de calma sentirlo en su rostro caliente—. Quítate la colcha. Tienes que tomar un baño para bajarte la temperatura —ordenó el mayor.
Bill asintió, quitándose la colcha y luego yendo a tomar una ducha sin Tom, lo cual hacía que Bill lo extrañara más porque sus baños en la tina terminaban en sesiones amorosas viscosas. Pero Bill no estaba en su mejor momento.
Al día siguiente, con Bill aún soportando las molestias del resfrío, vio cómo Tom entró con una bandeja y un cuenco de comida, con el ceño fruncido y los ojos rojos, en lo que le extendía la comida al menor.
—¿Por qué lloraste, Tomi? ¿Qué es esto? —inquirió Bill, en lo que recibía el plato.
—Come y calla —respondió Tom malhumorado.
Bill frunció el ceño confundido, pero decidió empezar a comer el plato de lo que parecía sopa, con pedazos peculiares de carne que era blanca así que no podía ser pescado, ni otra cosa, junto con zanahorias y poro, sabía bien, y aquello le hacía sentir mejor, no sabía si también tenía que ver el hecho de que Tom le estuviera prestando atención suficiente para cocinarle, llevarle la comida a la cama o el que nunca hubiera probado algo así de rico, pero se sentía feliz.
Cuando terminó de comer le sonrió.
—Muchas gracias, Tom —farfulló Bill, sintiendo su pecho caliente, mientras que mayor mantenía esa expresión molesta, quedándose en el borde de la cama—. ¿Te quedarás conmigo? —preguntó con temor, a sabiendas de que luego estaría al pendiente de Macha y se olvidaría de él.
—Sí, Bill —respondió Tom, esnifando con los ojos rojos.
—¿Entonces no estarás con Macha? —cuestionó Bill con temor, pensando que quizá si la recordaba, lo dejaría, pero es que detestaba a aquel pollo.
Tom apretó sus labios en una fina línea.
—No hablemos de Macha —soltó Tom, con la mandíbula apretada.
—¿Por qué no? Si sólo hablabas de ella, Tom —mencionó Bill, sin comprenderlo.
—¡Macha está en el caldo que te comiste, Bill! —gritó Tom, con el ceño fruncido pero con las lágrimas saliendo y Bill seguía sin comprenderlo, ¿esa carne rara era Macha? ¿Tom había matado a su gallina?—Es caldo de pollo… De gallina, de mi gallina valiente que sobrevivió al apocalipsis zombie, y me daba sus huevos puntualmente… Mi compañera fiel, pero la maté, porque no hay nada mejor que un caldo de pollo para superar un resfrío, y tú lo necesitabas —barbotó el mayor.
Bill se quedó sorprendido, cómo es que Tom había sido capaz de matar a su amada gallina, la cual Bill detestó tanto tiempo, incluso enfermándose por ello, para que Tom… Matara a Macha, por él, porque Bill estaba enfermo y Tom quiso ayudarle con caldo de Macha, que sabía exquisito, pero aún más al saber que era el cadáver de la gallina rompe hogares, que ya no los separaría y… Sí, le dolía su muerte, no porque Bill no deseara que Macha muriera, sino porque aquello lastimaba a Tom.
—Gracias, Tom, te amo —dijo Bill, poniendo la bandeja sobre la mesa de noche, y acercando sus manos a las de Tom, acariciándolos—. No tenemos otra gallina pero aún tenemos a nuestros peces y nuestros Tomis, no dan huevos, sin embargo, sí muchas cosas deliciosas —alentó el menor.
Tom soltó un suspiro. —Igualmente también comí el caldo y sí estaba rico. Sólo que siento que la traicioné, aunque… Era de esperarse, Macha no sería para siempre, en algún punto nos la comeríamos. Sino que es tan extraño que una gallina haya sobrevivido en este momento, siendo salvaje y todo, pero de algún modo, encontró la forma de sobrevivir, e incluso recibiendo cariño, sin picotearme ni nada. Me hizo pensar… En mí mismo, cómo es que sigo vivo pese a todo, y que en vez de dejar que viviera, al menos un poco más, me la comí. Sólo que lo hice porque era necesario para ti, y no me arrepiento pero sí me duele un poco. Siento que fui un imbécil en traicionar a mi mascota, mi amada y valiente Macha. Que todavía me miró cuando la desnuqué. Pobre mi Machita —masculló el mayor acongojado, sintiendo que eso lo hacía algo parecido a lo que hizo Wilhelm con él, un traidor que quería comérselo, aunque Tom sí le habló a su gallina, explicándole que lo hizo muy feliz pero que primero estaba Bill, que así estuviera algo raro estas semanas, de algún modo Bill también era como otro papá de Macha, le agradeció todo, explicándole que iba a matarla por un bien mayor.
Bill sintió su pecho apretado, y algo parecido a la culpa, ya que Tom realmente amaba a su gallina, y le causaba un dolor real, haciendo que se sintiera un traidor, y Bill recordó cuando le explicó bien lo de Wilhelm, el exnovio de Tom y cómo es que todo eso había hecho que Tom mismo no confiara del todo en las personas. Por lo que Bill se acercó a él, abrazándolo fuertemente contra su pecho, queriendo hacerle sentir bien con aquel gesto.
Bill nunca había tenido una mascota porque ni el conejo que creyó que era para aquel fin fue una, murió al poco tiempo para servirle como cadáver y aprendiera a coser. Así que no lo entendía del todo, pero si le daba dolor a Tom, también a él.
—Te amo, Tom. Pero no eres un traidor. Nunca pienses eso. Tú sólo lo hiciste por ayudarme, por cuidarme, por amor. Macha también recibió mucho amor hasta el final, así que no te culpes por esto. Tú nunca serás un hombre malo —le aseguró Bill a Tom, aún abrazándolo fuertemente contra su pecho, y él mayor se dejó, comenzando a sollozar más fuerte, desahogándose.
Tal vez era un tema sin importancia a simple vista, pero todo lo que conllevaba para Tom, quien había sentido algo de su vida anterior junto a Macha en aquellas semanas… Era incluso poco tiempo, no obstante, de igual modo, Macha siempre viviría en su memoria, y le reconfortaba que Bill le dijera aquello, como adivinando también que él se vio a sí mismo siendo alguien cruel e indolente.
Pero era cierto, Tom mató a Macha porque amaba a Bill, y porque él se prometió a sí mismo proteger a su novio siempre, y pues por ello, si tenía que elegir entre su hombre y Macha, la respuesta era clara, Macha tenía que morir.
Después de comer a Macha por unos tres días en el caldo de pollo, aún teniendo algunos huevos que dejó, es que Bill se mejoró, y trató de mantener lo más distraído a Tom que podía, ya con su energía y cuerpo en óptimo estado, se encargó de hacer que soltara “lágrimas buenas”, de esas que se le salían a Tom cuando hacían el amor.
También Bill encontró otra forma de animar a Tom, usando otra clase de distracciones, sin dejar de ocuparlo de noche, o de día, o a la hora que quisieran.
Bill y Tom empezaron a hacer prácticas de tiro diario, con Tom impresionándose por el retroceso que tenía su arma, y Bill muy feliz al hacer que para Tom fuera más llevadero pensar en dispararle varias veces a un blanco que la depresión que pudiera tener.
Bill había practicado con ello desde los cinco años, pero compartir esa actividad con Tom hacía que fuera más emocionante lo que él consideraba algo “normal”, aparte que Tom sí terminaba tan animado que se le ponía duro el miembro, ordenándole a Bill que se lo cogiera allí mismo. Lo cual era curioso porque primero Bill aplaudía por cómo mejoraba Tom a cada disparo, acercándose más al blanco, y luego el choque de sus pieles al penetrarlo… También sonaban como aplausos, aunque claro, Bill no usaba sus palmas para hacer ese sonido.
Bill empezó a escribir un diario desde que conoció a Tom, porque en sí, antes sólo tenía registro de las cosas que tenía que hacer, reglas, guías y demás. Sin embargo, con Tom, se percató que era mejor tener un registro más tangible, aún seguía haciendo dibujos, pero le hacía sentir bien el poder escribir cada día que tenía junto al mayor, y las cosas nuevas que le enseñaba, o lo bonito que era esperar al siguiente día.
Para este punto Bill ya tenía tres cuadernos llenos, dónde escribía uno a uno de sus días, y que releía feliz en ocasiones, recordando cada cosa que había pasado con el mayor.
Bill se cuestionaba cuántos diarios llegaría a escribir en total si seguía documentando su día a día, era curioso el pensar a futuro, pero había empezado a analizar en ello desde que tenía a Tom con él, que hablaba de vivir el día a día. Es decir, sí, a Bill siempre le habían inculcado el pensar a futuro, en su supervivencia, comida, aprender a matar y demás, pero no como Tom, quien le hablaba de conocer lugares, o enseñarle a manejar un auto o la motocicleta, ir a la playa y cosas así. Tom hablaba de un futuro donde tuvieran experiencias hermosas que atesorar, y eso era lo que Bill cavilaba, que antes no pensaba en un futuro con experiencias hermosas, sólo vivir porque se lo ordenaron, obedecer sin chistar porque no conocía más, sin embargo…
Había un mundo entero de posibilidades, de aprendizaje, de disfrutar… Existían tantas cosas que Bill no sabía que podía sentir o vivir, y que valían por completo la pena, así que el pensar en releer un diario en un futuro, dónde Tom siguiera a su lado, sintiendo aquello que llamaban nostalgia al recordar lo que vivieron su primera vez… Era algo que hacía que el pecho de Bill se calentase.
Bill sonreía ante ello, el cómo sí era prometedor y bonito pensar en tener un futuro, si era al lado de Tom, quien la había repetido más de una vez que no se moriría, y Bill se encargaba de mantenerlo así, porque si bien se llevaban ocho años, Bill sabía que parte fundamental de la buena salud era la nutrición, así que Bill se encargaba de que ambos comieran muy bien, siguiendo con sus rutinas de ejercicio en la sala de entrenamiento y…
También con hacer el amor, Bill había notado que aquello contaba como actividad física, sólo que siendo mucho más entretenida que el ejercicio regular.
Tom le había explicado cosas como que ellos tenían sexo homosexual, enseñándole la diferencia al respecto, cosas que Bill nunca supo porque sus padres no esperaban que él pudiera tener sexo o una familia propia, sólo que sobreviviera y no dejara entrar a nadie.
Tom le contó que él era gay, que en el caso de Bill no sabía si era sólo gay o bisexual, porque no es que Bill hubiera tenido interacción alguna con una mujer, pero que de cualquier forma, ellos estaban en una relación homosexual, mediante la cual ellos no podían tener hijos como los heterosexuales como sus padres. Que habían infinidades de orientaciones sexuales, y que se basaba en las distintas formas de sentir atracción por otras personas.
También Tom le dijo que ellos se amaban, eran novios, y que quizá en el mundo antes del apocalipsis, hubieran podido casarse, que mucha gente lo hacía, tal cual sus padres.
Bill pensaba en lo bonito que hubiera sido casarse con Tom.
—¿Te habrías puesto un vestido blanco como mi mamá? —inquirió Bill, tratando de imaginar a su novio vestido de blanco.
Tom frunció el ceño y le jaló de la oreja. —¡Entre hombres no se casan con vestido! ¡No porque me la metas me hace tu mujer! Sigo siendo un hombre que tiene pene y bolas, sólo que me gusta que me estimules la próstata, que ya te expliqué que es su punto dentro del ano. Si el mundo estuviera de cabeza, y los hombres pudieran embarazarse por algún gen mutante o algo así, igualmente estando preñado con barba seguiría siendo un hombre que no usaría vestido en una boda, ni al cual sus hijos le dirían mamá, no, incluso si en esta idea sacada de mi esquizofrenia pudiera salirme leche de los pectorales, seguiría siendo hombre —terminó por decir el mayor.
—Ok, lo siento, Tomi. No quería hacerte enojar. ¿Me perdonas y me das besito? Besito luego de enojarse —le recordó Bill, haciendo su boca una trompita para recibir un beso.
Tom soltó un suspiro pero lo besó.

Continúa…
RIP MACHA ;_; XD y ya sé, que Macha se llamó la gallina de Marimar, Tom Marimar, Tom Thalia ambos con T, todo relacionado xddd. Ok ya JAJAJA. Gracias a Chikparole por la manip y también la versión familia feliz de Bill, Tom y Macha. No olviden dejar sus comentarios en apoyo.
