The unborn 7

Capítulo 7

By Tom

12:30 de la noche, en medio del bosque oscuro y húmedo, escuchando el sonido de un río que pasa a tan sólo 1km de mí y un olor fresco a pinos abarrotaba mi nariz.

Había pasado media hora de lo acordado y mi única compañía eran los frondosos árboles y mis dos amigos, escondidos entre las copas de los mismos.

—Sólo han pasado unas cuantas horas y tu espalda tiene mejor aspecto— Reconocí la voz al instante en que resonó en mis oídos

Bill se puso en frente, no me moví, ni siquiera hice gesto alguno por su repentina aparición pero ¿cómo rayos llegó tan de repente? ¿estuvo detrás de mí y no pude detectarle?

—Cuando nos enfocamos en nuestro pensamiento, todo lo que somo desaparece, no detectamos nada. Por eso un vampiro no debe pensar

—Gracias por la lección, maestro— Aún mantenía mis manos en los bolsillos de mi chaqueta

—Pensé que el maestro eras tú— Se sentó en la enorme y saltada raíz de un árbol

—¿Por qué llegaste tarde?

—Los vampiros nos necesitamos del tiempo

—¿Crees que ser un vampiro es la excusa para todo?

—Que sensible

—Me molesta que me hagan esperar

—Bien, no volverá a pasar

—¿Por qué dijiste eso sobre mi espalda?

—Por la vértebras que te desvié, ¿crees que no me di cuenta?— Sonrió

—Tú sí que eres un hipócrita

—¿Perdón?

—Primero fuiste un desconfiado, después un vampirillo indefenso y ahora un presumido, indiferente que todo lo puede

—¿Tienes algún problema con ello?

—Sí, de hecho sí. Estoy aquí para ayudarte de buena voluntad, no tengo por qué estar soportando tus actitudes de diva

—Así soy yo

—Pues no pienso ayudarte si esa es tu decisión— Me di la vuelta y comencé a andar—. Me largo

—¡Está bien!— Me detuve— voy a calmarme pero no te vayas

—Mira— Volví a voltearme—, sé que debe ser normal en ti, llevas una vida difícil y es obvio que todo el tiempo estés a la defensiva pero necesito que confíes un poco en mí para que pueda ayudarte

—Ya confío un poco en ti, si no te hubiera matado hace horas

—Bien— Me acerqué a él—, ¿comenzamos?

—¿A qué?— Levantó seductoramente una ceja con un expresión de extrañes absoluta

—Pues con la lección, a eso venimos

—Ah, claro— Se levantó de la rama—,¿qué quieres hacer primero?

—Quiero ver cuánto sabes, así podré calcular desde dónde debo enseñarte

—¿Qué quieres que haga?— Cruzó los brazos sobre su pecho

—Vamos a hacer una prueba. Te atacaré de diferentes maneras y tiempos y tú te defenderás. Después de eso tendremos otra prueba que irá a la inversa. De ese modo veré tus niveles de ataque y defensa

—¿No temes que te hiera?

—No, no estaría aquí si así fuera

—Bien, comienza

Él se quedó quieto mientras corrí unos cuantos metros para después subirme a uno de los árboles más grandes y volver al sitio desde arriba. Me detuve encima de su cabeza, él seguía con los brazos cruzados e incluso con los ojos cerrados como si estuviera relajado.

Pensé cuál sería la mejor manera de atacarlo, pues era evidente que lo hiciera desde arriba. Para confundirle, dejé caer algunas hojas secas y me bajé lo más rápido que pude para intentar derribarlo pero antes de que las puntas de mis dedos pudieran tocarle, él agarró mi cabeza y me lanzó con una fuerza increíble a uno de los árboles. El golpe fue tan brutal que el enorme y grueso tronco tembló, haciendo caer hojas y dos enorme ramas.

Grité

—Que predecible eres— Se acercó, mirándome desde arriba—. No soy un novato como para creer que estarías arriba mío con tal sólo dejar caer unas cuántas hojas

—Parece que tendré que usar métodos más avanzados

—Mucho más avanzados

—Bien— Me levanté con un poco de trabajo—. Déjame decirte que estoy agradecido, ahora no me desviaste nada

—No usé tanta fuerza para ello— ¿¡Qué!? Voy a terminar como un humano atropellado cuando termine la noche

—Bueno, ¿qué sugieres que haga?

—¿Sugerirte? ¿No crees que si lo hago sabré cómo derrotarte?

—Claro

—Eres un pésimo maestro

—Parece que tendré que dejar de ser el bueno

—Me gustaría ver la diferencia con el malo

Era obvio que no llegaría a los extremos con él pero si cerca de ellos.

Agarré uno de sus brazos con la mano derecha y una pierna con la mano contraria, poniendo ambas extremidades a la mitad de su espalda y haciendo tronar sus huesos

—¿Sabes? Me molesta que tengas los brazos cruzados todo el tiempo

—¿Es todo lo que puedes hacer? Por favor, esto lo hace un humano que practica ballet— Con la pierna que dejé libre logró jalar una de las mías para hacerme caer, mientras me daba un codazo en la cara con el brazo libre para que lo soltara. Desafortunadamente para él, no lo hice y un segundo antes de que cayéramos al piso, di la vuelta y lo dejé a él abajo.

Gruñó y me miró con odio

—¿Te dolió?

—No pero es molesto como un mosquito en el oído— Impulsó sus piernas con una fuerza increíble hacia arriba para que ambos comenzáramos a rodar colina abajo

Como él me atrapó con sus brazos y piernas, íbamos uno encima del otro, todas las hojas secas y amarillentas crujían debajo nuestro y pequeños pedazos de ellas se quedaban pegadas en nuestras ropas. Rodamos pasando por ramas caídas y enormes raíces resaltadas hasta llegar a una pequeña cascada y caer en la fría y cristalina agua.

By Bill

Decir que el agua estaba helada era muy poco. Salí de ella un poco molesto, pues el maquillaje se me había corrido

—¡Maldición! Dejaré el maquillaje, ya me está molestando

Volteé por todas partes al notar que no estaba Tom, el lugar estaba en silencio

—¿Tom?— El piar de los pájaros era lo único que se escuchaba— ¿dónde estás?—. Nada, era imposible que se hubiera ahogados, no podemos morir ahogados… ¿o sí?— Tom, no estoy para bromas, sal ya

Caminé fuera del agua hasta pisar tierra, no dejaba de dar vueltas buscándolo, hasta que sentí un peso mayor al mío caerme desde el cielo y tirándome al suelo.

—Si hubiera sido cualquier otro ya te habría matado

—¡Tom!— Era él— ¿Cómo lo hiciste?

Levantó su torso y posó sus rodillas a cada lado de mis piernas para no estar de peso completo encima de mi pero sus manos aún sostenían las mías por arriba de mi cabeza de cada lado

—Con un secreto que casi nadie conoce

—¿Qué secreto podrías usar si caímos al agua al mismo tiempo?

—El mismo secreto es el agua

—¿El agua?— Levanté mi ceja creyendo que era broma

—Me sorprendes. Para ser bueno en la peleas debes saber controlar todo lo que está a tu alcance y eso incluye a los mismos elementos naturales

—Dime, genio, ¿cómo voy a controlar el aire? Ni siquiera se puede tocar, no es sólido

—No necesita ser sólido para ser controlado. El secreto es saber qué hacer con estos elementos de acuerdo a su comportamiento y usarlos a tu favor

—¿En serio?

—Empecemos con el aire. El aire nos delata porque al momento de soplar, nuestro olor llega con más facilidad a nuestro oponente. Si sopla frío nuestro calor, por escaso que sea, es perceptible a la piel del otro. Si sopla calor, nuestro frío pasará al otro. Para evitar todo esto podemos cubrirnos de tierra o agua. Con cualquiera de los dos podemos evitar ser delatados por el aire.

—¿Cómo pueden la tierra y el agua hacer eso?— Parecía un niño pequeño aprendiendo cosas nuevas. Tom me soltó de las manos y en una de las suyas agarró un puño de tierra

—La tierra nos delata cuando estamos encima de ella, nuestro peso hace que vibre. Ningún humano puede detectarlo pero nosotros si, por tal razón sabemos qué es lo que está cerca de nosotros. Por cada paso que damos, vamos dejando parte de nuestra esencia, nadie camina igual que otro pero si nos cubrimos con la tierra misma, es imposible que esto suceda. La tierra no puede delatarse así misma— Apretó la tierra en su mano y después la dejó caer— y al cubrirnos con ella, también evitamos que nuestro olor y calor estén al alcance de todos.

—¿Qué hay del agua?— Bajé mis manos y las reposé sobre mi estómago

—El agua nos delata de la misma manera en que lo hace con un humano. El sonido, el rastro que dejamos de ella en donde se pueda apreciar y dejarnos a la vista de todos. Por la misma razón de que es líquida, se nos hace más difícil controlarla a nuestro favor pero no es imposible.

——Si estamos completamente mojados, el agua se nos resbala de la piel pero no al instante, además mucha de ella se esconde en nuestra ropa y cabello—. Tomó una de mis rastas blancas y la exprimió, dejándola casi seca—. Llegamos a percibir el olor del agua combinada con la tierra, las plantas e incluso con la sociedad pero el agua por sí sola no tiene aroma y por tal motivo puede esconder el nuestro.

Por más fuerte que sea nuestro olor, el agua lo ocultará con su capa protectora. Gracias a que gran cantidad de ella se queda en nuestras ropas y cabello, podemos ir dejando rastro por donde pasemos. Algo que nos puede delatar también nos puede beneficiar, ya que cuando el líquido cae al suelo o tierra, evita que nuestra evidencia quede expuesta y es sencillo confundir nuestro rastro con el de cualquier otro ser.

Para evitar su sonido, debes ser lento.

—¿Lento?

—Lo más lento posible, si llegas a moverte rápidamente, el agua te delatará con el sonido. Entre más velocidad más ruido

—¿Pero cómo podré mojarme si al momento de hacerlo se escuchará todo? No importa si me meto a un río o me eche un cubetazo encima

—Debes esperar el momento indicado, cuando tu oponente se distraiga, que deje de prestar atención a tu paradero. Igual que lo hiciste al llegar aquí. Cuando el oponente permite desconectarse de lo demás…

—No prestará atención al sonido de su alrededor

—Incluyendo el agua— Sonrió

—¿Y el fuego?

—El más favorable y también el más peligroso

—¿Por qué?

—Casi todo lo que hay del mundo actual se hace con la ayuda del fuego. Todo lo que está cerca de él es cubierto. Nuestro aroma es escondido por sus gases, nuestro frío cuerpo por sus ardientes llamas, nuestra simple presencia es ocultada por la suya. El fuego es el elemento que mejor nos ayuda a ocultarnos pero si no tienes cuidado, si no sabes usarlo, te arruinará.

—¿Cómo?

—Lo mejor que te puede pasar es quemarte hasta morir

—¿Y lo peor?

—Dejarte vivo pero sin miembros o sentidos sin los cuales no podrás vivir como vampiros, sólo algo parecido a un humano

—¿Entonces cómo lo controlas?

—Ese es el problema, el fuego no se controla, nada ni nadie puede hacerlo. Lo único que puedes hacer es moverte como él, arreglártelas para seguirlo y si no lo haces lo pasarás muy mal

—¿Cómo puedo hacerlo?

—De la misma forma que con los otros tres elementos, conociéndolos y adaptándote a ellos. No existe otra manera.

—Y si realmente quiero usarlos a mi beneficio…

—Deber hacerlo

Tom y yo completábamos la frase del otro, era una sensación extraña

—A pesar de vivir tanto, nunca supe que podíamos beneficiarnos de tales cosas

—Podemos beneficiarnos de casi todo, ¿no lo sabías?— Sus brazos se posaron a cada lado de mi cabeza, recargando sus codos en la tierra

—No, ¿me lo enseñarás también?

—Dependiendo de cuánto quieras aprender— Alzó una ceja y mostró una blanca sonrisa

Por alguna extraña razón mi cuerpo se movió solo, fue… como un impulso que no pude rechazar ni evitar. Mis manos que reposaban en mi estómago se engancharon a los hombros de Tom, enterrándole sin intención alguna las largas y filosas uñas que para entonces parecían garras.

Sentí una gran fuerza que hacía que mi cuerpo se impulsara hacia él y de un momento a otro el que estaba encima ahora era yo

—Me gustaría aprender todo lo que mi maestro quisiera enseñarme— Después de decir eso mi lengua recorrió su rostro desde su barbilla, rozando la comisura de sus labios cerca del piercing, deteniéndome en su pómulo.

¡Esperen! ¿qué acabo de hacer? Acabo de lamer a un tipo que conocí hace menos de un día. Separé mi rostro del suyo con pánico. Lo observé, sus hombros sangraban teniendo mis uñas aún enterradas que luego de reaccionar ya habían vuelto a su forma natural. A pesar de ello, él en lugar de quejarse dolor, sólo tenía una expresión de sorpresa en su cara, con la boca abierta dejando ver sus colmillos

—Lo… lo siento. Perdón— Retiré mis manos y me senté a su lado—. No fue intencional

—No hay problema— Se sentó con la mano izquierda tomando su hombro contrario—, sanará en unos minutos, no fue grave—. Me miró aunque yo no pude regresarle el gesto, no me atreví. Se levantó—. Creo que es todo por hoy— Empezó a alejarse

—Espera— Se detuvo—, vas a… seguir enseñándome, ¿verdad?

—Claro, te veré aquí a la misma hora

—¿Podemos vernos antes? Tal vez a las diez

—Está bien— Se fue. Ni siquiera me miró al hablarme, nunca volteó.

Continuará…

por Say31

Escritora del Fandom

Un comentario en «The unborn 7»
  1. Tom quedó perplejo con ese lameton. No puedo decir beso, aunque pudo serlo. Bill está igual de soprendido, pero me encanta.
    Gracias, estaré pendiente de la actualización.

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