Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 13

By Naia

Mi hermano Bill se colocó a un lado mía, mientras que mi hermano Tom lo hacía por el otro, en plan guardaespaldas, mientras que Kelly se colocaba delante de mí evitando que me vieran completamente. Comenzamos a caminar por la alfombra roja, a la vez que los flashes de varias cámaras fotográficas comenzaban a cegarme. Algunos periodistas, que también estaban cubriendo la noticia de esa fiesta, se dirigieron a mis hermanos para hacerles preguntas.

—Tom, ¿Cuándo te casarás con tu novia? —preguntó uno directamente a mi hermano, siendo ignorado por este.

—¿Es cierto que has comenzado una relación, Bill? —preguntó otro poniendo casi el micrófono en la cara— ¿Quién es la muchacha que te acompaña, puede ser tu novia? —volvió a preguntar— Se rumorea que la han visto contigo hace unos días en el centro comercial. ¿Tienes previsto tener una relación seria con ella? ¿En un futuro os casareis? —mis hermanos no se inmutaron y no dijeron nada respeto a las preguntas que le hacían. En ese momento me sentí agobiada por tanta pregunta. Noté como mi hermano Tom me pasaba su brazo por detrás de mi espalda, acercándome más él, como queriendo evitar que me fotografiaran.

—¿Cómo te llamas preciosa? —dijo otro periodista dirigiéndose a mí— ¿Puedes decirnos algo sobre tu relación con Bill? —insistió de nuevo, al darse por vencido de que mi hermano Bill no respondería sus preguntas— ¿Te veremos más en actos sociales?

—No vamos a hacer declaraciones de ningún tipo —respondió mi hermano Tom asqueado por la tanta insistencia de esos periodistas.

Apuramos más el paso, dejando atrás a los periodistas y fotógrafos. En menos de unos pocos minutos, ya estábamos ingresando en el interior de aquel gran salón de fiestas, donde se realizaba ese evento al que acudían mis hermanos. Una vez adentro, mi hermano Tom se separó de mí para continuar andando. Enseguida unos hombres se acercaron a mis hermanos.

—Buenas noches, Señores Kaulitz —dijo un hombre educadamente— Podéis mostrarnos vuestras invitaciones, es solo protocolario, para anotarlos en la lista de invitados que ya han llegado.

—No se preocupe —respondió mi hermano Tom a la vez que comenzaba a rebuscar en el bolsillo de su pantalón la invitación. Bill hizo lo mismo buscando la suya— Tenga —dijo entregándole las dos invitaciones— Venimos con dos acompañantes, mi novia y una prima nuestra —informó mi hermano, haciendo que lo mirará con el ceño fruncido.

—Espero que la fiesta sea agradable —los dos hombres se despidieron para seguir recibiendo a otros invitados.

Caminamos hacia el interior, unos camareros estaban pasando bandejas con canapés y copas de vino. Mis hermanos y Kelly cogieron una copa de vino, yo estuve tentada a coger una las copas para beber, pero mi hermano me lo impidió.

—Las bebidas refrescantes, están en esa mesa —me informó señalándome hacia una mesa donde había diversas botellas de bebidas sin alcohol.

—Yo quería tomar una copa de vino —repliqué a mi hermano con el ceño fruncido.

—No puedes beber, eres menor —dijo tajantemente mi hermano.

—¿Por qué has mentido a esos hombres? —le susurré con enfado.

—No es necesario que sepan que realmente eres nuestra hermana pequeña —me respondió— En esta fiesta te comportarás como nuestra prima, que ha venido a pasar las vacaciones de verano a nuestra casa.

—Te odio… —susurré.

—Yo también te quiero, princesa —me susurró mi hermano.

—¿Qué ha pasado? —preguntó Bill al vernos a Tom y a mi susurrando, y yo mostrando cara de enfado.

—Nada sin importancia —respondió mi hermano Tom— Solo que Naia quiere tomar alcohol, y no puede.

—¡Ay, mocosa! En dos años ya podrás beber alcohol sin problemas. No tengas prisas por hacerlo ahora —sonrió Bill para luego abrazarme— ¿Te he dicho lo hermosa que estás?

—Pero es que yo quería… —dije con decepción— Es mi primera fiesta…

—Bill vamos a saludar a Shiro y a Shay —dijo Tom haciendo que nuestro hermano se separada de mí.

Mis hermanos y Kelly se marcharon a saludar a esas dos personas, dejándome sola sin prestarme atención. Un camarero pasó delante de mí con una bandeja de canapés, ofreciéndome uno de ellos. Cogí uno para probarlos, estaban realmente muy ricos. Paseé un poco por el salón, observando cada detalle, cada decoración. Era un salón de fiestas con un estilo bastante rococó, como los que se veían en las películas de época. Con molduras doradas y florituras. Pasé por una zona donde estaba un camarero con una bandeja, la cual, tenía copas de vino. Se las estaba ofreciendo a otros invitados, y yo estaba bastante apartada de mis hermanos y ellos no podían mirarme, así que no perdí la ocasión de coger una copa de vino, y mojar mis labios con ella.

—¿No eres demasiado joven para estar bebiendo eso? —me susurró una voz masculina.

Me giré y observé a un chico con unos ojos azules más hermosos que había visto en mi vida. Me quedé muda, mirándolo fijamente a la mirada de este. Me sonrojé al ver su mirada penetrante.

—¿Qué te hace pensar que soy demasiado joven para beber? —respondí mordiéndome el labio inferior, como si una niña pequeña estuviera haciendo una travesura. Bebí otro trago de la copa de vino— No soy tan joven.

—No engañes, tienes cara de cría —volvió a decirme mirándome de arriba a abajo.

—Está bien, tú ganas me faltan dos años para ser mayor de edad —dije de nuevo— No le digas a nadie, que estoy bebiendo alcohol, por favor.

—Está bien —me susurró al oído haciendo que los vellos de mi nuca se me erizarán— ¡Qué maleducado soy! No me he presentado formalmente —dijo el chico divertido— Soy Ian.

—Naia —sonreí.

—No es nombre muy americano, y tu acento tampoco lo es —puntualizó Ian.

—Soy alemana —respondí.

—Antes te he visto con los gemelos Kautliz —informó el chico— Tengo coincidido algunas veces en fiestas, son unos buenos músicos. ¿Eres la hermana de ellos o novia de Bill, quizás?

—No… —sonreí divertida— Soy la prima de ellos —mentí otra vez como había hecho mi hermano Tom, cuando habíamos llegado a la fiesta.

—¿Estás aquí de vacaciones de verano? —siguió con su interrogatorio.

—Sí —le respondí— Estaré por un mes, después me regresaré otra vez a Alemania con mis tíos.

—Te han dicho que eres muy hermosa —dijo acariciándome con su mano mi cara, sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo.

—No digas tonterías —sonreía para luego separarme de él, y regresar a junto de mis hermanos.

—No creo que tus primos te hagan demasiado caso hoy, están ocupados hablando con sus amistades —me susurró de nuevo al oído— Si quieres puedo ser de buena compañía esta noche.

—¿Así…? —arqueé una ceja mirándole fijamente.

—Puedo traerte todas las copas de vino u otro tipo de alcohol que quieras —dijo sugerente— Yo si soy mayor de edad, no me pondrán impedimento ninguno.

—Suena sugerente tu oferta —respondí.

Me resultaba agradable hablar con ese chico, por lo menos tenía con quien entretenerme en la fiesta mientras que mis hermanos pasaban olímpicamente de mí. Si lo hubiera sabido, nunca hubiera aceptado la propuesta de mi hermano Bill de venir como su acompañante a la fiesta, pero era una oportunidad de conocer a gente famosa.

—No sé porque, pero tu cara me resulta conocida de algo —dije confusa.

—Igual me has visto en la televisión, soy actor —me respondió Ian.

—¡Oh… que guay! —exclamé asombrada— No me puedo creer que esté hablando con alguien famoso, que no sean mis primos. Espera un momento, tú… no trabajas en Vampire Diaries.

—Sí —sonrió. Tenía una sonrisa muy bonita.

—Alguna vez he visto algún que otro capítulo de esa serie —recordé.

—Dejemos de hablar de mí, ahora cuéntame algo de tu vida —se interesó Ian— ¿Estudias?

—Sí… —respondí— Aún voy a la escuela —respondí completamente avergonzada.

—No te avergüences por eso, todavía eres una niña —me respondió. Fruncí un poco el ceño, estaba harta de que me trataran todos como una niña pequeña— Todavía recuerdo mis años universitarios, fueron constantemente de desenfreno y descontrol. Cuando empieces en la universidad, descubrirás otras cosas más interesantes en tu vida de adolescente.

—Cuando vaya a la universidad, no tengo mucho tiempo para descontrolarme —le contesté— Quiero estudiar derecho.

—Con ese cuerpo y esos labios como no vas a tener tiempo para la diversión —dijo Ian con picardía. Yo solo sonreí tímidamente, a la vez que me sonrojaba y me bebía de lleno toda mi copa haciendo que un calor extremo inundará mi cara, y el resto de mi cuerpo.

Estuvimos durante bastante rato hablando de nosotros, la música que sonaba en el gran salón no impedía que siguiéramos hablando y conociéndonos. En lo que llevábamos hablando él se había acercado varias veces a la barra para pedir otro tipo de bebida alcohólica. Ya se había bebido ya cinco copas de vodka, y yo iba por mi cuarta copa. Sentía un burbujeo extraño en mi estómago, creo que he bebido demasiado. Sonreía para mí misma, sentía mucho calor. La música empezó a sonar con más fuerza, así que Ian me acercó a él, y comenzó a bailar conmigo de una manera provocativa, haciendo que un calor interno, desconocido para mí inundará todo mi cuerpo.

—¿Te apetece ir a otro lugar más íntimo? —me preguntó al oído. Mientras seguíamos bailando, yo solo asentí sonriendo.

—No sé si fiarme de ti —respondí con cierta cordura— Apenas te conozco de hace un rato.

—Esta fiesta es aburrida —me susurró de nuevo al oído— Seguro que tú y yo podemos divertirnos mejor en otro sitio— Vamos, ven.

Me agarró de la mano, y me guió hacia afuera de la sala, llevándome a una gran terraza, que daba a un gran jardín. La noche estaba completamente estrellada y no hacía nada de frío, o era yo que estaba demasiado calurosa. No hacía más que reírme por las cosas que me decía, debía ser el efecto del alcohol. Apenas podía escuchar la música que había en el interior de la sala, estábamos en un sitio bastante apartado. No sé cómo ocurrió, pero sentí como sus labios comenzaban a juguetear con los míos. Solo me dejé llevar, haciendo caso a Amy. Tenía que disfrutar de la noche, y que mejor haciéndolo con un chico varios años mayor que yo. Sus manos comenzaron a acariciarme, sentí como se metían por debajo de mi vestido tocando mis piernas. El calor de sus manos hizo que mi piel se pusiera al rojo vivo, sus labios habían pasado a saborear mi cuello, para luego besarme la clavícula. Sabía que si seguíamos así no podría hacerle parar, y llegaríamos a algo mayor. Sentía una pesadez en mis ojos, no era capaz de reaccionar, mis movimientos eran muy limitados.

—Me parece que, para ti, la fiesta ya se acabó —escuché una voz grave que se acercaba a nosotros, aunque me parecía lejana.

—Sigue con tus asuntos, Kaulitz —escuché decir a Ian.

—Es mi prima, y tengo que velar por ella —volvió a decir esa voz— Además es menor… Somerhalder

—¿Y a mí que más me da? —respondió Ian— Está muy buena para hacerle unos cuantos polvos —sentí como sus labios se volvían a concentrar a mi cuello, haciéndome suspirar.

—Cuidado con lo que dices de mi prima —dijo enfadado Tom— Déjala en paz… gilipollas—volvió a decir esa voz cabreada.

Sentí como esa persona separaba a Ian completamente de mí, para luego golpearlo.

—¿¡Qué haces, subnormal!? —exclamó Ian tocándose la cara, en la zona donde había recibido el golpe.

—Te lo estoy advirtiendo. No quiero que te vuelvas a acercar a ella —volvió a repetir esa voz— ¿Me has entendido? No te quiero volver más con ella.

—Ella es mayorcita para decidir, si quiere estar conmigo no se lo puedes impedir —respondió Ian a mi hermano.

—¿Quieres que te parta la cara? —volvió a preguntar mi hermano con superioridad.

—Atrévete… —le retó Ian.

Mi hermano le golpeó otra vez, dándole otro puñetazo en la cara, pero mi hermano no quedó inmune. Ian le pegó otro puñetazo en la mejilla derecha dejándosela completamente roja. Estuvieron durante varios minutos forcejeando entre ellos, hasta que finalmente reaccioné.

—Parar ya… —supliqué con los ojos llorosos. Me estaba encontrando completamente mareada y con unas ganas tremendas de vomitar.

Ian miró con odio a mi hermano, para luego irse. Quise irme detrás de él pero mi hermano me retuvo. Tenía el ceño fruncido y estaba muy cabreado. Intenté librarme de su agarre para ir detrás de Ian.

—¿A dónde crees que vas? —me preguntó mi hermano enfadado.

—Déjame en paz —respondí resentida.

—Vámonos —me agarró del brazo para hacerme caminar— Estás muy borracha. Tienes que despejarte un poco, no vas a ir a casa con esta borrachera que tienes.

—No quiero… —me negué. Estaba cansada de hacer siempre lo que decía, y por una vez en la vida iba a hacer lo que quería yo. Me iba a quedar con Ian, e iba a disfrutar de la noche.

—Naia, no me calientes —volvió a decir alzando la voz.

—No me pienso mover —me volví a negar.

—Me has hartado —me dijo perdiendo la paciencia, y me agarró fuerte del brazo para arrastrarme fuera de esa terraza.

Volvimos a entrar en el interior del salón, mi hermano me arrastró por todo este para sacarme de la fiesta. La cabeza me daba muchas vueltas, así que no me quedó más remedio que agarrarme al brazo de mi hermano, para no perder el equilibrio, mientras caminábamos hacia donde tenía su coche aparcado.

—¿En que estabas pensando insensata? —me recriminó otra vez— Sino llego a aparecer no sé qué diablos hubieras hecho con él.

—Estoy hasta las narices que me controles todo lo que hago —respondí con resentimiento.

—Entra —me ordenó una vez que abrió la puerta del coche, y me hizo entrar en el asiento del copiloto. Después él accedió por la otra puerta para cerrarla con un gran golpe.

—Eres un jodido controlador, te odio Tom —volví a decir con enfado a mi hermano— No soy una niña pequeña…

—No entiendes que él solo te quería para divertirse contigo —me respondió con enfado— Es un hombre de muchas mujeres, no le importa los sentimientos de las mujeres con las que está, ni tampoco tus sentimientos.

—Eso es mi problema… —dije con rabia, mientras que unas lágrimas comenzaban a caer por mis mejillas— Te odio Tom… —comencé a pegarle a mi hermano.

—Para… —me ordenó.

No le hice caso y seguía descargando toda mi impotencia y rabia sobre el pecho duro mi hermano. Él solo me miraba impasible, y con pena. Debía de dar mucha pena, con la borrachera que tenía encima. Supongo que tendría ahora todo el maquillaje corrido por las lágrimas, que recorrían mis mejillas.

—Te odio… Te odio… —susurré repetidamente, sintiendo como mi hermano me agarraba por mis muñecas para evitar que lo siguiera golpeando— No entiendo porque ahora te vienes a preocupar por mí, si no te has acordado de mí en estos putos cuatro años —volví a decir balbuceando, mientras las lágrimas seguían bajando por mis mejillas— No tienes derecho a meterte en mi vida… —apoyé mi cabeza sobre su hombro, sintiendo el calor de sus brazos sobre mi espalda, aspirando el aroma que desprendía su cuello. Cerré los ojos me sentía muy cansada, pero inexplicablemente su olor me atraía mucho. Segundos después ya no era dueña de mis actos.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!