Tom boy cam 7

Fic TOLL de Kasomicu

Capítulo 7

Bill pidió un panini porque le dio más hambre en lo que pasaban las horas. Pero con tanta cafeína en su interior, que lo mandó más de una ocasión a los servicios, había avanzado buena parte de sus proyectos. En lo que seguía mirando de tanto en tanto al de trenzas, cuando incluso ya sólo eran ellos en la cafetería porque la muchacha rubia con la que trabajaba Tom ya se había retirado.

Tom estiró los brazos cuando por fin había terminado de cerrar la caja, por lo que fue a quitarse el uniforme y cambiarse a su ropa de diario, viendo a Bill aún en su laptop, sonrió ante ello, y se acercó a él, tocándolo con suavidad por el hombro, observando cómo el de rastas daba un brinco por la sorpresa.

—Lamento asustarte, pero ya estoy libre —comentó Tom con una sonrisa en los labios.

Bill asintió, apagando su laptop para guardarla en su mochila.

—Tengo un poco de hambre, ¿tal vez podríamos ir a un Auto Mac y comer en el auto? Yo invito, es lo mínimo que te debo por hacerte esperar tanto —mencionó Tom.

—Yo… Yo iba a invitar la próxima —acotó Bill, sonrojándose.

—Cierto —farfulló Tom, riendo ante ello—. ¿Pero entonces vamos?

—Sí —cedió Bill, levantándose de su asiento, en lo que Tom andaba adelante en dirección al auto del de rastas.

Bill le volvió a abrir la puerta para que entrara en el asiento del copiloto, lo que hizo que Tom nuevamente sonriera ante aquel gesto tan galante, para luego verlo ubicarse en el asiento del conductor. Tom notaba también que Bill estaba un poco más acelerado con sus movimientos, suponía por la cantidad de cafeína que tenía dentro de su sistema. Observó cómo es que el de rastas comenzaba a conducir en dirección al Auto Mac, manteniéndose en silencio.

—Mi día estuvo muy agitado hoy, pero bueno, ya lo sabes, me viste —comentó Tom—. ¿Cómo estuvo tu día en la universidad? —inquirió el de trenzas.

—Bien —respondió Bill, en lo que seguía manejando. Tom se percataba que Bill era muy escueto con su respuesta, pero sin notarle malicia en ello o desinterés, hacía que se cuestionara mucho sobre por qué Bill era así, sin juzgarlo, sólo genuino interés.

—Pues… Antes de que vinieras, me tocó un cliente algo difícil, ¿sabes? Siempre estoy muy atento a lo que me piden los clientes, y en este caso, él me dijo que era alérgico a las nueces, por lo que no quería leche de almendras, y le ofrecí en todo caso leche regular, o descremada, o deslactosada. Y él me dijo que descremada, y cuando se la di, estaba que se enojaba porque juraba y rejuraba que le di leche de almendras, que quería matarlo y no sé qué. ¡Pero no! Era leche descremada, porque me fijo mucho en lo que hago, por más que a veces sea estresante, pero… El problema era que el señor estaba comiendo una bolsa de chocolates… ¡Con maní triturado! Y por eso estaba teniendo una reacción alérgica —contó Tom lo que había pasado.

—Vaya, pues fue un estúpido —opinó Bill respondiendo al relato de Tom, el cual rió por su sinceridad sin filtro.

—Pues sí, lo fue, según él lo crocante eran chips de cereal —arguyó Tom.

Bill llegó al Auto Mac y miró a Tom.

—Hola, quisiera un McCombo de un cuarto de libra con fanta y papas, por favor —pidió Tom en el intercomunicador—. ¿Tú qué vas a querer, Bill?

—Un McCombo BigMac sin cebolla y papas con coca cola —respondió Bill.

La persona en el intercomunicador les aceptó el pedido, en lo que Bill pasaba la tarjeta por el sensor para pagar, y luego conducía para recoger su pedido junto con Tom.

Pero en lo que se estacionaban para comer, es que Tom empezó a hacerlo, fijándose que Bill lucía inseguro al mirar su hamburguesa.

—¿Qué pasó? ¿Te llenaste? —preguntó Tom, que sabía que comió dos sándwich en su trabajo, pero Bill negó.

—No es eso… —dijo Bill, luciendo incómodo.

—Pero, dime —pidió Tom con cariño, poniéndole la mano sobre la suya.

—No le quitaron la cebolla y… Siento que le deja todo el sabor a la hamburguesa —comentó Bill con la misma expresión apenada.

—Oh… Está bien, dame —masculló Tom, extendiendo su mano para recibir la bolsa de Bill con su hamburguesa, saliendo del autor, dejando al de rastas confundido, en lo que veía cómo el de trenzas se acercaba a la ventanilla de atención.

—Disculpe, mi novio pidió su orden sin cebolla, así que necesito que lo cambien, por favor —soltó Tom, dejando a Bill sorprendido y con el corazón latiéndole acelerado, ¿le había dicho novio?

Después de un rato es que Tom recibió el cambio, que revisó delante de la encargada para asegurarse que no tuviera cebolla y regresó donde Bill, con una sonrisa para extenderle la hamburguesa.

—Listo, ahora sí puedes comer tranquilo —farfulló Tom con dulzura, él mismo no le gustaba ser alguien un poco molesto con la gente que atendía al público, pero tampoco consideraba justo que Bill soportara el no comer cuando había sido claro con su petición de no cebolla.

—Gracias —susurró Bill, en lo comenzaba a comer junto con Tom.

—De nada —musitó Tom, luego de masticar y tragar, fijándose que Bill estaba más sonrojado—. ¿Estás bien?

—Dijiste… Dijiste que… No éramos novios, pero… Me llamaste así —explicó Bill, costándole el mantenerle la mirada sobre Tom.

—Oh, sí. Perdón, es decir, sí quisiera que seamos novios más adelante. En este caso lo dije porque era más fácil llamarte así frente a alguien más. Pero disculpa si te incomodé —masculló Tom quien no tuvo mala intención al hacerlo ni presionar a Bill.

—Entiendo —respondió Bill, que tenía más sentido eso, que sólo lo hubiera dicho por el contexto y no porque fueran novios de verdad, aunque se habían besado y Bill quería volver a besarlo pero no se atrevía.

—¿Y qué carrera estás estudiando? —cuestionó Tom, intentando que Bill se soltara más y rompiera aquella tensión que se palpaba en el ambiente.

—Leyes —contestó Bill con simpleza, haciendo que Tom se sintiera tan raro de que tenía que sacarle con cucharas cada trozo de información frente a las respuestas del de rastas, que parecía más un robot a veces, por lo que rió ante el pensamiento.

—Siempre respondes así respuestas cortas, en automático, como un robot —comentó Tom con una sonrisa—. ¿Será que tengo que tocarte tus botones como robot para que hables más? —chanceó el de trenzas con aire juguetón, acercando sus manos a los costados de Bill, haciéndole cosquillas, en lo que escuchaba la risa cantarina del de rastas, haciendo que Tom se sintiera maravillado por oírlo reír, dejándolo de tocar por las cosquillas, que sí, Bill se había sonrojado, achinando sus ojos y soltado una risa tan bonita que pensó que quisiera oírla por siempre.—Tu risa es hermosa.

Era sonora, sí, no era delicada, pero mostraba genuina felicidad, y a Tom le gustaba.

—Me… Me dicen que río horrible —soltó Bill, cuando se calmó.

—No es así, tu risa es contagiosa. Deberías reír más seguido. Me gusta oírte reír —acotó Tom, viéndole con cariño, y Bill sentía esa mirada dulce sobre él, haciendo que se pusiera más nervioso—. ¿Por qué elegiste estudiar Derecho?

—Para trabajar con mi papá —respondió Bill.

—¿O sea tu papá te dijo que estudiaras eso? ¿Pero cuáles son tus sueños? ¿Tus metas? —inquirió Tom, viéndole expectante.

—Terminar la carrera y trabajar con él —dijo Bill—. Es lo más práctico, y lo que se espera que haga —habló lo último más para sí mismo.

Tom frunció el ceño. —Pero no es tu sueño, ¿qué es lo que deseas hacer y te emociona? Porque, por ejemplo, en mi caso, aún no puedo costearlo, sin embargo, sí me gustaría estudiar Gastronomía, especializándome en todo lo que son bocaditos para tener mi propia cafetería y un servicio de Catering. Es algo que sí o sí quisiera hacer —comentó el de trenzas pensando en lo ilusionado que estaba con ese sueño de tener su propia cafetería, que en algún punto de su vida esperaba cumplir, ya que le gustaba cocinar, sí, y también era bueno en su trabajo, aunque explotado ciertamente como todos los jóvenes en Starbucks.

Entonces Tom quería saber cuáles eran los sueños de Bill, el cual lo miró, captando el brillo en sus ojos al hablar y también su curiosidad ante él, pero Bill analizaba su situación, dónde si bien Charlotte, su madre, le preguntó qué quería ser estudiar cuando era adolescente, Bill no supo qué responder, y su padre soltó: —Lottie, cariño, ¿no ves cómo es Billy? Lo mejor será que sea un abogado para que tenga un trabajo asegurado en mi bufete.

Y ahí es que Bill aceptó en silencio que aquel sería su destino. Tenía razón su padre, comprendía la implicancia del “cómo es”, que siempre había sido un fracasado a nivel social, y que pensar en él mismo intentando salir adelante solo era improbable.

Volvió a su presente, fijándose en el chico de ojos chocolate mirándole expectante, Tom era lindo y tenía sueños y metas clara, fácilmente lo podía imaginar teniendo su propia cafetería con facilidad, quizá una con alguna temática tierna y dulce como él, mientras que Bill tenía la vida solucionada sí, pero no deseos o sueños como Tom, haciendo que Bill pensara precisamente en ser ese hombre que el de trenzas le alentaba a ser, lo suficientemente decidido para hacer valer su voz y encontrar qué cosa realmente le apasionaba, en vez de sólo obedecer a sus padres con lo fácil.

—Me gusta dibujar en estilo anime o caricatura —soltó Bill, mirando a un costado—. Pero eso no genera dinero. Yo… Yo acepté ser abogado para trabajar para mi papá sin estar en contacto con nadie, también me gusta leer así que estoy bien con ello, Leyes es mayormente leer y analizar situaciones —arguyó el de rastas.

Tom observó el aire de derrotismo que tenía Bill al decirlo y lo tomó por la mano, acariciándosela con cariño.

—Pero si te gusta dibujar, ¿no te interesaría cambiar de carrera por Artes? El dibujar puede generar ingresos, Bill, aprendiendo técnicas y demás podrías ser un caricaturista, o dibujante, incluso hacer tu propio estudio de animación ya que tienes los medios. Mi mejor amigo Georg hace comisiones de dibujos, que es, bueno, dibujar a pedido, en lo que junta dinero para pagar sus cuentas y luego estudiar Artes plásticas. Mayormente le compran del extranjero cosas furras bien raras —rió Tom recordando los pedidos de caballos antropomórficos cogiendo con fetiche de pañales que le pidieron a Georg, los extranjeros bien exóticos con sus pedidos pero le pagaban bien—. Pero sí, el arte genera ingresos, Bill.

Bill se quedó mirando cómo Tom lo tomaba por la mano, haciéndole una leve caricia que le hacía latir el corazón acelerado, y no podía ni verlo en ese instante, claro, lo había escuchado, pero sí se sentía muy nervioso en este instante, sin atreverse a alejarse ni nada, pensando en besar a Tom otra vez. De todas formas valoraba lo que le decía, que se notaba que quería darle opciones de hacer lo que le gustara.

—No… No soy tan bueno y… Sí se necesita más que dinero para poder dedicarse a ello, poder relacionarte y tener iniciativa para liderar a un equipo —farfulló Bill, que sabía que si de por sí se le dificultaba trabajar en grupo desde el colegio, y mucho peor en la universidad, pensar en trabajar con gente le aterraba, no, no se veía haciendo eso, por más que amara dibujar, mantenía sus cómics y demás para sí mismo, a veces publicándolo en deviantArt, y respondiendo con un gracias a los comentarios que lo apoyaban, pero no más allá de ello.

Tom se dio cuenta que Bill estaba algo presionado, por lo pasó su pulgar con cariño por sobre la mano de Bill.

—Está bien, lo entiendo —cedió Tom, sujetando a Bill por la quijada, haciendo que lo viera, para darle un beso sobre sus labios, con suavidad, buscando relajarlo con aquel gesto, y Bill otra vez sintió cómo su corazón latía desbocado, al menos sangrando por la nariz en esta oportunidad, y más bien correspondiéndole con rapidez, en lo que apretaba sus puños encima de sus muslos, mientras sentía la lengua de Tom jugar con la suya, percibiendo el piercing en el labio del de trenzas, y sintiendo cómo Tom jugaba con su piercing en la lengua.

Tom se separó con una sonrisa brillante, y acariciando con cariño su mejilla.

—¿Más tranquilo? —preguntó Tom viéndole con su sonrisa de lado, siendo coqueto con ese gesto, que sólo hacía que Bill sintiera que se iba a derretir sobre el asiento de su auto.

¿Cómo podría estar más tranquilo si el protagonista de sus sueños húmedos lo besaba así? Pero Bill se limitó a asentir, totalmente sonrojado, no hallando su propia voz, aún saboreando la naranja artificial de la fanta en su propia lengua.

—¿Has tenido pareja antes? —cuestionó Tom, decidiendo que si bien todo Bill tenía carteles de neón encima que lo señalaban como virgen, no era de lo mejor simplemente asumir.

—Eh, no. Fuiste mi primer beso por lo mismo. Tengo veinte años, y… Sé que es patético pero no tuve pareja antes —se sinceró Bill sin mirarlo, por vergüenza.

—No creo que eres patético por ello, ¿sabes? Cada quien lleva su propio ritmo. Ambos tenemos veinte años, y por ejemplo, sólo terminé la escuela, no estoy en la universidad aún, pero tú sí. La vida no es una carrera ni competencia. Igualmente aprendes rápido, besas muy rico, el piercing en tu lengua es un plus —mencionó Tom, y Bill lo miró levemente, notando cómo el de trenzas le guiñaba un ojo, haciendo que su vientre se apretara, calentándose—. ¿Y eres gay?

—Soy… Pansexual creo —respondió Bill—. Me gustan chicas y chicos… O personas en general.

—Oh, interesante. Yo soy gay. Las chicas no son lo mío, sin embargo, como boycam sí he tenido clientes mujeres —confesó Tom—, hay muchas que les gustan los chicos gays, y fantasean con hacerle pegging, que es básicamente que una chica penetre a un chico con un arnés con dildo —acotó el de trenzas—, así que mi público en sí está enfocado a personas disfruten verme así, ya sabes, como tú lo hiciste.

Bill lo miró por un momento, tragando saliva nervioso. —¿Vas a seguir grabándote?

—¿Te molestaría si lo hago? —preguntó Tom, analizando la expresión de Bill, por más que él ya sabía cuál era su respuesta.

—Yo… Yo no puedo decirte qué hacer. Sólo… Sólo me preocupo un poco —musitó Bill con sinceridad.

Tom sintió su pecho apretado, porque Bill se preocupaba por lo que pasó con Bushido, temiendo que le volviera a pasar, aquello implicaba esa frase corta, y también el que quisiera llevarlo a casa para que no le pasara nada.

—Pues por ahora no quiero hacerlo. Por todo lo que pasó, aparte tengo ahorros, y… En realidad, me gustaría respetar nuestras salidas, ¿sabes? Si bien no somos pareja, ni tenemos sexo, sí considero que así esto no tenga un nombre aún, que incluso si me conociste así, pues dejarlo por un tiempo —contestó Tom, porque claro, no es que él fuera puritano ni nada que se le pareciera, pero… Él mismo había empezado a explotar su libido alta, junto con lo atractivo que era para trabajar de ese modo, sin tener pareja alguna, cotizándose y dando un espectáculo, sin embargo, Bill era un buen chico, que si bien lo conoció masturbándose, pidiéndole que se meta cosas por el trasero, en realidad era muy tímido, y prefería enfocarse en el muchacho, y tal vez, cuando ya entrara más en confianza, explotar esa libido con él, aunque Tom seguía teniendo la libido alta, masturbándose, pero sin grabarse, pensando en Bill.

Bill se sentía sorprendido por ello, porque en serio no iba a pedirle a Tom que dejara de hacer lo que le gustara por él, pero… Tom mismo quería hacerlo, de él nacía respetar lo que apenas empezaban a tener. Por una parte, se sentía más tranquilo, porque sí habían unos celos que no se atrevía a decir en voz alta, sin contar que de verdad se preocupaba por su seguridad con gente tan basura y enferma como el rapero… Aunque por otro lado, aquello también impedía que Bill pudiera pagarle por… Verlo así. ¿Pero qué decía? Bill no habría podido hacerlo, no habría podido seguir pagándole por verlo, a menos que se hiciera otro perfil en esa página, sin embargo, no como él mismo, ya que estaban saliendo y no quería utilizarlo así.

Ya era bastante que siguiera teniendo sueños húmedos con él o se masturbara recordando sus besos. Bill no quería decirle que se moría por metérsela, no sólo por respeto, sino porque no sólo eran ganas, genuinamente tenía sentimientos creciendo en su interior por Tom, y era como si el pensar en hacérselo implicara demostrarle afecto, como en sus besos, pero con su pene dentro del de trenzas, ya que incluso en sus fantasías soñaba que ambos se decían te quiero al llegar al orgasmo.

—¿Y siempre has sido así de tímido entonces? —interrogó Tom, despertándolo de su ensoñación.

—Sí… Desde niño. Me cuesta hablar con las personas… Y muchas veces no tengo filtro para decir las cosas, yo… Me es difícil —soltó Bill en voz bajita.

Tom veía a Bill, queriendo apretarlo contra su pecho, notándolo tan frágil, tan lindo y tierno, siendo comparable con un cachorro con la cola entre las patas.

—Se está haciendo tarde… Debo llevarte a casa para que puedas dormir por tu trabajo mañana —dijo Bill, en lo que comenzaba a conducir saliendo del estacionamiento del McDonalds.

Tom observó a Bill, fijándose en sus manos con uñas negras, y anillos que sujetaban el volante, imaginando que esas manos podrían estar sobre su cuerpo, sobre su cuello ahorcándolo mientras se la metía con fuerza, excitándose ante ello, mientras que el joven de rastas era totalmente ajeno al discurrir de sus pensamientos. Bill era un caballero, sí, que incluso al llegar, se salió para volver a abrirle la puerta del copiloto, y lo dejó en su puerta, haciendo que Tom sintiera cómo le ponía mal ese muchacho, pero sabiendo que debía esperar.

Volvió a besar a Bill antes de entrar a su casa, y Bill lo sujetó de nuevo por la cintura, juntando sus cuerpos, pero apretando sus puños sin atreverse a tocarlo demasiado, sin saber todo lo que estaba provocando en Tom.

—Espero tener otra cita pronto contigo, Bill —susurró Tom contra los labios del de rastas, relamiéndoselos, mirándolo con ojos entrecerrados con picardía.

— Yotambién … Noches buenas, digo, buenas noches —soltó Bill atolondrado, y Tom rió para besarlo otra vez y meterse a su casa.

Bill sentía que tenía que tomar una ducha con agua fría al llegar a su casa por el bulto que traía en los pantalones.

Continúa…

Otro capítulo más :3 se va sabiendo más de ambos, sus sueños, metas… Se entiende más de los papás de Bill u.u espero puedan dejar un comentario, gracias por el apoyo.

por Kasomicu

Escritora del Fandom

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