Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 106

By Naia

Abrí la puerta y salí de la casa de mi padre. Comencé a caminar por la calle que en ese momento se encontraba bastante desierta. El frío de la noche de noviembre golpeaba mi cara, y me encogí sobre mi cuerpo sintiendo como el frío penetraba por el interior de mi escasa ropa. Encendí un cigarrillo y comencé a fumármelo mientras iba hacia casa de Ray. Media hora después me encontraba timbrando en la puerta de su casa. Ray me abrió la puerta en bóxers y con una camiseta blanca de asas, que tapaba su torso. Podía ver su tatuaje en su brazo.

—Hola preciosa —me saludó— Pasa… —me ordenó.

Entré en el interior de su casa. Encontrándome con una casa bastante descuidada y sucia. Ray no era muy amigo de la limpieza. Con dieciséis años se había independizado, y ahora a sus veinticinco años seguía viviendo solo. Por la noche se dedicaba al trapicheo y por el día trabajaba de mecánico en un taller de reparaciones de coches.

—¿Cómo te encuentras? —me preguntó una vez que cerró la puerta.

—Bien… —le respondí.

—¿Qué tanta urgencia tenías para quedar hoy conmigo? —me preguntó directamente.

—Necesito mercancía —le dije sin ningún tipo de rodeos.

—Sabes que no puedo suministrártela —me dijo— ¿Tienes el dinero para pagarme?

—No… pensé que serías bueno que me darías un par de gramos de coca y algo de costo —le dije poniéndole ojitos.

—Conmigo no me sirve que me pongas ojitos —me respondió— Todo tiene un precio.

—¿A qué te refieres? —le pregunté.

—Ya sabes… —me susurró— Si accedes a proporcióname ciertos servicios, y de algunos clientes que tengo, quizás te pueda dar algo.

—¡¿Hablas enserio?! —le pregunté sorprendida.

—Vamos, sé realista —me dijo Ray— Todo vimos como hace unas noches te lo montaste con varios tíos.

—No me lo monté con ellos —le dije frunciendo el ceño— Vosotros fuisteis quienes me obligasteis.

—¿Desde cuándo te importa tener sexo con cualquiera que se te pone por delante? —me preguntó.

—Tengo dignidad… —musité.

—¡Venga no me hagas reír! —dijo Ray para luego reírse de una forma estrepitosa— Has contado un gran chiste, Naia. Si en todo este mes has chupado más pollas que en toda tu vida.

—Eres un cerdo… —le dije.

—Vamos nena, si tienes potencial —me dijo Ray— En estos días he recibido las ofertas de varios posibles clientes, yo podría gestionar tus citas y a cambio te doy lo que tanto necesitas.

—Me estás pidiendo que trabaje de puta —le dije con indignación.

—Pero cobrarías por ello, cosa que no haces ahora cuando te revuelcas con otros tipos —volvió a decir Ray.

—No, Ray —le dije.

—Está bien pues entonces no vengas a buscar coca ni costo —me dijo Ray— Todo tiene un precio, muñeca.

—Eres despreciable —le dije con odio.

—No tanto como tú, que te arrastras como una rata —me dijo mostrando una sonrisa retorcida— Nos hemos juntado tal para cual.

—No… —volví a negar con cabeza.

—Vamos, pero si no te costará nada hacerlo —me dijo Ray a la vez que se acercaba a mí, y me agarraba de mi cintura para atraerme más a él— Solo tú sabes moverte mejor que otras, te forrarías de pasta —me susurró al oído a la vez que sentí como sus labios se posaban en mi cuello y comenzaba a besarlo. Cerré los ojos abriendo la boca, para luego suspirar en un leve gemido.

Mi cuerpo se apoyó con brusquedad contra pared, mientras que sentía como mi vestido era bajado. Enseguida mis pechos quedaron al descubierto, y se situó entre mis caderas. Podía notar su erección palpitante chocar contra mi sexo. Para luego sentirlo en mi interior, y una sensación placentera recorrió mi cuerpo. Cerré los ojos dejándome llevar, dejando que se apoderará de mi cuerpo como si fuera mi dueño.

—Tom… —musité. A la vez que las lágrimas resbalaban por mis mejillas.

—¿Quién coño es Tom? —la voz de Ray me quitó de mis pensamientos. ¿Por qué no podía olvidarme de él? ¿Por qué tenía que estar atormentándome continuamente?

—Nadie… —susurré a la vez que me embestía con más fuerza.

—¡¿Segura?! —me preguntó de manera jadeante a la vez que se movía más rápidamente.

—Sí… —musité de nuevo.

Finalmente, ambos llegamos al orgasmo dando un grito bastante sonoro. Quedamos rendidos, y nos acomodábamos en el sillón, mientras intentábamos hacer que nuestras respiraciones se acompasasen.

—¿Una cerveza? —me preguntó Ray después de un gran rato.

—Sí… —le dije.

Se levantó del sillón, para luego caminar hacia la pequeña cocina que poseía su pequeña casa. Me acomodé mejor en el sillón. Minutos después Ray regresó con dos botellines de cerveza. Me entregó uno y le di un buen trago. El sexo me dejaba exhausta y completamente seca.

&

Estábamos a principios de diciembre. Pronto llegaría mi cumpleaños número dieciocho. Finalmente había aceptado la propuesta de Ray, no es que me hiciera mucha gracia que tuviera estar a plena disposición de él cuando los clientes querían estar conmigo. Por las mañanas me dedicaba a dormir, y por las noches me dedicaba a tener escarceos sexuales con desconocidos. Mi cuota por noche estaba por el momento eran tres por noche. Era un día bastante lluvioso, oscuro y gris. Me había quedado durmiendo hasta las tres de la tarde. La noche anterior había estado con cinco hombres por petición de Ray, me había ganado unos quinientos euros esa noche, aunque me había quedado con la mitad, ya que Ray se había quedado con la otra mitad en concepto de pago por la droga que me debía de proporcionar. Mi alma se había vuelto vacía, sin ningún tipo de remordimiento por lo que estaba haciendo. Es más, parecía que cuanto más daño me hacía menos me dolía el corazón. Salí de mi habitación dispuesta para darme una ducha. Entré en el interior del cuarto de baño, para luego despojarme de mi pijama. Enseguida pude ver a través del espejo, unas pequeñas marcas rojas en mi cuello, y unos perfectos dientes bien marcados alrededor de mi pezón. Abrí la ducha y dejé que el agua comenzará a correr. Me metí en el interior de la ducha. El agua mojó mi cuerpo. Estuve durante un buen rato disfrutando de esa ducha, que hacía que me relajará y que mis músculos dejasen de estar entumecidos. Acabé de ducharme, y salí de la ducha para luego secar mi cuerpo con la toalla. Abrí la puerta del baño, y me dirigí de nuevo hacia el interior de mi habitación para vestirme.

—¿Crees que son horas de levantarte? —me preguntó mi padre cuando ingresé en el interior de la cocina. Estaba preparando algo de comer, después de estar toda la mañana trabajando desde muy temprano— No vas al instituto… ¡No sé qué voy a hacer contigo, Naia!

—No empieces de nuevo, papá —le dije con voz cansina.

—¿Qué es esto que tienes en el cuello? —me preguntó mi padre mirándome atónitamente.

—Un chupetón… —le susurré riéndome retorcidamente— No solo tú puedes disfrutar del sexo, papá. Yo también me sé divertir de lo lindo.

—Creo que te había dejado bien claro, que no quería volvieras a tener ese tipo de encuentros —me dijo mi padre mirándome con decepción— Es que no has aprendido, después de lo ocurrido la última vez que estuviste ingresada en el hospital.

—Es mi problema… —susurré.

El timbre de la casa sonó estrepitosamente. Me llevé las manos a los oídos, porque el ruido me molestó bastante ya que tenía un dolor agudo de cabeza. Mi padre salió de la cocina para ir a abrir la puerta. Yo me quedé en el interior de esta, para aprovechar y servirme un vaso de agua.

—¡Tom, hijo! —escuché decir a mi padre, y por la forma de hablar estaba alucinando— ¿Qué haces aquí? —eso mismo me estaba preguntando yo, que diablos hacía Tom en Hannover. ¿A qué había venido? ¿A buscarme? Creo que es demasiado tarde, porque yo no le voy a volver a dar ninguna otra oportunidad, aunque me pida perdón.

—Hola papá —escuché la voz grave de mi hermano. El vello de mi cuerpo se erizó de solo escucharlo— ¿Podemos pasar? —¿Podemos? A caso venía acompañado.

—Claro, entrad —dijo mi padre— Naia está tu hermano Tom aquí y…

—Soy su novia… —una voz femenina se escuchó. La plástica estaba con él…

—¡Oh vaya…! —dijo mi padre sorprendido— Eres una mujer realmente hermosa —dijo mi padre. ¿Hermosa? ¡Pero por dios que se ponga gafas…! — Has hecho muy buena elección, hijo.

—Gracias, papá —volví a escuchar a mi hermano Tom.

—Esta niña últimamente no sé dónde tiene la educación —escuché decir a mi padre un poco molesto— ¡Naia quieres venir de una vez! —no quería ir, no quería verle. No quería encontrarme cara a cara con la muñeca plástica. No quería que viera como me encontraba. Toda ojerosa… en esos meses había adelgazado unos ocho quilos, si antes era delgada ahora estaba más delgada, y todo había sido por culpa de él.

—¡Qué quieres, pesado! —le dije a mi padre saliendo finalmente de mi escondite. Tres pares de ojos se posaron inmediatamente sobre mí. Me sentí observada, demasiada poca cosa. Los ojos color chocolate de mi hermano se cruzaron con los míos, me miraba con pena. ¡Sí! Daba pena. Mi aspecto demacrado daba pena, y la verdad es que no llevaba una vida saludable. La droga, que ingería, y el sexo sin control estaban haciendo estragos poco a poco en mi cuerpo. Ya no quedaba el recuerdo de aquella niña dulce e inocente que fui un día.

—Ven a saludar a tu hermano y a su novia —me ordenó mi padre— Me parece mentira que tu madre no te haya enseñado modales.

—Hola… —les dije sin ningún tipo de motivación, de forma seca y fría.

Me volví otra vez al interior de la cocina, donde estaba protegida sin ser observaba por la plástica novia de mi hermano y por este. Me senté en la silla a la vez que cogía un yogurt para meter algo en el cuerpo, aunque teniendo a Kelly en ese lugar, dudo que se quedara mucho tiempo en mi estómago. De solo verla y oírla me daban ganas de vomitar.

—¿Y bueno que os trae por aquí? —preguntó mi padre curioso.

—Bueno, la verdad es que venimos a traerte una invitación —susurró mi hermano Tom como si quisiera que yo no lo escuchase.

—¡¿Invitación?! —preguntó nuestro padre confuso.

—Nos vamos a casar —dijo esta vez Kelly con su voz chillona y emocionada— Estoy tan feliz de que por fin voy a poder estar con mi hombre. Lo quiero con locura… —dejé de comer el yogurt. Una sensación rara se agolpó en mi estómago, seguido de unas náuseas. Me levanté rápidamente de la silla y vomité lo poco que había comido del yogurt en el interior del fregadero. Después abrí el grifo para dejar correr el agua y limpiar los restos de mi vomito.

—¿Casar? —volvió a preguntar papá confundido intentando asimilar la noticia.

—Sí —volvió a decir Kelly radiante de alegría. Sin poder controlarlo las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos, entonces lo comprendí todo. Esto había sido una jugarreta de Kelly para hacerme sufrir, para hacerme entender que ya había perdido al hombre de mi vida.

—¿Para cuándo es la fecha? —preguntó de nuevo nuestro padre.

—El sábado veinticinco de enero —respondió esta vez mi hermano Tom— Será una ceremonia civil por la mañana, y por la tarde será la boda por la iglesia —informó— Espero que vengas a la boda y por supuesto, que Naia también venga —dijo rápidamente mi hermano— Vuestra presencia en nuestro enlace nos haría muy felices —ni hablar yo no voy a ir a tu boda, hijo de puta. No pienso presenciar tu puta boda, no pienso ser humillada de esta forma.

Me sequé las lágrimas rápidamente con mis manos, no quería dar la impresión de ser débil. En esos meses había aprendido a ser fuerte, y ahora tenía que mostrarme como tal. Saqué mi móvil de mi bolsillo, y lo primero que se me ocurrió fue mandarle un mensaje a Ray para que viniera a buscarme a casa. En todo este tiempo que llevo en casa de mi padre, nunca ha visto a Ray pero en ese momento necesitaba que me viniera a sacarme de ese agujero, que lentamente me iba comiendo. Quería demostrarle a mi hermano Tom y a la plástica de su novia, que yo también había aprendido a ser feliz sin él. Que lo había olvidado, y que más daño de lo que me hizo ya no me podría hacer, aunque solo fuera pura fachada. Porque realmente estaba sufriendo al ver como perdía a pasos agigantados a mi hermano, que nunca más lo volvería a recuperar.

Por favor, Ray ven a buscarme a mi casa”

Le escribí rápidamente un mensaje desde mi móvil.

¿Qué ha pasado?”

Me escribió, al parecer se le notaba confuso.

Ven a buscarme”

Le insistí.

Está bien en unos minutos te recojo con mi moto, todavía estoy saliendo del trabajo”

Leí de nuevo el siguiente mensaje.

No tardes, por favor”

Le escribí nuevamente con ansiedad. Quería salir lo antes posible de allí, no quería seguir aguantando la presencia de mi hermano Tom y de su novia. No quería seguir sintiendo esa opresión en mi corazón, y como poco a poco se iba desgarrando más.

—Por supuesto que iremos —dijo papá rápidamente contestando por mí sin darme la opción de elegir si ir a la boda o no— Estaremos en tu día acompañándote —añadió— ¿Queréis tomar algo? ¿Un café? —preguntó de nuevo papá.

—Me conformó con un café bastante cargado —respondió mi hermano Tom— Madrugué bastante para trabajar en el estudio de grabación, todavía seguimos preparando nuestro nuevo disco.

—Oh es verdad… He leído algo recientemente en una revista de vuestro grupo —volvió a decir papá— La verdad es que no estoy muy al tanto de vuestro trabajo, ciertamente.

—No importa —respondió mi hermano Tom. El ambiente estaba bastante tenso y cortante. Notaba que mi hermano Tom estaba un poco incómodo con papá, ya que hacía mucho tiempo que no lo miraba. Y bueno, realmente no tenían mucho de qué hablar. Escuché el sonido de una bocina. Me asomé por la ventana de la cocina, y pude ver que era Ray que ya había llegado. Me dispuse a salir de la cocina con rapidez, no quería hacerlo esperar. Las miradas de papá, mi hermano y su novia se posaron sobre mí nuevamente. No pronuncié ninguna palabra, solo me limite a caminar hacia la puerta de casa, para salir al exterior.

—¿A dónde vas? —escuché a mi padre preguntarme y por el tono que tenía se mostraba bastante molesto— Tenemos invitados en casa, deberías tener educación y ser una buena anfitriona.

—Ya te tienen a ti… —le respondí— Me voy que Ray me espera —le informé— Divertiros…

—¿Quién diablos es Ray? —preguntó mi padre encolerizado.

—Un amigo… —respondí agarrando el pomo de la puerta con mi mano.

—Naia vuelve aquí —dijo de nuevo nuestro padre, pero yo ya había cerrado la puerta de casa.

Continúa…

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por Heiligtkt483

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