Capítulo 18
By Tom
—¿Alguna novedad?— se nos acercó Andreas con tres conejos recién cazados que seguramente vivían cerca de donde estábamos
—Ninguna— contestó Gustav—. Casi todo lo que encontramos en internet son estupideces escritas por los humanos y lo poco verídico para nosotros no es algo que no sepamos ya— agarró uno de los conejos para beber de él, dejando a un lado el celular.
—¡Esto es estúpido!— exploté— ¿Por qué carajos debo ser yo quien le enseñe estas coas? ¿acaso no tiene una familia y unos amigos que se lo digan? ¡no es mi responsabilidad ni mi obligación! ¡maldición!— aventé mi celular tan fuerte y lejos como pude, a distancia se oyó un ruido que retumbó en los oídos de todos. Mi teléfono se había hecho añicos— ¡Joder!
—Primero, porque fuiste tú el que accedió a enseñarle— Andreas me jaló de la camisa para volver a sentarme donde estaba— y segundo porque si no le enseñas tú, nadie lo hará— me entendió en conejo muerto hasta que lo agarré, resoplando, bebiendo de él
—Es un asunto delicado— intervino Gustav—. Los instintos de Bill ya despertaron y una vez despiertos, no hay marcha atrás
—¿Por qué ahora? Si después de tanto tiempo…
—¿Por qué será?— me interrumpió Andreas sarcásticamente—. Todo extraño terminaba descuartizado, eres el primero en cruzar la línea y lo quieras o no, tienes algo que te hace ser irresistible
—Su cuerpo está reaccionando a la atracción— dijo Gustav—, tú lo despertaste
—No quise hacerlo
—Pues hayas querido o no, lo hiciste— Andreas aventó lo que quedaba de su conejo al suelo—. Ahora, debemos averiguar cómo controlarlo antes de que se viole a sí mismo contigo o con quien sea que se cruce en su camino
—¿Entiendes lo riesgoso que es?— Gustav hizo lo mismo con su conejo— Se convertirá en una bestia sexual sin conciencia de cuantos palos pasen por su trasero hasta que finalmente quede preñado y a saber de quién será hijo. Ni siquiera creo que la hora límite sea suficiente para averiguar la sangre de quién absorberá la criatura. Jamás abriría sus ojos.
—Eso sería lo mejor
—Aunque así fuera, Tom, el bebé seguiría siendo extremadamente poderoso— cortó Andreas—. Al no tener la sangre de los dos padres, el bebé se hará cenizas después de la hora, esparciendo su poder por todos lados, dando fuerza a todo vampiro que exista en esta tierra, ¿te imaginas qué será después de eso?
Nada bueno, eso era obvio, para nada ni nadie. Suspiré
—Puede ser sencillo para ti aguantar cada vez que quieras besarlo a abrazarlo pero para él no. Debes enseñarle— Finalizó Gus
Cerré los ojos, procesando la información— ¿Cuánta diferencia habrá entre el internet y ola biblioteca?— pregunté, cansado
—No mucha, el mismo idiota que escribió en internet puede escribir un libro
—Aún así lo intentaré— me levanté—. Ustedes quédense aquí, yo iré a la biblioteca central a buscar algo. Es la única que se mantiene abierta a todas horas
—¿Por qué no quieres que te acompañemos?
—¡Porque quiero jalármela pensando en Bill sin que ustedes anden merodeando como moscas a mi alrededor!— al ver la cara de mis amigos, supe que me había pasado— Perdón Andreas, no quise ser grosero. Ni siquiera sé por qué dije eso
—Tengo una idea del por qué— rió un poco tratando de amenizar el ambiente—. Vete, te esperaremos aquí hasta que regreses y seguiremos investigando en internet
Con una rápida mirada de disculpa a ambos, asentí con la cabeza antes de irme.
&
El trayecto no fue la gran cosa, llegué a mi destino 10 minutos después de haber abandonado el bosque. Me adentré en el enorme lugar hasta dar con el bibliotecario en turno.
—Buenas noches, ¿podría decirme dónde puedo encontrar libros sobre vampiros?
—Buenas noches— cuando volteó pude notar que no… veía, sus pálidos ojos parecían tener una capa blanca sobre el globo ocular, escondiendo tras de sí lo que podría ser el iris y la pupila—. En el tercer piso a la derecha, todo recto hasta el fondo. Ahí encontrarás todo tipo de criaturas fantásticas, zombies, hombres lobos, vampiros, hadas…
—Vale, ya entendí. Gracias— el hombre me sonrió en respuesta
¿Qué hace una persona invidente trabajando aquí? No es discriminadores pero… ¿ un ciego trabajando en una biblioteca? Dudo mucho que todos los libros tengan una versión en braille, ¿cómo hacía su trabajo?
Seguí sus indicaciones hasta dar con el lugar. Había muchos libros sobre el tema pero eran pocos los que me fueran a servir y eran fáciles de identificar, no creo que títulos como “Mi novio es un vampiro” tengan información útil.
Pasaron unas cuantas horas cuando me di por vencido. Había hojeado varios libros que pensé fueran a ayudarme. Sin embargo, ninguna contenía el tipo de información que buscaba. Suspiré exasperado, pasando mis manos sobre mi cara en desesperación y estrés.
—Es frustrante no encontrar lo que buscar, ¿cierto?— el hombre ciego apareció a mi lado, acomodando unos libros que llevaba en un carrito—. Sé lo que eso, me ha pasado muchas veces— sonrió.
—Supongo que ha sido difícil para usted— contesté amable
—Es fácil una vez que te acostumbras— se sentó a mi lado con la ayuda de su bastón—. Además, hay situaciones mucho más complicadas que la mía
—No lo dudo, aunque para ser sincero no se me ocurre nada por ahora
—Mmm, yo creo que sí. Para empezar, el no conseguir la información que llevas buscando durante horas en internet y en la biblioteca es bastante complicado, sobre todo su es un tema difícil de explicar a tu aprendiz
—¿Cómo?— lo miré extrañado. Él sólo sonrió y pasó una mano sobre su melena castaña, apartando los cabellos que le llegaban a los ojos
—No estás en una situación fácil, en absoluto, Tom— di un pequeño bote de sorpresa al escuchar mi nombre—. No me gustaría saber qué pasaría en esta ocasión si Gordon Trumper se entera que su hijo ha ido en contra de sus deseos
A pesar de la sorpresa que sus palabras causaban, me aventé amenazante hacia él, tirándolo del elegante sillón y atrapándolo por el cuello—¿Cómo sabes todo eso? ¿quién eres?
—Incluso si te dijera mi nombre, seguirías sin saber quién soy
—¿Cómo sabes todo de mí?
—Sé eso y mucho más Tom. No todos los vampiros somos tan ingenuos como Bill— volvió a sonreír, ésta vez ampliamente para que pudiera ver los colmillos que se escondían detrás de sus labios—. Si prestas atención, verás que no represento ningún peligro para ti. Así podrías soltarme y platicar de manera más amena.
Tenía razón, este vampiro era blanco, no me haría daño mientras no lo provocara. Me quité de encima y volví a sentarme donde estaba anteriormente, lo vi con recelo como se levantaba.
—Así está mejor, muchas gracias
—¿Quieres decirme cuál es tu intención?
—Falta de confianza, lo entiendo— rió antes de volver a sentarse a mi lado—. A pesar de ser ciego, no me es difícil ver. Puedo observar todo pero de diferente manera a lo que ustedes están acostumbrados
—¿Puedes leer mentes o algo así?— Él volvió a reír
—No, ese don ya lo tiene alguien más— bufé— pero es parecido. Mi don me permite ver a los seres, no en cuerpo y cara pero si en alma, personalidad, pensamiento. Puedo ver su vida como si fuera la mía, su ascendencia y descendencia. Un simple contacto de sus ojos cálidos con los míos fríos y toda su existencia se revela ante mi
—Eso responde a la primera pregunta— empecé a calmarme—, ¿qué haces aquí? ¿por qué estás llevando una vida de un humano trabajador si no lo eres— suspiró
—Los humanos tienen una vida más calmada a comparación de los vampiros, sus problemas no son nada en realidad y pueden mantenerse quietos y estables si así lo desean. Me divierten y me relajan al mismo tiempo
—¿Esa es la razón para no estar entre los tuyos?
—Toda la división que hay entre blancos, negros y traidores me resulta perturbante. No necesito alteraciones en mi paz interior. Solamente me mantengo en contacto con un vampiro de entre todos ellos y con eso es suficiente.
—¿Nadie intenta ponerse en contacto contigo?— volvió a reír, parecía ser alguien con mucho sentido del humor
—Nadie le presta atención a un ciego, ni humano y mucho menos un vampiro
—Entonces, si estás tan a gusto manteniéndote solo, ¿por qué viniste a hablarme?
—Porque vi tu difícil situación y quise ayudar
—¿Ah si, cómo?— levanté una ceja divertido— ¿me darás el libro que me diga cómo debo hacer las cosas de ahora en adelante?
—No pero puedo darte el conocimiento que tanto te hace falta para evitar que Bill se convierta en un esclavo de sus propios instintos
—¿Acaso lo sabes? ¿en dónde lo leíste? ¿quién te lo dijo?— una vez más, soltó una carcajada
—Tom, puedo parecer joven pero soy lo bastante viejo como para saber las cosas por vivencias, no por historias
—Ya, eres mucho más grande que yo, ¿cuál será el precio de tus enseñanzas?
—Ninguno— ¿lo hará gratis?—. Sin embargo— no, claro que no—, quiero que me digas la verdad del por qué quieres enseñarle a Bill a defenderse, ¿cuál es tu verdadero objetivo?
—Si puedes saber todo eso con tu don, ¿por qué quieres que te lo diga?
—Porque muchas veces tenemos la verdad dentro de nosotros pero no nos atrevemos a sacarla o aceptarla. Si es así, ¿entonces por qué querríamos lo demás?— pensé durante unos minutos antes de responder
—Tú mismo lo dijiste. Hay una gran posibilidad de que Bill se convierta en un esclavo de sus instintos, un monstruo sexual. Debo enseñarle todo lo que pueda para evitar que ocurra una catástrofe mundial
—Mmm, bueno, si ese es el caso— se apoyó sobre su bastón para levantarse—. Te dejaré para que sigas buscando entre los libros a ver si alguno te sirve
—Pero dijiste que…
—No es la verdad que quiero escuchar
—Bueno, pues… es la verdad. No sé qué quieres que te diga
—Me estás diciendo la verdad del mundo vampírico— se paró frente mío—. Lo que quiero escuchar es tu verdad, la personal, ¿por qué quieres ayudar a Bill?
—¿Por qué? Pues…
—¿Qué ganas con ir en contra de tus padres?
—No embarazarlo, ¿ no crees que es suficiente beneficio?— comenzaba a ponerme nervioso
—Si ese es el caso, ¿entonces por qué no matarlo? Sería más fácil evitar un embarazo de su parte y también terminarías con su sufrimiento de una buen vez
—¿Estás loco? No me atrevería a dañarlo, mucho menos matarlo
—¿Por qué no? Sería mucho más fácil para todos, incluso para ti. Bill es sólo un estorbo y una amenaza para todos
—¡No hables así de él!— grité— No es su culpa, él no eligió tener ese don ni esta existencia de mierda. No es justo lo que le está pasando, no puedo permitir que le hagan daño por algo que él no controla ¡Y si tengo que arriesgar mi existencia para lograrlo, entonces que así sea!
Dejó de provocarme, simplemente me encaró al tiempo que yo intentaba recuperar el aliento que se me había escapado en la discusión
—Bien Tom, muy bien— Dijo al cabo de unos minutos—. Esa el la verdad que quería escuchar, aunque no esté completa , me conformo con ello
Dudé de sus palabras. Era un hombre misterioso y no lograba comprenderlo por completo. Me dio la espalda y comenzó a caminar lejos de mí.
—¿Qué haces ahí parado? Sígueme
Así lo hice. A pesar de ser ciego, no parecía tener problemas en subir los escalones o abrir las puertas que se cruzaban en nuestro camino. Lo seguí hasta salir a una enorme terraza que ignoraba tuviera la biblioteca.
Aún estaba oscuro afuera y durante la fracción de segundo que tardaron mis pupilas en expandirse, lo perdí de vista.
—¿Anciano?— grité sin recibir respuesta— ¿dónde estás? ¡Anciano!
De repente, sentí un golpe por detrás de mis piernas y un peso encima que me hizo caer y rodar hasta tocar con pared violentamente
—¿Crees que por ser viejo tienes el derecho de llamarme anciano y pensar que no te atacaría?— levanté mi vista desde el suelo, sorprendido su cambio radical—. Espero que no tengas a nadie esperando por ti esta noche, porque pienso darte una buena lección.
Fue lo último que escuché antes de perder mi mirada en la filosa cuchilla que desprendió de su bastón, revelando su verdadera identidad como arma.
Continuará…