Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 11
By Tom
Me había despertado tarde, y debía de ir al estudio de grabación para tener una reunión importante con un representante de publicidad. Estaba cabreado, porque mi hermano se había ido sin avisarme y Kelly ni siquiera me había despertado. Me levanté de la cama apurado, y bajé las escaleras rápidamente. En el salón, estaba mi hermana pequeña desayunando, no dije ninguna palabra, es más llevábamos dos días sin dirigirnos la palabra y no iba a ceder en mi decisión sobre respeto a la fiesta que acudiría hoy con mi hermano y con mi novia. Mi hermana no debía de ir, para evitar ser expuesta frente a los medios de comunicación y al mundo de farándula. Bien, sabía que mi hermana era bastante cabezona al igual que mi hermano Bill y no iba a ceder.
Llamé a la empleada del servicio, que habíamos contratado durante la estancia que estuvieran mis padres y mi hermana en Los Ángeles, para que me sirviera el desayuno, aunque más bien no debería de pararme en desayunar, pero sentía un vacío en el estómago tremendo y no me podía ir así al estudio de grabación. En unos minutos apareció la muchacha.
—Dígame señorito —me preguntó la chica con voz muy educada.
—Sírveme mi desayuno, por favor —respondí con cara de agobiado— Me he quedado dormido, y voy a llegar tarde al estudio de grabación. No entiendo porque Bill ni Kelly no me han despertado… —musité para mí mismo, intentando explicar la razón porque me había quedado dormido. Mi hermana seguía tomando su desayuno sin inmutarse, sin mostrar ningún tipo de interés— Cuando los vea los voy a matar, por encima tenía una reunión importante con unos representantes…
—Existen despertadores… —susurró mientras le daba un mordisco a su tostada. La miré fijamente— Ya sabes esos que los programas y suenan cuando es la hora con un timbre estridente, así de simple podrías haberte levantado temprano.
—No te he pedido tu opinión —respondí con enfado.
Poco después se levantó, ya había acabado de desayunar. No dijo ninguna palabra, así que le pregunté donde iba. Tampoco me contestó, se limitó mirarme con una cara que me decía claramente que no me metiera en su vida. Se dirigió hacia la puerta que daba al jardín trasero, donde teníamos una gran piscina con unas tumbonas para tomar el sol. Me quedé solo en el salón, acabando de tomar mi desayuno. En unos cinco minutos, ya estaba cogiendo las llaves de mi coche para dirigirme al estudio de grabación.
Llegué al estudio, media hora después, por suerte el representante publicitario con el que tenía que hablar, entendió mi retraso, y accedió a quedarse para hacer la reunión fuera de la hora acordada. En esa reunión teníamos que tratar sobre la publicidad que debía de haber en nuestras entradas de concierto y eventos, sobre todo a la hora de realizar el disco, empresas publicitarias que ponían el dinero para apoyarnos económicamente en la realización del disco. Nosotros disponíamos de un capital bastante acaudalado, pero a veces no era suficiente, ya que teníamos que pensar en pagar a los directores que realizarían nuestros videos musicales, etc. La reunión había sido un éxito, así que sobre la una y media del mediodía me dispuse a regresar a casa, antes había pasado por la cabina de grabación, mi hermano estaba haciendo algunos arreglos vocales a una canción. Nuestro manager me dijo, que Bill se quedaría más tiempo ya que debían de hablar sobre unos temas. Regresé a casa, y seguía todo en silencio. Kelly no había dado señales de vida, supongo que se iría a visitar a su familia, así que me dirigí al jardín.
Me acerqué a la zona de la piscina, y me encontré con Naia tomando el sol, con los ojos cerrados. Su piel blanquecina se estaba tornando de un color colorado, seguramente la muy inútil se había quedado dormida tomando el sol. Me acerqué a ella y la llamé, no hizo movimiento alguno así que volví a alzar la voz, obteniendo su atención.
—Como no te des la vuelta, te vas a quemar —le dije— ¿Me has oído? —más cerca ella.
Abrió los ojos lentamente. Me miró con cara de extrañada.
—No estabas en una reunión… —susurró.
—Ya he vuelto, son cerca de las dos de la tarde —le informé— Tienes la piel roja. ¿Cuánto tiempo llevas así en esa misma postura?
No contestó, se limitó a cerrar otra vez los ojos para tomar otra vez el sol.
—Por lo menos ten la educación de responderme cuando te hago una pregunta —le dije con irritación, odiaba cuando me ignoraba completamente. Solo llevaba dos días en Los Ángeles y ya estaba consiguiendo sacarme de quicio.
—No tengo porque responderte nada… Déjame en paz —respondió.
—Deberías de meterte al agua de la piscina, por lo menos refrescará tu piel —volví a decir— Como sigas así vas a parecer un cangrejo, no querrás ir a la fiesta de esta noche, con toda la piel quemada.
—Pensé que no querías que fuera… —susurró.
—Aunque no quiero que vayas, y lo sigo manteniendo, vas a hacer lo que te salga de las narices —le respondí— Me voy a dar un chapuzón —dije mientras me quitaba mi camiseta, y los pantalones, quedándome en bóxers.
Me acerqué al bordillo de la piscina, y me quedé de pie para luego bajarme los bóxers, no los quería mojar, además solo estábamos mi hermana y yo en casa, y no veía ningún inconveniente en meterme desnudo en la piscina. Me zambullí en el agua, estaba muy buena, así que me apoyé en el borde de la piscina para captar otra vez la atención de mi hermana, que no paraba de mirarme con cara de asombrada. Mi pequeña hermanita ha descubierto el sexy player que es su hermano mayor, pobrecilla, con mucho gusto le haría un gran favor.
—¿Te animas a meterte al agua? —pregunté— Está muy buena.
—La verdad es que no me apetece mucho… —respondió.
—Venga anímate —le insistí.
—Es que está fría —se excusó.
—Para nada, está muy buena —dije de nuevo, para luego lanzarle un poco de agua desde la piscina con mi mano, haciendo que se mojará.
—Aahhh… —gritó al sentir el agua en contraste con su piel.
—Vamos quejica, metete —insistí de nuevo— ¿Quieres que te vaya a buscar? No me cuesta nada salir de la piscina.
—No… —respondió— Ya me meto yo sola en la piscina, no soy una niña pequeña —fingió enfado.
Lentamente se acercó al bordillo de la piscina, para luego sentarse sobre este, y finalmente dejar caer su cuerpo sobre el agua. Su bikini color azul cielo, hacía un buen contraste con su piel blanca. La miré mientras el agua mojaba por completo su cuerpo, sus pequeños pechos enseguida reaccionaron al sentir el agua fría sobre estos, provocando una pequeña erección en sus pezones. Me acerqué nadando hacía ella.
—Creo que no estamos en igual de condiciones… —le susurré al oído a la vez que posaba mis manos sobre sus caderas, sintiendo la piel suave de esta. Me gustaba jugar a la provocación, y lo iba a hacer con mi hermanita, a ver si ella se animaba y se desnudaba al igual que yo.
—¡¿No entiendo?! —musitó con confusión.
—Yo estoy desnudo, y tú estás con bikini —respondí de nuevo en un susurro.
—No es mi problema —respondió mirándome en forma de negativa— Te hubieras puesto tu traje de baño.
—No tenía pensado meterme en el agua, pero la he visto tan apetecible, que no he podido resistirme —respondí a la vez que subía mis manos por encima de sus caderas, para luego llevarlas hacia atrás de su espalda. Mis dedos comenzaron a jugar traviesamente sobre las cintas que ceñían la parte superior de su bikini, me pareció muy excitante quitárselo y poder ver sus pequeños pezones erectos.
—¿Tom que vas a hacer? —preguntó mi hermana al notar como poco a poco iba tirando de las cintas.
—Ya te dije que no estábamos en igualdad de condiciones, y no es justo —le dije de forma divertida, a la vez que soltaba la parte de arriba su bikini. Enseguida vi como unos pequeños y redondos senos se mostraban ante mí. Mi hermana en un acto reflejo se cubrió con sus brazos, mientras bajaba la miraba completamente avergonzada— No hace falta que te cubras —le susurré a la vez que dejaba en el bordillo su parte de arriba del bikini— Si total ya he visto demasiadas en toda mi vida.
—Me da vergüenza que me mires… —susurró ruborizada, bajando la mirada. Se veía tan mona, tan tímida y sonrojada, me estaba poniendo cachondo verla en esta situación.
—El día que te acuestes con un chico, lo vas a tener claro, sino le enseñas tu cuerpo —dije divertido.
—En ese caso, será mi problema… —respondió resueltamente.
—¡Qué tontina eres! —sonreí abrazándola de nuevo, y acercándola más a mí. Me gustaba sentirla entre mis brazos, me gustaría poder besarla… ¡Dios! Voy acabar en un psiquiátrico como siga así teniendo pensamientos impuros con ella— Tienes que perder la vergüenza, así no iras bien por la vida.
—Cuando llegue el momento ya me las arreglaré sola —respondió para luego alejarse de mí.
Se puso a nadar unas cuantas brazadas, yo la imité siguiéndola. Me puse por detrás y antes de que se diera cuenta, le hice una aguadilla, haciendo que los dos nos sumergiéramos dentro del agua. Sentí como mi hermana me pegaba un puñetazo en mi pecho, intentando librarse de mi agarre, para luego salir otra vez a la superficie. Salí también a la superficie, para encontrármela abriendo la boca intentando coger el máximo oxigeno posible.
—Eres tonto —me insultó con cara de enfado.
—Lo siento… —le susurré abrazándola por detrás, a la vez que apoyaba mi cabeza sobre su hombro— No quería lastimarte… —deposité un pequeño beso sobre su hombro. Noté como un pequeño escalofrío recorría el cuerpo de mi hermana. Sentí como la excitación se agolpaba en mis partes bajas, y como esta comenzaba a hacer presión sobre el culo de mi hermana.
—Creo que me está cogiendo el frío… —susurró mi hermana apartándose de mí.
—Está bien… —respondí sin retenerla más. Más bien me sentía aliviado, esperaba que mi dulce amiguito se bajara cuando saliera de la piscina, me sentiría muy incómodo que mi hermana me viera empalmado, solo por el simple roce de su cuerpo con el mío.
Salió de la piscina, tras haber dado un par de brazadas. Observé como se iba a la tumbona y se ponía de espaldas para ponerse su parte de arriba del bikini. A los pocos segundos, salí también de la piscina. Seguía teniendo mi pequeña erección, así que opte por ponerme directamente los bóxers mojándolos y luego los pantalones. Me puse la camiseta, notando como mi hermana no me quitaba ojo de encima. Luego me fue sin decir ninguna palabra, dejándola sola en el jardín. Me perdí en el interior de la casa.
Subí rápidamente las escaleras que daban al piso superior. Necesitaba llegar lo más antes posible a mi habitación, y darme una ducha, más bien liberarme de toda la tensión que estaba agolpado en mi miembro. Cerré la puerta de mi habitación con el pestillo por dentro, no quería que nadie me interrumpiera en el hipotético caso de que quisieran entrar en mi habitación. Me dirigí hacia el baño, cerré la puerta tras de mí, y me despojé de mis ropas. Abrí el grifo de la ducha, y dejé que el agua corriera un rato, cuando ya estuvo templada entre en el interior de esta. Cerré los ojos tratando de tranquilizarme, de relajarme mientras notaba como el agua mojaba de nuevo mi piel. Acaricié con mis dedos, mi pequeña erección, para luego agarrar mi miembro entre mis dedos. Comencé a mover mi mano sobre este, notando como se iba hinchando más dentro de la cavidad que había formado mis dedos. El agua de la ducha ahogaba mis pequeños quejidos. Estuve más de media hora masturbándome, hasta que conseguí sentir un alivio en mi miembro viril, hasta que eyaculé entre mis dedos. Cogí el gel de ducha y me eché bastante cantidad en la mano, para luego extenderlo por todo mi cuerpo y limpiar los restos que había dejado de semen. Cuando acabé de lavarme, salí de la ducha y anudé una toalla alrededor de mi cintura. Salí del baño, y me dirigí hacia mi armario para coger una muda limpia de ropa interior y el resto de ropa limpia.
Me acabé de vestir, y salí de mi habitación. Bajé de nuevo las escaleras, para dar de nuevo otra vez al salón. Mis padres estaban sentados en el sillón hablando con Naia, había acabado de llegar de hacer sus visitas turísticas.
—¿Qué tal la visita? —pregunté a mis padres acercándome a ellos.
—Bien, ha sido muy interesante lo que fuimos a ver hoy —respondió mi madre— ¿Dónde está tu hermano Bill?
—Ha tenido que quedarse en el estudio de grabación, para tratar unos temas con nuestro manager —respondí a mi madre— Regresará antes de que nos vayamos a la fiesta. ¿Habéis comido?
—Tomamos algo cerca de donde estuvimos —respondió Gordon.
—Está bien —respondí para luego quedarme en silencio.
—¿Qué has hecho en toda la mañana Naia? —preguntó mi madre a mi hermana pequeña.
—Estuve tomando el sol —respondió— Tengo que volver morena a Hamburgo.
—Ten cuidado no te vayas a quemar —le advirtió mi madre— Tienes la piel un poco roja.
—Eso mismo le dije yo, cuando regresé de la reunión —informé a mi madre— Tiene tendencia a quedarse dormida mientras toma el sol.
—¡Estúpido! —susurró mi hermana, para luego echarme la lengua.
—Chicos no empecéis —dijo mi madre al ver que mi hermana me insultaba— Solo lleváis dos días juntos, y ya estáis peleando en vez de disfrutar del tiempo estando juntos. Por cierto, Tom. ¿Dónde está Kelly?
—Supongo que iría a visitar a su familia, pero regresará a tiempo para ir a la fiesta de esta noche —respondí a mi madre.
—Está bien —sonrió mi madre.
—Voy a ordenar que sirvan la comida, para Naia y para mí —informé a mis padres, notaba como mi estómago comenzaba a hacer ruidos extraños— Si queréis comer con nosotros también, no le cuesta nada a la chica del servicio poner otro par de platos y cubiertos. Total, la comida ya está hecha.
—Pues la verdad es que ahora me está entrando hambre —reconoció mi madre— Los bocadillos que nos comimos no debieron de ser suficientes.
—Vale —sonreí.
Llamé a la chica del servicio, para que viniera a poner los platos, vasos y cubiertos a la mesa y que después sirviera la comida que había preparado para hoy. Mis padres, mi hermana y yo nos sentamos en nuestras sillas correspondientes esperando a que nos sirvieran la comida. Poco después comenzamos a comer, mientras seguíamos hablando. Cuando acabamos de comer, mi hermana se fue a su habitación y me quedé con mis padres en el salón, mientras nos tomábamos un café y mi padrastro y yo nos fumábamos un cigarrillo. Minutos después, mi novia llegaba a casa.
—Hola cielo —me saludó desde la puerta para luego cerrarla y dirigirse hacia junto de mí, y sentarse sobre mis piernas— ¿Qué tal ha sido tu día?
—Bien, aunque estoy enfadado contigo porque no me despertaste —respondí resentido— Hoy tenía una reunión importante.
—Oh lo siento, cariño —dijo apenada— No me acordé de que hoy tenías esa reunión.
—No importa, al final el representante publicitario muy amablemente accedió a quedarse para hacer la reunión fuera de la hora prevista —le informé— ¿Qué tal en la casa de tus padres?
—Bien —sonrió— Estuve ayudando a mi madre en unas cosas que tenía que hacer, y después me quedé a comer con ellos.
—Genial —respondí a la vez que le acariciaba su brazo derecho con mi mano.
—Nosotros nos vamos al jardín, a tomar un poco el fresco —informó mi madre, para luego irse del salón dejándonos solos.
—Te quiero… —susurró Kelly a mí oído a la vez que acariciaba con su nariz una parte de mi cuello.
—Yo también… —susurré correspondiéndole al beso.
—¿Crees que tendremos un poco de tiempo para nosotros, antes de que nos vayamos a la fiesta? —me preguntó mi novia mientras ronroneaba.
—Sabes que somos muy escandalosos… —susurré de nuevo.
—Tus padres están en el jardín no nos oirán —respondió de nuevo— Es más tengo ganas de hacer el amor contigo en la ducha…
—Naia está en la habitación contigua a la nuestra —le recordé.
—No creo que se traume… —sonrió de forma picara— Seguro que ella no es una santa, y ya habrá estado con algún chico.
—Tú ganas —dije finalmente.
Kelly se levantó de encima de mí, y esperó a que yo me levantara del sillón. Me agarró la mano entrelazando sus dedos con míos, y subimos tranquilamente las escaleras hacia nuestra habitación.
Continúa…
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