
Capítulo 20
By Bill
—¿Qué estamos haciendo aquí? La peste de este lugar me hace querer arrancarme la nariz— dije en voz baja, pues Tom me había pedido hacerlo momentos antes
—¡Shh!— fue su única respuesta antes de acuclillarse sobre el borde de la azotea donde estábamos
No lo comprendía, habíamos llegado a una de las zonas más peligrosas de los barrios bajos de la ciudad. Los humanos de clase media y alta temían acercarse por ahí, era una zona de robos, asaltos, violaciones, secuestros y asesinatos. Sólo los que vivían ahí eran capaces de andar con seguridad por las calles.
Estábamos arriba de un edificio que formaba una de las tres paredes que habían un callejón estrecho y oscuro, a nuestra derecha había un muro sin chiste y a la izquierda un antro de mala muerte. Todos rayados de grafitis y manchados de fluidos que no quisiera averiguar.
El olor era nauseabundo, era una mezcla de drogas, orina, heces, sexo y mugre. No entendía como Tom podía estar tan calmado con ese aroma taladrando las fosas nasales.
—Tenías razón, este lugar no me gusta nada, ¿podemos irnos ya?— me acerqué a él
—Silencio— siseó—. Está a punto de empezar— su mirada estaba fija en el callejón, la cual seguí para averiguar qué era lo que se supone iba a comenzar
La puerta lateral del antro se abrió de golpe, dando paso a un grupo de jóvenes alcoholizados hasta el cerebro. Fueron 15 los que salieron del lugar, 9 hombres y 6 mujeres en total.
—Mierda, no veo nada, está muy oscuro— Dijo uno de ellos
—No necesitas ver algo para sentirlo— le respondió una chica que tardó más en decir eso que en bajarse el escote y enterrar la cara del otro en sus senos
Fueron los únicos en “hablar”, pues los demás ya estaban muy ocupados en sus propios asuntos.
—¡Que adorable! Me trajiste a ver en vivo y en directo una orgía en los barrios bajos. No cambiaría esto por nada— le dije a Tom sarcásticamente
—Bill, deja de ser un idiota un rato y piensa
—¿En qué? ¿en cómo se siente el sexo entre humanos y vampiros?— sonrió un poco
—Entonces sabes que hay vampiros entre ellos
—Claro que lo sé, ¿por quién me tomas?
—¿Puedes identificarlos?
—Por supuesto. Una de ellas es la que acaba de enterrar la cara del vagabundo en potencia en su pecho, la otra es la que está besando a la anciana operada mientras la montan y el último es el que se la está chipando al trasvesti
—¿Y crees que ellos tres puedan con todos?
—Es una orgía, es todos contra todos— Tom rio por lo bajo
—Una orgía no, una masacre
No tuve tiempo de procesar sus palabras, un grito ahogado captó mi atención al instante.
La señora cuarentona y quirúrgica gritaba dentro de la boca de la vampira, una cantidad exagerada de sangre estaba saliendo de sus bocas, al instante que el hombre que montaba a la criatura soltó un grito lastimero, tratando de quitarse de encima el trasero de la vampira sin éxito.
Las miradas de todos recayeron en ellos, excepto la del aspirante a vagabundo que yacía en el suelo con la cabeza volteada hacia la espalda de manera antinatural y con el cuello desgarrado del que brotaba un río de sangre.
Los presentes se voltearon a otra dirección al oír los gritos del trasvesti que ahora se había visto privado de su hombría, pues de entre sus piernas corría sangre cual cascada y el pedazo de carne arrancado estaba siendo masticado asquerosamente por el vampiro.
Dos de los hombres más rudos se fueron encima de la vampira que por fin soltaba a la chica de su mortal beso, dejando caer el cuerpo inerte sobre el hombre que había sido liberado de la presión que, de algún modo, le había roto el pene durante el coito.
El resto de los humanos salieron corriendo sin importar que estuvieran desnudos o a medio vestir. Sin embargo, no llegaron muy lejos. El vampiro les cerró el paso del callejón, mostrando sus pequeños colmillos manchados de sangre.
Los mortales trataron de huir, regresando al fondo del callejón. Vieron que los dos hombres que intentaron detener a una de las chicas, ahora eran cuatro… Uno de ellos había sido cortado a la mitad con las poderosas garras de la chica, su torso estaba pegado al muro y sus piernas en el otro extremo del lugar. El otro tenía una expresión de terror congelado en el rostro, o al menos eso se podría pensar pues su cara estaba tapada con una de las manos de la pelirroja, quien sostenía la cabeza mientras lamía el líquido rojo que salía de ella… era la pura cabeza. El resto del cuerpo estaba tirado, empapando al chico del pene roto que había dejado de gritar desde hace rato, ya no tenía pulmones para ello… estaban esparcidos en el piso ensangrentado.
Podría apostar que todos los vieron, incluso los tres que habían sido atacados por la otra vampira que apareció a su lado, le arrancó un gran pedazo del cuello a uno de los chicos de un mordisco, mientras que las dos chicas que estaban a ambos lados eran perforadas directamente en el corazón por las uñas largas y filosas que sobresalían de las espaldas.
Los tres humanos restantes quedaron petrificados del terror, ni siquiera se movieron al ver que el vampiro paseaba en frente de ellos con una sonrisa burlona en la cara. Dio un par de vueltas a su alrededor y a la tercera, pasó sus dedos sobre el vientre de cada uno. Al llegar a la última chica, le dio un rápido beso en los labios antes de que ésta cayera al suelo con los órganos de fuera, de la misma forma que los otros dos. El vampiro se agachó y empezó a comer.
El buffet no fue muy largo, ya que las hormonas vampíricas no estaban saciadas del todo y el trío reanudó la sesión de sexo puro, duro, bestial y sangriento, muy sangriento.
No pude retener las arcadas que se acumularon en mi garganta y dando media vuelta lo eché todo afuera, me sentí mareado y enfermo.
—Hora de volver— dijo Tom antes de cargarme cual princesa y llevarme de regreso a lo que suponía sería el bosque
No pude moverme en todo el trayecto, sólo atiné a sujetarme fuertemente de su cuello y ocultar mi rostro en su fornido pecho. Aquella escena era lo peor que había visto en mis largos años de existencia.
Apenas regresamos a terreno conocido, volví a vomitar lo poco que quedaba de mi estómago. Las imágenes no dejaban de pasar por mi mente una y otra vez.
—Estás loco— dije una vez terminando— ¿por qué me llevaste a ver semejante salvajada?— volteé hacia Tom y lo vi sentado en el suelo con la cabeza recargada en el tronco de un árbol y sus dedos acariciando sus sienes en círculos— ¿Tom, estás bien?— dejé de sentir mis malestares al verlo en ese estado. ¿qué ocurre?
—No eres el único en resentir los hechos— dijo antes de abrir los ojos y levantarse como si nada
—No te vi muy alterado en todo el proceso
—Cada quien responde de diferente manera dependiendo de sus experiencias. Tú has estado viviendo en una burbuja inquebrantable durante todos estos años, es natural que seas más sensible al reaccionar
—¿Acaso ya habías visto algo como eso?— pregunté sorprendido
—Si, muchas veces— dijo serio— pero no significa que no me afecte
—¿Para qué me llevaste ahí?
—Para darte a entender mi punto— recogió la cuerda del suelo que se había quedado ahí—. Esos vampiros eran jóvenes
—Lo sé, sus colmillos no eran muy grandes
—Eran principiantes, están descubriendo el mundo de la lujuria vampírica, dejándose llevar por sus instintos. No tienen una guía para mantenerles a raya, se convierten en bestias sexuales, esclavos de sus propios instintos— sentí frío en la piel debido a sus palabras
—Eran negros, es normal que sean unos bárbaros
—Los instintos son iguales para todos Bill, no discriminan y actúan por igual— se recargó en el tronco—. La necesidad de satisfacer a tu cuerpo con placer y sangre se vuelve insoportable. Quienes ya conocemos ese mundo y sabemos cómo manejarlo podemos estar conscientes en todo momento pero quienes apenas lo descubre…— negó con la cabeza—, es asfixiante, una terrible agonía— su mirada era penetrante, traspasaba la mía sin ningún problema—. Tu caso no será la excepción pero si especial
—Mi… caso
—Tus instintos están despertando, debo enseñarte sobre ellos, no hay vuelta atrás. Si no lo hago correctamente… si no soy un buen guía, puede que hagas cosas peores de lo que hicieron esos tres negros— se acercó a mi lentamente—. No sabrás diferencias tus deseos de la realidad, el sexo normal de una violación. Dejarás que miles de hombres, sin importar que sean humanos o vampiros, blancos, negros o traidores, te abran el trasero cuantas veces quieran, si no es que tú mismo te ensartas en ellos por voluntad propia para después matarlos cual mantis religiosa.
´Nadie, ni siquiera tu familia y amigos serán capaces de detenerte y lo único que provocarás será un caos. Sólo te esperarían dos finales: O terminas muerto por alguien superior a ti y comienza de nuevo la espera del vampiro con el don del embarazo, que no sabemos si vaya a ser prudente como tú, o quedas en cinta sin saber quién es el progenitor de la criatura, causando que el bebé nunca tenga vida y su cuerpo se convierta en cenizas, dándole a todo vampiro existente en la tierra. Causarás una guerra infinita en la que nadie se salvará.´
Sus palabras me helaron por completo, mis piernas perdieron fuerza y caí de sentón al suelo. Me imaginé a mi mismo como uno de esos negros pero a escala monumentalmente mayor, en medio de un lugar consumido por el fuego y la sangre.
—¿Ahora lo entiendes?— Tom se arrodilló frente a mí con la cuerda entre las manos
Lo miré detenidamente y con duda en mis ojos durante algunos segundos que parecían eternos. Tom tenía una expresión dura y seria en la cara pero no percibí miedo en él. La confianza que demostraba fue lo que me empujó a asentir con la cabeza, dejando de lado mis nervios por un rato.
Continuará…
Cuando actualisan🥺🥺🥺
OMG, yo también estoy esperando actualización. La autora ha desaparecido del fandom, pero no te preocupes, seguiré escribiéndole al correo, a ver si logro animarla a continuar 😉