
Fic TOLL de Kasomicu
Capítulo 3
Al día siguiente, Bill estaba un poco cansado en clase, su sueño había sido agitado, nuevamente lleno del de trenzas. Hasta que el profesor lo llamó por su apellido.
—Kaulitz, ¿lo estoy aburriendo? —cuestionó el profesor Schäfer.
Bill negó, sonrojándose.
—Lo dudo, profe, seguro su novio no lo dejó dormir anoche, que me pregunto cómo es que puede sentarse —soltó Derek, uno de sus compañeros.
Bill frunció el ceño, mirándolo con enojo, sin embargo, sin atreverse a responderle.
—Müller, guarde silencio o tendrá que ir con el rector —amenazó su profesor—. Y tú, Kaulitz, espabílate o te sales de mi aula.
—Sí, señor —respondió Bill, avergonzado, enfocando toda su atención al mayor al frente.
Sin embargo, de igual forma cuando terminaron las clases, fue apresurado hacia la puerta por querer ver a Tom, hasta que sintió cómo lo empujaban, se desestabilizó pero no llegó a caerse, volteando a ver para fijarse en Derek.
—Oye, maricón, por tu culpa casi me sancionan —masculló Derek con expresión de disgusto.
Bill frunció el ceño y volvió a querer irse pero el rubio lo tomó por el hombro, golpeándolo contra la pared.
—La próxima vez te sacaré sangre, escoria —escupió Dereck las palabras contra el rostro del de rastas, para luego dejarlo ahí.
Bill apretó los dientes con cólera, lo detestaba, él siempre lo molestaba, y se aprovechaba de que Bill nunca hablaba para seguir haciéndolo. Se enderezó y volvió a la puerta de salida, aún sintiéndose frustrado, pero esperando poder distraerse con el de trenzas.
Cuando llegó, la sonrisa de Tom iluminaba todo el ambiente, que se acercó, pidió lo de siempre y luego se sentó, observándolo maravillado. No podía existir un chico más guapo que el de trenzas.
Hasta que se fijó que entró alguien más al café, frunció el ceño cuando pensó que lo reconocía. Si mal no recordaba era Bushido, el rapero famoso. Era algo inusual ver a famosos en lugares como esos, pero fue más raro cuando se acercó con toda confianza al mostrador.
—Hola, Nick —saludó el moreno, relamiéndose los labios para luego ofrecerle una sonrisa. Tom se paralizó en su sitio.
Bill entrecerró los ojos, ¿había escuchado bien? Por la expresión de Tom era más que evidente que sí, lo había llamado por el seudónimo del barista, el que usaba para las transmisiones.
—Buenas tardes, disculpe, creo que se ha equivocado. Me está confundiendo con alguien más, mi nombre es Tom —mencionó el de trenzas, con una sonrisa nerviosa, mostrando su gafete con su nombre.
—No, nene. No me equivoco. Fue difícil dar contigo, soy Sony Black —acotó el rapero, con la misma sonrisa torcida, Tom pensaba que simplemente el “Sony Black” que lo seguía era fan de Bushido, no el mismo Bushido —. Pero puedes llamarme Anis, Nick, ¿o debería llamarte Tom Trümper?
El de trenzas boqueó nervioso, sabía quién era él, el cliente asiduo, intenso, el que siempre quería su información personal y que se quitara el antifaz.
—Es un deleite verte por fin sin el antifaz puesto —mencionó Bushido, inclinándose contra el mostrador—. Aunque una pena que con tanta ropa.
Tom tragó saliva nervioso.
Bill sintió el chirriar de sus dientes, era evidente que Tom no se sentía cómodo en esa situación.
—¿Va a desear un café o un bocadillo? —ofreció Tom, sintiendo cómo se secaba su garganta.
—Una cita, contigo —ordenó Bushido.
—Eso no es posible, señor —respondió Tom, retrocediendo un poco. Se sentía muy expuesto en ese momento, sabría que era probable que alguien descubriera en alguna oportunidad sobre su trabajo, pero la verdad era que él en sí no era un chico promiscuo, había tenido pocas parejas, prefería ser solitario y masturbarse solo que estar en una relación, sin embargo, otra era la faceta que mostraba en las transmisiones donde fingía complacer al resto.
Sabía quién era Bushido, de hecho le gustaban algunas de sus canciones pero no sabía que él era el mismo cliente acosador. Y no quería ni imaginarse cómo había dado con sus datos.
—No me estás entendiendo, lindo. No te lo estoy preguntando. Es una orden. Voy a salir contigo —farfulló el rapero.
—No, gracias, señor —musitó Tom.
Bill estaba apretando sus manos en puños por la frustración en ese instante.
—Llámame Anis… Y como te digo, sé quién eres, también dónde vives, y bueno, al parecer tus padres no saben de qué trabajas, ¿cierto? ¿Te gustaría que lo sepan? —preguntó Bushido con tono amenazador.
“Mierda”, pensó Tom. Sus padres sabían que él era gay pero no a qué se dedicaba.
—Entonces… ¿Entiendes que no tienes opción, verdad? —cuestionó Bushido, jalándolo por el delantal.
Bill sintió que era el colmo, lo estaba tomando como había fantaseado en su sueño húmedo, así que sin poder detenerse a analizarlo, el de rastas se acercó hacia el mayor.
—Creo, señor, que el joven le dejó bien en claro que no quiere salir con usted —masculló Bill, sorprendiéndose por no haber tartamudeado ni una vez.
Bushido soltó a Tom y miró amenazante al joven frente a sí, ¿por qué era hombre verdad? O una mujer con pecho plano. Tom parpadeó sorprendido al ver a su cliente salir en su defensa.
—No te metas, mariquita —farfulló Bushido, pero Bill estaba harto de callarse y soportar insultos, y no iba a permitir que esa estúpido rapero se metiera con su Tom.
—¡Deja a mi Nick en paz! —gritó Bill y, con su furia contenida, le pateó en la entrepierna al rapero, el cual soltó un alarido y se encorvó.
Tom abrió los ojos tratando de procesar lo que acababa de pasar. Su cliente Bill le había pateado en las bolas a Bushido, luego de llamarlo “su Nick”, es decir, el de rastas… Bill, Alfie89. Y ese joven tan atractivo le había pateado las áreas nobles a su otro cliente abusivo. Entonces ambos lo conocían, sólo que Bill era “tranquilo”, al menos hasta ese momento. Se fijó cómo Bushido lo tomó por las rastas, dispuesto a golpearlo y decidió intervenir. No quería que le hicieran daño a Bill por su culpa, Anis era corpulento y con un golpe podría destrozar al de rastas.
—¡Está bien, iré a esa cita pero déjalo tranquilo! —exclamó Tom, haciendo que los hombres se separasen.
Bill lo miró dolido, porque sintió que su esfuerzo fue en vano. Tal vez Bushido sí le gustaba, era más masculino que él y… De igual manera no tendría oportunidad por ser introvertido.
Bushido le sonrió de medio lado y asintió.
—Está bien, bebé. Tengo tu número, te avisaré cuando vaya por ti —farfulló el rapero.
Tom asintió de mala gana, viendo cómo Bill se sentaba con aire de derrotismo en la mesa.
Vio salir a Bushido de su trabajo y se mordió el labio observando a Bill, en realidad había sido algo sexy ver al más joven defenderlo de esa forma, sólo que por su bienestar, y el suyo con sus padres, es que había terminado por aceptar. Tom suspiró.
—¿Me perdí de algo? —cuestionó Natalie, volviendo del baño.
—No, nada —respondió Tom, no queriendo decirle a su amiga lo que había pasado.
En un acto que Bill no esperaba, sintió como tocaban su hombro, encontrándose con Tom, lo cual lo hizo sobresaltar.
—Lo siento —se disculpó Tom, apartando su mano de su hombro, creyendo que el contacto físico incomodaba a Bill, aprovechando que había escasa clientela ese día, se sentó frente a Bill, para hablar con él unos minutos, sobre lo que había pasado. —¿Estás bien? —continuó, preocupado por él, ya que había salido en su defensa y casi saliendo golpeado por Bushido.
Bill se puso nervioso, recordando que sin querer se había dejado expuesto, al llamarlo Nick, y agregando que lo llamo “Mi Nick” sintió vergüenza por sí mismo, queriendo que la tierra se lo tragará en ese mismo instante.
—Sí… Estoy bien —balbuceó Bill, sin poder verlo a la cara directamente.
Tom suspiró, un tanto apenado y sus mejillas se tiñeron de un rojo suave, por lo que iba a decir a continuación. —Mmm, no sientas vergüenza conmigo, si me conoces de otro lugar, ¿está bien? Realmente no me molesta.
Más que molestarle a Tom, le parecía un tanto incómodo, porque no podía creer que un cliente de la cafetería lo hubiera visto de otra forma, pero ya no podía hacer nada para cambiar eso, lo hecho, hecho estaba.
Las palabras de Tom, no tranquilizaron a Bill, quien se hundió más en el asiento, deseando que éste lo tragara, su rostro ardió con intensidad, sin saber bien qué decir al sentirse expuesto, pero pensó que Tom debía sentirse aún más expuesto, ya que básicamente dos extraños habían peleado por él en plena cafetería.
Al ver que Bill no pensaba, o mejor dicho, no podía hablar, Tom decidió continuar hablando, quizás así Bill podrían sentirse más en confianza con él de alguna forma, además, ¿si ya lo había visto metiéndose cosas por el culo, cuál era la vergüenza?
—Muchas gracias por haberme defendido, fue… Un acto lindo de tu parte —agradeció Tom, fijándose bien en el rostro de Bill, con sus rastas desordenadas, debido a que Bushido lo había tomado de ahí anteriormente, así que se acercó hasta él, apartando las rastas de su cara, haciendo a Bill ponerse más nervioso debido a su acercamiento.
—No es nada, estaba sobrepasándose contigo —logró responder Bill, con el rostro sonrojado y mirada baja.
—Sí…Pero ya pasó, al menos no pasó a mayores, y tú estás bien. —Tom realmente se sentía aliviado de que la situación no hubiera llegado a más, ya que eso hubiera significado un gran problema para los tres.
—¿Realmente piensas ir a la cita con él? —preguntó Bill inseguro, levantando un poco su mirada, pero ahora el que bajó su vista fue el de trenzas, que jugó con los dedos de sus manos, pensativo ante su pregunta.
—Creo que no tengo otra opción —contestó Tom, recordando las palabras de Bushido, y sintiéndose ansioso al pensar que él podría llegar a sus padres, con esa información.
Bill quiso protestar, pero realmente no tenía derecho a hacerlo, no era nada de Tom, más allá de un simple cliente, por lo que asintió resignado.
—Pero si no quieres, puedes no ir. —Bill esperaba que le dijera que no iría.
Tom suspiró y negó, dirigiendo su mirada hacia a él, conectando sus ojos. —No lo entiendes, no puedo negarme —se sintió frustrado, porque realmente la situación lo ponía entre la espada y la pared—. No te preocupes por mí, estaré bien.
No podía seguir por más tiempo hablando con el de rastas, ya que Natalie le hizo una seña para que volviera al trabajo, probablemente porque el gerente podría verlo ahí sentado. Le dio un asentimiento a la rubia, y luego volvió a ver a Bill.
—Tengo que volver al trabajo, nuevamente, muchas gracias, Bill —le regaló una suave sonrisa al contrario, que hizo que el corazón de Bill se acelerara como el de una colegiala enamorada—. Supongo que nos veremos luego —dijo por último, levantándose de la mesa, para volver a su trabajo.
Bill asintió tontamente, en silencio, por más que él quería hablar, pero su timidez y nerviosismo le ganó de nuevo, no mucho tiempo después, se marchó del establecimiento, no pudiendo ver a Tom por vergüenza, así que se fue sin mirar atrás.
Cuando el de rastas salió por la puerta de la cafetería, Tom le observó disimuladamente irse, no teniendo un pensamiento realmente claro sobre él, pero sí en lo lindo que había sido al defenderlo.
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Ese día Tom no quería que su hora de salir llegara, ya que sabía lo que eso significaba, pronto llegaron los mensajes de Bushido a su celular, desde un número que no tenía agendado, pero que claramente era él.
“Pasaré por ti en unos minutos”.
Definitivamente Bushido no pensaba perder más el tiempo, sin tener otra opción, al terminar su turno, fue al área de empleados para quitarse su uniforme y ponerse su ropa de diario, que se limitaba a una simple camiseta blanca con un estampado y unos pantalones un tanto holgados.
Al salir de la cafetería, un auto negro, claramente lujoso ya lo estaba esperando, con Bushido adentro, que al verlo bajó la ventanilla.
—Adelante, entra, lindo —indicó Bushido con una sonrisa coqueta.
Tom obedeció, abriendo la puerta y sentándose sobre el asiento del copiloto, poniéndose el cinturón en silencio.
—Esperaba que fueras igual de conversativo que en los en las transmisiones —comentó Bushido junto a una risilla, que sólo hizo incomodar a Tom.
—Lo siento, no es habitual que famosos me inviten a salir —respondió Tom de manera calmada, tratando de mantenerse lo más tranquilo que podía, no podía salir tan mal esa noche, ¿no?
Bushido lo llevó a comer, teniendo así la cita tan ansiada por él, encantado con Tom, por más que este pareciera disociado y incómodo la mayor parte del tiempo, pero aunque Tom pensó que eso terminaría ahí, en una simple cena, cuando salieron del restaurante se dio cuenta que no sería sólo eso, ya que en lugar de manejar hacia donde Tom vivía, Bushido cambió el rumbo hacia su propio departamento.
—¿A dónde vamos, Anis? —inquirió Tom, cuando sus alarmas se encendieron, observando al contrario, que sonrió maliciosamente.
—¿En serio creías que iba a sólo cenar contigo? ¿Teniendo a semejante belleza aquí, después de mucho? —Bushido había manejado hasta un hotel, donde se estacionó y sin previo aviso se lanzó a intentar besar al de trenzas, que instintivamente giró su cabeza, evitando que este besara sus labios. A Bushido evidentemente esto no le agradó, cambiando su semblante a uno serio. —No me digas que no te gusta.
Tom deslizó su mano hacia el seguro de la puerta, lentamente con la intención de poder salir de ahí, al ver las claras intenciones de Bushido con él.
—No es eso, mañana tengo trabajo y no puedo llegar tarde, además de que ya es tarde, ¿no crees? Podemos tener otra cita, otro día, si quieres —se excusó Tom, queriendo sonar lo suficientemente convincente.
—Te recuerdo, Tom… No creo que a Simone, le gustaría ver qué es lo que haces por las noches —señaló Bushido, sacando su celular y mostrándole que efectivamente, tenía pruebas, fotos en situaciones tan poco favorables, que su madre sería capaz de desmayarse de verlo de esa manera.
Tom nunca antes había maldecido tanto el haber tomado la decisión de dedicarse a eso, como lo estaba haciendo en ese momento, pensó que era la consecuencia de haberse metido a algo así, que claramente sería exponerse a sí mismo, pero simplemente nunca imaginó que llegaría a ese punto.
Tom se quedó inmóvil, pensando en todo lo que podría pasar si sus padres, tan siquiera llegaban a saber a qué se dedicaba, Bushido aprovechó eso, dirigiéndose a su cuello para comenzar a besarlo.
—Así que, ya sabes, Tom, no trates de resistirte y sé un buen chico —masculló Bushido contra su cuello.
¿Qué más podía hacer? No era como si no pudiera defenderse, fácilmente podría golpearlo y salir de ahí e ir a la policía, ¿pero qué diría? Si después de todo, Tom había aparecido en esas fotos y videos por voluntad propia, por lo que cualquiera con acceso a internet y conocimiento de su perfil en esa página podría verlo, así que no tenía cómo defenderse de estar siendo literalmente chantajeado, además Bushido tenía influencias, nadie decía que no podría hacerle la vida imposible.
Con todo eso encima, terminó aceptado pasar una noche con él en la habitación de ese hotel, quedándose en automático durante todo el proceso, no supo bien ni cómo es que llegaron a la habitación, pero para cuando ya estaban ahí, Bushido ya estaba sobre él, arrancando su ropa, hambriento de poder ver su cuerpo por fin en persona.
Tom no se molestó en tan siquiera pensar en disfrutarlo, simplemente dejó que su cuerpo reaccionara como fuera ante los tocamientos y excitación que podía experimentar.
Al menos Bushido dejó que Tom se preparara solo, porque no dudaba que fuera lo suficientemente bruto como para metérsela, así como fuera. Bushido intentó inútilmente hacerle “el amor”, intentando besarlo durante el acto, pero siendo rechazado por Tom.
Para cuando terminó, Bushido se quedó dormido, y Tom fingió hacerlo también, hasta que estuvo lo suficientemente seguro de que el mayor estaba dormido, a pesar de que sentía su cuerpo cansado, se levantó siendo lo más silencioso y cuidadoso posible, recogiendo su ropa del suelo, no tenía ni idea de qué horas eran, pero poco le importó y salió de la habitación, cambiándose en el proceso.
La mente de Tom estaba en blanco, sin terminar de procesar lo que había sucedido en cuestión de horas, desde lo de la cafetería, hasta ahora, que se encontraba caminando por las calles desoladas y frías de regreso a su hogar, se trató de convencer de que estaba bien, de que todo estar a salvo siempre y cuando sus padres no descubrieran su segunda vida.
Cuando llegó a su hogar, dejó caer su cuerpo sobre el sofá, derrumbándose sobre este, no teniendo fuerzas para tan siquiera ir a su habitación. En ese momento, sus emociones escaparon, no teniendo idea de que iría a pasar en los siguientes días porque era poco probable que a partir de ahora y con esto, Bushido lo dejara en paz.
No se molestó en revisar las notificaciones en su teléfono del sitio, porque sabía que varios estarían decepcionados al no haberlo visto en línea esa noche, sin tan siquiera haber dejado un aviso de que ese día no haría una transmisión.
Trató de conciliar el sueño, para poder descansar un poco y tener la mente clara después de dormir un poco, sin embargo, eso se vio interrumpido, cuando recibió una notificación más, que vio por encima de la pantalla apagada.
“Pensé que te quedarías a dormir conmigo, pero está bien, sé que tendremos más noches como éstas. Buenas noches, Nick”.
Tiró el celular sobre la mesa frente al sofá, lo que menos quería era saber de él en ese momento, le respondería luego, pero no ahora, fingiría que estaba dormido.
Continúa…
*llora* PUTA MADRE, BUSHIDO DE MIERDA, TE ODIO, ME CAGAS, MUÉRETE *llanto asqueroso*. PERO NO DEJEN DE LEER, POR FAVOR, quienes me conocen, saben que no soy una hija de puta que te hace sufrir por siempre como otros autores… Así que por favor, no dejen de leer. Bill lo dio todo… Y falló *llora*. Como lo dije antes… Después de la tormenta… Viene la calma.

😂 Ok, confío en tí y en que harás que todo salga de maravilla para Bill y Tom 🤭❤.
Sii 🥰🥰 gracias por leer, comentar y confiar 🫶🏻 ya estoy en mi archivo hasta el capítulo 19 y pues créeme que todo mejora 🥹❤️
Gracias a tí por tus fics, escribes increíble🙌 ❤️.