Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 1

By Naia

Los rayos del sol penetraban intensamente por la ventana de mi habitación, dándome a entender que ese día sería un día muy caluroso de verano. Y solo era el principio de este. Ese día me había levantado temprano, aunque estábamos ya en vacaciones de verano. Hacía tan solo dos días que había acabado las clases con mi profesor privado, y por suerte había sacado muy buenas calificaciones en todos mis exámenes con lo cual iba a tener todo el verano libre. Mis padres me habían puesto un profesor privado, para que pudiera seguir estudiando, ya que querían protegerme. El motivo era que cuando tenía doce años estuve muy enferma de meningitis. A causa de las fiebres y otros síntomas que tuve, me dejaron demasiado debilitada como para poder hacer la vida normal que hacía siempre. Me había contagiado en el colegio privado donde estudiaba, y mis padres quisieron poner tierra de por medio evitando que volviera otra vez al centro educativo.

Fue muy doloroso para mí, separarme de mis amigos, de los cuales perdí completamente la relación. Solo conservaba a mi gran amiga Amy, ella venía todas las tardes a mi casa a hacerme visitas y a pasar el rato conmigo, para que me entretuviera, a pesar de que mis padres eran muy estrictos y siempre que venía tenía que ponerse una mascarilla para evitar contagiarme, nunca cesó de venir a visitarme. La considero mi mejor amiga, mi confidente. Odiaba tanto que me sobreprotegieran, ya no era aquella niña de doce años que había enfermado, ahora ya tenía dieciséis años y era toda una señorita, además hacía tiempo que el médico me había dicho que podía hacer vida normal. Pero mis padres, al igual que mis hermanos me veían como una niña pequeña, y no me dejaban salir mucho por ahí sobre todo desde que mis hermanos comenzaron a ser famosos. No querían que me involucrara en ese mundo de excesos.

—¡Naia hija baja a desayunar! —escuché gritar a mi madre desde el empiece de la escalera que daba al salón.

—¡Ya voy! —respondí gritándole también para que me escuchará, ya que mi habitación no se encontraba al principio del pasillo.

Justo en ese momento, me encontraba frente a mi armario intentando decidir que ropa metería en mi maleta, y cual no. La razón es que mis padres se han empeñado de ir a visitar a mis hermanos mayores a Los Ángeles, en los Estados Unidos, de vacaciones. Aunque será solo por un mes, tengo que escoger bien la ropa, ya que tengo que meter alguna ropa de entretiempo por si el clima cambiaba repentinamente. Hacía ya casi cuatro años que no veía a mis hermanos, ellos se fueron justo cuando me puse enferma, porque tenían que trabajar en la grabación de su nuevo disco, y aquí en Hamburgo no había la calidad que ellos buscaban así que se fueron a vivir a Los Ángeles. Los echaba tanto de menos, una mezcla de rabia e emoción inundaba todo mi cuerpo, rabia porque ellos nunca llamaron para interesarse por mí, y emoción porque hacía tanto tiempo que no salía de casa, que por fin me sentiría libre, como un pájaro enjaulado que se escapa de su jaula. Además, nunca había ido a Los Ángeles con más razón tenía que estar entusiasmada.

Me dispuse a salir de mi habitación, dejando la camiseta que tenía ahora entre mis manos, para dejarla sobre mi cama que ya estaba perfectamente hecha. Me dirigí hacia el pasillo, y bajé las escaleras para luego irme a la cocina. El olor rico del bacón con huevos, inundaba mis fosas nasales haciendo que mi boca comenzará a salivar.

—¡Qué rico huele! —dije entrando por la puerta de la cocina, mi madre estaba concentrada atendiendo a la sartén para evitar que el bacon se quemará.

Me serví un poco de zumo de naranja natural, que mi madre había recién exprimido. Mi padre se encontraba leyendo el periódico con bastante concentración. Me senté en mi silla y di un sorbo a mi zumo de naranja mientras daba unos cuantos mordiscos a la tostada recién hecha, mientras esperaba a que mi madre nos sirviera, a mi padre y a mí, el bacon con huevos que estaba acabando de hacer.

—Parece que mañana va a llover —dijo mi padre mientras no quitaba la atención del periódico— Menos mal que en unas horas ya estaremos volando rumbo hacia a Los Ángeles.

—Sí… —susurré para luego darle un sorbo más hondo a mi jugo de naranja.

—¿Ya has elegido la ropa que vas a llevar? —preguntó mi madre acercándose con la sartén para servirnos.

—Estoy en ello —respondí con un poco de desesperación. Solo hacía una semana que sabía que nos íbamos de vacaciones a Los Ángeles, y aún no me había dado tiempo de preparar la ropa que quería llevar, y por encima mi madre quería meterme más presión.

—Cuando regresemos de echar la matricula en tu nuevo colegio podrás acabar de hacer tus maletas —me dijo mi madre. Entre Amy y yo, conseguimos que mis padres reconsideraran la decisión de que para el próximo curso escolar, estudiara de nuevo con mi profesor privado. Así que después de desayunar, mis padres me iban a acompañar al colegio privado, donde estudié desde pequeña hasta los doce años, en Hamburgo para echar la matricula del próximo curso que empieza en septiembre. Ahora con todo aprobado, y sin preocupaciones por tener que seguir estudiando, iba a desfrutar de los meses de verano esperando que llegara septiembre y así poder reencontrarme con mis antiguos compañeros.

—Lo sé, mamá —contesté a mi madre otra vez— Pero es que no sé que elegir de ropa.

—Ropa cómoda para estar en la playa y hacer turismo, hija —respondió mi madre dándome la solución a mi problema— Además si ves que después te hace falta más ropa, puedes comprar más allí.

—Para luego tener que comprar otra maleta para traerla de vuelta aquí —contestó mi padre metiéndose en la conversación.

—No seas malo, papá —me quejé a mi padre por haberse metido conmigo.

—Tú y tu hermano estáis cortados por el mismo patrón —dijo mi madre riéndose, al acordarse de que uno de mis hermanos mayores, tenía también la afición por comprarse ropa y siempre acababa con más maletas de las que llevaba, aunque yo me compraba mucha ropa por internet, al no poder salir mucho y otras veces era mi madre quien me compraba la ropa y me la probaba en casa, y si no me quedaba bien la iba a cambiar ella.

—¿Por cierto has hablado con los chicos? —preguntó esta vez mi padre a mi madre. Se refería a mis hermanos mayores.

—Sí, ya les dije que en el vuelo de mañana temprano salimos de aquí para Los Ángeles —respondió mi madre a mi padre— Dijeron que irían a buscarnos.

—Estoy deseando que sea mañana —dije emocionada, era mi primer vuelo largo y mi primer viaje fuera de Alemania, y por eso estaba tan ansiosa, aunque me dolía separarme por solo un mes, de mi mejor amiga, de mi alma gemela— Aunque echaré de menos a Amy.

—Solo será un mes, Naia —dijo mi padre— Además no te hace ilusión ver de nuevo a tus hermanos después de tanto tiempo.

—Sí, me hace ilusión, los echo tanto de menos —respondí sin dudar. Echaba de menos sus peleas matutinas por quien cogía el baño para tomarse una ducha, por quien iba a echar la basura, quien iba a sacar a nuestros perros a pasear… Durante cuatro años, los había estado echando de menos, y después de tanto tiempo volvería a verlos— Quiero que llegué mañana.

Después de tener un desayuno ameno con mis padres. Me levanté de la mesa, y ayudé a mi madre a recoger esta. Minutos después mis padres y yo salíamos de nuestra casa, y montábamos el gran coche monovolumen de mi padre, para dirigirnos al colegio privado. No tardamos mucho tiempo en llegar, una de las secretarias que se encontraba en dirección cubrió la solicitud de mi matricula, diciendo a mis padres que ya les avisarían por correo electrónico si era aceptada o no, aunque dijo que como había sido ya alumna de ese centro pues tenía preferencia de incorporación. Regresamos de nuevo a casa, y subí de nuevo a mi habitación para decidir que ropa meter en la maleta y comenzar el empacado de una vez por todas, porque si no veía que me quedaría en tierra. La mañana pasó volando, y a mediodía tenía ya mis maletas hechas, al final hice caso a mi madre y metí ropa bastante cómoda para poder ir a la playa, y alguna que otra un poco más formal por si se les ocurría a mis hermanos llevarme de fiesta por ahí, en Los Ángeles.

Una vez que acabé de hacer las maletas, bajé de nuevo a la cocina para ayudar a mi madre con la comida. Cuando acabamos de hacer la comida, fui a llamar a mi padre para que viniera a comer. Durante la comida estuvimos hablando de cosas sin importancia, y conseguí que mis padres me dejarán salir, después por la tarde, a dar una vuelta con mi amiga Amy y así poder despedirme de ella con tranquilidad, ya que no la vería durante un mes.

—Realmente te envidio Naia —dijo mi mejor amiga Amy— Ya me gustaría poderme ir a Los Ángeles. Y lo más importante es que podrás estar con tus hermanos después de cuatro años sin verlos.

—Sí… —dije con tristeza recordando el motivo por el cual se habían ido a vivir a allí hace cuatro años. Unas fans locas francesas, los perseguían constantemente incluso llegaron a atacar a mamá insultándola, por suerte todo quedó en un susto y un juez pidió alejamiento a esas fans, y como consecuencia mis hermanos se fueron a vivir a Los Ángeles donde están mucho más tranquilos que aquí en Hamburgo. Ninguna de sus fans sabe de mi existencia, porque mis hermanos mantienen su vida privada fuera de los focos de los fotógrafos— Los extraño mucho… Sus conversaciones por las noches, cuando me daban consejos. Las peleas que teníamos por las mañanas para entrar en el baño…

—Bueno, lo importante es que ellos están felices en Los Ángeles —sonrió mi amiga con un poco de tristeza, el motivo, llevaba enamorada de uno de mis hermanos desde hacía muchos años, y este nunca se había dado cuenta de ello— Ya le darás un buen beso a tu hermano de parte mía.

—Sí… tonta, claro que lo haré —sonreí a mi amiga— Lástima que no sabe lo que sientes por él. A veces pienso que mi hermano necesita graduación en la vista, porque no sé como no se ha fijado en ti. Eres la chica ideal para él.

—Bueno… Estoy un poco loca —sonrió mi amiga— Pero que se le va a hacer, mientras aprovecho para estar con otros chicos, aunque no me interesen mucho.

—Ya… en eso te pareces mucho a mi otro hermano —dije con obviedad.

—Sí, pero es que no lo puedo remediar —me volvió a decir mi amiga— Bueno, ¿Nos vamos a los billares?

—Vale, aunque a mis padres no le hará mucha gracia —sonreí a mi amiga para luego dirigirnos unas calles más abajo, que era donde estaba el local de billares.

—Es hora de que te diviertas, y disfrutes de la vida —me dijo mi amiga riendo— Cuando llegué septiembre seremos la sensación de nuestro colegio.

—No creo que se fijen en mí… —respondí con tristeza.

Entramos en el interior del local, había mucha gente, sobre todo gente de la clase de Amy, y antiguos compañeros míos y de otros cursos de mi colegio. Y entonces… vi a un chico, muy guapo. Su sonrisa, sus ojos verdes no dejaban que apartará la mirada de él. Pero, aun así, me sentía invisible ante.

—Naia… —escuché a mi amiga llamarme.

—Dime… —susurré mientras seguía mirando a ese chico tan guapo.

—¿No me digas que te has fijado en Dereck Simons? —preguntó mi amiga levantando una ceja.

—¿Quién es ese chico tan guapo? —le pregunté susurrando, mientras sentía como me ruborizaba.

—Este año ingresará en su primer año de universidad —comenzó a explicar mi amiga— Hasta ahora, es considerado el chico más deseado de todo el colegio, desde hacía varios años. Muchas chicas han ido detrás de él durante todos estos años, pero lamentablemente él ya tiene novia.

—No me acuerdo de haberlo visto en el colegio, hasta que dejé de estudiar allí —susurré.

—Entró en el colegio, dos años después de que te fueras —me siguió explicando mi amiga— Pero Naia… no te recomiendo que te enamores de él, es un cretino. No te va a hacer caso, él ya tiene novia.

—Está bien… —susurré decepcionada. No me esperaba que ese chico tan guapo ya tuviera dueña. Ojalá no me hubiera puesto enferma, y hubiera seguido en el colegio, y así hubiera podido conquistarlo y tener alguna posibilidad con él.

—¡Ah, Naia! Olvídate ya de él —me insistió mi amiga perdiendo la paciencia— Voy a buscar algo de beber a la barra. Tú bebes un refresco, ¿no?

—Sí… —susurré a la vez que me ruborizaba, al notar que, por un momento, Dereck se apartaba de su novia por unos segundos y levantaba su mirada encontrándose de pleno con la mía.

Mi amiga se dirigió a la barra, pidió un refresco para mí para luego ella regresar con otra bebida en su mano derecha diferente a la mía.

—¿Qué te has pedido? —preguntó curiosa al ver el vaso, que contenía un líquido diferente al contenido de mi vaso.

—Una cerveza —respondió mi amiga con obviedad.

—¿Desde cuándo bebes eso? —pregunté perpleja.

—Desde que ya me cansé de ser una niña —me respondió.

—Eres menor de edad, está prohibido que los menores beban alcohol —le recordé a mi amiga.

—Lo sé… pero si no bebo esto los chicos nunca me tomarán en serio —respondió mi amiga— Además así tengo las posibilidades de ir en este verano a fiestas, en las que me inviten chicos más mayores que yo —miré a mi amiga en silencio, creo que, en estos años, de cautiverio en mi casa me he perdido muchas cosas.

—No sabía que ibas a fiestas… —susurré bajando la cabeza, me sentía como traicionada. Hacía tiempo que no me contaba nada de lo que hacía, ni de que iba a fiestas, solo algunas veces me contaba sus líos con algunos chicos. Ella si era suertuda, había tenido la posibilidad de besar a varios chicos, yo ni eso había tenido.

—Para el próximo curso, quizás puedas acompañarme a algunas fiestas y así poder conocer a otra gente —sonrió mi amiga.

—No creo que mi madre me dejé ir… —susurré— Odio que me estén tan pendientes de mí, que me sobreprotejan. Me siento agobiada con tanta atención.

—No te preocupes, buscaremos la manera —me susurró mi amiga— ¿Por cierto, como se ha tomado tu padre que os marchéis a Los Ángeles un mes? —me preguntó de nuevo Amy.

—Bueno… Fue mi madre quien habló con él, y por lo que escuché hablar entre Gordon y mi madre no le debió de parecer muy bien, porque rompe el régimen de visitas —expliqué a mi amiga— Como voy una semana alternativa a pasar el fin de semana a su casa.

—Ya… Debe ser un lio ir de un lado para otro —dijo mi amiga con tristeza.

—La verdad es que sí, antes mis hermanos me acompañaban y los días se pasaban rápido —le comenté a Amy— Pero desde que empezaron a ser famosos, y a irse por ahí, dejaron de venir a casa de mi padre conmigo, y realmente me aburro mucho porque no hay nadie de mi edad en donde vive mi padre. Me paso el fin de semana en casa de mi padre, escuchando música o mirando la televisión con él.

—Bueno, pero por lo menos cuando cumplas los dieciocho años ya podrás decidir si ir o no a casa de tu padre —me dijo mi amiga.

—Sí… aunque todavía me faltan dos años para ello—susurré apenada— Mañana a estas horas aún estaré volando hacía Los Ángeles. Hablaremos por el messenger o por el Skype.

—Sí, tienes que mantenerme informada de todo lo que hagas en este mes que estás en Los Ángeles —volvió a decir mi amiga.

Estuvimos hablando un rato más, mientras echábamos una partida a los billares, aunque yo era bastante nula jugando a eso. Mientras que Amy jugaba su turno en el billar, disimuladamente volví a mirar a donde se encontraba Dereck junto con sus amigos. Ojalá nunca hubiera mirada, me lo encontré de pleno enrollándose con su novia, aparté la mirada. Ese sitio no me gustaba mucho, me sentía observada por gente extraña que no conocía.

—Oye… Amy podemos irnos a otro sitio —susurré a mi amiga en el oído, me sentía muy incómoda, no quería seguir en ese lugar— Ya me aburre un poco los billares.

—Está bien… —susurró mi amiga al darse cuenta que me sentía incómoda— Vamos… —me dijo posando el palo del billar encima de la mesa. Comenzamos a caminar, para dirigirnos hacia la salida de ese local, pero una voz llamando a mi amiga Amy nos hizo detenernos.

—Hey Amy —saludó uno de los chicos que estaban con Dereck a mi amiga, debía de ser un amigo de él, justo cuando pasamos por delante de ellos— ¿Me estaba preguntando si te gustaría quedar conmigo el sábado por la noche, y echarnos unos cuantos polvos? —le preguntó divertido.

—Eres un subnormal, Jason —respondió mi amiga con enfado.

—Por lo menos podías presentarme a tu amiga —dijo de nuevo el chico— Si tú no quieres acostarte conmigo, ella igual si lo quiere hacer.

—Cierra el pico, Jason —se dirigió mi amiga con enfado— Ni te acerques un solo centímetro a mi amiga, o tendrá sus consecuencias.

—A mí no me amenaces, mocosa insolente —le respondió el chico alzando la voz— Porque bebas cerveza, y ejerzas de puta con todo chico que se te pone por delante, no quiere decir que dejes de ser una niña.

—Vete a la mierda —dijo de nuevo mi amiga, para luego hacerle un gesto con su mano, enseñándole el dedo medio de su mano— ¡Qué te jodan, Jason! —volvió a decir— Vámonos —me dijo de nuevo— No quiero estar en este sitio no vaya a ser que me contagie de gente sin cerebro.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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