
Fic TOLL de Kasomicu
Capítulo 24
Estaban echados en el mueble, Tom acomodando sus piernas sobre el regazo de Bill, en lo que el de rastas acariciaba los pies de Tom, sin intención de provocarle cosquillas, simplemente masajeándoselos, casi de forma inconsciente manteniéndose en contacto con el de trenzas en que lo que veía la televisión, con la película Guerra de novias reproduciéndose.
—Ay, a mí me gustaría casarme pero cuando ya haya cumplido mis metas de estudiar mi carrera, al menos eso en lo que saco un préstamo para poner mi cafetería —barbotó Tom, sin dejar de ver la pantalla.
Bill por un instante detuvo los movimientos de sus manos, pero luego los retomó, procesando lo dicho por su novio, ya que justamente Bill quería saber si Tom pensaría en casarse a futuro, y claro, en este caso sólo lo dijo como un comentario al aire por la película, sin embargo, sí implicaba el que no estuviera negándose ante la idea de casarse, por lo que vio a su novio, que seguía atento a la pantalla.
—Tom, ¿y por qué no estudias aún? Me dijiste que tenías un dinero ahorrado de lo del malnacido de Bushido, y de lo que trabajabas como chico webcam —arguyó Bill.
—Uhmn… Pues, sí, si bien podría empezarlo, la verdad es que se me dificultaría con el trabajo, no me alcanzaría para pagarlo por completo, sin contar que aún tengo que pagar al estar aquí, si bien no me dejas pagar el mantenimiento y todos los recibos, sí el resto de cosas como mi recibo de teléfono, y los . Así que en unos años podría pensar en comenzar a estudiar, aunque significaría dejar de trabajar —comentó Tom, girándose a ver a su novio.
—Pero… Pues podría ayudarte con eso —masculló Bill con timidez.
—No, mi amor, ya haces bastante con pagar todo aquí, déjame seguir pagando la comida y no aceptaría que me pagues la carrera, Bill, si es lo que insinúas. Yo te amo, y agradezco tu intención, pero no estoy contigo por tu dinero, Bill —masculló Tom, y Bill asintió, entendiendo que pues su plan de pagarle la carrera quedaba descartado, por lo mismo la pedida de mano.
—Pero quizá no así, sino… Podrías usar la ayuda financiera de mi apellido —arguyó Bill, recordándolo y Tom frunció el ceño.
—¿Eso no es lo mismo que la ayuda económica? —inquirió Tom.
—No, mi padre realiza donativos a mi universidad, por lo mismo es que tenemos beneficios, en este caso, un familiar puede acceder a una beca casi completa. Y mi universidad cuenta con la carrera de Gastronomía. Así que sólo pagarías la tercera parte, que si tienes unas calificaciones, puede reducirse aún más. Y si bien no tienes mi sangre, eres mi novio, prácticamente mi familia, mi hogar. Podrías dejar de trabajar, y yo hacerme cargo de los pagos de la casa por completo, incluido tus gastos. Igualmente no es como si fueras un mantenido o algo así, porque me cocinas, y si bien también hago cosas en casa, de igual modo, haces más tú. Sería como apoyarte así como tú lo haces conmigo —explicó Bill, viendo a Tom, y el de trenzas se daba cuenta lo que estaba diciendo Bill, ofreciéndole una ayuda, donde él pagaría su carrera, sin embargo, Bill también le apoyaría.
—En realidad, no suena a una mala idea —comentó Tom, analizándolo, en lo que Bill seguía masajeándole los pies.
—No lo es, es una forma de ayudarte porque te amo, y quiero verte cumpliendo tus sueños —masculló Bill, viéndole con cariño.
—Aww, amor, eres tan dulce —farfulló Tom, sintiendo cómo su pecho se hinchaba del cariño que sentía por Bill, por lo que se acercó más a él, para besarlo, sujetándolo por las mejillas—. Te amo mucho, Bill.
—Yo también te amo, Tom —susurró Bill contra sus labios.
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Fue difícil para David dejar ir a Tom, ya que tenía mucho cariño por el de trenzas, pero entendió que renunciaba para estudiar, así que lo aceptó, y Natalie le dijo que no perdiera el contacto, porque seguía siendo su amigo gay favorito.
Cuando Tom ingresó a la carrera de Gastronomía, tristemente no se cruzaba con Bill, ya que estaban en diferentes horarios, y edificios dentro del campus, sin embargo, de todas formas, Bill lo buscaba para irse juntos a su apartamento.
Bill para este punto ya había comprado el anillo de compromiso, pensando que lo tendría guardado hasta que fuera el momento de pedirle matrimonio a Tom, porque él había dicho que sí quería casarse, sólo que primero sus metas. Esperaba que tal vez aquello incluyera también hijos o que no lo rechazara cuando le pidiera la mano.
De todas formas, es que habló con su padre, comentándole cómo es que podría ayudarle a Tom cuando terminara la carrera a poner su propia cafetería, que era otro sueño de su novio, y que bueno, ya era de conocimiento de todos.
Gordon le explicó que podría verlo como darle un capital, que Tom podría devolvérselo con las ganancias, o que lo observara como un inversionista. En este punto, Gordon ya mantenía una buena relación con Tom, sin interesarle su pasado, porque ya sabía que a Tom lo menos que le interesaba era el dinero de su hijo, y más bien, era muy dulce. Incluso teniendo una buena relación con sus padres. Era… Un buen yerno, y su hijo se notaba feliz, así que Gordon ya no podía hacer más que apoyarlos.
Georg y Andreas seguían yendo a molestarlos los domingos, y también sus suegros los visitaban de vez en cuando, haciendo que Bill se sintiera contento, porque tenía amigos, y suegros… Porque era lindo el tener una sonrisa de Tom cuando regresaban de un día complicado en la universidad.
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El tiempo pasó, la vida misma seguía su curso, con Bill ya graduado, trabajando para su padre, pero… También estudiando Diseño de Historieta, Ilustración y Bellas artes, en lo que Tom mismo estaba por terminar la carrera de Gastronomía, habiendo aceptado el tener a Bill como inversionista en su cafetería al brindarle el capital, que al final de cuentas, iba a ser ganancias para ambos, los cuales ya estaban cuatro años juntos de la relación que empezó por la fobia social de Bill donde se masturbó viendo a Tom.
Tom no volvió a ser un chico webcam. Grabándose a veces con Bill, sí, pero sólo para ambos, nunca publicándolo en ningún lado, y sí, manteniendo sus juegos de roles, fetiches… Y hasta usando el juguete de app en la calle, terminando por hacerlo en algún baño, manteniendo aquella pasión que sólo se acrecentaba con los años.
Por lo mismo es que Bill, viendo que básicamente tenían todo en orden para lo que tenían por delante, es que cuando Bill regresó del trabajo, viendo a su novio bostezar en lo que cocinaba la cena, lo abrazó por detrás dejándole un beso en el hombro.
—Bienvenido, amorcito, ¿qué pasó? —preguntó Tom, girándose para ver a Bill, quien volvió a besarlo, pero esta vez en los labios.
—Te amo, Tom. Y… Una vez dijiste que cuando cumplieras todas tus metas, podrías pensar en casarte, como pues, ya casi cumpliste todo —masculló Bill, sacando de su bolsillo la pequeña cajita, abriéndola frente a su novio, mostrando un anillo de compromiso con diamantes—. ¿Aceptarías casarte conmigo?
A Tom se le cayó la cuchara de palo al piso, y sonrió, abrazando a Bill fuertemente. —¡Sí, sí, sí! —gritó emocionado el de trenzas.—Espera… Eso… ¿Lo dije hace tres años?
—Sí —musitó Bill.
—Vaya, ya lo había olvidado —comentó Tom, riéndose y besó a Bill—. Pero sí, seré muy feliz de casarme contigo, mi amor —acotó el de trenzas, sacando el anillo y poniéndoselo.
—Lo tengo hace tres años —acotó Bill, sonriéndole.
—¿Querías casarte conmigo desde que cumplimos un año juntos? —cuestionó Tom, con dulzura en los ojos, sin juzgarlo.
—Quería casarme contigo desde que te vi trabajando como barista en el Starbucks —confesó Bill con vergüenza.
—Owww… Mi amor tan bello —masculló Tom, besándolo nuevamente—. ¿Te imaginaste toda una vida a mi lado entonces?
Bill asintió sonrojado.
—Cuéntame qué es lo que pensaste —instó Tom, juntando sus narices en un beso esquimal, en lo que Bill lo tomaba por la cintura, y Tom hacía lo mismo luego de apagar la hornilla.
—Quería… Que nos casáramos, adoptar muchos perros, y envejecer juntos en una casita en el campo. Aunque bueno… También con el paso del tiempo pensé que sería lindo tener un bebé humano, que mi sueño sería poder embarazarte, aunque sea tonto e imposible, pero… Sí, pensé muchas cosas —se sinceró Bill, y Tom lo apretó más a su cuerpo.
—Pues me encantaría envejecer a tu lado en una casita de campo con muchos perritos y también tener hijos humanos que nos den nietos que malcriar —arguyó Tom, porque si bien no era lo que planeó antes de Bill, pensando en que sería muy lejano el cavilar tener hijos o casarse, ya que sus exs siempre eran imbéciles, que Tom mismo creyó que iba a quedarse sólo con sus juguetes, hasta que Bill le brindó la oportunidad de tener lo que nunca pensó tener, un amor bonito y lindo, que cumpliera sus metas como individuo, teniendo unos suegros que también lo apoyaban, aunque hubieran tenido un comienzo terrible, y… Siendo tan dichoso que sí, quería tener todo con Bill, casarse, hijos humanos y perrunos, todo, porque lo amaba y podía permitirse ser feliz, que ambos lo fueran.
Los ojos de Bill brillaron. —¿En serio quieres que tengamos hijos humanos?
—Sí, mi amor, apenas termine la carrera y esté trabajando, me encantaría que pudiéramos tenerlos —farfulló Tom, que ya tenía veinticuatro años, y pues sí pensaba que a sus veinticinco podrían ser padres.
—Yo… ¿Quieres que sean por embarazo subrogado o…? —dejó Bill la pregunta al aire.
—Pues eso creo que lo veríamos después… Es decir, la verdad es que viendo que existen tantos niños sin hogar, ya sea por abandono de sus padres o… Bueno, muerte. Sí sería lindo adoptar, ¿no? Aunque en realidad no me niego a nada, mi amor —comentó Tom, y Bill lo besó.
—Yo pensaba en adoptar también —susurró Bill contra los labios de Tom, porque él mismo sabía que su novio le ayudó con su infancia herida, y que sería maravilloso poder curar una infancia de un pequeño que pasó por mucho.
—Sólo que sí tendremos que esperar a que termine la carrera para casarnos, ¿está bien, amor? Porque quiero que planeemos bien la boda —farfulló Tom, besándole la quijada a Bill.
—Sí, Tom —musitó Bill, dejándole un beso en los labios, haciéndole sentir todo el amor que le profesaba en aquel gesto.
Se separaron por aire… Para luego “no terminar la cena”, por hacer el amor en la cocina, celebrando la pedida de mano.
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Cuando Tom terminó la carrera, es que abrió su cafetería “Catoneko”, que era más bien una fusión de gatos con cultura asiática, juntamente con su servicio de Catering llamado “Katztering”, por lo que Tom se sentía sumamente realizado como profesional, principalmente porque notaba que tenía mucho éxito desde su inauguración, considerando irónico cómo es que él siempre decía que amaba más a los perros que a los gatos, y era cierto, pero los gatos siempre eran más populares, por lo mismo es que tenía mucho éxito.
Finalmente se casó con Bill, en una reunión más bien pequeña, porque Bill seguía detestando las aglomeraciones. Pero sí lo suficientemente significativa, siendo grabado todo y tomándose muchas fotos para el recuerdo.
Tom se dio cuenta cómo es que Bill tenía la sonrisa más enorme y bella del mundo, llorando al momento de casarse, y pues, inevitablemente eso lo conmovió y excitó a partes iguales, así que en realidad se “comieron el pastel”, en el baño de la recepción, pero… Georg y Gustav también lo hicieron en el armario de mantenimiento, así que no se sintió tan culpable.
Cuando ya tenían un año de matrimonio, es que decidieron adoptar a su primer hijo, porque no querían negarse a la idea de tener otro más adelante, y así es como llegó Luke a sus vidas, un hermoso niño de tres años con rizos rubios y ojos color chocolate, que era un poco tosco, pero sonriente.
La vida era buena, y ellos eran felices, trabajando en lo que les apasionaba, teniendo una relación saludable dentro de todo, y disfrutando de ser padres de Luke y Alfia.
No sabían qué les depararía el futuro, qué retos a pasar, y de hecho, Bill, pese a estar años juntos, todavía le costaba entender indirectas, o le preguntaba a Tom si no se cansaría de él, y el de trenzas sólo reía, diciéndole que cuando el infierno se congele se cansaría de él.
—Pero con el calentamiento global eso… —empezó a hablar Bill, que tenía a Alfia dormida al costado.
Tom rió para luego chistarlo. —Bill, nunca me cansaré de ti —le aseguró, echándose en el pecho de su esposo, en lo que Luke dormía en su regazo, con Tom acariciándole los rizos.
—Yo tampoco me cansaré de ti nunca, mi amor —cedió Bill, quien había aprendido a decirle apodos cariñosos a su esposo con el paso del tiempo.
Tom suspiró, sintiéndose muy feliz. Estarían juntos para siempre, y sólo le tocaba agradecer al destino que decidió juntarlos, aunque fuera de una forma que no podrían explicarle a su hijo, al menos hasta que fuera mayor de edad.
F I N
Gracias a los que leyeron esta historia de principio a fin, sinceramente no pensé que tendría acogida jajaja pero me alegro que sí les hubiera gustado. Inicialmente iba a ser un oneshot que se salió de control, con 24 capítulos de casi 75k palabras. Reitero las gracias a quienes comentaron cada capítulo, a quienes me dieron regalos y todo el apoyo recibido. Próximamente tendré más proyectos, tanto largos como oneshots 🙂 No olviden dejarme su opinión con un comentario. Espero les haya gustado ese final feliz ;_; que sí, se lo merecían este par de gays. Un abrazo a las infancias heridas.
Esta fue Kasomicu, y hasta una próxima oportunidad.
Aun no supero que hayan pasado 4 años en la historia , si me la empecé ayer 🙁