Sin ventanas 2

Fic TOLL de Kasomicu

Capítulo 2

Tom se levantó, y vio que tenía ambas piernas, suspirando de alivio, decidiendo pararse para irse, porque notaba que seguía en aquel sitio de mierda, pero que tal vez lo de perder la pierna había sido sólo una pesadilla. Pero antes de bajarse de la cama, es que Bill apareció, y sujetó su pierna, besándole el pie al inicio en un acto erótico que le ocasionó el endurecimiento de su miembro, para luego morderle la pierna, sacándole un trozo de carne, arrancándolo con sus dientes, manchándose de sangre el rostro, en lo que Tom sentía un dolor acuciante y desgarrador… Aquel maldito era un caníbal pero…

Se levantó sudado, quitándose la sábana y notando que seguía su muñón ahí, y Bill no estaba. Sólo había sido una pesadilla, una terrible pesadilla, pero que seguro no se alejaba mucho de la realidad, ya que Tom no sabía con qué objeto es que Bill le había amputado la pierna, ¿para comérsela? Tal vez por ello estaba alimentándolo, y manteniéndolo sin dolor, había leído una vez en un artículo de que las vacas felices tenían mejor sabor, por no tener una muerte violenta ni sufrir en su crianza.

Tom se giró, notando que al lado de su cama estaban las muletas que pidió. ¿Cuántas horas habrían pasado? ¿Bill cómo es que era lo suficientemente hábil para haberlo amputado, comido su pierna, y demás, pero también para traerle muletas, dándole así la posibilidad de irse? ¿Eso no lo volvía estúpido? O quizá era porque confiaba mucho en qué Tom no pudiera escapar de allí.

Con dificultad se levantó de la cama, apoyándose en la pared, ubicando ambas muletas bajo sus brazos y caminando hacia lo que suponía que era el baño, le costaba, porque su peso iba sobre su pierna buena, y también sobre sus brazos, pero no se habituada del todo. Tom nunca había tenido una caída que comprometiera su caminar, por lo mismo nunca había usado muletas, sólo un cabestrillo en alguna oportunidad, así que todavía era algo complicado para él, pero se las arregló para entrar al baño,  fijándose que había una tina, un inodoro, un lavamanos y… No había un espejo, habían quitado el que estaba allí, lo sabía porque había la mancha de que hubo uno antes, y quitaron hasta el clavo donde lo colgaron, porque sólo quedaba un orificio pequeño.

Se sujetó la cabeza, recordando trozos de vidrio en el piso junto con sangre… Él tomando un pedazo grande de aquellos trozos. Otra memoria que no supo ubicar. ¿Qué significaba esto?

Tom decidió asearse y ocupar el baño ya que estaba allí, aunque aún mantenía aquel recelo, y la determinación por huir. Tal vez había roto el espejo con la intención de matar a su asesino, y había fallado, por lo mismo es que le quitaron acceso a ello.

Después regresó a su cama, no podía decir si para este punto era otro día, o el mismo, no tenía un reloj ni noción del tiempo, tampoco de cómo se veía, nada para reflejarse.

Bill volvió a entrar a la habitación sin ventanas, cargando una bandeja con comida, pero también, Tom lo observó, cómo es que Bill se había peinado y puesto ganchitos para que no tuviera los cabellos sobre el rostro, haciendo que el asesino sádico luciera de algún modo más “tierno”, y Tom se fijó cómo es que el más alto se sentó frente a él, poniéndole la bandeja de comida y sacando su propio plato para ir comiendo a su lado.

—Hola, Tom. Te traje comida, esta vez pescado —comentó Bill, y Tom observó la comida, había pescado, sí, junto con verduras al vapor, siendo más delicioso a la vista y el olor, de lo que había comido antes, por lo que comenzó a comer en silencio.

Tom se dio cuenta que estaba más agradable, aunque un poco quemado el pescado, pero era mejor que la comida enlatada. También se percató que esos ganchos, habían sido puestos por su reclamo, cuando le gritó ayer o bueno, hace unas horas, no tenía la certeza del tiempo. Pero ese tipo de ganchos… Si le sacaba uno podría emplearlo para abrir la puerta y salirse con sus muletas, escapando.

¿Tom sabía abrir puertas con ganchos? Algo en su mente le decía que sí, tenía breves recuerdos de ello, aunque él no tuviera consciencia alguna, era como una memoria kinestésica, o quizá sólo una laguna mental nueva de ese tiempo del que no sabía qué había pasado.

Entonces, el asesino enorme con cara de cachorro tierno, le había obedecido frente a sus críticas, ¿sería capaz de conseguir más con ello? Evidentemente no podría ser tan obvio de quitárselo y ya, pero Tom tenía que hallar la manera.

—¿Te duele tu pierna? ¿Te sientes mejor? —cuestionó Bill en tono preocupado, y Tom frunció el ceño, detestando el descaro de que intente lucir interesado en él cuando Bill mismo le había provocado aquel daño, pero terminó de masticar y comer para responderle de forma civilizada, a ver si podía manipularlo o algo, ya que con fuerza no iba a llegar a ningún lado.

—Gracias, estuvo rica la comida —comentó Tom, y notó el brillo en los ojos de Bill, y cómo es que sonrió.

—¿En serio te gustó, Tom? Me alegra bastante, sólo podemos comer pescado tres veces al mes, y como estuviste algo desanimado, decidí traerlo ahora. Yo quiero que estés muy a gusto conmigo para que te quedes siempre a mi lado, Tom, ya cuando estés mejor podremos pasar tiempo juntos y jugar a la pelota —soltó Bill con emoción en sus palabras.

Tom apretó la mandíbula, el secuestrador estaba enamorado de él, o al menos lo suficientemente obsesionado para amputarle una pierna, impidiendo que se fuera, aunque sonara como un mocoso en vez de un adulto secuestrador psicópata.

—Ahora nos lavaremos —canturreó Bill como si fuera un niño, poniendo la bandeja con platos en la mesilla, y yendo en dirección al baño, trayendo dos tazas con cepillos de dientes y pasta dental, en lo que se cepillaba y Tom hacía lo mismo, notando cómo es que el hombre era realmente tan extraño, pero al mismo tiempo estúpido, por lo que sentía que podría sacar beneficio de él, sólo tendría que ver la forma.

Cuando se lavaron las bocas, y Bill se deshizo de todo lo sucio, es que miró a Tom.

—Más bien… Quería saber si podíamos dormir juntos… —mencionó Bill, viendo sus manos, con temor en sus palabras.

Tom analizó la propuesta, Bill quería cogérselo, y claro, la mayoría de hombres buscaba eso, era… ¿Por qué pensaba en sí mismo cómo si su cuerpo fuera una moneda de intercambio? Decidió acallar esa pregunta en su interior, tratando de sopesarlo, si se ganaba la confianza del secuestrador, si dejaba que se la metiera, podría sacarle uno de los ganchos con sutileza, y también buscar la forma de hacer que se vaya, para poder escapar.

Bill no era mal parecido, era enorme, musculoso, de grandes manos, brazos venudos, rostro bello aunque infantil, labios sexys, entonces no era alguien desagradable a la vista, no es como si tuviera un terrible físico que sólo le provocara arcadas de pensar en que lo tocara, así que Tom podría jugársela, el ofrecerle su cuerpo para confiara en él, y así sacar provecho de la situación y escapar.

Por lo que Tom empezó a desvestirse frente a la mirada atenta de Bill.

—¡¿Qué mierda te quedas mirando?! También quítate la ropa —dijo Tom, que notaba que el más alto se quedaba viéndolo embelesado, en lo que el de barba estaba ya sin ropa interior, ni camiseta, con una erección naciente al fijarse en los brazos y lo que podría ocultar debajo de esa ropa.

Bill puso una expresión de sorpresa pero obedeció, quitándose la camiseta y despertó hambre en Tom, quién no pensó en Wilhelm, sino su propia excitación iba acrecentándose al notar el vientre marcado y pectorales grandes que tenía el más alto.

—¿Por qué nos desvestimos? ¿Prendo el aire acondicionado? ¿Tienes mucho calor? —inquirió Bill.

—¡Deja de hacer preguntas estúpidas y quítate toda la maldita ropa, inútil! —ordenó Tom, exasperándolo que Bill fuera así.

El más alto asintió con sumisión, y se quitó los pantalones y bóxers, haciendo que se le aguara la boca al notar que Bill, viéndolo, se había encendido también, porque tenía el pene erecto, luciendo un tanto conflictuado, por lo que Tom se frustraba, si él mismo quería follárselo, ¿por qué no tomaba la iniciativa?

Tom se abrió de piernas, en una clara invitación. —Ven aquí, Bill… —ordenó el de barba, y el más alto sonrió.

—Me llamaste por mi nombre —soltó Bill con emoción en su pecho, y se echó en la cama, abrazando a Tom por detrás, el cual se tensó, porque esperaba hacerlo de frente para quitarle la horquilla, pero el más alto estaba olisqueando su cabello, frotando su rostro en él con señal de afecto, en lo que sentía la erección enorme contra su trasero, y Tom se arqueó, frotando sus nalgas contra la dureza del más alto, comenzando a gemir y Bill… También.

Tom no pensó con la cabeza correcta, cuando Bill lo puso en cuatro sobre la cama, moviendo su pene sobre su culo, y Tom estaba más excitado con ello, sintiendo cómo Bill frotaba su erección entre sus nalgas, estimulándole el ano, y sintiéndose más resbaloso por el preseminal, era tan caliente la verga del más alto, caliente rígida y latiendo contra su culo, en lo que mecía sus caderas sin metérsela, y claro, Tom era consciente de que ahí necesitarían lubricante, y una preparación previa, pero… Sentía que su cuerpo quemaba, ardía por el deseo.

Tom no estaba enfocado en lo que debía hacer en ese punto, sólo que estaba muy aguantado, y por lo mismo apoyado sobre sus hombros, empujaba su trasero para sentir más de Bill.

—Se siente muy bien… Y mojado aquí —dijo Bill, en lo que su glande se apoyó contra el orificio de Tom, y decidió que si estaba tan rica aquella sensación, tal vez… Se sentiría mejor así.

Por lo que Bill se metió por completo en el ano de Tom, haciendo que boqueara, se quebrara y lagrimara… Sí, sentía dolor por la falta de preparación y lubricante, pero cuando Bill se empezó a mover, incluso con torpeza, es que sus lágrimas y chillidos poco dignos fueron algo ajeno al dolor.

“Nadie había llegado tan profundo dentro de mí… No se supone que debo estar disfrutando tanto esto, debería estar sufriendo y no salivando en lo que gozo cómo mi asesino me la está metiendo en seco”, pensó Tom, aferrándose a las sábanas, mientras Bill seguía penetrándolo rudamente, embebido en su propio placer.

—Oh, Tom… Tan delicioso… No hay nada que se sienta igual en el mundo —habló Bill, relamiéndose los labios, en lo que seguía empujándose dentro suyo, gozando como apretaba el interior de Tom, que no sabía lo que era esto, pero sí que no podría cansarse de ello—. Tom eres hermoso… —halagó, viendo su espalda desnuda trabajada, en lo que apretaba sus nalgas, escuchando cómo Tom emitía sonidos tan hermosos, que era como si él hubiera nacido para soltarlos.

Tom no entendía por qué tanto afecto del menor, porque incluso sin preparación, y torpeza, estaba diciéndole palabras de cariño, que era más de lo que le dieron sus exs parejas, incluyendo a Wilhelm.

Tom se corrió con fuerza con una arremetida fuerte de Bill en su culo, con su próstata tan sobrestimulada, acrecentándose por el placer de sus esfínteres alrededor de aquella verga tan grande que latía en su interior, y Bill se vino dentro, porque Tom se sintió muy lleno.

Sintió Bill salirse de dentro suyo.

—Todo quedó muy pegajoso pero delicioso, Tom, quiero hacerlo otra vez —masculló Bill, aún con la erección despierta, volviéndosela a meter, luego de jugar con su semen en el culo de Tom, pero poniéndose detrás suyo en lo alzaba la pierna del de barba, empujándose aún más dentro suyo.

Si bien Tom se había corrido, su pene estaba despertándose poco a poco al sentir cómo Bill lo tenía de costado, sujetándolo por el muslo para seguir dándole estocadas.

Su muslo… Su pierna… La horquilla. Tom tenía la intención de quitarle la horquilla, no de sólo desfogar su falta de sexo. Pero el sentir contra su espalda el pecho y abdomen trabajado del más alto juntamente con las embestidas profundas lo estaban haciendo desviarse de su propósito, tenía que concentrarse, dejar de salivar, arquearse… Y dejar de estar empujando su trasero contra la verga de Bill.

—Quiero…Verte, Bill —pidió acezado Tom, sí, viéndolo podría quitarle la horquilla, y no centrarse en la forma que le apretaba el muslo interno como para dejarle marca, haciendo que otro orgasmo estuviera anidándose en su vientre a punto de ebullición.

Bill sintió su pecho latir acelerado, no sólo por el deseo, sino también por cómo sonaba su nombre entre los labios de Tom, por lo que se salió, para echarlo de espaldas, ubicándose entre sus piernas, en las alzaba para volver a introducirse en su interior, mientras que Tom se aferró a sus hombros, atrayéndolo a su rostro, el hombre de barba lucía sonrojado, hermoso, perlado en sudor, siendo totalmente una imagen onírica, algo de otro lugar, de otro mundo, de otra dimensión, y cuando Tom lo acercó a su cara…

Bill, hundido dentro suyo, sintió cómo es que Tom puso sus labios contra los suyos, y el más alto se estremeció, en lo que Tom le acariciaba el cabello, colando su lengua en su interior, con Bill suspirando, siguiendo el ritmo de sus caderas, y buscando corresponder a aquel acto de unión de sus bocas, totalmente nuevo para él, con su pecho henchido por todas las emociones que lo embargaban, sin dejar de batir su pelvis, aún unido a Tom, sintiendo cómo es que ese líquido que salía de su pene, estaba por volver a hacerlo, en lo que Tom gemía contra sus labios.

Tom, quien ya le había quitado una horquilla, pero seguía sintiendo cómo Bill se la metía con fuerza, con él mismo intentando controlarse pero no podía, no se supone que debería gustarle, no se suponía que le excitara cómo se lo follaba ese psicópata secuestrador, pero estaba allí… Soltando lágrimas de placer por el sexo rudo pero, de alguna forma extraña con amor, que le estaba dando aquel hombre enorme. Cuando sintió cómo Bill se volvió a correr, y Tom, hizo lo mismo contra su propio vientre trabajado, es que se fijó que el más alto quería volver a metérsela, y claro…

Una parte de Tom quería más, aunque en sí le escociera el culo por la falta de preparación, pero… Debía mantenerse enfocado, por lo que lo pateó con su pierna buena, haciendo que ya no volviera a metérsela.

—¡Ya basta, está bien un par de veces, pero no más! ¿Cómo no se te deja de parar tanto? —se quejó Tom, viendo que Bill sí tenía una erección de nuevo, y que el golpe le cayó en su mejilla, luciendo hinchada por ello.

Bill se abrazó a él, sin penetrarlo. —Es que estabas muy delicioso, Tom… No sabes lo mucho que me gustas, me encantó hacer esto —susurró el más alto contra su cuello y la piel de Tom se erizó.

—¡Vístete, mierda! —ordenó Tom, dándole un codazo, aún teniendo la horquilla en la mano.

Bill hizo un puchero y Tom frunció más el ceño, en lo que veía cómo se vestía el más alto.

—Eres un jodido adulto y pones un puchero luego de cogerme rudo —barbotó Tom, tapándose con la sábana.

—¿Cogerte? ¿Qué es eso? —cuestionó Bill parpadeando confundido.

Tom sentía que le iba a explotar la vena aneurísmica.

—¡¿Me estás jodiendo?! ¡Lo que acabas de hacerme es coger! ¿Por qué te haces el tarado si tú mismo me pediste que durmiéramos juntos? —inquirió Tom colérico.

Bill se encogió sobre sí mismo por los gritos de Tom. —Es que como duermo en el sillón, muchas veces me caigo porque no sirve del todo para dormir por mi altura, así que por eso quería ver si podíamos dormir juntos —se explicó el más alto.

Tom se quedó paralizado… La petición de dormir juntos era para realmente dormir junto a él, no acostarse con él.

Continúa…

Recuerdos de «Escritor desesperado» lol, ¿y entonces qué pasó? Leeré sus opiniones en comentarios :3 no olviden dejar uno en apoyo para saber que están valorando mi esfuerzo.

por Kasomicu

Escritora del Fandom

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