Todo lo que soy 13

Fic TWC de Khira

Capítulo 13

La fiesta terminó y por extraño que resultara, a Tom no le apeteció llevarse a su ligue al hotel. Después de ver a su propio hermano coquetear con un hombre, no estaba de humor. Además, ya se habían magreado suficiente en los lavabos.

Su sorpresa fue mayúscula al enterarse de que Bill ya se había marchado por su cuenta.

¿Cómo que Bill ya se ha ido? —preguntó Tom.

Por lo visto se sentía mareado y Michael se lo ha llevado —respondió Saki.

«Pues a mí no me ha parecido que se encontrara nada mal…»

¿Pero dónde están ahora? —inquirió indignado.

Michael me ha dicho que dando una vuelta para que se despeje y que luego regresarán al hotel.

¿Pero cómo podéis permitir que mi hermano esté por la calle a estas horas sólo con un guardaespaldas?

Tranquilo, Tom. Con Michael no corre ningún peligro.

«No estoy yo tan seguro…», pensó Tom, cabreado.

Pero todos parecían confiar en el buen hacer del guardaespaldas rubio, así que a Tom no le quedó más remedio que regresar con el resto al hotel y dejar a Bill por allí perdido.

Pero esto no iba a quedar así. Esa noche tendría unas palabritas con su hermano.

&

Jueves (cont.)

Aquel lugar gris y aséptico no podía ser más lúgubre. Pero al fin y al cabo, se trataba de un depósito de cadáveres.

El silencio era absoluto. Tom y Gordon esperaban sentados en el banco de un pasillo a que Simone regresara de identificar el cuerpo que la policía había encontrado en las afueras del sureste de Berlín. Según les habían contado, el cuerpo había aparecido cerca de una carretera, desnudo, por lo que no habían podido identificar sus ropas, y en avanzado estado de descomposición debido al calor, por lo que tampoco habían podido comprobar si tenía tatuajes.

La mirada de Tom permanecía clavada en la puerta tras la que debía regresar su madre tras tan angustioso trámite. Su mente estaba en blanco. Ni siquiera era consciente de la mano de Gordon que permanecía en su muslo, tratando de infundirle fuerzas que a él mismo le faltaban.

—¿Seguro que estás bien? —le preguntó su padrastro sin poder contenerse más.

Tom asintió.

—Sí, no te preocupes.

—Es imposible que no me preocupe —replicó Gordon—. Has tenido una crisis de ansiedad. No deberías haber venido aquí…

—Necesito corroborar cuanto antes que no es mi hermano el que está allí dentro —interrumpió el muchacho con voz tan firme que no admitía réplica.

—Está bien, pero prométeme que si te empiezas a sentir mal me avisarás en seguida.

—De acuerdo…

Por fin, tras cinco angustiosos minutos, la puerta se abrió y Simone apareció tras ella. Tom y Gordon se levantaron de golpe, escudriñando su rostro, el cual permanecía lo más sereno que había conseguido tras la imagen que había tenido que presenciar.

—No es él…

Tom y Gordon suspiraron. El primero creyó que se desmayaba del alivio.

—Volvamos a casa… —dijo Gordon pasando un brazo por los hombros de su pareja—. Tom…

—Sí, vamos… —suspiró el muchacho. No quería quedarse allí ni un segundo más.

&

El trayecto de vuelta al piso de los chicos se hizo largo y silencioso. El alivio que había supuesto que ese cadáver no fuera el de Bill había sido ya eclipsado por la certeza de que estaban en el mismo punto que un par de horas antes. Bill seguía desaparecido y sin ninguna pista sobre su paradero… o el de su cuerpo.

Justo antes de abrir la puerta del piso, a Tom le pareció que se escuchaban demasiadas voces dentro. Entró el primero y vio que no sólo Andreas y Jörg estaban allí, sino que Gustav, Georg y David les acompañaban.

—Habéis vuelto… —murmuró el guitarrista mirando a sus compañeros de banda.

—No podíamos aguantar más —empezó Georg—. Necesitábamos volver y estar contigo.

—Trataremos de molestar lo menos posible… —dijo Gustav.

—Cómo vais vosotros a molestar… —musitó Tom.

David se acercó en ese momento, y antes de que Tom pudiera decir nada, le productor le abrazó.

—Ya verás como le encontramos pronto… —le dijo al oído.

Para el guitarrista eran palabras vacías de consuelo, pero igualmente las agradeció.

Se quedaron abrazados hasta que alguien carraspeó. Tom miró con fastidio a su padre biológico.

—Tengo que irme —anunció Jörg.

Simone le miró sorprendida. Tom, aliviado.

—¿A dónde? —preguntó Simone.

—A Hannover. No puedo quedarme en Berlín, mañana tengo que trabajar.

—Pues pide unos días libres —replicó la mujer—. ¡Uno de tus hijos ha desaparecido!

—Ya me han dado el día libre hoy y casi me ha costado el despido. Lo siento, pero yo no soy como otros que pueden permitirse el no trabajar —y miró significativamente a Gordon.

—¿Qué insinúas, Kaulitz? —preguntó Gordon devolviéndole la mirada.

—Yo no insinúo nada; lo digo claramente. Y digo que eres un mantenido que se dedica a hacer el idiota con sus amigos rockeros mientras su mujer y sus hijastros pagan las facturas.

David sujetó a Gordon de un brazo cuando vio que daba un paso hacia el ex marido de su pareja. Georg, Gustav y Andreas no sabían a dónde mirar. Tom apretó los puños.

—¡Basta! —casi gritó Simone—. Para tu información, Gordon ya no está en el paro. Y aunque así fuera…

—Qué tonta eres, Simone. Me das mucha pena —la interrumpió Jörg—. ¿Es que aún no te has dado cuenta de que si no fuera porque tus hijos os han hecho de oro, este tipo te habría dejado hace años?

Entonces fue Tom el que dio un paso hacia su padre biológico.

—Vete ahora mismo de esta casa. O no respondo.

—¿Me estás amenazando, Tom? Tsk… Ya veo cómo os ha educado el macarra este…

David tuvo que volver a sujetar a Gordon.

—No vale la pena —le susurró para que se calmara.

—Vete —repitió Tom.

Tras un tenso e incómodo silencio, Jörg se dirigió finalmente al recibidor. Al pasar por al lado de Gordon, David tuvo que tirar de él por tercera vez. Unos segundos después se escuchó un fuerte portazo.

—Te dije que era mejor que no se lo dijeras —masculló Tom dirigiéndose a su madre.

—Tom, basta —le dijo David.

—¡Es que sabía que se iba a comportar como un cretino! ¡Lo sabía!

—Tom… —empezó Simone.

El sonido de un teléfono móvil interrumpió la discusión. Todos se miraron unos a otros, nerviosos, tratando de localizar de dónde provenía el sonido que sólo a Andreas le resultó familiar. El chico rubio se apresuró a coger el aparato del bolsillo trasero de sus pantalones para silenciarlo, pero la melodía cesó sola enseguida; se trataba de un mensaje de texto. Con todos los ojos puestos en él, Andreas leyó en silencio el sms que le había mandado un amigo de Magdeburgo.

«Tío, t as enterado d lo d Bill? Sino pon la tv»

Andreas se quedó estático.

Tom… —murmuró—. ¿Podemos poner la televisión?

—¿La televisión? ¿Ahora? —se extrañó el guitarrista.

Andreas decidió acercarse para mostrarle el mensaje. Tom lo leyó y también se quedó planchado.

—Gus, pon la tele… —le pidió al batería, que era el más cercano al aparato.

Gustav encendió el televisor.

—¿Qué cadena…? —preguntó.

Pero no fue necesario que nadie le respondiera. La cadena que estaba puesta por defecto ya reveló el motivo del mensaje de texto.

Según nuestras fuentes, el cantante lleva desaparecido desde el lunes… Nadie, ni siquiera su familia, sabe dónde se encuentra. La policía de Berlín se personó en la urbanización donde viven los cuatro integrantes de la banda el martes, e interrogó a todos los vecinos, pero sin obtener ninguna pista sobre su paradero…

Todos se quedaron helados.

—¿Cómo… cómo se ha enterado la prensa? —preguntó Simone.

—Alguien ha filtrado la noticia… —respondió Gordon—. Seguramente alguien de la urbanización…

—Mierda… —gruñó David.

En la pantalla mostraban mayoritariamente imágenes de Bill durante conciertos, pero también mostraron de lejos la urbanización donde vivían los cuatro.

—David, la policía dijo que la prensa no debía enterarse, que al ser Bill un personaje famoso, el revuelo internacional podría poner nervioso al posible secuestrador… —dijo Simone, preocupada.

—Lo entiendo… Pero no sé qué puedo hacer ahora…

—Pues tienes que hacer algo —intervino Gordon—. Darles alguna explicación que puedan creerse y que dejen de hablar del asunto.

—¿Cómo qué, sin que puedan ver a Bill en persona para confirmárselo?

—¿Y si se les mandara un comunicado diciendo que Bill se ha desaparecido unos días por su cuenta y riesgo?

Todos voltearon a mirar a Andreas.

—No es mala idea del todo… —murmuró David—. Pero saben que la policía estuvo aquí el martes…

—Pero podemos decirles que eso fue porque Bill no nos avisó que se marchaba y nos asustamos, pero que llamó poco después…

David seguía mirando fijamente a Andreas mientras se rascaba la barbilla, pensativo.

—Teniendo en cuenta el estrés que ha supuesto para él hacer dos giras seguidas, y sin tiempo apenas para recuperarse de la operación… si me dijeran que se ha largado sin más, yo me lo creería…

—Mayores excentricidades de famosos se han visto… —murmuró Georg.

Ahora todos miraban a David.

—Tienes razón… Lo intentaré. Primero hablaré con la policía, y si están de acuerdo, esta misma noche mandaré el comunicado de prensa.

Tom, que no había perdido detalle de la conversación, se mordió un labio, nervioso.

Luego miró de nuevo hacia la televisión, donde seguían hablando de la presunta desaparición de Bill, repitiendo todo el tiempo la poca información de que disponían.

¿Y si la prensa no se tragaba aquello? ¿Qué pasaría ahora?

¿Estaría Bill en un peligro mayor todavía…?

Continúa… 

Gracias por la visita. Espero dejes un comentario 😉

por Khira

Escritora del fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!