Tom boy cam 21

Fic TOLL de Kasomicu

Capítulo 21

Bill se conectó al discord, entrando en la llamada con Georg y Andreas.

—¡Ay, hasta que al fin doña Florinda te dio permiso! —bromeó Georg, riéndose.

—Sí, perdón, es que tuve que lavar la ropa, guardarla, y limpiar también. Ahora me dejó entrar, sólo esperen un rato porque me hizo una ensalada de frutas que quiere que me coma antes de jugar —contó Bill.

—Definitivamente Tom sería una “excelente madre” —masculló Georg, riéndose con más ganas—. La mía era como… Come, hay comida, o no comas y jódete.

—Considero algo lindo que cuide tanto a Bill, aunque por lo que nos cuenta ya está haciendo más cosas por sí solo, y eso está genial, Bill. Ahora termina tu ensalada para hacer una partida —instó Andreas.

—Sí —dijo Bill, para luego seguir comiendo, notando que quizá sí, si bien no pensaba en Tom como “una madre”, porque su novio era hombre, tal vez sí le daba un afecto lleno de cuidado del… Afecto que no recibió en casa, que sus actos de servicio como demostración de amor eran algo lindo, y que sería hermoso tener hijos con Tom…

Fuera de Alfia, sino hijos reales. Porque en un mes ya vivirían juntos, ¿cuándo sería prudente que le pidiera la mano? ¿O tendría que hablar con sus padres como en las películas y series que había visto? Ir a la casa de sus padres, que sólo sabía que se llamaban Simone y Jörg, luego pedirle la mano de Tom a Jörg… Pero no los conocía, ¿estarían de acuerdo? Porque si bien sus padres ahora incluso tenían comunicación con Tom, Bill no tenía relación alguna con sus suegros, ya que Tom casi no los mencionaba, fuera de decir quiénes eran y que su mamá le enseñó a cocinar o le ayudó con sus rastas cuando era niño.

¿O tal vez sólo comprarle un anillo de compromiso y ponerse de rodillas para pedírselo? ¿O conversarlo? ¿Hablar al respecto a ver qué opinaba Tom sobre casarse? Porque no era un tema que Bill hubiera sacado a colación, ya que no pensó casarse nunca, no por no desearlo, sí tenía el sueño cuando era niño de casarse con una bella muchacha de vestido blanco en el altar, sin embargo, no lo vio como algo que realmente pudiera suceder cuando no podía ni tener amigos. Y claro, ya no sería una muchacha bella con vestido blanco con quien se veía en el altar, sino con un muchacho bello con traje negro o blanco, con sus trenzas o su cabello suelto en una coleta baja, como fuera, pero que fuera Tom. Pero… ¿Tom querría? ¿Tom soñaría con lo mismo? Porque sólo sabía los sueños que tenía Tom de estudiar su carrera y poner su cafetería y servicio de Catering, no obstante, no habían hablado de casarse.

Y aún no tenían un año… Pero Bill ya pensaba en adoptar más que perritos, sino un bebé humano, al que le darían mucho amor… Sin embargo, Bill no sabía si Tom quería tener hijos. Porque en un mundo ideal, así como los manwhas omegaverse que leía Tom, Bill podría embarazar a Tom de cuatro hijos, o tal vez más… Y tendrían unos pequeños seres con la mezcla genética de ambos, quizá algunos como él, y otros como Tom, al cual Bill veneraría, sin embargo, pues esto era el mundo real, y Tom no podría embarazarse o lubricar el culo como esos manwhas omegaverse, ya que de hecho se ahorrarían mucho en lubricante de ser así, pero también no podrían hacerlo sin condones con riesgo a dejarlo embarazado cada vez que se lo hacía.

Ya la mente de Bill estaba muy alterada con las veces que Tom le hablaba sin parar de esas historias, incluso una medio furra que se llama Almas gemelas que era su hiperfijación que hasta él mismo quiso leerlo sólo de tanta insistencia que le hablaba Tom sobre esos híbridos de lobo, gato, conejo y no sé qué más que eran muy negligentes con sus métodos anticonceptivos, y que para que los protagonistas empezaran había demorado bastante porque se llevaban años, y de hecho el omega era maestro del alfa en una escuela de arte…

Pero dejando sus desvaríos de lado, Bill pensaba que debía hablarlo con Tom, primero sobre matrimonio, y después sobre tener un bebé, que si quería podría adoptar uno o tener por embarazo subrogado.

Igualmente tendría que conocer a sus suegros… Pero no quería presionar, ya era bastante que Tom hubiera aceptado mudarse con él. Aunque Bill lo quería todo con Tom, no podía decidir por él, ya que Bill lo quería para siempre, sí, con matrimonio sin acuerdo prenupcial, hijos, casa, todo… Aún manteniendo la idea de pagarle la carrera, aunque no se lo había dicho todavía, y cumplirle el sueño de que tuviera su cafetería temática de gatos, no con gatos reales dentro, que Tom amaba a los perros, pero sabía que los gatos eran más populares en internet, y por lo mismo quería hacer que todo fuera ambientado en relación a ello, desde postres en forma de gato, bebidas, decoración, y demás. Incluso había dicho que Bill podría dibujar póster de bandas de moda pero en vez de que salieran los integrantes, Bill los dibujaría como gatos, Tom tenía la visión de aquello, y bueno, para Tom era algo muy lejano, sin embargo, Bill sí quería ofrecérselo dentro de poco, el pagarle la carrera y luego financiar su negocio.

Bill quería apoyar a Tom en todo, porque lo amaba, y quería que cumpliera todos sus sueños. Sólo que Bill también quería preguntarle a Tom sus planes a futuro en otro aspecto, ya que Tom le mencionó que Bill era diferente a sus exs, que también con él tenía su relación más larga, y que era muy especial, por lo que si bien Tom tenía relaciones previas, también era nuevo para Tom lo que estaba viviendo.

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Las semanas pasaron rápido, con Tom al inicio llevando prendas de ropa, algunos electrodomésticos, principalmente su wafflera porque la amaba y la consiguió a un súper precio en el Black Friday, todo con ayuda de Bill, que claro, Tom era más fuerte, pero de igual modo ambos cargaban peso, ahora más porque entre el continuo sexo, Bill hacía planchas sin darse cuenta, así que iba a aumentando su fuerza en sus brazos.

Era domingo el último día que Tom estaría en su casa, estaba sellando algunas cajas.

Bill estaba en el baño después de haberse dado una ducha, poniéndose desodorante y crema corporal, cuando sonó el timbre, se puso los bóxers y una toalla en la cintura para correr a abrir, porque sabía que Tom iba a demorar por las cajas, quizá serían los chicos que venían como casi todos los domingos.

Pero Bill se quedó paralizado cuando al abrir la puerta, con él sin camiseta y toalla, estaban frente a él Simone y Jörg Trümper, porque los había visto en las fotos de Tom.

La rubia se quedó boquiabierta, porque… Sí, sabía que Tom era gay, ¿pero quién era este joven? Que tenía todo el cuerpo lleno de tatuajes y estaba ahí casi sin ropa. Simone le había insistido a su marido de que fueran a ver a Tom, porque ya eran dos meses que su hijo no se había comunicado, y pues Simone amaba a su único hijo, y estaba acostumbrada a sus charlas largas por teléfono los fines de semana, o que le documentara todo lo que hacía, pero en estos nueve meses, la comunicación con Tom había bajado considerablemente, más que llamadas eran mensajes cortos, y de hecho ya iba a ser pronto el cumpleaños de Tom, y por ello es que pasados dos meses donde no respondía es que decidieron ir.

Pero Tom había estado muy distraído con Bill que había dejado de comunicarse tan seguido con sus padres, principalmente por la situación de la mudanza y antes de eso el estrés que tenía Bill al haberse ido a su departamento por la situación con sus propios padres.

Y por ello Simone y Jörg decidieron ir a verlo, ya que nunca habían ido a casa de Tom, fuera de cuando se mudó para ayudarlo con sus cosas, porque no querían ver cómo su hijo llevaba su vida homosexual, que sabían mayormente estaba cargada de excesos, drogas, tatuajes, piercings… Y por lo mismo sabían que su Tom tenía un piercing, por ser homosexual. Pero ahora… Era novio de un exconvicto que tenía el cabello con rastas y uñas pintadas de negro… ¿Todo eso había pasado en dos meses?

Jörg no sabía cómo sentirse en ese instante, él siempre lo supo, que el camino de la homosexualidad era perdición, y pese a ello, aceptó a su hijo, porque era su único hijo, y lo amaba, y sigue amando, pero ahora, tal cual lo sospecharon, estaba en malos pasos, y por eso convivía con ese malviviente.

—¿Quién eres y dónde está Tom? —preguntó Jörg frunciendo el ceño hacia Bill.

—Eh… Buenas tardes, señores Trümper… Soy Bill Kaulitz, novio de Tom, él está ocupado sellando unas cajas para la mudanza —farfulló Bill, haciéndose a un lado, viendo cómo sus suegros pasaron a la casa de Tom.

—¿Cómo qué mudanza? ¿A dónde va a ir mi hijo? ¿Se quedó sin dinero? ¿Lo botaron del trabajo? ¿Por qué no nos avisó? —preguntó Simone completamente alterada, ¿acaso ese exconvicto lo habría hecho dejar de trabajar o se habría gastado todo el dinero de su unigénito?

—No, no, Tom sigue trabajando y tiene dinero. Se va a mudar conmigo —mencionó Bill, señalándose a sí mismo.

—¿Cómo que contigo? —inquirió Jörg.—Pensé que vivías debajo de un puente.

—¿Yo? No, o sea sí vivo cerca del puente Admiralbrücke, pero no debajo, porque vivo en el distrito de Kreuzberg, en el Bel Étage cerca del Canal Landwehr —explicó Bill, y los Trümper se quedaron completamente sorprendidos, ya que un Bel Étage era como le decían a uno de los pisos principales de un edificio, y que por la ubicación…

Sabían que eran esos apartamentos finos y lujosos del distrito de Kreuzberg, eso quería decir que el muchacho sí tenía dinero. Pero Tom sólo les había dicho que tenía novio, sin mencionar más, ya que a veces Simone se incomodaba al saber quiénes eran sus pretendientes.

—¿Cuánto tiempo eres… Novio de Tom? —cuestionó Simone, procesando el que se iban a mudar juntos, lo que representaba una decisión importante, que consideraba un tanto apresurada.

—Diez meses, señora Trümper —respondió Bill.

Simone miró a su marido.

—Llevan saliendo casi un año —soltó Simone.

—Y nosotros no sabíamos nada —acotó Jörg.

—¿Y a qué te dedicas o cómo es que vives en un lugar tan lujoso? ¿O es que vives con tus padres y nuestro Tomi estará allí con ustedes? —interrogó Simone, suavizando su tono, pero aún inquieta porque le ponía mal al pensar que su hijo estaría de arrimado en otra casa, sin saber cómo eran los padres de ese muchacho, ¿lo tratarían bien? ¿Lo harían en menos?

—Oh, es que el departamento me lo heredó mi abuelo, no lo compré. No vivo con mis padres. Estudio Derecho, ya voy en mi cuarto año. El próximo año haré mi tesis para titularme. Sin embargo, tengo inversiones en empresas, mediante las cuales gano dinero por mí mismo —contó Bill, sintiéndose nervioso, sí, pero al mismo tiempo pensando que era normal explicarle las cosas a sus suegros, pensando si era muy inadecuado que se fuera en ese momento a ponerse ropa, aún apretando las piernas, porque si bien tenía bóxers debajo, se sentía muy expuesto de todas maneras.

Simone boqueó y luego miró a su esposo. —Es un buen chico —comentó la rubia en voz baja.

—Sí… Lo es —cedió Jörg también en un susurro, notando que pese a tener varios tatuajes, el cabello largo, y las uñas pintadas, en realidad, las cosas no eran como parecían, incluso Bill no hablaba de forma agresiva o burda, más bien era… Como tímido o nervioso, siendo completamente diferente a los pretendientes que solían ver con su hijo, que sí, algunos usaban tatuajes o tenían pinta de delincuentes, y sí lo eran, aunque tenía más músculo que nada a diferencia de Bill, pero este estudiaba Derecho. Es decir, sabía que la gente que estuvo presa podría estudiar, sin embargo, algo le decía dentro suyo que si lucía tan joven, era porque empezó a los dieciocho años la universidad—. ¿Alguna vez estuviste en una correccional? —tuvo que preguntar el mayor.

—No, señor Trümper. Nunca —contestó Bill.

—Lo decíamos por tus tatuajes, lo siento si suena mal —comentó Simone.

—Oh, entiendo, no estoy en ninguna pandilla ni nada. Sólo me gustan los tatuajes. No me atrevería a hacer ilegal, no sólo por mi carrera, sino por mi padre, Gordon Kaulitz, el dueño del bufete Kaulitz Rechtlich —farfulló Bill, y sus suegros se quedaron boquiabiertos, porque si bien el apellido Kaulitz no era muy común, y sí sabían quién era Gordon Kaulitz, no creyeron que el novio de su hijo fuera hijo del mejor abogado de Berlín, y Alemania, porque incluso Simone había visto en las noticias que lo buscaban de todas las ciudades para que les diera asesoría.

Esto definitivamente rompía con las ideas que tenían los Trümper de que todos los homosexuales eran personas sin estudios, fracasadas y simplemente destinadas a contraer VIH por sexo promiscuo, o compartir agujas por consumo de drogas, o tal vez por tatuajes, no… Este muchacho no era así, se le notaba tranquilo y sano pese a todo.

Cuando Tom sacó las cajas a la sala, casi se le caen al ver a sus padres sentados conversando con Bill, que estaba sólo en toalla.

—¿Papá y mamá? —preguntó Tom, realmente sin poder creerlo, sus padres nunca lo visitaban, sólo se comunicaban por llamada o mensaje, o él si es que los iba a visitar, pero no lo había hecho básicamente desde que empezó a salir con Bill, pero… Volvió a mirar a su novio, el cual no estaba asustado, ni con una expresión de incomodidad, Tom creyó que quien tocó el timbre fueron sus mejores amigos, pero esto lo tomó por completo de sorpresa.

¿Sus padres le habrían dicho algo a su novio? Pero la expresión de Bill no le decía nada.

Simone se levantó a abrazar a Tom, quien la estrechó en sus brazos, besándole la mejilla.

—Mami —dijo Tom, y Simone le sonrió, tomándolo por las mejillas.

—Mira que no has estado hablándome hace dos meses. Y ni hablar de la falta de llamadas, eh. Tuve que venir a visitarte, porque te desapareciste por completo, amor —farfulló Simone—. Y no nos dijiste mucho sobre Bill, ¿por qué lo ocultabas, corazón? Si es una dulzura, la mejor de todas tus parejas —acotó la rubia.

Tom parpadeó confundido, o sea sí, sabía que Bill era un encanto, pero… ¿Había oído bien? ¿Su mamá no estaba soltando un comentario homofóbico para referirse a Bill, ni quejándose ni nada? La miraba como si le hubiera salido un tercer ojo.

Jörg se acercó también, en lo que Simone lo soltaba, para abrazarlo también, dándole los abrazos de oso que solía brindarle cuando era un niño.

—Te extrañé mucho, Leoncín —barbotó Jörg y casi se muere Tom por el apoyo de su padre, que no lo usaba seguido, y que salió en alusión a que Tom la película favorita del de trenzas cuando era niño fue el Rey León—. Y mira, tiene razón tu mamá, Bill es un buen muchacho, hijo. Siento que tú serías ahí la mala influencia —molestó su padre, riéndose.

Tom rió de vuelta, pero más por nerviosismo que nada, sentía que había muerto y esto era como un mundo alterno o algo así. Vio a Bill nuevamente.

—Bill, ve a cambiarte, por favor. Ya debes tener frío —mencionó Tom.

Bill asintió y se fue casi corriendo a la habitación.

—¿Entonces qué harás en tu cumpleaños, mi amor? —inquirió Simone viendo a su hijo.

—Una reunión en… Espera, mami, ¿por qué lo preguntas? ¿Quieres venir? —cuestionó Tom viendo a su progenitora, ya que normalmente le enviaban dinero por su cumpleaños y una llamada, o él iba después a que le cocine algo su mamá, pero no quería como tal visitarlo el mismo día porque estaba con sus amigos.

—Sí, amorcito. A tu papá y a mí nos gustaría ir —contestó Simone con una sonrisa.

Después de toda la charla que tuvieron con Bill, se habían percatado que ese chico tan honesto era muy bueno para su hijo, y que en realidad, su Tom estaba bien, trabajando y manteniéndose bien, que Bill adoraba a su hijo, y… Que era totalmente diferente a lo que ellos pensaban que sería la vida de su hijo al ser homosexual.  Y lo extrañaban mucho, así que querían tomar parte de la vida de su hijo de forma activa, porque al final de cuentas, sólo tenían a Tom, el cual estaba feliz.

Tom sintió que iba a llorar de felicidad, con el labio temblándole por la emoción pero asintió sonriente.

—Sí, me encantaría que estuvieran allí. Les pasaré la dirección del apartamento que tengo con Bill, donde será mi nueva residencia —comentó Tom, en lo que les enviaba la dirección.

Cuando Bill salió vestido, luciendo maquillado incluso, sus padres no dijeron nada, no cambiando su opinión sobre él, que sí, pensaban que lucía más afeminado con ropa y maquillaje, sin embargo, no borraban la impresión que tenían del joven, porque era un buen muchacho, que notaron con emoción cómo es que le ayudaba a Tom a ubicar las cajas en su auto, con Jörg también apoyándoles, para después ver cómo se iban, junto con una cachorra linda, dentro del auto, en dirección a su nuevo hogar.

Simone y Jörg se sentían felices por su hijo, porque sabían que ya no estaba solo, y que Bill lo amaba mucho, pensando en los errores que cometieron, y cómo se perdieron de esta relación… Que no todo era prejuicio, y que su hijo estaba sano, siendo un adulto responsable que estaba establecido en su vida. Tom no era nada de lo que pensaron que sería, y le hubieran gustado tener más que ofrecerle a su hijo, no sólo en lo material, como una carrera o apoyo económico, sino también como padres, que decidieron alejarse para no ver el estilo de vida de su hijo, pensando que siempre estarían para Tom si los buscaba, pero que no querían ver a su hijo con todo lo demás que implicaba, o sus parejas, o lo que fuera. Pero no, Tom seguía siendo el dulce niño que amaba Simone, y el muchachito cariñoso que vio crecer Jörg.

Y ahora estaba bien, ellos se equivocaron, sus hermanos y sobrinos, todos ellos que hablaban peste de la homosexualidad, motivo por el cual ellos quisieron que Tom se ocultaran, ellos eran el problema, no su hijo.

Continúa…

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por Kasomicu

Escritora del Fandom

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