
Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 10
By Naia
Estaba tumbada en mi cama escuchando un poco de música, después de haber estado en el portátil navegando por internet y hablando con mi amiga Amy. Tenía el volumen de la música un poco bajo, ya que estaba con los ojos cerrados y quería relajarme un poco. Había tenido un día agotador, ya que cuando suelo ir de compras me cansó bastante, por el simple hecho de caminar de un lado para otro. Sentí que la puerta se abría para luego cerrarse de un golpe, abrí los ojos rápidamente para encontrarme con mi hermano Tom, que me miraba con el ceño fruncido y los brazos cruzados.
—¿Qué quieres? —pregunté mostrando mi resentimiento hacia él, después de la pequeña discusión que habíamos tenido por la tarde cuando regresé de compras con Bill.
—¿No tienes pensado bajar a cenar? —me preguntó de mala gana mostrando su enfado.
—La verdad es que no… —respondí no me sentía con ganas de cenar, y menos aguantar a la novia de mi hermano, que no dejaba de observarme. Me sentía intimidada.
—Pues deberías… —respondió mi hermano sintiendo todo el enfado que tenía— Nuestros padres están esperando a que bajes a cenar.
—No me apetece cenar, no tengo hambre —respondí a mi hermano para luego recolocarme en la cama y darle la espalda.
—¿Me estás retando? —preguntó de nuevo mi hermano al ver que no me movía ni me levantaba de la cama.
—No, solo te estoy diciendo que no voy a bajar a cenar —volvió a responder a mi hermano.
—Mira mocosa, no voy a consentirte tus berrinches de niña de cinco años —dijo mi hermano.
—Por suerte ya no tengo cinco años, y no soy la niña llorona que se quejaba todo el rato cuando se te daba por decapitar a mis muñecas —respondí con rabia— Ahora te pido que me dejes sola en la habitación, y que te marches.
—¿Estás enfadada porque no quiero que vayas a la fiesta de pasado mañana? —preguntó mi hermano, dándose cuenta del asunto en cuestión.
—Me da igual lo que pienses. No soy una niña, tengo derecho a divertirme y salir por ahí —respondí incorporándome de la cama para luego mirarle con mi mirada penetrante.
—Entiende que lo hago es por tu bien —respondió mi hermano.
—¿Por mi bien…? No me hagas reír —me jacté de mi hermano— ¿Qué vas a saber tú de lo que me conviene y de lo que no?
—Mucho, tengo más experiencia en la vida que tú —respondió mi hermano.
—Porque seas unos años mayor que yo, no te da experiencia —contesté— Es más llevas cerca de cuatro años sin tener contacto conmigo, no sabes como soy realmente.
—Pero soy tu hermano mayor y sé lo que te conviene y lo que no —volvió a decir mi hermano.
—No me vengas con tus cuentos de hermano mayor ejemplar y preocupado, cuando llevas cuatro putos años sin preguntar qué tal estoy —respondí con resentimiento— No tienes el derecho a venir a reclamarme nada ni a imponerme nada, cuando únicamente solo eres mi hermano. A la única que tengo que obedecer es a mamá, que es la que tiene mi patria potestad.
—Aunque mamá tenga tu patria potestad, soy mayor de edad, cosa que tu ni siquiera aún lo eres, y en ausencia de ella puedo ejercer como tu tutor —respondió mi hermano— Y si te digo que no quiero que vayas a la fiesta, no vas a ir y punto.
—Pues me importa un pimiento lo que digas, porque sí que voy a ir a la fiesta quieras o no. Ya le he dicho a Bill que sí sería su acompañante y no voy a dejarle tirado —alcé la voz a mi hermano, para que entendiera más claramente.
—Está bien, tú misma después no te vengas a quejar por nada —respondió mi hermano, para luego salir de mi habitación dando un gran portazo, haciendo que la puerta retumbará en toda la habitación.
Habían pasado ya dos días, hoy sería la fiesta en la que debería de acudir de acompañante con mi hermano Bill. La fiesta de la discordia. Exactamente llevo dos días sin hablarme con mi hermano Tom, el orgullo nos puede, y no voy a dar mi brazo a torcer. No soy una niña pequeña, y es hora de que empiece a vivir mi vida, y a disfrutar de ella.
Hace un sol radiante, miró por la ventana de mi habitación y casi me está apeteciendo darme un baño en la piscina. No he desayunado aún, pero lo haré cuando baje, ahora me dirijo a mi armario donde busco mi bikini, unos pantalones cortos, y una camiseta floja. Entró en el interior del baño, y abro el grifo de la ducha y comienzo a regular este, hasta que consigo que el agua salga a una temperatura agradable. Me desnudé, quitándome mi camisón, para luego meterme en el interior de la ducha. Dejó que el agua templada vaya cayendo sobre mis hombros, y así ir mojando el resto de mi cuerpo. No me lavó mi cabello largo, porque lo tengo limpio de ayer. Salgó de la ducha, y cojo una toalla con la que cubro mi cuerpo, y me lo seco. Me pongo el bikini, y me visto con unos pantalones vaqueros cortos para luego ponerme la camiseta floja con cuello desbocado. Me pongo unas chanclas y salgó de mi habitación, para dirigirme al salón.
—Buenos días, señorita Naia —me dice una de las criadas que trabajan para mis hermanos. Según creo recordar se llama Alison— ¿Quiere que le sirva su desayuno?
—Buenos días… —susurró— Si por favor, tengo hambre —le respondí al notar como mis tripas empiezan a hacer una música estruendosa, llevo desde la noche anterior sin comer.
—Ahora mismo se lo traigo —responde la sirvienta con una agradable sonrisa, para después perderse a través de la puerta que llevaba a la cocina.
Me dirigí hacia la mesa, para sentarme en una de las sillas para esperar que me trajera mi desayuno. La casa está en silencio, mamá y papá debieron de haber salido por ahí y no me avisaron. Supongo que mis hermanos se habrán ido al estudio de grabación como de costumbre, y Kelly no tengo ni idea donde se encuentra, pero tampoco me importa mucho. A los pocos segundos, de sentarme regresa otra vez Alison con mi desayuno. Cuidadosamente lo va distribuyendo sobre la mesa. Las tostadas y otra bollería a un lado, la taza del café en otro, un platillo con la mantequilla y un bote de mermelada al otro lado, y un vaso de zumo de natural recién exprimido.
—Muchas gracias por todo este desayuno —respondo con amabilidad— No sé si voy a poder comer todo esto —sonrió.
—Buen provecho, señorita —sonríe antes mis palabras, para luego volver a desaparecer del salón dejándome sola de nuevo. El tic tac de un gran reloj situado encima de la gran chimenea del salón, hace que mis nervios estén a flor de piel, es demasiado estresante.
Comienzo a tomarme mi desayuno con tranquilidad, tengo todo el tiempo del mundo, y después a disfrutar de una mañana de sol al lado de la gran piscina, y a broncear mi cuerpo para poder lucirlo cuando regrese a Hamburgo. Unos pasos apurados hacen que levanté mi cabeza, y deje de concentrarme en mi desayuno. Mi hermano Tom baja las escaleras de manera vertiginosa, me quedó mirándolo extrañada, se supone que debería de estar en el estudio de grabación o se debió de quedar dormido.
—¿Qué me miras? —me pregunta con un tono ligeramente cabreado.
—Nada… —susurró para luego concentrarme de nuevo otra vez en mi desayuno.
—¡Alison! —escuchó a mi hermano alzar la voz, llamando a la sirvienta.
—Dígame señorito —preguntó la chica con voz muy educada.
—Sírveme mi desayuno, por favor —respondió mi hermano con cara de agobiado— Me he quedado dormido, y voy a llegar tarde al estudio de grabación. No entiendo porque Bill ni Kelly no me han despertado… —musitó para sí mismo, pero yo perfectamente lo escuché— Cuando los vea los voy a matar, por encima tenía una reunión importante con unos representantes…
—Existen despertadores… —susurré mientras le daba un mordisco a mi tostada— Ya sabes esos que los programas y suenan cuando es la hora con un timbre estridente, así de simple podrías haberte levantado temprano.
—No te he pedido tu opinión —respondió mirándome con furia.
No contesté me limité a seguir tomando mi desayuno. A los pocos minutos, Alison regresó con el desayuno de mi hermano poniéndolo de la misma forma en la mesa, como lo había hecho conmigo. Se marchó de nuevo a la cocina, dejándonos a mi hermano y a mí, solos en el salón. Notaba como el aire, que se respiraba en ese momento en el salón, era demasiado cortante, con mucha tensión. Acabé de tomarme el desayuno, y me levanté de mi sitio. Una sesión de sol y broceado me estaba esperando afuera en el jardín.
—¿Ya te vas? —me preguntó mi hermano, sin levantar su mirada de su tostada, a la cual le estaba echando un poco de mantequilla.
Miré a mi hermano con una expresión de “a ti qué coño te importa”, no respondí nada. Simplemente me limité a salir por la puerta que daba al jardín dejándolo completamente solo. Ya en el jardín, me dirigí hacia la zona de la piscina, para sentarme en una tumbona, la cual, ya tenía puesta mi toalla que había quedado del día anterior. Se notaba un poco fría después de pasar a la intemperie toda la noche, pero a mí me daba realmente igual. Desabroché mis pantalones, y me quité la camiseta, dejando expuesto mi cuerpo con solo el bikini. Me eché un poco de crema solar por todo el cuerpo, para luego tumbarme a tomar el sol. Sentí como el calor de este comenzaba a calentar mi piel, sintiendo una sensación agradable. Cerré los ojos e intenté relajarme.
—Como no te des la vuelta, te vas a quemar —escuché una voz lejana— ¿Me has oído? —eso sonó más cerca.
Abrí los ojos lentamente el sol molestaba considerablemente, y enfoqué mi mirada en mi hermano Tom. Lo miré con cara de extrañada, se suponía que se había marchado a una reunión, a la que llegaba tarde.
—No estabas en una reunión… —susurré, pero no haciéndole mucho caso.
—Ya he vuelto, son cerca de las dos de la tarde —me informó mi hermano— Tienes la piel roja. ¿Cuánto tiempo llevas así en esa misma postura?
No contesté, me limité a cerrar otra vez los ojos y a disfrutar del sol.
—Por lo menos ten la educación de responderme cuando te hago una pregunta —dijo mi hermano con cierta irritación.
—No tengo porque responderte nada… Déjame en paz —dije en tono seco.
—Deberías de meterte al agua de la piscina, por lo menos refrescará tu piel —volvió a decir mi hermano— Como sigas así vas a parecer un cangrejo, no querrás ir a la fiesta de esta noche, con toda la piel quemada.
—Pensé que no querías que fuera… —susurré.
—Aunque no quiero que vayas, y lo sigo manteniendo, vas a hacer lo que te salga de las narices —me respondió— Me voy a dar un chapuzón —dijo mientras se quitaba su camiseta, y los pantalones que tenía quedándose con sus bóxers.
Me quedé mirándolo, más bien para saber que iba hacer. Se acercó hacia el borde de la piscina, para quedarse de pie mirando hacia esta. Deslizó sus bóxers hacia abajo, quedándose completamente desnudo. Miré su cuerpo perfectamente musculado, y casi me da un sincopé de lo bien que tenía mi hermano su cuerpo. Ahora entendía porque casi todas sus fans andaban locas por él.
—¿Te animas a meterte al agua? —preguntó mi hermano, apoyando sus brazos en el bordillo de la piscina, una vez que se había metido dentro— Está muy buena.
—La verdad es que no me apetece mucho… —dije con cierta sequedad en mi garganta… Estaba desnudo en la piscina, y me daba mucha vergüenza meterme en la piscina con él así.
—Venga anímate —me insistió.
—Es que está fría —dije como excusa.
—Para nada, está muy buena —dijo de nuevo, para luego lanzarme un poco de agua desde la piscina, mojándome.
—Aahhh… —grité al sentir el contacto del agua con mi piel que estaba demasiado caliente.
—Vamos quejica, metete —insistió de nuevo— ¿Quieres que te vaya a buscar? No me cuesta nada salir de la piscina.
—No… —respondí— Ya me meto yo sola en la piscina, no soy una niña pequeña —dijo con fingido enfado.
Me levanté de la tumbona, para luego dirigirme hacia la piscina. Me senté sobre el bordillo de esta, y me dejé caer sobre el agua. Enseguida mi cuerpo sufrió un cambio de temperatura bestial, y los poros de mi piel se pusieron en forma de piel de gallina. Mi hermano me veía sonriente, mientras daba unas cuantas brazadas hacia mí.
—Creo que no estamos en igual de condiciones… —me susurró al oído.
—¡¿No entiendo?! —musité confusa.
—Yo estoy desnudo, y tú estás con bikini —respondió de nuevo en un susurro.
—No es mi problema —respondí mirándole a los ojos— Te hubieras puesto tu traje de baño.
—No tenía pensado meterme en el agua, pero la he visto tan apetecible, que no he podido resistirme —respondió mi hermano, a la vez que notaba como sus dedos se posaban en la parte de atrás de mi espada.
—¿Tom que vas a hacer? —pregunté al notar como sus dedos tiraban de uno de los cordones de la parte de arriba de mi bikini.
—Ya te dije que no estábamos en igualdad de condiciones, y no es justo —volvió a decirme divertido, a la vez que sentía como se soltaba mi parte de arriba del bikini por completo. En un acto reflejo apoyé mis dos brazos para cubrirme mis pechos. Me daba mucha vergüenza estar desnuda delante de mi hermano, ya no éramos los niños pequeños que nos bañamos juntos cuando nuestra madre quería ahorrar tiempo, y nos metía a los tres juntos en la misma bañera, pero en ese tiempo yo apenas llegaba a los tres años, y mis hermanos tenían unos nueve años— No hace falta que te cubras —me susurró mi hermano, una vez que me había quitado la parte de arriba de mi bikini, y dejado en el bordillo de la piscina— Si total ya he visto demasiadas en toda mi vida.
—Me da vergüenza que me mires… —susurré ruborizada, bajando la mirada.
—El día que te acuestes con un chico, lo vas a tener claro, sino le enseñas tu cuerpo —dijo divertido mi hermano.
—En ese caso, será mi problema… —respondí.
—¡Qué tontina eres! —me dijo sonriendo para luego abrazarme, y acercarme más a él— Tienes que perder la vergüenza, así no iras bien por la vida.
—Cuando llegue el momento ya me las arreglaré sola —respondí para luego separarme de él, y comenzar a nadar hacía un lado de la piscina, antes de que se le diera por quitarme la parte de debajo de mi bikini.
Nadé un par de brazadas, para luego sentir como mi hermano cernía sus manos sobre mi cintura. Nos hundimos hacia dentro del agua, mi hermano me acababa de hacer una aguadilla. Peleé un poco con él bajo el agua, para luego volver otra vez a la superficie y coger aire, ya que me había cogido desprevenida.
—Eres tonto —le insulté mostrando mi cara de enfadada, casi me ahogo por culpa de él, para luego intentar coger aire con dificultad. Sentí como los latidos de mi corazón iban a cien por hora, y retumbaban en todo mi pecho.
—Lo siento… —me susurró abrazándome por detrás, y apoyando su cabeza sobre mi hombro— No quería lastimarte… —sentí como sus labios se posaban sobre mi hombro mojado, y como depositaban un pequeño beso. Sentí escalofríos a la vez que sentía cada músculo de su cuerpo rozando mi propio cuerpo.
—Creo que me está cogiendo el frío… —susurré incomoda, estaba sintiendo algo ahí abajo que estaba apretándome cerca de mi culo.
—Está bien… —respondió mi hermano sin retenerme más.
Di un par de brazadas hasta alcanzar el bordillo de la piscina, y me impulsé hacia fuera para salir de esta. Cogí mi parte de arriba de mi bikini, y me dirigí hacia la tumbona y sentándome de espaldas a la piscina, de forma que mi hermano no pueda verme, al mismo tiempo que ataba las cintas del bikini, y me colocaba mejor la parte de arriba. Cuando me di la vuelta, mi hermano ya había salido de la piscina, y se había puesto sus bóxers, poniéndose la camiseta por encima haciendo que está se empapara por el agua que aún había en su cuerpo, se puso los pantalones y se fue sin decir ninguna palabra. Lo observé irse en la lejanía.
Continúa…
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