Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 14
By Tom
Por fin mi hermana bajó de su habitación, mi hermano, yo y mi novia ya estábamos esperando en el salón de nuestra casa, junto con nuestros padres. Mi hermana iba muy hermosa con ese vestido amarillo limón que había comprado. Bill no dudó en piropearla al igual que nuestros padres. Yo no quise halagarla, porque no aprobaba que fuera a la fiesta, y si lo hacía estaba dándole a entender que si quería que fuera a la fiesta. No quería ceder respecto a lo que pensaba sobre que fuera a la fiesta. Salimos de nuestra casa, nos dirigimos hacia el coche que llevarías. Para esa ocasión había decidido llevar mi Audi familiar de color blanco, en el cual cabíamos perfectamente siete personas cuando sacaba los asientes que estaban escondidos en la zona del maletero.
Abrí el coche con la llave rápidamente, quería llegar mucho antes de que empezará la fiesta, para así evitar a los fotógrafos, periodísticas y no ese mundo mediático que solo estaba pendiente de nosotros. Ya íbamos bastante retrasados, porque salimos tarde de casa ya que mis padres se entretuvieron dándole indicaciones a mi hermana pequeña. Kelly ocupó el asiento del copiloto, a la vez que mi hermano Bill y mi hermana pequeña se sentaban en los asientos traseros del coche. Ocupé el asiento del conductor, para luego meter la llave en el contacto y hacer arrancar el coche. Para hacer un poco más ameno el viaje, puse algo de música de un cd que tenía en el reproductor del coche. La música de Samy Deluxe inundó mi coche, era mi artista favorito. Poco a poco nos fuimos alejando de la zona residencial donde vivíamos, para dirigirnos a la zona más chip y vip de Los Ángeles, donde se celebran todos los actos, eventos y fiestas del mundo de los famosos.
Al cabo de unos quince minutos por fin llegamos al recinto donde se celebraba la fiesta. Aparqué el coche en el parking privado, que habían habilitado para que los invitados estacionáramos nuestros coches. Después de aparcar el coche, debíamos de pasar por una alfombra roja donde los famosos hacíamos acto de presencia. Ahí los periodistas y fotógrafos se dedicaban a hacernos fotos. Ese día quería evitar todo eso, no quería que nadie fotografiara a mi hermana pequeña, no quería exponerla a este mundo corrompido de la fama. Cuando llevamos a la alfombra roja, me mostré un poco molesto, porque ya había bastantes periodistas y fotógrafos.
—Al final hemos llegado más tarde por tu culpa, Naia —recriminé a mi hermana pequeña. Me sentía tan impotente por no poder proteger a mi hermana. Si solo hubiéramos salido unos minutos antes, ahora no estaría expuesta a la presa rosa y salir en todas las revistas al día siguiente.
Bill se colocó a un lado de Naia, mientras que yo lo hacía por el otro, en plan guardaespaldas, mientras que mi novia Kelly se colocaba delante de mi hermana evitando que la vieran completamente. Era un plan B que había ideado en el caso de que no llegáramos tan temprano. Comenzamos a caminar por la alfombra roja, a la vez que los flashes de varias cámaras fotográficas comenzaban a cegarnos. Algunos periodistas, que también estaban cubriendo la noticia de esa fiesta, se dirigieron a nosotros para hacernos preguntas. No iba a responder ninguna pregunta, por más que intentarán sonsacarme alguna información.
—Tom, ¿Cuándo te casarás con tu novia? —me preguntó directamente un periodista, lo ignoré por completo.
—¿Es cierto que has comenzado una relación, Bill? —preguntó otro poniendo casi el micrófono en la cara de mi hermano gemelo— ¿Quién es la muchacha que te acompaña, puede ser tu novia? —volvió a preguntar— Se rumorea que la han visto contigo hace unos días en el centro comercial. ¿Tienes previsto tener una relación seria con ella? ¿En un futuro os casareis? —tanto mi hermano Bill como yo no respondimos ninguna pregunta, que nos hacían. Sentí como Naia se veía abrumada, agobiada. Le pasé mi brazo por detrás de su espalda, acercándola más a mí, para evitar que la fotografiaran.
—¿Cómo te llamas preciosa? —dijo otro periodista dirigiéndose a mi hermana— ¿Puedes decirnos algo sobre tu relación con Bill? —insistió de nuevo, al darse por vencido de que mi hermano Bill no respondería sus preguntas— ¿Te veremos más en actos sociales?
—No vamos a hacer declaraciones de ningún tipo —respondí con enfado por tanta insistencia de esos periodistas. Es que no veían que no íbamos a hablar.
Apuramos más el paso, dejando atrás a los periodistas y fotógrafos. Queríamos cuanto antes entrar en el interior del local donde se celebraba esa fiesta. Además, nos esperaban unos buenos amigos, que habíamos hecho durante esos cuatro años. En menos de unos pocos minutos, ya estábamos ingresando en el interior de aquel gran salón de fiestas, donde se realizaba ese evento. Enseguida unos hombres de la organización de la fiesta, se acercaron a nosotros.
—Buenas noches, Señores Kaulitz —dijo uno de los hombres educadamente— Podéis mostrarnos vuestras invitaciones, es solo protocolario, para anotarlos en la lista de invitados que ya han llegado.
—No se preocupe —respondí a la vez que comenzaba a rebuscar en el bolsillo de mi pantalón la invitación. Mi hermano Bill hizo lo mismo buscando la suya— Tenga —dije entregándole las dos invitaciones— Venimos con dos acompañantes, mi novia y una prima nuestra —informé mintiendo, no quería que supieran que mi hermana estaba con nosotros, enseguida noté como mi hermana pequeña me miraba con el ceño fruncido.
—Espero que la fiesta sea agradable —los dos hombres nos dejaron acceder al interior del salón para luego despedirse de nosotros, y seguir recibiendo a otros invitados.
Caminamos hacia el interior, unos camareros estaban pasando bandejas con canapés y copas de vino. Mi hermano Bill, Kelly y yo cogimos enseguida una copa de vino, observé como mi hermanita pequeña estaba tentada a coger también una copa de vino, pero yo se lo impedí.
—Las bebidas refrescantes, están en esa mesa —informé a mi hermana, señalándole una mesa donde había diversas botellas de bebidas sin alcohol.
—Yo quería tomar una copa de vino —se quejó mi hermana frunciendo el ceño.
—No puedes beber, eres menor —dije tajantemente a mi hermana.
—¿Por qué has mentido a esos hombres? —me susurró. Sonaba enfadada.
—No es necesario que sepan que realmente eres nuestra hermana pequeña. Cuanta menos información tenga de ti, mejor —le respondí— En esta fiesta te comportarás como nuestra prima, que ha venido a pasar las vacaciones de verano a nuestra casa.
—Te odio… —susurró.
—Yo también te quiero, princesa —le susurré al oído. La verdad es que me ponía muchísimo verla con cara de enfado. Estaba mucho más sexy.
—¿Qué ha pasado? —preguntó nuestro hermano Bill acercándose a nosotros, al vernos hablando los dos entre susurros, mientras que nuestra hermana seguía mostrando su enojo.
—Nada sin importancia —respondí— Solo que Naia quiere tomar alcohol, y no puede.
—¡Ay, mocosa! En dos años ya podrás beber alcohol sin problemas. No tengas prisas por hacerlo ahora —sonrió Bill para luego abrazarla— ¿Te he dicho lo hermosa que estás? —volvió a decirle, aunque nuestra hermana seguía teniendo cara de decepción.
—Pero es que yo quería… —dijo con tristeza— Es mi primera fiesta…
—Bill vamos a saludar a Shiro y a Shay —dije a mi hermano, al ver a nuestro amigo que nos saludaban desde la distancia. Nos dirigimos todos juntos hacía donde estaban ellos, o eso lo creía yo.
Estuvimos hablando de nuestras cosas bastante tiempo, y sobre todo de negocios. Shay, era diseñadora de moda, y estaba pensando desde hace bastante tiempo atrás, abrir una nueva tienda en Los Ángeles, en una zona exclusiva. Durante estas semanas estaban ultimando los detalles para la próxima apertura.
—En dos semanas abriré mi nueva tienda —informó Shay— Espero que asistáis a la inauguración.
—No te preocupes —respondí— Lo anotaremos muy bien en nuestra agenda, para no tener compromisos ese día.
—¿Cómo vais con la grabación del disco? —preguntó esta vez Shiro.
—Bueno, hemos tenido unos pequeños contratiempos hace unas semanas, pero ahora poco a poco volvemos a la normalidad —respondió mi hermano Bill.
—Estaréis ansiosos de que se grabe ya el disco, y así lanzarlo al mercado —dijo Shay.
—Sí, aunque estos meses nos han estado proponiendo algunos proyectos que haría que el disco se retrase un poco más de lo previsto —respondí.
—Bueno, tendréis que valorar vuestras prioridades —contestó Shiro.
—Sí… —susurré pensativo.
—Disculpe, un canapé —nos ofreció un camarero.
—Sí, gracias —respondió Kelly cogiendo varios. Yo cogí uno, al igual que mi hermano Bill y nuestros amigos.
Seguimos hablando de otros temas, mientras bebimos alguna copa más de vino y comíamos algún que otro canapé que nos traían los camareros en bandejas. Pasó cerca de una hora, y miré a mi alrededor echando en falta a una persona. ¿Dónde diablos se había metido mi hermana Naia?
—Bill, ¿Has visto a Naia? —pregunté en susurró a mi hermano.
—No, ¿Por qué? —me preguntó con preocupación al ver mi cara.
—No se encuentra en la sala —respondí con cierta intranquilidad.
—¿Quién es Naia? —preguntó Shay, ya que no había quitado su atención de nosotros.
—Nuestra herm… —iba a decir Bill.
—Nuestra prima pequeña —respondí cortando a mi hermano, no dejando acabar la frase— Bill la trajo de acompañante a la fiesta.
—¿Y porque no nos la habéis presentado? —preguntó Shay algo molesta— Llevamos cerca de una hora hablando, y aún ahora la nombráis.
—No le di importancia, solo es una mocosa adolescente con las hormonas revolucionadas —respondí haciendo que mi hermano Bill abriera la boca por la sorpresa de mis palabras.
—Naia no tiene las hormonas revolucionadas —replicó mi hermano Bill.
—No me voy a poner a discutir ahora contigo —respondí— Voy a ver dónde se ha metido esa insensata. Seguir disfrutando de la fiesta.
Me separé de nuestros amigos, dejando a mi hermano y a mi novia con ellos para ir a buscar a nuestra hermana. Al principio, pensé que igual había ido al servicio de mujeres, así que me dirigí hacia allí, en ese momento salía una chica del servicio, me acerqué para preguntarle si había visto a Naia, diciéndole los rasgos físicos. La chica negó haberla visto, así que me fui de ahí para buscar por otro lado de la sala. Después de estar más o menos una media hora buscándola, me di por vencido. Me estaba estresando, y necesitaba un cigarrillo para calmar mi ansia. Vi al fondo de la gran sala una terraza, con las puertas abiertas. Salí a la terraza, un aire fresco me golpeó en el rostro, se estaba muy agradable ahí afuera. El cielo estaba ya cubierto por un manto de estrellas, que brillaban sobre el cielo completamente negro. Iba a encenderme el cigarrillo, cuando escuché unas risitas divertidas.
Dirigí mi mirada hacia donde provenían esas risas, para encontrarme con una escena inusual. Mi hermanita se estaba dejando tocar por un chico, al parecer más mayor que ella. Abrí los ojos desmesuradamente al descubrir quién era la compañía masculina de mi hermana. Ian estaba besándole el cuello, a la vez que metía una de sus manos por debajo del vestido, y le acariciaba las piernas. Rompí el cigarrillo con mi mano, para luego tirarlo al suelo, no iba a permitir que ese cretino se aprovechará de mi hermana, no iba a dejar que nadie la tocará. Una furia interior comenzó a recorrer todo mi cuerpo, eran celos… Me sentía muy celoso, de que ese mequetrefe estuviera tocando a mi hermana, y no fuera yo. Me dirigí con paso decidí dispuesto a impedir la diversión de mi hermana, según me iba acercando podía escucharla reír. Al parecer había bebido más de la cuenta, a pesar de mis advertencias y ahora estaba completamente borracha. Podía distinguir que su voluntad estaba completamente anulada, apenas podía sostenerse bien de pie, y sus movimientos eran lentos y torpes.
—Me parece que, para ti, la fiesta ya se acabó —dije a mi hermana, con mi voz grave y potente, a la ver que me acercaba a ellos.
—Sigue con tus asuntos, Kaulitz —escuché decir a Ian.
—Es mi prima, y tengo que velar por ella —volví a decir— Además es menor… Somerhalder
—¿Y a mí que más me da? —respondió Ian— Está muy buena para hacerle unos cuantos polvos —vi como volvía a concentrar sus labios en el cuello de mi hermana, haciendo que esta empezará a suspirar.
—Cuidado con lo que dices de mi prima —dije enfadado— Déjala en paz… gilipollas—exigí con voz cabreada.
Separé de manera brusca a Ian de mi hermana, para luego golpearlo en la cara, sin poderme contener. Estaba muy enfadado y furioso, y no respondía por mí.
—¿¡Qué haces, subnormal!? —exclamó Ian tocándose la cara, en la zona donde había recibido el golpe.
—Te lo estoy advirtiendo. No quiero que te vuelvas a acercar a ella —repetí de nuevo, sin que me temblará la voz— ¿Me has entendido? No te quiero volver más con ella.
—Ella es mayorcita para decidir, si quiere estar conmigo no se lo puedes impedir —respondió Ian de forma chulesca.
—¿Quieres que te parta la cara? —amenacé con aires de superioridad.
—Atrévete… —me retó Ian.
Golpeé otra vez a ese cretino, dándole otro puñetazo en la cara, pero no quedé inmune ya que Ian me devolvió el golpe en mi mejilla derecha, notaba un dolor intenso seguramente que al día siguiente tendría un hematoma. Estuvimos durante varios minutos peleándonos entre nosotros, lo raro es que ninguna persona que había en la fiesta saliera para separarnos.
—Parar ya… —Naia alzó su voz, todavía con confusión, sus ojos estaban llorosos.
Ian me miró con odio, para luego irse. Mi hermana quiso irse detrás de él, con paso tambaleante, pero la retuve antes que se fuera. Estaba muy enfadado con mi hermana, cuando estuviera mejor tendría una charla seria con ella. En un último intento, mi hermana se separó de mí para irse de nuevo con Ian.
—¿A dónde crees que vas? —le pregunté con enfado.
—Déjame en paz —respondió con resentimiento. La verdad es que se notaba que estaba demasiado borracha, y todo el alcohol que había tomado anulaba sus sentidos y la forma de hablar o de pensar.
—Vámonos —le agarré del brazo para hacerla caminar. Tenía que sacarla de esa fiesta, hacer que se le fuera la borrachera antes de llegar a casa, o sino nuestros padres la castigarían, y ahí mi hermana vería peligrar sus salidas hasta que fuera mayor de edad— Estás muy borracha. Tienes que despejarte un poco, no vas a ir a casa con esta borrachera que tienes.
—No quiero… —se negó.
—Naia, no me calientes —dije alzando la voz un poco de más. Me estaba cabreando más de lo que estaba.
—No me pienso mover —volvió a decir, cruzándose de brazos, sin hacer ningún tipo de movimiento.
—Me has hartado —dije perdiendo la paciencia, la agarré fuerte del brazo para arrastrarla fuera de esa terraza.
Volvimos a entrar en el interior del salón, y arrastre a mi hermana hacia afuera para sacarla de la fiesta. No me molesté en avisar a nuestro hermano Bill ni a mi novia, ya que ellos estaban entretenidos hablando con nuestros amigos. Luego si eso más tarde, le enviaría un mensaje de texto al móvil de mi hermano para decirle que nuestra hermana estaba bien y conmigo. Sentí como Naia se agarraba fuertemente a mi brazo, intentando no perder el equilibrio, mientras caminábamos hacia donde tenía mi coche aparcado, en el parking privado.
—¿En que estabas pensando insensata? —le recriminé otra vez con rabia. No podía quitarme de la cabeza, las manos de ese cretino acariciando el cuerpo virginal de mi hermana— Sino llego a aparecer no sé qué diablos hubieras hecho con él.
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.