Sin ventanas FIN

Fic TOLL de Kasomicu

Capítulo 12

Bill se sentía emocionado porque ahora ya sabía conducir la motocicleta de forma eficiente al igual que el auto, de todas maneras dejando que en ocasiones lo hiciera Tom, principalmente la moto, porque le gustaba abrazarlo por detrás al hacerlo.

—Igualmente te lo enseño no sólo para que lo sepas, sino que en algún punto ya no podré caminar ni con la prótesis. Por lo mismo es que te pedí que buscáramos una silla de ruedas —explicó Tom, en lo que terminaban de comer.

Bill asintió, sí comprendía que en un punto el dolor de usar una prótesis ya no le permitiría a Tom caminar con ella, existía una presión contra el muñón, así que era normal que aquello pasara. Ya tenían la silla de ruedas con ellos, así que si bien aún no la usaban, la tendrían a su disposición cuando aquello se diera.

Al menos Tom no lucía triste con pensar en ello, y eso le reconfortaba a Bill, porque él le había dicho que ya no quería morir, y eso lo hacía muy feliz, porque Tom tenía que ser eterno, quería que ambos vivieran para siempre, porque no había vida sin Tom, él era su brillo, su motivo y razón de seguir.

Cómo Tom le había explicado muchas cosas nuevas es que Bill también quiso que ambos experimentaran nuevas situaciones… Por lo que decidió que usarían juntos la mina M18A1 Claymore, en una zona con zombies, sólo que… Aprendieron también era mejor cubrirse los oídos para aquel momento, ya que el sonido fue tan fuerte que sintieron que se volvieron sordo por unos instantes.

También notaban que cada que salían, veían menos gente que no fuera zombie. Signos de que definitivamente el fin de la humanidad era una realidad.

Tom en realidad, no sentía miedo por ello, el saber que podrían ser los últimos humanos sobre la tierra, porque era en vano preocuparse al respecto por algo de lo cual él no tenía ningún control. Bill, por su parte, también sabía que la extinción de la raza humana había dado comienzo, pero como tenía a Tom, no le interesaba pensar en nada más.

Ambos vivían pensando en su futuro en el sentido de mantener a sus peces, el plantar más vegetales y demás, el saber que tenían que pensar en lo que consumirían, pero no atormentándose por ello, ni por lo demás.

Cada día era interesante en los términos que ellos mantenían.

De las pocas personas que aún quedaban, sí los ubicaban, y muchos codiciaban lo que tenían, ya que Bill y Tom, se mantenían armados en sus salidas, con un buen físico, y luciendo tan limpios que era evidente que ellos tenían un refugio, comida y armas, todo lo que gente quería en aquel momento.

No sabían sus nombres, así que los llamaban Lobo, el rey de Currumpaw y Blanca, por el primer relato del libro “Animales salvajes que he conocido” del escritor Ernest Thompson.

Cuando Tom escuchó a algunos hombres mencionar el apodo, él se sintió muy pagado de sí mismo, considerando que sí, podía ser Lobo, el rey de los lobos básicamente, poderoso y temido por todos, y que Bill, tal cual tierno como era, podía ser Blanca, la loba de Lobo.

Sin embargo, en una de las ocasiones donde los vieron y huyeron al notarlo con armas, es que Tom notó que al verlo dijeron: —¡Ahí está Blanca, huyamos antes de que llegue Lobo!

Bill llegó después pero Tom ya estaba muy enojado.

—¡¿Por qué carajos yo soy Blanca?! —le preguntó el mayor a su novio, con el ceño fruncido, sintiéndose totalmente enfurecido de aquel apodo que poseían no era porque Tom fuera Lobo, sino que él era Blanca, la loba hembra pareja de Lobo.

Bill, a quien Tom ya le había contado aquella historia, lo miró notando lo lindo que se veía con su ceño fruncido.

—Creo que es porque eres más pequeño, Tomi, pero no creo que seas como Blanca —acotó Bill.

—¿Verdad que no? Yo tengo más materia de Lobo que tú —cedió Tom, sonriendo para sí mismo de que Bill le diera la razón.

—Sí, Tomi, tienes más materia de líder que yo —respondió Bill.

Pero el motivo de que Bill le daba la razón era más bien porque consideraba la historia muy triste por el final que había tenido Blanca, ya que al ser la debilidad de Lobo, la asesinaron y usaron su cuerpo para intentar capturar al rey de los lobos.

La gente en sí no sólo decían que Tom era Blanca por ser más pequeño, que no era como tal un hombre bajito, sino que cualquiera al de Bill se veía de baja estatura, era más por el hecho de que Bill siempre demostraba mucha protección por Tom, que si bien solía verse “inofensivo” en ocasiones, si alguien intentaba hacerle algo al mayor, pues no titubeaba en lastimarlo. Así que las personas se percataban que la debilidad de Bill era Tom, por ello consideraron que Tom era Blanca, ya que en sí ambos eran letales con sus métodos para destrozar zombies, y también para protegerse cuidando sus espaldas.

Ya que en más de una oportunidad también las personas buscaron hacerles daño para usar sus recursos, pero Bill y Tom fueron implacables, matando a quienes querían atreverse a hacerles daño.

Y Bill, si bien entendía que Tom era su debilidad, no quería que le hicieran daño para capturarlo como a Lobo. Siempre manteniéndose protector con Tom, incluso a costo de recibir daño, con tal de que Tom no pasara ningún dolor, aunque en sí Tom era muy capaz de defenderse por sí sólo, con Bill habiéndole enseñado del uso de diversas armas, entre otras técnicas de combate para inutilizar a las personas, aquello ligado al excelente estado físico del mayor, que pudo seguir cultivando por contar con buena alimentación y una sala de entrenamiento con máquinas y pesas para ejercitarse, pues hacía que Tom fuera todo menos una damisela en apuros.

Aunque evidentemente Bill lo superaba en fuerzas, por más que Tom era quien seguía dándole uno que otro puñetazo cuando se exasperaba, pero que como terminaba en besitos, a Bill no le importaba.

Pero así hubieran menos personas conforme pasaba el tiempo… La gente no tenía en sí mismos la misma resignación y vivir el día a día como Bill y Tom, porque no contaban con un espacio ni los privilegios que ellos tenían, por lo mismo es que entraban en un grado de desesperación más grande, haciendo que con ello su peor lado saliera a flote.

Se habían dado cuenta que siempre estaban juntos, y que si encontraban a Tom solo, de inmediato venía Bill a su rescate, así que no era lo más idóneo el intentar atentar contra la vida de “Blanca”, sin contar que esta “Blanca” tenía un genio de los mil demonios, así que los golpeaba de inmediato o sacaba el arma si intentaban atacarlo de por sí.

Mientras que “Lobo” era más calmado, y… Se había vuelto más suave conforme pasaba el tiempo, que aquello había sido por culpa de Tom, que le daba mucho amor haciendo que Bill estuviera más distraído en ocasiones cuando salían de noche para alguna pesquisa, con el menor observando algunas flores que no había visto antes, ya que Bill se había percatado, que mientras menos humanos existieran, había más verde en la tierra.

Entonces unos hombres, observándolo a “Lobo” olisqueando unas flores, estando él solo, sin su “Blanca” gruñona, es que uno sonrió.

—Vamos a ver qué es lo que hará Blanca cuando matemos a su Lobo —soltó el hombre a sus compañeros, con una navaja en su bolsillo y acercándose en dirección a Bill.

Bill al sentir movimiento es que levantó, dejando la planta tal cual la vio, tal vez luego agarraría la flor desde la raíz para implantarla en una de las macetas para tenerla en su jardín, ya que Tom le había dicho que sí podrían tener plantas que no sólo fueran para consumo, sino sólo porque eran lindas.

El pelinegro se giró al tiempo de ver cómo iban a apuñalarlo, de hecho, con la navaja llegando a tocarle el costado, pero luego el hombre cayendo al suelo con una bala atravesando su cráneo.

Bill se mantuvo ahí de pie observando el cadáver en el suelo, en lo que los otros hombres que estaban entre los arbustos se espantaban porque no vieron cómo es que Lobo lo tumbó sin tocarlo.

Tom apareció enojado con su fusil de francotirador bajo el brazo.

—¡Imbécil! ¿No te diste cuenta que esa basura iba a matarte? —regañó Tom, quien había matado a aquel hombre que le quiso lastimar a su novio.

Bill parpadeó. —Pero estoy usando el chaleco para protegerme, nunca salgo sin él, ya me lo dijiste más de una vez, Tomi —señaló el pelinegro, golpéandose el vientre que estaba acolchado por la prenda que lo protegía de las balas pero también del daño de algún punzocortante, por lo mismo es que aquella puñalada no le hizo herida alguna.

Tom gruñó. —Te has vuelto muy blando, Bill —acusó, presionando el botón de su control, haciendo que explotara las bombas que puso cerca, porque sabía que esa escoria venía acompañada, haciendo que los compañeros del muerto, se volvieran una una masa sanguinolenta esparcida en el suelo, y que el único sobreviviente se fuera corriendo—. ¡PÁSALES LA VOZ DE QUE MATAREMOS A CUALQUIER HIJO DE SU PUTA MADRE QUE INTENTE TOCAR A BLANCA Y LOBO! —gritó con furia el mayor en dirección hacia el que corría.—Esa gente de mierda sí merece extinguirse, carajo —soltó el de barba, y frunció el ceño viendo a Bill—. Pero sí, te has vuelto muy blando, Bill. Igualmente pudo intentar lastimarte en alguna parte libre del chaleco y podría hacerle daño, ¡debes estar más atento, mierda! ¡No quiero que te pase nada!

—Lo siento, Tomi… Pero besito, enojo y besito, ¿sí? Voy a fijarme más en eso, sólo que había una plantita muy bella que podría ser un Tomi 100 —mencionó Bill, haciendo sus labios en una trompita para ser besado, y Tom suspiró, besándolo.

—Sí, está bien, llévate a Tomi 100 —cedió Tom, que si bien se preocupaba era porque amaba a Bill, y claro que lo protegería de cualquiera, y también el que Bill se hubiera vuelto más distraído y blando era por él, quien le daba todo el amor que tenía a Bill.

Observó cómo Bill sacó la flor ornamental de raíz, para luego irse juntos al búnker.

&

El deseo de Tom porque Bill conociera la playa se había retrasado bastante, de hecho, ya habían pasado más de seis años desde que se lo había mencionado, porque no habían tenido la oportunidad por a o b motivo, aún así, Tom un día dijo que tenían que hacerlo sí o sí, que el clima era perfecto, se fueron llevando la cámara, algunos bocadillos que hizo Bill rápidamente con la idea de tener como un picnic en la playa y también evidentemente con la pelota.

—El mar está tan limpio… Está hermoso, todo azul y bello, libre de contaminación. Esto sólo demuestra que el peor parásito que existe en la tierra somos los humanos —comentó Tom, cuando estuvieron sentados en la orilla, con Bill sonriendo en lo que se metía al agua, chapoteando feliz sintiendo sus pies mojándose.

—¡Es tan lindo, Tom! Es fría… Huele como a marisco… Y mis dedos con arena húmeda se sienten chistosos —mencionó Bill sonriendo en lo que apretaba los dedos de sus pies bajo el agua.

Tom rió, disfrutando de ver así de feliz a Bill, con nadie alrededor, ni los zombies por suerte.

Tuvieron un momento donde jugaron con la pelota, con ambos entrando al agua un rato, haciendo que Tom gozara sentirse nadando aunque fuera sólo un rato, teniendo recuerdos de su vida de antes del apocalipsis, donde ir a la piscina o playa para año nuevo o vacaciones era algo normal, y ahora… Hacia años que no había estado en la playa, y él mismo estaba bañándose en calzoncillos porque no tenían ropa de baño, pero se sentía tan… Feliz de tener una experiencia que consideraba mundana ahora siendo excepcional en este contexto tan cagado.

Después de estar todos mojados pero contentos, regresaron a la arena, secándose en lo que comían los bocaditos que preparó Bill.

Bill disfrutaba mucho de aquel momento, de vivir aquello junto a Tom, y sentir el sol quemándole pero de manera agradable, sin preocupaciones, más que guardar sus desechos en aquel día, todo porque Tom había querido que conociera el mar, y Bill sentía que era más bonito porque lo experimentaba con Tom, quien hacía que cada día fuera el más especial, y viendo al mayor sonreír, con el cabello más largo ahora, porque si bien en un punto se lo cortó Bill, pero lo hizo mal, haciendo que Tom se enojara más que cuando le cortó la pierna, ahora el cabello de Tom estaba mucho más largo que cuando lo conoció, manteniendo su barba corta y su bella sonrisa que parecía iluminar toda la estancia, incluso con el sol presente, Bill sentía que más era el brillo que poseía su novio, y tragó saliva al observarlo sintiendo cómo su corazón estaba latiendo con demasiada fuerza contra su pecho.

—Tom, casémonos —dijo Bill, haciendo que el mayor se giraba a verlo.

—¿Qué? —cuestionó Tom, arqueando una ceja.

—Me dijiste que el matrimonio se podía dar entre personas del mismo sexo, que si no hubieran venido los zombies lo podríamos haber hecho. Y ya actualmente no hay ley alguna, pero… Vivimos bajo nuestras propias normas, Tom. El matrimonio, fuera de lo legal, era la formalización de una relación sentimental, y ya llevamos más de seis años juntos, yo te amo, y tú me amas. No tiene que ser algo legal, ni usar trajes, ni nada, sólo tenemos que estar tú y yo aquí, frente al mar, contigo aceptando ser mi esposo y yo ser el tuyo —soltó Bill con total determinación para tener apenas sus veinticuatro años.

Tom boqueó sorprendido ante ello, ya él con sus treinta y dos años, notando que, en efecto, lo que decía Bill tenía sentido.

—Como un matrimonio simbólico —arguyó Tom, sonriendo ante ello.

—¿Qué es eso? —inquirió Bill.

—Era una ceremonia que existía en el mundo de antes, donde las personas que no podían casarse a nivel legal o religioso, sellaban su unión de alguna manera —contó Tom—. Se dijo que ciertas uniones, como entre hermanos o así, que no eran legales ni bien vistas, pues se casaban de esa forma, sin contar que en algunos países no era legal casarse entre personas del mismo sexo, o algunos que estaban en relaciones de más de una persona… —terminó por decir el mayor notando que Bill tenía más interrogantes por lo que había dicho, y Tom rió—. Pero acepto. Casémonos aquí. Siempre quise tener una boda frente al mar —chanceó el mayor, que en realidad, sí pensó en casarse con Wilhelm frente al mar cuando era un adolescente estúpido, pero no interesaba tomarle más importancia a aquella basura que no sirvió más que para ser abono.

Bill no fue su primer amor, ni el segundo, y por muchos años Tom pensó que Wilhelm había sido el gran amor de su vida, pero no, él no lo fue, sólo fue una relación tóxica a la cual se aferró creyendo que Wilhelm era el amor que merecía. Bill era el amor de su vida, el que ya lo encontró adulto, y con quien curó todas sus heridas, teniendo una relación sana y bonita, incluso en el fin del mundo. Tom en aquellos más de seis años juntos, había tenido más amor, paz y calma que los ocho años que estuvo con Wilhelm.

Bill no fue el primer hombre de su vida, pero sería el último, y quien le dio un amor bonito desde el inicio, incluso sin tener noción alguna de las relaciones.

Tom se puso de pie, Bill lo imitó, se ubicaron cerca a la orilla, con el mayor tomándolo por las manos, viéndole sonriente.

—Yo, Tom Kaulitz, prometo amarte, protegerte, y quizá no siempre respetarte porque me sacas de quicio pero te amo, también serte fiel y ser sólo tuyo para toda la eternidad, porque si nos morimos y hay vida más allá, te joderás porque seguirá molestándote —barbotó Tom—. Así, acepto ser tu esposo, Bill Trümper, sólo que sería un apellido compuesto, no quiero sólo llamarme Trümper, podríamos ser Trümper-Kaulitz o Kaulitz-Trümper, hasta suena mejor, ¿no crees? En fin. ¿Tú aceptas casarte conmigo?

—Oh… Yo, Bill Trümper, prometo amarte, protegerte, respetarte, serte fiel y sólo tuyo para siempre, en esta vida y las que sean, porque nunca me molestarás y te amo mucho, Tom. Seamos Trümper-Kaulitz o Kaulitz-Trümper, como tú quieres, pero tuyo, y sí, acepto ser tu esposo, siempre sí —masculló Bill con una sonrisa inmensa.

—Por el poder que nos otorga la franquicia de Resident Evil y Left 4 dead, nos declaro marido y marido, ahora bésame, idiota —farfulló Tom sonriendo.

Bill no entendió lo que dijo, pero sí que debía besarlo, así que bajó agachó su cabeza para besar a Tom, de hecho tomándolo por la cintura, levantando al mayor, en lo que seguía besándolo con efusividad.

Consumaron su unión sobre la manta del picnic a las orillas del mar.

&

Con el paso de los años, es que Bill y Tom siguieron su vida, activando una cámara que captaba movimiento, encontrándola entre una de sus pesquisas a un centro comercial.

Aquella cámara tomaba la foto a muchos animales que tenían cerca, y cómo es que los zombies mismos parecían desaparecer por falta de alimento al haber cada vez menos personas en la tierra.

Bill sonreía feliz al releer uno de sus diarios, que tenía junto con fotos y demás de todos los momentos hermosos que vivieron a lo largo de su existencia, fijándose también en sus dibujos de antes todo sencillos e infantiles con crayones, y cómo mejoró con el paso de los años, haciendo dibujos más realistas a lápiz, todos de Tom.

—¿Qué tanto lees, Bill? Tenemos que salir —comentó Tom, ya con el cabello canoso en un moño, y el ceño fruncido.

—Recuerdos, Tomi, de cuando éramos más jóvenes —respondió Bill, con su propio cabello en una coleta con canas también, girándose para ver a su esposo en silla de ruedas.

—Bueno, pues igualmente tenemos que salir, así que deja ya tu nostalgia de anciano, y vamos —ordenó Tom.

Bill asintió, siguiendo al mayor, percatándose cómo es que conforme salían, la cámara se activaba, tomándole más fotos a ellos conforme se movían.

&

Cientos de años más tarde…

—Nombre del modelo DT-0829 —habló la investigadora hacia el público presente—. En palabras simples: Una cámara para captar la vida silvestre. Si no hay ningún problema físico, llega a tomar hasta 80.000 fotografías. De algún modo, es que esta cámara logró conservarse juntamente con las fotos que capturó en los tiempos del apocalipsis. Entre ellas logró captar a homo sapiens… Cabe acotar que esta especie está presuntamente extinta, no obstante, con estas fotografías tenemos un vistazo de cómo eran estos seres previos a nosotros, y cómo es que ellos poseían algún tipo de civilización a su manera, ya que muchos dicen que no, que sólo eran inferiores pero… Echen un vistazo a la lente de esta máquina tan antigua… —señaló las imágenes donde se veían a Bill y Tom—. Dos homo sapiens… Los que se conocían como humanos, dos varones, en lo que se estima entre cuarenta a cincuenta años, el más bajo tiene un signo de defecto en la pierna, sin signos de desnutrición. La antropóloga Hana Müller dijo: “La marca de un fémur roto reimplantado a partir de un antiguo esqueleto humano es una muestra de civilización”. En lugar de abandonar a los individuos vulnerables como lo hacen la mayoría de animales, se notaba un rastro de cuidado amoroso entre ambos, juntamente con un espíritu inquebrantable y con el sentido de supervivencia bien desarrollado. Estos homo sapiens no pueden ser considerados inferiores, estas fotos lo demuestran, que definitivamente eran civilizados nuestros antecesores —terminó por decir ponencia.

Obteniendo miradas sorprendidas entre el público, pero finalmente aplaudiendo por aquel gran descubrimiento.

F I N

Muchas gracias a quienes apoyaron esta historia desde el inicio. En esta ocasión fue basado en un manwha «Habitación sin ventanas», sin embargo, modifiqué varias cosas, agregándole otras también para que tuviera sentido en el contexto toll. No es del todo fácil escribir incluso algo basado en un manwha, porque recuerden que pues estos son dibujos con poco texto, aquí es escribir texto de cero, y salieron casi 37k palabras, cuando según yo iba a ser 15k palabras en cinco capítulos xD.

En fin, igualmente disfruté escribir esta historia, gracias principalmente a Chikparole, que ella leyó el manwha y por ella es que lo leí, y se lo cedí: sí imaginé fácilmente a Tom enojón y Bill cachorro lindo jajajaaja, porque bueno… Este Tom, que justamente es Tom del tiempo de Kings of Suburbia, es el mismo look de Tom de Predestinados, y bueno, quienes lo han leído, sabrán que también era otro enojón muy pagado de sí mismo jajajaja.

Así que bueno, gracias a quienes leyeron esta historia desde el inicio, y principalmente, a quienes llegaron hasta el final.

Esta fue Kasomicu, y hasta otra oportunidad…

por Kasomicu

Escritora del Fandom

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