Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 100
By Tom
Mi hermana y yo nos quedamos solos en el salón. No estaba ni mamá ni papá en la casa y con Bill encerrado en su habitación, nos dejaba un amplio campo para poder disfrutar de nuestro amor sin tener que preocuparnos en absoluto por ser pillados por nuestros padres.
—Ven aquí, mocosa insolente —le dije agarrándola por la cintura para luego atraerla hacia mí.
—¿Qué vas a hacerme? —preguntó de manera divertida, iniciando un juego de provocación.
—Te voy a castigar, nena —le susurré contra sus labios. Dios mío… como me podía poner tanto… ya notaba como mi entrepierna se alborotaba considerablemente debajo de mis pantalones. Arrastré a mi hermana hacia la cocina. Se me había ocurrido un pequeño jueguecito seductor. La aupé entre mis brazos para luego sentarla encima de la mesa de la cocina, su falda corta dejaba entre ver sus muslos desnudos. Metí una mano debajo de su falda, para luego acariciar su entrepierna. Noté como ella se estremecía bajo mi contacto.
—Tom… —susurró a la vez que sus mejillas se volvían sonrojadas. Arrastré sus braguitas hasta abajo dejando su sexo al descubierto. Su vello púbico se erizó al ser expuesto.
—Así me gusta… verla en todo su esplendor… —susurré mientras lo acariciaba para luego acariciar un poco el clítoris, ese botón que hacía que todas las mujeres se volvieran como locas. Seguí bajando mi dedo hasta que llegué al orificio de la entrada de su vagina. La acaricié. Notando como su sexo comenzaba a estar más húmedo que antes. Naia se agarró fuertemente a los laterales de la mesa, para evitar caerse. Me separé de mi hermana dejando que recuperará un poco la respiración para luego abrir la nevera. Allí encontré un bote de nata montada en spray. Cerré la nevera y me dirigí hacia ella de nuevo. Apreté el dispensador para darle un poco de nata a mi hermana en su boca, después lo apreté de nuevo para cubrir todo su sexo con la nata.
—Tom… —se quejó al notar la nata fría sobre su sexo— Está fría… —suspiró.
—Ahora mismo te voy a dar calor —le respondí de forma lujuriosa. Mi lengua comenzó a recorrer su sexo a la vez que iba limpiándole la nata. Luego comencé a jugar con su sexo. Enseguida comencé a notar como de nuevo se volvía a mojar.
—Oh dios mío… —emitió un gemido seguido de un largo suspiro al notar como mi lengua se introducía en el interior de su sexo. Me sentía demasiado excitado, tanto es así que mi miembro lo notaba demasiado duro debajo de mis pantalones. Seguí jugando con el clítoris de mi hermana a la vez que introducía mis dedos en el interior de su sexo, y enseguida noté como se tensó para luego ver como sus fluidos comenzaban a salir de su vagina. Mi hermana había tenido un pequeño orgasmo… Desabroché mis pantalones y liberé mi miembro para luego introducirlo en el interior de ella. Comencé a moverme lentamente procurando llegar a lo más hondo posible. Mi hermana comenzó a suspirar de nuevo— Oooh… —seguí aumentando mis embestidas que a medida se volvían más rápidas. Estaba deseando llegar al orgasmo yo también, de tocar el cielo con las puntas de mis dedos. Minutos después sentí una pequeña descarga eléctrica recorrer toda mi espina dorsal, a la vez que explosionaba en un mar de sensaciones. Y un sudor frío comenzó a cubrir toda mi piel. Mi respiración se volvió agitada al igual que la respiración de mi hermana.
Me salí del interior de Naia para luego componerme la ropa. Ella se incorporó de la mesa y cogió las braguitas que estaban en el suelo y las puso. Después se colocó bien la falda. Guardé el bote de nata en spray en el interior de la nevera. Nos quedamos en silencio. Escuchamos que la puerta de casa se abría, y miré a mi hermana de forma cómplice. Llegamos a tardar un poco más y nuestra madre nos pillaba en pleno acto.
—¿Cuándo habéis llegado? —preguntó nuestra madre ingresando en el interior de la cocina.
—Hace un rato —le respondí.
—Te noto un poco agitado —dijo mi madre observándome fijamente.
—¿Por qué preguntas eso? —le pregunté— Yo me encuentro tranquilamente bien.
—Notó que tienes la respiración pesada —dijo de nuevo nuestra madre.
—Estaré igual pillando un resfriado, pero me encuentro muy bien —le volví a insistir.
—¿Y tu hermano Bill? —preguntó de nuevo.
—Se fue a su habitación a acostarse un poco —le respondí.
—Ah vale —dijo nuestra madre para luego salir de la cocina. Mi hermana y yo nos quedamos en el interior de la cocina solos.
—Por poco nos pilla —le susurré.
—Hay que tener cuidado —me respondió también en un susurro.
—Voy a darme una ducha.
—Vale.
Salí de la cocina y me dirigí a mi habitación. Una vez que entré en su interior, me dirigí a mi armario para coger una muda de ropa interior limpia al igual que una camiseta y unos pantalones limpios. Cogí unos pantalones de chándal, total no iba a salir de casa en toda la tarde así que estaría más cómodo para estar en mi habitación. Me fui al baño para luego cerrar la puerta tras de mí, abrí el grifo de la ducha para dejar correr un poco el agua mientras me iba desnudando. Me metí en el interior, dejando que el agua caliente comenzara a mojar todo mi cuerpo y me empecé a sentir relajado. Después de estar durante un largo tiempo bajo el agua cerré el grifo y salí de la ducha. Cogí una toalla y comencé a secar mi cuerpo. Luego sequé con una toalla mi pelo para quitarle toda la humedad y finalmente me puse mi ropa interior. Salí del baño para dirigirme a mi habitación. El resto de la tarde la pasé en mi habitación con mi portátil viendo alguna película hasta que llegó la hora de cenar. Después de cenar, cada quien se fue a dormir. Al día siguiente sería un día agotador como todos los días.
Ya había pasado una semana entera y volvíamos otra a estar en el fin de semana. Era sábado por la mañana, mi hermano Bill y yo nos teníamos que levantar temprano porque debíamos salir temprano para irnos a Colonia, a presenciar el segundo show live del DSDS. Ese día tendríamos que llevar a mi hermana y a su amiga Amy en mi coche, ya que Bill la anterior semana le había conseguido unas entradas para que estuvieran en el show de esta noche. Miré el reloj que había sobre mi mesilla de noche, marcaban las diez de la mañana, aun teníamos unas horas por delante para llegar a Colonia. Me hice un poco el remolón, pero minutos después ya me encontraba levantándome dispuesto a darme una ducha y así bajar después a desayunar. Salí de mi habitación y me encontré que Naia salía del baño ya completamente vestida y peinada.
—Buenos días, princesa —la saludé, para luego abrazarla por la cintura— ¿Qué tal has dormido por la noche?
—Muy bien —me respondió— Pero suéltame… Mamá se encuentra en su habitación —me susurró.
—Está bien… —la solté— ¿A qué hora va a venir Amy? —le pregunté— Espero que no se retrase que sino no esperamos por ella.
—Me dijo que vendría sobre las once de la mañana —me contestó.
—Bien… —le dije— Ahora me voy a duchar.
—Yo voy a desayunar que empiezo a sentir un poco de debilidad —me informó— Bill ya está abajo desayunando, cuando salí de mi habitación para ir al baño a peinarme salía él también del baño.
—Está bien, nos vemos después —le dije.
Mi hermana comenzó a caminar por el pasillo, hasta que finalmente desapareció escaleras abajo. Entré en el interior del baño y me di una ducha rápida. Después acabé de vestirme en mi habitación y bajé a la cocina para desayunar algo en condiciones. Hasta que no tomará mi taza de café no era persona.
—Buenos días, Bill —saludé a mi gemelo, ya que no había tenido oportunidad de verlo anteriormente.
—Buenos días, Tom —me dijo mientras estaba su móvil escribiendo ya de mañana.
—¿Qué haces? —le pregunté curioso.
—Estoy subiendo una foto en la BTK app —me respondió— También he contestado algunas preguntas de nuestras fans.
—Yo más tarde veré si subo algo en la aplicación —le dije a mi hermano. Me serví un poco de café en mi taza para luego añadirle un poco de leche para que no estuviera tan cargado, aunque realmente me había acostumbrado a tomar el café bien cargado en los últimos meses, eso se debe a las largas horas que pasaba en el estudio de grabación y tenía que mantenerme despierto.
Acabamos de desayunar y nos quedamos un rato más en la cocina hablando. Total, teníamos que esperar a que Amy viniera. Mamá y papá ya hacia un buen rato que habían salido de la cocina. Mamá se dirigió hacia el pequeño cuarto que utilizaba como taller de pintura. Estaba inmersa en una colección de pinturas que próximamente expondría en la galería de arte que poseía. Gordon había quedado con sus compañeros de banda, para ensayar. Nuestro padrastro aparte de ser el director de una escuela de música también tocaba en una banda, no eran conocidos mundialmente como nosotros, pero ahí estaban inmersos en un pequeño proyecto. A los pocos minutos el timbre de nuestra casa sonó.
—Iré a abrir —dijo Naia levantándose de la silla donde estaba sentada— Seguro que es Amy.
—Yo tengo mis dudas —le dije— Como siempre va a llegar tarde.
—No digas eso Tom —se quejó mi hermana para luego salir de la cocina.
—Será mejor que vayas a coger tus cosas —le dije a mi gemelo. Sabía que se iba a entretener y que por culpa de él saldríamos tarde de Hamburgo rumbo a Colonia.
—Está bien —dijo Bill.
Nos levantamos de nuestros asientos, y ambos salimos de la cocina. Naia estaba hablando de forma animada con Amy, así que me acerqué al mueble donde teníamos las llaves de casa y de los coches, para coger las llaves de mi Cadillac Escalade mientras que Bill subía a su habitación para coger su bolso con sus pertenencias. Yo ya lo tenía todo metido en los bolsillos de mi pantalón que eran bastantes amplios.
—Chicas… será mejor que vayamos yendo al coche —le dije a mi hermana a su amiga. Ambas asintieron para dirigirse hacia la puerta. Al poco rato, Bill apareció de nuevo en el salón. Y salimos todos de casa, cerrando la puerta con llave.
—Yo me pido sentarme en el asiento de delante —dijo Naia, como si fuera una niña pequeña.
—Está bien… —le seguí el juego cuando vi que me guiñaba el ojo. Había entendido a la perfección que mi hermana quería que Bill y Amy fuesen juntos en los asientos de atrás.
—Yo quería ir con Tom adelante —dijo mi gemelo quejándose.
—De eso nada, ya he pedido lugar yo —replicó Naia a nuestro hermano Bill.
Entramos en el interior del coche. Naia corrió rápidamente a sentarse en el asiento que estaba al lado mío, para evitar que Bill cogiera su asiento. Me reí ante su actitud de niña pequeña. Amy entró se metió en la parte de atrás del coche al igual que Bill. Se colocaron ambos el cinturón de seguridad. Naia también lo hizo, solo faltaba yo. Una vez que me coloqué, arranqué el coche para salir del garaje. Puse un poco la radio para amenizar el viaje de ida.
—¿No tienes algún cd vuestro por ahí para poner? —me preguntó Amy.
—No… —respondí— No suelo tener nuestros cds en mi coche, suelo escuchar otra música cuando conduzco.
—Ooh… vale… —susurró Amy para luego quedarse callada.
Durante el viaje fuimos en silencio solo el sonido de la radio hacia que el silencio no fuera tan hondo. Naia se me quedó mirando durante varios minutos mientras conducía. Amy se había puesto a escuchar un poco de su música en su ipod mientras que Bill estaba sumido en sus pensamientos… Menudo panorama había en ese momento en mi coche.
—¿Te algo en la cara? —le pregunté a mi hermana al ver que no dejaba de quitarme la mirada de encima.
—No —me respondió.
—Entonces por me miras así —le dije de nuevo.
—Has sido un poco borde con Amy —me susurró mi hermana.
—No he sido borde, solo le he dicho la verdad —le respondí. Bill se nos quedó mirando un poco asustado de que empezáramos una discusión en el coche mientras yo conducía— No escucho nuestra música, ya me llega con tocarla y escucharla en el estudio de grabación para que después me la ponga a escuchar por todos los rincones a donde vaya —le dije alzando la voz.
—Chicos… tranquilizaros un poco —dijo Bill acercándose desde el asiento de atrás— No quiero morir joven…
—No seas payaso, Bill —le dije— Yo siempre conduzco muy bien, no soy como tú que a la de cambio estrella su coche.
—Ese día fue un accidente —me dijo mi gemelo indignado.
—Bueno, está bien…
No dije nada más y me concentré en la carretera. De nuevo la música de fondo de la radio volvió a llenar el silencio que estábamos provocando nosotros. Pensé que este viaje iba a ser más ameno, viajando mi hermana y Amy, pero por lo visto veo que no está resultando bien. Después de casi cuatro horas y media de viaje por fin llegamos a Colonia. Aparcamos el coche en el parking privado que habían habilitado para nosotros y a toda la gente que trabajaba dentro de DSDS. Salimos del coche para luego caminar hacia el interior del arena. Caminamos por los pasillos hasta que entramos en la habitación que había puesto de comedor para que los trabajadores que hacían la iluminación, montaje de escenario comieran allí. Nosotros no seríamos la excepción. En una mesa se encontraba Mateo y Dieter comiendo algo. Nosotros nos acercamos a saludar. Naia y Amy nos acompañaba.
—Hombre hoy venís acompañados por unas bellas señoritas —dijo Dieter posando su mirada en mi hermana y en Amy. Será viejo verde— Tu cara me suena —dijo Dieter al fijarse mejor en mi hermana— Estuviste en el casting el año pasado, si no recuerdo mal.
—Si… —respondió mi hermana Naia.
—Pues es una pena que no hayan elegido —dijo Dieter de nuevo. Me estaba poniendo demasiado nervioso, al ver como ese viejo verde miraba a mi hermana— Por eres demasiado hermosa, y ahora que me acuerdo tu voz tenía un color especial y muy característico.
—Gracias… —susurró Naia algo intimidada.
—Será mejor que vayamos a coger algo para comer —le dije a Bill, a mi hermana y a Amy— Después Bill y yo debemos de ir a maquillaje.
Ellos asintieron y nos alejamos de Dieter y Mateo. Nos dirigimos hacia las mesas donde estaban las bandejas para colocar nuestros platos. Después fuimos hacia el mostrador, donde estaba colocada las bandejas con los platos elaborados. Cada uno fue pidiendo lo que quería a una mujer que estaba sirviendo los platos. Cogimos un trozo de pan y la bebida para luego dirigirnos hacia una mesa diferente a la de Mateo y Dieter, así podríamos comer más tranquilamente sin que nos interrumpieran en nuestra conversación. Cuando acabamos de comer nos dirigimos hacia maquillaje. Naia y Amy nos acompañaron.
—Si queréis podéis iros a dar una vuelta —le dije a mi hermana— Os vais a aburrir un poco.
—No, preferimos quedarnos así vemos como os maquillan —dijo mi hermana de manera divertida— Siempre he visto a Bill maquillarse, pero a ti nunca te visto y tengo curiosidad por ver cómo te queda.
—Me va a quedar bien —le dije con autosuficiencia.
—Vale, Tomasa… —se metió conmigo mi hermana.
—Sigue metiéndote conmigo que después ya verás —le advertí.
—No me das miedo, Tomasin —volvió a decir mi hermana.
—Te la vas a cargar —le advertí de nuevo.
Bill y yo nos sentamos en las sillas para que nos maquillaran. Las maquilladoras comenzaron con su trabajo. El cual llevaría varias horas. Nos comenzaron a echar la base de color sobre la cara. Me miré al espejo y piel parecía que estaba a tres tonos más oscura que como estaba antes de que me empezaran a maquillar. Naia y Amy se pusieron a hablar entre ellas, a la vez que Naia hojeaba una revista y le mostraba a su amiga las fotografías de esta. Seguramente estaban comentando sobre las fotos que había en esa revista. Cuando nos acabaron de maquillar, nos fuimos al camerino que nos habían asignado a mí y a mi hermano. Naia y Amy nos acompañaron allí.
—Vaya… sí que os han dado un camerino grande —dijo mi hermana al ver la amplitud de la habitación.
—Bueno, nos tienen que mimar bien —le dije a mi hermana.
—¿Y no me dejas mimarte un poco? —me preguntó mi hermana de forma coqueta— Llevo todo el día sin darte un beso.
—Si vais a hacer guarradas, Amy y yo nos vamos —nos dijo Bill.
—Eres un aguafiestas Bill —dijo nuestra hermana cruzándose de brazos. Era tan bonita cuando se enfadaba.
—Después cuando estéis solos en el hotel, en la habitación podréis hacer guarradas sin que os molesten —dijo Bill replicando a Naia.
—¿Estás celoso? —preguntó ahora Naia a nuestro hermano.
—¿Por qué debería de estarlo? —preguntó Bill a mi hermana.
—Porque te molesta que Tom y yo estemos en plan cariñoso —volvió a decir nuestra hermana.
—A ver no estoy celoso, solo que sois mis hermanos y me da corte veros así tan cariñosos. Cortaros un poquito no vaya a ser que entre alguien al camerino y os vea en esa actitud cariñosa —nos dijo Bill advirtiéndonos.
—Será mejor que hagamos caso a Bill por una vez —le dije a Naia— Luego cuando vayamos al hotel podremos estar más tranquilos y estar juntos.
—Está bien… —susurró Naia.
Estuvimos un rato más cuando un guardaespaldas que habían puesto la dirección del DSDS, nos vino a buscar para luego reunirnos con Mateo y con Dieter. Para luego entrar todos juntos en el escenario. Mi hermana y Naia nos acompañaron, pero después tuvimos que tomar distintos caminos y separarnos.
—Ahora tenéis que iros con Markus —le dije a mi hermana— Él os acompañará hasta donde tenéis vuestros asientos. Cuando acabé el show os irá a buscar de nuevo, para traeros a junto nuestra.
—Está bien —dijo mi hermana.
Naia y Amy se fueron con Markus. Mi gemelo y yo continuamos con nuestro camino para encontrarnos con Mateo y Dieter. Llegamos a detrás del escenario, esperando a que nos dieran la señal para prepararnos para entrar en el escenario. Poco después los técnicos de realización nos avisaron y las puertas comenzaron a abrirse para darnos paso hacia el escenario. El pabellón estaba completamente lleno, y se escuchaba los gritos del público, entre ellos estaban los familiares de los concursantes. Caminamos hacia la mesa del jurado. Nos sentamos en nuestras sillas y escuchamos a fans nuestras llamarnos. Desde que habíamos empezado los shows live la semana anterior, múltiples fans de nuestro grupo habían acudido a los shows. Muchas de ellas nos dieron regalos como muestras de cariño. La verdad es que tenemos unas fans muy dedicadas a nosotros y también demasiado intensas. A veces siento miedo, miedo a que vuelva ocurrir lo que nos sucedido años atrás con esas fans francesas que se metieron con nuestra familia. No quería volver a vivir esa situación.
Continúa…
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