Fic TWC de Khira
Epílogo
1 mes después
Bill se removió en la cama, inquieto. Por más que lo intentaba no conseguía dormir. Además tenía mucho calor, y eso que ya estaban a mediados de octubre y el tiempo había refrescado bastante. Se llevó una mano a la frente, pensando en si tendría fiebre, pero comprobó que no era el caso. Retiró la mano y se quedó viendo la ventana de su dormitorio, dudando si debería abrirla o terminaría resfriado.
Al final se decidió y se levantó. En dos pasos se plantó frente a la ventana, giró la manecilla y la abrió de par en par. El frío aire de la noche le golpeó en el rostro y le alivió al instante. Iba a regresar a la cama cuando de repente escuchó un ruido extraño proveniente del pasillo: parecían unas pisadas.
Al principio se asustó un poco, pero enseguida pensó que seguramente se trataría de alguno de sus compañeros de piso que habría ido al baño. Por si acaso asomó la cabeza al oscuro pasillo, pero no vio a nada ni a nadie.
Regresó a la cama y se tumbó en ella boca arriba; al cabo de unos minutos se puso de costado y finalmente terminó acostado boca abajo. A pesar de la corriente volvía a tener calor y cada vez era más asfixiante.
De pronto escuchó el mismo ruido, pero esta vez dentro de su propia habitación. Inmediatamente se dio la vuelta en la cama, pero rápidamente una mano le tapó la boca al mismo tiempo que un cuerpo pesado se colocaba sobre el suyo para inmovilizarlo.
El corazón de Bill dejó de latir a causa del pánico. Era Frank, que le miraba con sus ojos oscuros llenos de enfermizo deseo.
Entonces Bill se despertó.
El cantante se incorporó sobre la cama, con el corazón desbocado y un sudor frío recorriendo cada centímetro de su piel.
Sólo había sido una pesadilla.
Miró hacia la ventana. Ésta estaba abierta, lo que significaba que seguramente apenas había dormido unos minutos. Respiró hondo y se llevó ambas manos a las sienes, dándose un pequeño masaje para tratar de calmarse. Se recordó a sí mismo que Frank estaba encerrado en un psiquiátrico, y que pasarían muchos, muchos años antes de que pudiera poner un pie en la calle.
No era la primera vez que tenía pesadillas con Frank. De hecho, había soñado con su secuestrador tres veces en la última semana. Se lo había contado a Alexander, y éste le había dicho que era normal y que no debía preocuparse, ya que cuanto más pensara en ello, más frecuentes serían sus pesadillas.
Alexander era su psicólogo. Había sido David quien le había insistido en que viera a uno, y aunque al principio Bill se había negado, al final terminó aceptando, pero con la condición de que lo elegiría él y no la discográfica. El cantante temía que de ser así, lo que le contara pudiera llegar a oídos de sus productores. Al final Gordon le puso en contacto con un ex compañero de facultad y éste a su vez con Alexander. Bill estaba bastante contento con él; era un hombre agradable pero sin ser condescendiente, y duro con él cuando tenía que serlo. A él sí que se lo había contado todo, y se sorprendió cuando, al contrario de lo que se esperaba, Alexander se mostró de acuerdo con él en que no tenía por qué hablar de ello con los demás si no se sentía preparado.
Bill se levantó de la cama y se metió en el baño. Se miró en el espejo: estaba bastante pálido. Abrió el grifo del agua fría y se refrescó la cara con ella.
Iba a regresar a su cama cuando se dio cuenta de que no le apetecía en absoluto quedarse en su habitación. No es que tuviera miedo de estar solo, ni de tener otra pesadilla… simplemente necesitaba compañía.
Salió al pasillo. Recorrió unos pocos metros y se detuvo frente al umbral de la puerta de Tom.
Vaciló durante unos minutos. Tom había insistido en que contara con él para lo que fuera, pero se preguntó si meterse en su cama a las cuatro de la madrugada no sería abusar demasiado.
Entonces recordó que Alexander le había animado a que, en palabras textuales, se dejara mimar un poco. Y que si Tom le había ofrecido su ayuda, la tomara.
Entró en la habitación. Tom dormía de costado, con las rastas semi recogidas cayéndole sobre uno de sus hombros, y una de sus enormes camisetas tapándole casi hasta las rodillas. Bill se inclinó un poco hacia él y entonces Tom se despertó con un pequeño sobresalto.
—Bill… ¿qué pasa? —preguntó el guitarrista a la vez que se restregaba la cara con gesto somnoliento.
Bill se sentó en el borde de la cama.
—Tranquilo, no pasa nada… Es que no consigo dormirme. —Tom se apartó las manos de la cara y le miró un poco desconcertado. Bill continuó—: ¿Puedo quedarme contigo?
Tom parpadeó un par de veces como si aún no hubiera conseguido despertarse del todo y luego sonrió levemente.
—Claro —dijo moviéndose para hacerle más hueco.
—Gracias…
Bill se tumbó junto a su hermano, también de costado, de manera que le daba la espalda. Pasaron varios minutos en silencio.
Durante ese tiempo Bill se planteó seriamente si contarle a Tom que le había mentido y explicarle que le habían forzado. Pero al final desechó la idea. Todavía no se sentía preparado.
Sin embargo, había otra cosa que sí deseaba contarle en ese momento.
—Tom… —le llamó sin moverse.
—¿Qué? —escuchó la voz de su hermano a su espalda.
—Llevo unos días que… bueno, que he estado pensando que ya es hora de volver al trabajo…
Bill no lo vio, pero Tom abrió mucho los ojos.
—¿Ah, sí?
—Sí… Me apetece continuar con la grabación del disco.
—¿Estás seguro?
—Sí.
—Eso es estupendo, Bill.
De pronto el brazo izquierdo de Tom se colocó sobre él, rodeándole la cintura con gesto cariñoso.
—¿De verdad no te molesta que venga de vez en cuando a dormir contigo? —preguntó el menor de los Kaulitz para asegurarse.
—Claro que no. Te dije que contaras conmigo para cualquier cosa y lo mantengo… —respondió Tom muy serio, aunque justo después bostezó sonoramente.
Bill sonrió y se acurrucó bajo el abrazo de su hermano.
Quizá seguiría abusando de Tom un tiempo más.
F I N
Con este pequeño epílogo se acabó este fanfic. Espero que os haya gustado la historia, y si no es así, pues me sabe mal. Gracias por los reviews y nos leemos pronto.
Un beso,
Khira
