The unborn 19

Capítulo 19

By Bill

—¡Quiero salir!— golpeaba mi cabeza a la mesa del comedor de la desesperación que sentía— Una semana de encierro, ¡una semana!— Lisa rió, sentada frente a mí.

—Bill, tu papá se acaba de ir a la reunión, algunas horas más y serás libre de ir a donde quieras

—¿Libre? Yo no lo diría así— respondí, desviando mi mirada hacia Georg, quien dormía la siesta en la sala—. Atlas ya tiene rato que se durmió, parece que no tiene prisa en levantarse para cargar el mundo— ella volvió a reírse

—Lo hará pronto, dio un sorbo a su vaso de sangre—. No me sorprendería saber que está despierto desde hace rato y finge dormir para no entretenerte

—Entretenerme… no soy un niño

—Claro que no Billy— se hizo un pequeño silencio incomodo

—Lisa, ¿puedo preguntarte algo sin que papá o Georg sepan?

—No Bill, no voy a volver a esconder tus escapadas para irte a tatuar

—No es eso, boba— ella rio—. Sé que Georg y tú son muy activos en el sexo— ella me miró extrañada y sorprendida—. Ya te lo dije, no soy un niño y estoy muy consciente que tienen sexo cuando creen que no les presto atención— se sonrojó

—Lo siento mucho Bill

—No pasa nada— sonreí para calmarla—, El punto al que quiero llegar es… ¿qué se siente o cómo se siente hacer el amor?— se quedó unos segundos callada, seguramente pensando si estaría bien hablarme sobre ello

—Bueno… supongo que no tiene nada de malo— dijo pensando en voz alta, como respondiéndose a sí mísma—. Para empezar, no es lo mismo hacer el amor que tener sólo sexo

—¿Acaso no son sinónimos?— levanté la ceja, confundido

—No, no lo son. Tener sexo es… pues solamente es un choque de cuerpos, piel contra piel, mezcla de fluidos y buscar el placer propio, nada más.

—Sigo sin ver la diferencia. Es lo mismo que hacer el amor

—Bueno… si y no a la vez. Al hacer el amor si hay choque pero no sólo de cuerpos, también de emociones y sentimientos. Hay fricción de piel contra piel pero de alguna forma también de corazones. Hay mezcla de fluidos, al igual que de energía. Finalmente, es cierto que quieres el placer propio pero también buscar el placer del otro. De hecho, sientes más placer y satisfacción cuando te das cuenta que tu pareja lo está disfrutando, gozando al máximo y cuando te muerde para beber tu sangre y tú la contraria, es majestuosamente delicioso.

—Pero no todos se muerden en el acto— dije

—Ahí es donde radica la diferencia, Bill— la voz de Georg me sorprendió por atrás—. La mordida es la conexión que la pareja decide tener eternamente, una vez que eres mordido por el o la que amas, le perteneces a él o ella de por vida y viceversa— se sentó a lado de Lisa

—Todo eso en conjunto, Billy, es amor y al haber amor, deja de ser sólo sexo— Lisa rodeó el brazo fuerte de Georg y frotó su nariz con la de él antes de darle un beso cálido.

—Hum— recosté mi cabeza en la mesa, sintiendo el frío del vidrio en mi mejilla—. Que suerte tienen algunos

—No se trata de suerte Bill, se trata del destino— dijo Georg

—Entonces creo que el destino no tiene nada de eso para mi— levanté la cabeza

—No digas eso Billy, no sabes qué es lo que te está esperando a la vuelta de la esquina— Lisa tomó mi mano sobre la mesa

—Claro que si. Un maldito traidor que intentará violarme… como muchos otros vampiros a lo largo de mi existencia— suspiré y me levanté para irme a mi habitación

—Bill— Georg me alcanzó a la entrada de mi cuarto, poniéndome una mano sobre mi hombro

—Georg, déjame en paz. Sólo quiero estar solo esta noche, por favor— quité su mano de mi hombro sin resistencia de su parte. Me adentré en mi cuarto y cerré la puerta con seguro

Me quedé recargado en la puerta hasta que escuché el suspiro de Georg y sus pasos alejándose de ahí.

—¡Perfecto!— Me puse en marcha

Puse el único peluche que tenía a escala en mi cama y lo arropé haciéndolo pasar por mi. Ese peluche ha estado conmigo el tiempo suficiente para que mi olor y esencia estén completamente impregnados en él. Será suficiente.

Busqué en mis cajones hasta que encontré la bocina que estaba inalámbricamente conectada al reloj inteligente que puse en mi muñeca izquierda. Ese reloj fue una de mis mejores adquisiciones, no sólo estaba conectado a la bocina, si no también al sistema de vigilancia que había instalado papá poco después que le contara sobre mi sueño con Gordon. Estaba tan asustado que puso una mini cámara a la entrada de mi habitación para mantenerme vigilado.

Con ese reloj podré ver y escuchar si Georg o Lisa se acercan a mi cuarto o me hablan y gracias a la bocina, seré capaz de hablarles a la distancia.

Puse el aparato pegado al peluche y lo cubrí un poco con las mantas para esconderlo. Agarré la media botella de agua antes de abrir mi ventana— Una red perfecta en la cual caer— sonreí al ver que todo estaba listo.

Salí de mi casa por la ventana, dejando caer un poco de agua a mi paso para esconder mi olor fuera del lugar, dirigiéndome al bosque— Espero que Ton en verdad siga esperando ahí después de una semana.

&

Llegué en cuestión de minutos pero curiosamente no vi a nadie, mi olfato no pudo percibir otro olor que no fuera el de los animales o el bosque mismo y mis oídos no alcanzaron a oír un sonido de otro vampiro. El lugar estaba vacío

—¿Tom?— me atreví a preguntar. Él había dicho que estaría esperando en el mismo lugar sin importar el tiempo que pasara, así que me parecía lógico que estuviera usando las tácticas que me enseñó— ¿Tom, estás aquí?— nada— No me parece divertido, sabes que tengo poco tiempo para esto

Los segundos comenzaron a ser minutos y yo seguía solo, sin nadie más a mi alrededor, ¿me habría mentido? ¿se habría cansado de esperar? Tal vez ya se había cansado de mí. Sería lo más lógico, no tiene ninguna obligación ni responsabilidad conmigo. Me había emocionado por nada

—Soy un idiota. Suspiré, dándome media vuelta en dirección a casa. Me sentía deprimido y el por qué lo seguía buscando en mi mente. De repente, sentí un golpe lo suficientemente fuerte que me hizo volar algunos metros más allá para terminar chocando contra una roca que no dudó en lastimarme algunas vértebras

—Normalmente no me gusta desmentir a alguien— apenas pude procesar las palabras debido al aturdimiento pero el enojo creció tan rápido en mi interior que no paré a examinar mis heridas o a investigar a mi agresor. Simplemente arranqué dicha roca del suelo y la aventé en dirección de la voz— ¡Vaya! Eso sí que estuvo cerca

El individuo fue rápido al esquivar la roca pero no mis garras que ya habían entrado a la mitad de su cuello, utilicé mi peso para derribarlo y darle el golpe final con mi otra mano, cuando me percaté de algo

—¿Tom?— me sorprendí al ver su rostro crispado por el dolor y la incomodidad de mis garras en su cuello. Súbitamente, sentí un pinchazo de dolor creciente en mi estómago. Bajé la mirada y vi como las garras de Tom me perforaban el aparato digestivo. Me eché para atrás con fuerza, sacando las garras del contrario, hasta quedar sentado en el suelo.

—A—ataque al… cuello y el est—estómago duro— tosió—, veo que… aprendiste bien— su voz era muy pequeña, apenas audible y rasposa. Le costaba trabajo hablar. Se llevó una mano a la garganta para detener el sangrado de la herida

—¿¡Estás loco!?— grité, llevándome las manos al vientre para detener mi propio sangrado— ¿Qué es lo que te pasa? ¿por qué lo hiciste?— no respondió, aún le costaba— ¿por qué dejaste que te atacara? Pude haberte matado, ¡imbécil!

No dijimos nada durante varios minutos, poco a poco íbamos recuperando el ritmo normal de la respiración. Tom se alejó un poco para cortar unas hojas moradas que crecían más allá de donde estábamos, se puso una sobre el cuello al tiempo que se sentaba, cerraba los ojos y se dedicaba a respirar. Debió estar en esa posición unos poco segundos antes de que la hoja fuera absorbida por su cuerpo, curando increíblemente rápido la herida que, normalmente, tardaría una hora en sanar.

Yo aún tenía la herida abierta y un dolor espantoso y el muy cabrón ya se había curado. Me sentí indignado mientras él caminaba como si nada hasta acuclillarse a lado mío.

—Ponte esta hora sobre la herida— su voz había regresado a la normalidad—, ayudará a acelerar la curación— lo miré extrañado, sonaba estúpido pero después de ver cómo funcionaba en él, no dude en tomar la hoja y ponerla en el estómago—. Bien, ahora cierra los ojos y concéntrate

—¿Concentrarme en qué? ¿en cómo te voy a romper los huesos por haberme hecho esto?

—No, en curarte. Necesito que cierres los ojos y no hagas nada más que respirar

—¿Para que pueda sentir el aire en mis pulmones antes de que los saques?

—No digas tonterías y hazlo— lo miré con desdén pero confiando en lo que mis ojos habían vista momentos antes, los cerré—. Bien, ahora inhala y exhala profundamente— lo hice—, trata de dejar tus emociones a lado, reprímelas y deja tu mente en blanco

Intentaba hacer lo, no era fácil pero con un poco de tiempo, lo hice

—Muy bien Bill, ahora piensa en el proceso de curación, cómo es, cómo se siente, cómo se ve. Imagina o recuerda como los órganos van sanando, como se van uniendo los tejidos y como las fibras van juntándose, conectando todo de nuevo en uno. Olvida lo que pasó, presta atención a los sonidos de tu alrededor y vincúlalos con tu sanación. Como el sonido del agua es tan parecido a la sangre corriendo en tus venas y arterias, como el viento que sopla puede acariciar tu piel sin heridas. Concéntrate Bill

Trataba de hacer todo al ritmo que Tom me lo decía pero no era tan sencillo como parecía, mi proceso fue complicado y un poco doloroso. No sé cuánto tiempo estuve así pero de un instante a otro me sentía mejor, sin dolor alguno.

—Excelente, ahora regresa a la realidad y abre tus ojos lentamente— así lo hice, sentía como si acabara de despertar de un sueño profundo. La claridad volvió junto con el rostro de Tom calmado y sonriente— ¿Cómo te sientes?

—Mucho mejor, como si nada hubiera pasado— miré hacia abajo, lo único que quedaba de la herida era la sangre que había manchado mi desgarrada playera gris. Mi piel estaba intacta

Tom extendió su mano para levantarme

—¿Por qué piensas que te dejé atacarme?

—Eres muy hábil para la pelea, conmigo te viste lento

—Todos podemos tener errores, Bill— sonrió—, no soy perfecto, aún me falta mucho que saber y aprender— levantó levemente la mirada hacia los árboles antes de regresarla a mi

—Si sabías que esas plantas eran curativas, ¿por qué no las utilizaste cuando te dañé la espalda la primera vez que nos vimos?

—Uno— se dirigió hacia un árbol en específico—, porque no son efectivas en los huesos. Las hojas son absorbidas por el cuerpo para aprovechar sus beneficios curativos pero no pueden ser absorbidas por los huesos, así que no sirven— curiosamente, rebuscó entre las hojas caídas hasta sacar una cuerda que había quedado enterrado en ellas—. Dos, porque no sabía que se podía hacer eso, lo aprendí hace poco

—¿De quién?— me acerqué

—De un maestro que conocí hace poco

—Vaya, veo que has estado entretenido en mi ausencia— no pude evitar sentirme indignado. Él sonrió, mostrando sus atractivos colmillos— ¿Para qué es la cuerda?

—Bill, ¿recuerdas qué fue lo último que me pediste la otra vez?

—Por supuesto, que me enseñaras sobre los instintos, ¿por qué crees que estoy aquí?

—¿Para estar conmigo?— levantó una ceja, carismático

—Como si quisiera tener tu compañía— seguí la broma

—Que frívolo

—¿Tú no?— suspiró resignado

—Bill— se sentó en el suelo, apoyando sus brazos en las rodillas levantadas—, los instintos son un tema delicado,. No es como si te hablara de peleas o tácticas de defensa, por algo tu familia no ha querido enseñarte sobre ello. Es un mundo que en cuanto lo conoces, tienes una reacción física difícilmente controlable, incluso imposible en algunos casos

—¿Cómo cuáles?— me senté frente a él

—Los principiantes, los recién convertidos, vampirillos que entran a la edad adulta, etc. Dependiendo del caso, las consecuencias de esas reacciones físicas pueden ser placenteras o fatales, si no se recibe la guía correcta, pueden ocurrir tragedias y me temo que en tu caso es algo más grave

—¿Grave? ¿lo dices por mi don?— suspiró un poco, negando con la cabeza

—No puedo hablarte más de ello por el momento, debo tomar medidas preventivas

—Con medidas preventivas te refieres a….— levantó la cuerda de entre sus manos, dándome a entender lo que quería decir— Ah no, estás loco si piensas que voy a dejarme amarrar

—Por el contrario, estaría loco si no lo hiciera

—¿Por qué lo harías? No tiene sentido— me levanté, seguido de Tom

—Si no lo hago, no tendría control sobre ti

—¿Por qué querrías tener control sobre mí?

—Porque tú no lo vas a tener sobre ti mismo, te convertirás en un esclavo de tus propios instintos

—¿Por no dejarme amarrar? Soy completamente consciente de mis actos

—No me digas, ¿Cómo la vez que lamiste mi cara?

—Eso… no tiene nada que ver— me di la vuelta para ocultar el enrojecimiento de mis mejillas

—Eso tiene todo que ver— suspiró después de un rato—. Bill, aquella vez fue sólo el despertar. No tienes idea de la magnitud que podemos provocar

—No pienso dejarme atrapar por ninguna atadura que me haga más vulnerable— me giré, cruzando mis brazos y retando a Tom con la mirada, él volvió a suspirar

Vi como una vez más cerraba los ojos y se dedicaba a respirar. Al cabo de un par de minutos, volvió a abrirlos, dirigiéndome una mirada determinada

—No va a gustarte nada de lo que está a punto de pasar— su grave y seria voz me hizo sentir un pequeño escalofrío en la espina dorsal. Dio media vuelta y echó a andar— ¿Qué haces ahí parado? Date prisa

Debí haberlo ignorado e irme a casa, regresar a la comodidad de mi cama y la calidez del ambiente pero por alguna razón o lo hice y seguí a Tom como un perro fiel a su dueño, ignorante de lo que iba a pasar o a descubrir.

Continuará…

por Say31

Escritora del Fandom

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