Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 102

By Naia

Tom salió de la habitación para irse a dar una ducha. Aunque él dijera que no había escuchado ningún ruido, yo seguía convencida de que si había sonado algo. Me quedé sentada en la cama que estaba completamente revuelta durante unos segundos, luego me puse mi ropa interior y cogí mi ropa. Salí de la habitación de mi hermano, para ir a buscar a la mía ropa interior limpia y algo que ponerme. Me decanté por una camiseta larga y unos pantalones cortos. Volví a salir de la habitación. En ese momento justo salía Tom del baño, recién duchado. Intercambiamos miradas, entré en el interior del baño mientras que él lo hacía en su habitación. Dejé el agua correr un poco para luego meterme dentro. Disfrute durante unos minutos de la ducha que estaba siendo muy reconfortante, después de haber tenido una sesión dura de sexo. Había perdido mi virginidad por la otra parte, y sentía algo de molestias, aunque tengo que decir, que había sido muy placentero. Cuando acabé de darme la ducha, me sequé el cuerpo, poniéndome la ropa interior. Envolví mi cabello en una toalla para luego acabar de vestirme. La tarde estaba bastante calurosa, ya que en apenas unos días llegaría el verano. Peiné mi cabello para luego dejarlo suelto y que se fuera secando solo. Salí del baño, me dirigí hacia el piso inferior, tanto gritar me había dado muchas ganas de beber. Sentía la boca demasiado seca.

—Hola mami —se encontraba en la cocina, quitando la compra de las bolsas.

—Hola —me respondió de forma un poco fría.

—Espera que te ayudo —le dije cogiendo los alimentos que había puesto encima de la mesa y los comencé a poner en el interior de la nevera— ¿Qué tal te ha ido en la galería de arte?

—Como siempre…

—Oh… vale… —le dije en un susurró. Notaba a mi madre un poco rara, no sé… quizás me esté volviendo un poco paranoica pero el tono que ha utilizado conmigo, no suele ser el de siempre. Al poco rato, entró mi hermano Tom en el interior de la cocina.

—Hola mamá —saludó a nuestra madre.

—Hola hijo —respondió de forma cariñosa.

—¿Hace mucho que has llegado? —preguntó a la vez que cogía una manzana para comer.

—Llegué hace un rato, hijo —contestó— Dentro de poco haré la cena, Tom —protestó nuestra madre.

—Está bien —dijo mi hermano apoyando de nuevo la manzana en el frutero.

—¿Qué tal ha estado tu tarde? —preguntó a Tom.

—Bien, estuve entretenido tocando la guitarra y viendo la televisión.

—Ahora dejarme sola en la cocina, que voy a preparar la cena y estando aquí incordiáis un poco —nos dijo nuestra madre.

—Está bien… —susurré para luego salir de la cocina.

Nos sentamos en el sofá en el salón. Mi hermano encendió la televisión, y se puso a cambiar de canal con el mando a distancia. Me quedé callada sin decir ninguna palabra, solo escuchando lo que decía los diversos canales por donde iba pasando mi hermano. No podía quitarme de la cabeza el ruido que había escuchado cuando estábamos en la habitación de Tom. Y si nuestro secreto había sido descubierto…

&

El timbre sonó estrepitosamente dando el anuncio de que las clases habían acabado por fin ese día. A los viernes no teníamos clases por las tardes. Metí mis libros en el interior de mi mochila, al igual que mi amiga Amy. Minutos después ambas salimos del aula y comenzamos caminar por el largo pasillo, hasta que finalmente accedimos a las escaleras que daban a la planta baja del edificio. Salimos al exterior y comenzamos a caminar como otros compañeros por el patio exterior para luego salir de la escuela. Estábamos en octubre, y apenas habíamos empezado el curso escolar. Mis hermanos estaban inmersos en la grabación completa del disco, pretendían sacarlo al año siguiente. El mes anterior habían celebrado sus veinticuatro cumpleaños, y yo estaba muy ansiosa de que llegará ya diciembre para poder cumplir mis dieciocho años. Con ellos obtendría mi libertad, y podría irme con mi hermano Tom y vivir nuestro amor sin que nadie nos señalase. Prácticamente casi llevábamos un año saliendo en secreto y teniendo relaciones, y por el momento habíamos tenido suerte porque nadie de nuestra familia se había dado cuenta, bueno, Bill si lo sabía. Seguimos caminando, hasta que finalmente llegamos a la casa de Amy. Nos paramos.

—Bueno entonces te llamo por la tarde para ver si nos vamos de fiesta por la noche —me sonrió— Si le puedes decir a Tom que venga, mejor —me guiñó el ojo. Ella sabía de mi relación con mi hermano. Se había enterado en diciembre del año anterior, lo recuerdo muy bien porque fue el día de mi cumpleaños. Estuvo varias semanas sin hablarme, porque me tachaba de enferma. Finalmente pude explicarle, y bueno… a su manera lo consiguió aceptar.

—Se lo diré —sonreí.

—Bueno hablamos más tarde —dijo mi amiga finalmente— Ahora me voy para dentro de casa que tengo un hambre que me muero —sonrió.

—Sí… yo también debo de irme —sonreí— Mis tripas también están rugiendo.

—Hasta después —se despidió mi amiga para luego sacar las llaves de su mochila y abrir la puerta de su casa, cerrándola cuando accedió al interior.

Seguí con mi trayecto hacia mi casa. Tenía ganas de ver a mi hermano Tom, últimamente no estábamos mucho tiempo juntos porque se la pasaba en el estudio de grabación, haciendo arreglos para las canciones y haciendo la producción. Me sentía muy orgullosa de mi hermano Tom, era un genio. No solo sabía tocar la guitarra, también era un gran pianista, sabía tocar la batería y ahora se había sumergido en el mundo de la producción musical, siendo él quien producía y hacia los arreglos de las próximas canciones del nuevo disco que sacarían. No podía esperar a escucharlo, seguramente sería un éxito asegurado. Por fin llegué a mi casa, caminé por el jardín para luego dirigirme hacia la puerta de mi casa. Saqué las llaves de mi mochila, y abrí con ellas la puerta para luego acceder al pequeño hall que daba después al gran salón. Cerré la puerta tras de mí, para caminar hacia el salón en mi trayecto me encontré con unas maletas. Las miré un poco confundidas porque no me acordaba de que mis hermanos tuvieran que viajar.

—Ya he llegado, mamá —le dije dando un pequeño grito. Seguramente se encontraba en la cocina preparando la comida.

Comencé a caminar hacia las escaleras, para luego empezarlas a subir y así irme a mi habitación para dejar mi mochila, quitarme el uniforme y ponerme otra ropa más cómoda. Abrí la puerta de mi habitación, para luego entrar en ella. Me quedé observando durante unos minutos con cara atónita. ¿Qué le había pasado a mi habitación? ¿Dónde estaban todas mis cosas? Las estanterías estaban vacías. Me dirigí hacia el armario para cambiarme de ropa, pero al abrir este me encontré que estaba completamente vacío. ¿Qué diablos estaba pasando? No me estaba haciendo nada de gracia, que hubieran desaparecido todas mis cosas. Alguien había entrado a robar a mi cuarto, y ni siquiera mi madre se había dado cuenta. Fruncí el ceño con desconcierto. No tardé ni dos segundos en salir de mi habitación y bajar las escaleras con prisa, para luego entrar en el interior de la cocina. Mi madre se encontraba acabando de preparar la comida.

—Mamá… —dije entrando por la puerta de la cocina— ¿Qué le ha pasado a mi habitación? —pregunté confusa y preocupada— ¿Por qué todo está recogido? ¿Es que han entrado a robar y no te has dado cuenta?

—Oh cariño, siento decírtelo, pero tienes que dejar tu habitación —dijo mi madre sonriente.

—¿Pero por qué? —pregunté nuevamente confusa— ¿A caso vais a hacer reformas en mi habitación? ¿Vais añadirle un baño interior? —pregunté esperanzada. Llevaba un año pidiendo tener un baño en mi propia habitación.

—No… —me respondió mi madre mirándome de una forma fría. Se me heló la sangre de la forma en la que me miró. Últimamente se estaba comportando un poco rara conmigo. Pero bueno, era mi madre a veces ella tenía sus paranoias.

—¿Entonces? —pregunté ahora más confusa que antes.

—Verás… Tenemos una invitada en casa —por eso había las maletas en el salón cuando entre en casa. Seguramente alguna prima de mi madre o alguna tía de ella vendrían a pasarse una temporada con nosotros— Y no tenemos suficientes habitaciones en la casa —continuó explicando. Yo asentí levemente, sabía que nuestra casa tenía cuatro habitaciones. Una la ocupaba mamá con Gordon, otra mi hermano Bill, después mi hermano Tom ocupaba la suya y después yo en mi habitación. Seguramente que Bill pasaría a dormir con mi hermano Tom como cuando eran más pequeños, y yo pasaría a dormir en la habitación de Bill— Así que se quedará en tu habitación —volvió a decir mi madre con una sonrisa maliciosa. La miré confundida, porque me miraba así.

—Oh genial… —sonreí— ¿Entonces yo dormiré en la habitación de Bill? —pregunté nuevamente.

—No me has entendido bien, Naia —volvió a decir.

—¿Qué tengo que entender? —le pregunté confusa— Le dejo la habitación a la invitada, Bill se va dormir con Tom, y yo duermo en la habitación de Bill.

—Tú no vas a dormir en ninguna habitación —me dijo nuevamente clavando su mirada fría sobre mí.

—¿No? —pregunté confundida. Sentí algo raro en mi estómago, como si algo malo fuera a ocurrir.

Escuché unos pasos y unas risas entrar en el interior de la cocina. Me giré para mirar quien era, y mi cara palideció por unos segundos.

—¿Qué haces tú aquí? —pregunté exaltada— Se supone que tienes que estar en Los Ángeles.

—Cariño, te presento a mi invitada —sonrió mi madre. Esto era una pésima broma.

—Pero… —las palabras no me salían me encontraba bastante confusa, impresionada.

—Kelly viene a vivir con nosotros —añadió nuevamente mi madre.

—¡¿Qué?! —pregunté con asombró.

—Ha vuelto con tu hermano Tom —me sonrió más ampliamente— ¿No es fantástico? —me preguntó con alegría a la vez que mis ojos la miraban con confusión.

—Eso es imposible… —susurré incrédula— No puede ser… ¿Cómo es posible, Tom? Tú no la soportas…

—Pues al parecer si me soporta —me respondió Kelly dirigiéndose a mí por primera vez desde que entró en la cocina.

—No es verdad… —dije en shock. Kelly me miraba de una forma prepotente y con una sonrisa de sumo triunfo. Busqué con la mirada a mi hermano Tom, algo que me dijera, tranquila Naia es una broma sonríe a la cámara oculta, pero no fue así. Mi hermano agachó su cabeza sin decir nada intentando evitar el contacto de mis ojos. Sus dedos estaban entrelazados con los dedos de ella. Tenía ganas de llorar…

—¡Sorpresa querida Naia! —me dijo nuevamente Kelly de forma burlona y con bastante cinismo— A pesar que llevamos casi un año sin vernos, tengo que admitir que has crecido bastante en todo este tiempo —me dijo a la vez que curvaba sus labios— No sé cómo explicarme, verás… la última vez que vi eras una mosquita muerta pero ahora noto que te has vuelto una puta —me susurró evitando que Tom la escuchara. Abrí los ojos desmesuradamente. Estaba demasiado cabreada.

—Y tu una zorra estirada que no sabe dónde caerse muerta —le respondí sin más, con odio. No me iba a dejar amedrentar por ella.

—Vaya… da la casualidad que a partir de ahora si sabré donde caerme muerta —me sonrió de nuevo— ¿No has escuchado a tu madre decírtelo hace un rato? —me preguntó con sarcasmo. Será perra— Hemos vuelto —dijo de nuevo mientras escuchaba su sonrisa malévola— Y ahora será para siempre… —me susurró. Noté como algo se me rompía en mi corazón, no podía ser que mi Tom me hiciera esto. Tenía que ser una broma de mal gusto o un mal sueño. Seguramente que era eso, una pesadilla, nada más— ¿A qué sí, cariño? —preguntó a mi hermano Tom para luego besarlo con descaro delante de mis ojos. Notaba como el aire quería escaparse de mis pulmones.

—Este es tu billete para irte a Hannover —dijo mi madre poniéndome un billete de autobús en mi mano. La miré aturdida. ¿Me estaba echando de casa? No lo podía creer, era su hija ¡Coño! — Sale hoy a las cuatro de la tarde.

—¡¿Qué?! —dije asombrada— ¿Es una broma verdad? —pregunté enfurecida— No me puedo ir —negué con mi cabeza— ¿Qué hay de mi colegio?

—Ya hablé con tu director para que trasladara tu expediente a tu nuevo instituto en Hannover —me respondió mamá— Empiezas el lunes las clases en tu nuevo instituto.

—¿Pero…? —dije mordiéndome la lengua. Me sentía tan frustrada, que tenía ganas de arrancarle el pelo a esa perra de Kelly.

—He hablado con tu padre y me dijo que está encantado de que vayas a vivir con él —volvió a decir mi madre con una sonrisa cínica— Así podréis recuperar todo el tiempo perdido en todos estos años.

—Mamá… —dije notando como los ojos me escocían y la garganta se me volvía seca— No puedes hacerme esto… yo vivo aquí…

—Lo siento hija —volvió a decir mamá sin cambiar la expresión de su cara. Me miraba con tanta frialdad— Pero necesitamos la habitación…

—No… esto es injusto —dije de nuevo a mi madre— Soy tu hija… —dije con desesperación— Te desconozco… —susurré completamente decepcionada.

—Las maletas están en el salón —añadió— Te he ahorrado el trabajo de tenerlas que bajar de tu habitación…

—Tom… —susurré con tristeza intentando atraer la atención de mi hermano— Di algo por favor… —le supliqué.

—Lo siento, Naia —me respondió sin siquiera mirarme a los ojos— La decisión es de mamá, y no puedo hacer nada al respecto.

—Está bien… —dije llena de rabia— Eres un cobarde Tom… —grité con ira y coraje— Y tu mamá… —dije señalándola con mi dedo. Mi mano temblequeaba a causa de los nervios y la furia que estaba sintiendo— Gracias por abandonarme… —añadí completamente abatida— Te odio… —le dije por última vez. Sentía que me ardía la cara por la rabia que en ese momento sentía.

Salí hecha una furia de la cocina. Caminé por el salón, hasta que llegué al hall, mis maletas se encontraban al lado de la puerta. Estrujé fuertemente el billete del autobús con mi mano, contrayendo con fuerza la mandíbula. Acababa de saber realmente como era mi familia, una hipócrita, una falsa… pero sobre todo me sentía dolida, derrotada por el comportamiento de mi hermano Tom. Me había clavado un puñal por la espalda, y esa herida tardaría mucho en curar. El muy hijo de su gran puta me había traicionado. Todas las promesas de amor eterno se habían esfumado en menos del canto de un gallo. Sin poder evitarlo, las lágrimas comenzaron a salir a borbotones de mis ojos. Agarré mis maletas, y salí de la casa de mi madre dando un gran portazo. Ojalá que se les cayera la casa encima.

Comencé a caminar a paso rápido, arrastrando mis maletas, me importaba un pimiento que mis vecinos me vieran caminar con ellas, que descubrieran que mi madre me había echado de su casa, sin ningún tipo de reparo y sin ningún motivo aparente. Yo no había hecho nada malo, y ella me echa despropiándome de mi habitación con la excusa de que dormirá Kelly en ella. Mi madre es una ilusa, porque no sabe que Kelly dormirá en el cuarto de mi hermano Tom en cuanto tenga oportunidad. Enserio tenía unas ganas tremendas de arrancarle la piel a tiras, la odiaba con toda mi alma y a mi hermano Tom igual. Ojalá que se le quedé agarrotada la polla de tanto follar y no pueda moverla más, el muy hijo de puta. Me paré en la parada de autobús urbano. Había una ruta de un autobús que me llevaba directamente a la estación de autobuses. Metí mi mano en el bolsillo para coger el dinero con que pagar el billete, pero me di cuenta que no tenía ningún dinero en mi cazadora, solo llevaba conmigo mi móvil. Suspiré con frustración, y comencé a caminar en dirección a la estación de autobuses. También debía de pasar por la casa de Amy para despedirme de ella, pero opté por mandarle un mensaje desde mi móvil cuando ya estuviera montada en el autobús lejos de aquí. Lejos de la persona que me había roto el corazón en pedazos, haciendo que no quedará ningún trozo sano para volver a reconstruirlo.

Subí al autobús con los ojos llorosos, después de haber metido mis maletas en la parte de abajo del autobús junto con otras maletas de otros pasajeros. Entregué al conductor el billete, para luego devolvérmelo, pero sin una parte que había cortado. Caminé con pasos apurados hacia el fondo del autobús, para luego sentarme en un asiento donde nadie me molestará. Las lágrimas se me escurrían por mis mejillas e intenté limpiarlas inútilmente, porque segundos después volvían a salir. El conductor del autobús espero unos minutos a que este se llenara de otros pasajeros. Minutos después el autobús arrancaba. Me puse a mirar por la ventana mientras que varias lágrimas se escapaban furtivamente de mis ojos. Algunos familiares estaban diciendo adiós, a varios pasajeros del autobús donde estaban. Yo no tenía a nadie que se despidiera de mí, pensé con amargura, yo no tengo familia.

Apenas llevaba media hora de viaje, y no dejaba de mirar atentamente mi teléfono móvil. En el fondo de mi corazón, guardaba la esperanza que mi hermano Tom me mandará un mensaje diciéndome, [i]” Cariño, no te preocupes. Te voy a buscar a Hannover y nos vamos juntos lejos a cualquier lugar” [/i], pero ese puto mensaje nunca llegó, y con ello todas las esperanzas de mi amor hacia Tom se rompieron. Sentí el móvil vibrar entre mis manos. Lo miré alterada, pensando que Tom me podría estar llamando, pero no… era mi amiga Amy. Descolgué el móvil a pesar de que apenas tenía fuerzas para poder hablar.

—Dime Amy… —musité.

—¿A qué hora quedamos para ir a la discoteca? —me preguntó— ¿Se lo has dicho a tu hermano Tom? —y al escuchar esas palabras las lágrimas volvieron a salir otra vez de mis ojos y comencé a sollozar más fuerte— Nai… ¿Estás bien? —me preguntó preocupada al escuchar mi llanto.

—No… —susurré— No lo estoy.

—¿Te has peleado con Tom? —preguntó directamente sin ningún tipo de rodeo.

—Peor que eso… —susurré intentando ahogar mis sollozos— Ha vuelto con Kelly… —y las lágrimas se intensificaron de nuevo.

—¿Qué me estás diciendo? —me preguntó asombrada— Eso es una broma de mal gusto, Nai.

—Me ha dejado por Kelly… —susurré de nuevo ahogando de nuevo mis sollozos.

—Vamos Naia tranquilízate, y voy a ahora a tu casa para hablar —me dijo con voz calmada para calmarme.

—No me encuentro en la casa de mi madre en estos momentos —le respondí con dolor. Al recordar que mi propia madre me había echado de su casa.

—¿En dónde estás? —me preguntó de nuevo— Te salgo al encuentro.

—En un autobús rumbo a Hannover… —susurré.

—¡¿Qué?! —dijo sorprendida— ¿Te tocaba este fin de semana con tu padre?

—Mi madre me ha echado de casa —dije finalmente— Me preparó las maletas mientras estaba en la escuela. Cuando llegué, me encontré con toda mi habitación vacía —expliqué.

—Es una broma, ¿no? —me dijo mi amiga. Por el tono de su voz notaba que estaba alucinando.

—No… —tragué saliva y las ganas de llorar de nuevo vinieron a mí.

—No me lo puedo creer, Naia —dijo mi amiga alucinada— ¿Y Tom que hizo?

—No hizo nada… —respondí recordando la forma en la que me miró, y como asintió como un imbécil a las palabras de mi madre.

—Será hijo de puta —le escuché decir a Amy— ¿Y Bill que dijo?

—No estaba en casa… —susurré.

—Es que dios… Naia es todo tan surrealista —dijo mi amiga abatida— Voy a ir arrancarle el pelo a esa zorra de Kelly. ¿Quién es ella para quitarte a tu hombre?

—No hagas nada, Amy… —le respondí completamente resignada— Yo ya he perdido la batalla… Lo siento voy a colgar, no quiero seguir hablando de esto…

—Naia… —escuché decirme mi nombre, pero antes de que continuará hablando colgué la llamada. Después para asegurarme de que no volviera a llamarme, apagué el móvil. Total, no creo que a estas alturas alguien se preocupará de mí.

Cerré los ojos intentando dormir un poco. Había tenido un día tan ajetreado, y mi estómago rugía considerablemente. No había probado bocado, así que en cualquier momento me podría marear porque llevaba muchas horas sin llevarme algo sólido al estómago. Las lágrimas seguían cayendo por mis ojos, recordando ese duro momento, en que la mujer que debería de darlo todo por ti, por protegerte me echaba a la calle como si fuera un perro, como si tuviera la peste… No podía quitarme de la cabeza la risa burlona de la zorra de Kelly mientras me restregaba que ahora podría hacer lo que quisiera con Tom, que me había ganado la batalla, que mi hermano ya no volvería a ser mío otra vez.

Continúa…

Gracias por la visita. Cuéntanos qué te pareció.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!