Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 18
By Tom
Hacía bastante rato que me había despertado. Sentí el peso del cuerpo de mi hermana sobre mi cuerpo. Su respiración era calmada, parecía que estaba completamente dormida sobre mi pecho, o ese intentaba hacer creer, ya que minutos después de estar observándola se movió ligeramente.
—Naia… —susurré en un tono suave— ¿Estás despierta? —pregunté con duda.
—Sí… —susurró apretándose más contra mi pecho— Me duele mucho la cabeza… —confesó entreabriendo sus ojos lentamente, para luego fijar su mirada en la mía— ¿Qué haces aquí en mi cama? —preguntó confusa. Ahora tendría que explicarle, lo que sucedió por la noche la fiesta, había tomado demasiado para que ella realmente se acordará de todo. Podía ver en sus ojos reflejado el temor, de haber hecho algo malo.
—Ayer por la noche bebiste demasiado alcohol, y eso hizo que te pusieras mal —respondí con tranquilidad, a la vez que se incorporaba de la cama, haciendo que mi hermana se quedará sentada sobre mí, con sus piernas a cada lado de su cintura. Mis manos recorrieron sus caderas en una forma de caricia, para tocarle sin querer sus piernas. Su piel era suave y sedosa. Noté su cuerpo se estremeció al contacto de mis manos— Vomitaste mucho, y cuando te ibas a acostar me pediste que me quedará —seguí explicando.
—Oh… menos mal —suspiró aliviada. Su rostro ya no mostraba esa expresión que tenía antes, ya no mostraba temor— Me dejas aliviada —confesó.
—¿Por qué? —le pregunté intrigante. Más bien ya sabía lo que se le estaba pasando por la cabeza, y no me faltaron ganas de que, si se hubiera presentado la oportunidad, haber seguido hasta delante, pero era mi hermana y estaba en condiciones muy deplorables por la borrachera que tenía, y no era justo aprovecharme de ella. Después la culpa estaría carcomiéndome constantemente. Sacudí mi cabeza, en un gesto que pasó desapercibido por mi hermana, para intentar quitarme ese pensamiento de mi mente.
—Bueno… es que… —se calló sin continuar lo que iba a decir. Justamente es lo que había pensado, mi hermanita estaba pensado que había tenido sexo conmigo— No me hagas caso —dijo finalmente para quedarse en silencio.
—Tú y yo tenemos una conversación pendiente —le dije en tono serio.
—Lo siento… —respondió apenada. Creo que ya estaba siendo consciente de lo que había ocurrido en la fiesta, y mi hermana sabía que no se iba a librar de la regañina que le iba a montar— No se volverá repetir, no volveré a beber alcohol —miré en sus ojos el arrepentimiento. Mi dulce Naia… tan inocente, tan niña…
—Exactamente, Naia —dije con enfado. No iba a permitir que volviera a asistir a una fiesta, no quería que se fuera corrompiendo como lo habíamos hecho mi hermano y yo años atrás, no quería esa vida para ella. Una vida llena de excesos, de descontrol— No volverás a beber alcohol, porque no volverás a ir con nosotros a ninguna fiesta. Sabía que era una mala idea que acudieras con nosotros… —dije contundentemente. Tenía que infundir a mi hermana que estaba realmente enfadado con ella, y que no volvería a ninguna fiesta más.
—Te he dicho que lo siento… —volvió a decir arrepentida.
—Naia tienes que ser consecuente con tus actos —le regañé de nuevo. A mis años dándole clase de moralidad a mi hermana, cuando a su edad era realmente peor que ella. Mi hermanita en comparación conmigo es un angelito. Mi adolescencia estuvo marcada por excesos de todo tipo, alcohol, drogas, sexo… Ni si quiera recuerdo cuantas chicas se pasaron por mi cama, en los hoteles que acudíamos cuando estábamos de gira. Si no hubiera usado protección, a estas alturas tendría repartidos hijos míos por todos los sitios donde fuimos— Si ayer por la noche no llego a encontrarte, te hubieras acostado con un chico mucho más mayor que tú —le recriminé. No podía soportar hacerme la idea, de pensar que mi hermanita, pudo haberse acostado con un hombre más mayor que ella. La verdad, es que siento celos de que Ian hubiera captado la atención de mi hermana, y no yo… Claramente tener sexo con mi propia hermana, sería tabú, pero… es tan hermosa, que no puedo reprimir estos sentimientos que siento cuando estoy cerca de ella desde hace varios días.
—¿Y eso que tiene de malo? —me preguntó indignada frunciendo el ceño— Tú te acuestas todos los días con tu novia, y es unos años mayor que tú —ciertamente eso es verdad, tenemos sexo casi todos los días, pero la diferencia es que los dos somos adultos.
—En mi caso, ambos somos mayores de edad —respondí con cierto tono cabreado— Tú eres menor, y el tío con el que estabas tenía treinta y cinco años, además te emborrachó para poder obtener mejor tus favores sin tener resistencia por tu parte —intenté hacerle ver, para que mi hermana se quitará de la cabeza a Ian.
—Eso no es verdad, Ian fue muy simpático conmigo y no me haría nunca eso —dijo con enfado. La verdad es que Naia es tan inocente, que no puede ver la maldad en otras personas— Además fue el único que me hizo caso en la fiesta, porque Bill y tú no perdisteis tiempo para dejarme sola e iros con vuestros amigos sin prestarme atención —me recriminó haciéndome sentir culpable por eso, si la hubiera tenido más vigilada no hubiera conocido a ese despreciable ser.
—No quiero volverte a ver con Ian —dije con enojo insistiendo— No te conviene…
—¿Por qué? —me preguntó cruzándose de brazos mientras que me miraba con el ceño fruncido.
—Porque le gusta de ir en cama en cama con cualquiera mujer que se encuentre —respondí. Ian era exactamente como yo, antes de que empezara a salir con Kelly. No quería que mi hermana fuera engañada, utilizada— No le importa en absoluto lo que sientan las mujeres con las que se acuesta, porque para él es solo un pasatiempo y divertimiento.
—Y si yo me quiero divertir con él, ¿Cuál es el problema? —me preguntó retándome. La mire fijamente, no entiendo como mi hermana puede ser tan tonta, no tiene experiencia de estar con chicos, aunque ella misma me lo ha hecho entender, lo sé porque su mirada es muy inocente. Ella misma se delata por sus acciones, como cuando la noche anterior me había besado, y me había confesado que era el primer chico al que ella besaba y que le había gustado.
—Naia, no quiero verte más con él —le respondí en tono cortante.
—Y yo estoy cansada que me des todas las noches con tu novia —me respondió con enfado— Las paredes son de papel… —“hermanita eso son celos, sientes celos de que no seas tú quien pase las noches de sexo apasionante conmigo. Solo tienes que decírmelo, y acudiré furtivamente en la noche para hacerte mía. Para calmar este deseo ardiente que siento en mi interior”. Pensé.
—Ponte tapones, y problema resuelto —le respondí aparentando molestia. No tenía por qué meterse en mi vida privada de pareja. La empujé haciendo que perdiera el equilibro, para que luego se cayera sobre el otro lado de la cama que estaba vacío.
—Eres un odioso —la escuché decir a la vez que me levantaba de la cama, y caminaba con paso decidido hacia la puerta. No quería seguir discutiendo con ella, me había levantado dolor de cabeza.
No respondí ante ese pequeño insulto, que mi hermanita me había dirigido. Notaba mucha tensión en esa habitación, aunque mi hermana no lo reconociera, o no lo quería ver en el fondo de su corazón estaba floreciendo un sentimiento confuso hacía mí. Lo podía ver en la forma en la que me hablaba, sobre todo cuando me recriminó mis noches de sexo con Kelly. Me limité a caminar hacia la puerta de su habitación, en silencio, para luego salir de esta dando un ligero portazo. Minutos después entré en el interior de mi habitación, estaba silenciosa, la cama tenía las sábanas revueltas dando a entender que Kelly había dormido esa noche, que no había tardado en venir. No escuché el sonido del agua de la ducha, con lo cual, me percaté de que estaba solo en la habitación.
Estaba agotado, aunque había dormido unas horas en la cama de mi hermana, no podía concentrarme en dormir, sintiendo el contacto de su suave piel. Decidí darme una rápida ducha, y así quitarme el malestar que tenía en mi cuerpo. Me dirigí hacia el armario para coger una muda limpia de ropa interior, e ingresé en el interior del baño. Abrí la ducha, sin esperar que el agua cogiera la temperatura adecuada, más necesitaba sentir el contacto del agua fría sobre mi piel, y así poder quitar toda la tensión que tenía acumulada en mi cuerpo y ese dolor de cabeza tan punzante, que había conseguido levantarme mi hermana. Cuando acabé de ducharme, me sequé con una toalla mi cuerpo, para luego ponerme mis bóxers limpios. Salí a la habitación para acabar de vestirme por completo. Ya estaba vestido, cuando la puerta de la habitación se abrió de manera brusca.
—¿Por qué diablos no nos avisaste a tu hermano y a mí de que te regresabas a casa? —me recriminó mi novia— Estábamos muy preocupados por vosotros.
—No tenía tiempo para ponerme a avisaros, en el estado que estaba mi hermana —le contesté excusándome— Además tenía pensado avisar a Bill cuándo llegará a casa, pero después se me pasó —eso era verdad, pero se me olvido después estar de ayudando a mi hermana.
—¿Por qué no dormiste en nuestra habitación? —volvió preguntarme. Rodé los ojos con molestia— Te estuve esperando desde que llegué.
—Estuve con mi hermana, ella estaba muy mal —repetí en tono cansino. Es que no me había escuchado— Estuvo durante bastante rato vomitando, hasta que se quedó dormida entre mis brazos. No la iba a dejar en ese estado, por eso me quedé con ella en su habitación —le expliqué.
—Sabes… estoy un poco harta de tu hermana —me confesó con enojo— Solo lleva tres días aquí, con tus padres, y ha conseguido acaparar toda tu atención.
—Llevo mucho tiempo sin verla, es lógico que pase tiempo con ella y que me preocupe por ella —respondí. Realmente me estaba asqueando la actitud que tenía mi novia, me daba a entender que estaba realmente muy celosa, de que pasará tiempo con mi hermana.
—A veces te comportas como un novio celoso con ella —se atrevió a decir de modo recriminatorio. Alcé mis cejas ante sus palabras—Siempre tienes que estar recriminándole lo que hace y deja de hacer, la controlas demasiado.
—Soy su hermano mayor, y me preocupa lo que haga —respondí en tono molesto— Naia es una niña todavía, inocente y vulnerable. Siempre ha estado alejada del mundo, a raíz de su enfermedad, no quiero que nadie le haga daño.
—Tu hermana ya es mayorcita… no necesita que seas su niñera —me dijo alzando un poco la voz—Deberías de centrarte más en tu trabajo y en mi… —no me podía creer lo que me estaba diciendo, me estaba exigiendo claramente que me alejará de mi hermana.
—No estás en ninguna condición de exigirme nada, Kelly —le amenacé— Recuerda, que todos los caprichos de tus operaciones de estética, te los he pagado yo. No tienes dinero para poder llevar ritmo de nivel de vida que llevas. Todo lo que tienes es gracias a mí, así que no me calientes de más los cojones, o me veré obligado a tomar medidas drásticas contigo —estaba realmente molesto con ella. A veces parecía que estuviera conmigo solo por el interés, durante mucho tiempo estuve negándome esa posibilidad, pero ahora estoy considerando en esa opción, sobre todo desde que empiezo a sentir esos sentimientos extraños hacia mi pequeña hermana.
—¿Me estás amenazando? —me preguntó con voz incrédula.
—No, solo te estoy informando. Simplemente… —respondí con expresión seria. Haciendo que se quedará callada al instante.
Salí de mi habitación, dando un gran portazo a la puerta. Me sentía muy cabreado, muy frustrado… Estaba harto de las discusiones que llevaba teniendo con Kelly desde hacía varios días, y me estaba cuestionando si valdría seguir adelante con esta relación. Me fui al jardín, necesitaba tomar aire fresco, para pensar con claridad. Me senté en un banco, que había en una zona apartada del jardín, donde normalmente acudía cuando tenía que pensar en cosas serias sin ser molestado por mi hermano o por Kelly. Encendí un cigarrillo, el sabor a nicotina enseguida me relajó, mientras estaba sumido en mis pensamientos. Después de bastante tiempo reflexionando, llegué a la conclusión de que tenía que volver a redirigir mi vida, alejarme de Los Ángeles. Quizás era tiempo de volver otra vez a los origines, a la ciudad que me vio crecer. Me levanté del banco, para dirigirme hacia el interior de la casa, debía de ir al estudio de grabación. En mi trayecto me choqué con mi hermana pequeña.
—Quítate del medio, subnormal —me dijo con rabia. Tenía los ojos humedecidos, había estado llorando o estaba.
—¿Y ahora qué te pasa? —le pregunté alzando mi ceja derecha. La verdad es que mi hermana tenía cambios de humor muy repentinos. Se la notaba bastante cabreada, disgustada— ¿Te ha bajado la menstruación? Menudo genio tienes —le pregunté.
—Todo es por tu culpa… —susurró— Por no tener la boca cerrada, te odio —la miré sin comprender nada.
—¿Qué culpa tengo yo de que tengas tan mal genio? —le pregunté alzando la voz.
—Por tu culpa mamá me ha castigado durante todo el verano —dijo con rabia— Ahora no podré salir por ahí con Amy, cuando regresemos a Hamburgo.
—Ese castigo te lo tienes bien merecido —respondí con enfado— Sino hubieras sido tan imprudente, ahora no estarías castigada.
—Te odio… —dijo entre dientes. Notaba como apretaba su mandíbula— Odio que me controles todo el tiempo…
—No te controlo, sino que me preocupo por ti y por tu bienestar —respondí molesto. No pretendía controlarla todo el rato, solo me preocupaba por ella, y precisamente que estuviera cerca de Ian era lo que me preocupaba más.
—Deja de meterte en mi vida… —susurró de nuevo.
—Está bien, no meteré más en tu vida. Tenlo claro —respondí con enfado. Si mi hermanita quería que la dejara no iba a volver a echarle una mano— Pero tampoco estaré para salvarte cuando estés en situaciones difíciles…
—Tampoco necesito tu ayuda, sé arreglármelas sola —dijo con orgullo.
No respondí nada ya que di por terminada la conversación. Comencé a caminar, dirigiéndome hacia el interior de la casa. Necesitaba irme de allí, por unas horas necesitaba despejarme.
Los días fueron pasando vertiginosamente. Ya casi había pasado medio mes, y pronto mis padres y mi hermana se volverían a Hamburgo. Mi situación con mi hermana no había mejorado en absoluto. Ella seguía sin dirigirme la palabra, claramente se había tomado muy enserio su enfado. Se tiraba horas y horas en su habitación, solo bajaba de ella para comer o para cenar, pero siempre evitando tener contacto conmigo.
En los últimos días el trabajo se había vuelto más exhausto y más exigente. Llevaba varios días en el estudio de grabación con mi hermano Bill. Los productores, nos habían dicho que teníamos que adelantar trabajo, que nuestras fans se estaban impacientando después de casi tres años sin dar señales de vida. Así que, nos habíamos mudado temporalmente al estudio. Este disponía de un pequeño apartamento en el piso superior de este, así no teníamos que regresar a casa a altas horas de la noche, y poder descansar mejor sin estar todo el día haciendo viajes. Llevaba varios días sin ver a mis padres, ni a mi hermana ni siquiera a mi novia. En esos días no la había echado de menos en absoluto. Aunque me sentía agobiado, al igual que mi hermano, por mis preocupaciones que eran otras diferentes a las de él. Bill se preocupaba más por nuestro disco, pero yo no era capaz de sacarme a mi hermana de la cabeza, y estaba entre la espada y la pared. La idea terminar mi relación con Kelly, rondaba mi cabeza desde hacía ya varios días. Me había dado cuenta que mis sentimientos habían cambiado completamente, y no deseaba seguir con ella.
—Tom… —la voz de Benjamin me sacó de mis pensamientos.
—Dime… —susurré.
—Te traigo este email que he recibido para que lo leas—dijo en tono serio— Se trata de negocios.
—¿De qué se trata? —pregunté intrigado.
—Léelo, puede que te interese a tu hermano y a ti —volvió a insistir— Bueno, te dejo solo para sigas con tus cosas.
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.
