Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 19

By Tom

Mi amigo y manager Benjamin salió del despacho donde estaba sumido en mis pensamientos. Me quedé pensando durante unos minutos mirando el email que me había traído. Después me puse a leerlo, y la verdad es que era una propuesta muy tentadora. Ser jurado del Deutschland sucht den Superstar y cobrar 600.000 euros no estaba mal. Además, no me vendrían nada mal desconectar un poco de la vida de exceso y descontrol que estaba llevando junto a mi hermano aquí en Los Ángeles. Volvería a ver nuestro amigo Andreas, a Georg y a Gustav aparte de nuestros demás familiares que vivían en Alemania. Podría pasar más tiempo con mi hermanita pequeña, y disfrutar de su compañía mientras estuviera en Alemania. Quizás era hora de volver otra vez a la ciudad que nos había visto crecer. No hay nada mejor que regresar al dulce hogar.

—Tom —me llamó mi hermano entrando el despacho— Me ha dicho Benjamin que si queremos podemos regresar a nuestra casa, que no hace falta que nos quedemos en el apartamento del estudio. Además, que quiero ver a nuestros padres y a Naia. Me siento muy mal que hayan venido de vacaciones, y llevemos más de dos semanas sin verlos. Como sigamos así, regresarán a Hamburgo y apenas hemos pasado tiempo con ellos.

—Bill siéntate, tengo que comentarte una cosa —le dije, a la vez que le señalaba la silla que estaba enfrente de la mesa de mi despacho.

—¿Has tenido alguna idea más para el disco? —me preguntó mi hermano intrigado, ya que se había fijado en un folio donde tenía varias líneas, las cuales tenían varias notas colocadas y algunos garabatos mientras estaba pensando en qué hacer con mi vida.

—No… —susurré— No es por el disco.

—¿Entonces? —levantó su ceja derecha interrogante.

—Nos ha salido una oferta de que seamos jurado en Deutschland sucht den Superstar —comencé a explicar a mi hermano— Benjamin me ha traído el correo electrónico que le han enviado de la RTL, la verdad es que es una oferta muy jugosa. El problema es que si aceptamos tendríamos que aguantar durante unos meses a Dieter Bohlen, aunque también se uniría a nosotros como jurado Mateo de Culcha Candela.

—Si aceptamos interrumpiría la grabación de nuestro disco —dijo mi hermano Bill dándose cuenta de ese detalle— No creo que las fans puedan aguantar un año más sin que saquemos el disco.

—Podríamos seguir trabajando en el disco —le dije a mi hermano— En Alemania tenemos el estudio de grabación donde grabamos los anteriores discos.

—Pero la calidad de sonido no es tan buena, como aquí —me replicó mi hermano.

—Bill cobraríamos bastante dinero por aparecer en ese programa —le dije insistentemente. La verdad es que ansiaba con todas mis fuerzas, que mi hermano aceptara esa propuesta. Necesitaba despejarme de Los Ángeles. Necesitaba regresar a Alemania.

—¿Cuánto nos pagarían? —preguntó mi hermano titubeante.

—600.000 euros —respondí— También he leído que nos pagarían los viajes que hiciéramos en avión de regreso a Los Ángeles y los hoteles donde iríamos mientras participamos en el programa.

—Es bastante dinero… —susurró mi hermano.

—Sí… y nos vendría bien para nuestro disco —le dije. Ambos sabíamos lo costoso que era producir un disco, y en esta época de crisis muy pocos productores querían invertir.

—Lo sé… —susurró.

—¿Qué piensas de esto? —le pregunté a mi hermano.

—Es una buena oferta —me respondió— Pero tendríamos que irnos a Alemania, y bueno… no sé si me acostumbraré a vivir otra vez allí. Recuerda todo lo que pasamos…

—Lo sé… pero si te soy sincero, me vendría bien un cambio de aires —le confesé— Estar durante una temporada viviendo de nuevo en Alemania, desconectar de todo este mundo que nos rodea aquí en Los Ángeles.

—Está bien… —susurró Bill— Ciertamente, me gustaría pasar también más tiempo en Alemania con nuestros familiares. Llevamos cerca de cuatro sin estar con ellos, y si podemos seguir trabajando desde Alemania en nuestro disco pues no me voy a oponer si tú quieres aceptar esta propuesta del DSDS.

—¿Entonces le digo a Benjamin que responda al email diciendo que aceptamos? —le pregunté de nuevo a mi hermano, para asegurarme.

—Sí —me respondió— Bueno, ¿te vienes a casa? —me preguntó— Ya que hemos acabado por hoy, y podemos ir a dormir a nuestra casa, me voy a ir ya para aprovechar un poco de lo que queda del resto del día con nuestros padres.

—Me voy a quedar un ratito más —le dije— Vete adelantándote después ya iré yo.

—Está bien… —me respondió mi hermano para luego levantarse de la silla y dirigirse hacia la puerta del despacho.

Me quedé solo de nuevo en el despacho, mi hermano Bill cerró la puerta tras de sí. Me acomodé mejor en la silla, y continué garabateando sobre el folio, que tenía algunos garabatos anteriores, mientras estaba sumido en mis pensamientos. Encendí un cigarrillo y comencé a fumarlo, enseguida la nicotina inundó mis pulmones, me quedé en trance mientras pensaba. Era hora de hacer un gran cambio en mi vida.

Era cerca de las ocho de la noche, cuando decidí que ya era hora de regresar a casa. Mi hermano Bill se había ido hacía ya bastante rato, cerca de las seis y media de la tarde. Me levanté de la silla, y me dirigí hacia la puerta del despacho, ya abrí. Todo estaba en un completo silencio, y ya estaban todas las luces apagadas, solo estaba iluminado mi despacho. Encendí la luz del pasillo, para luego apagar la luz del despacho y dirigirme hacia la salida del estudio de grabación. Todavía había claridad, pero el sol ya estaba dejando de calentar y de lucir, en el cielo azul. Abrí la puerta de mi coche, e ingresé en el interior de este. Luego me dirigí hacia mi casa.

Aparqué el coche en el interior del garaje, junto con el coche de mi hermano. Cerré el garaje, y me dirigí hacia el interior de la casa, pero ingresé por la puerta del jardín que daba a la cocina. No tenía ganas de encontrarme con mis padres por el momento, ni si quiera con Kelly. Abrí la puerta para entrar, para encontrarme de frente con Kelly, que en ese preciso momento estaba bebiendo un vaso de agua.

—¡Tom! —exclamó con cierto tono de alegría— Por fin te veo después de tantos días, amor mío —se abrazó a mí.

—Hola Kelly —saludé con voz seca, sin mostrar ningún tipo de emoción hacia ella.

—Llevamos varios días sin vernos, es lo único que sabes decir —me dijo molesta.

—No tengo ganas de discutir ahora —le respondí con cansancio. Estaba realmente cansado de todo.

—Desde hace tiempo te muestras muy esquivo conmigo, y apenas pasamos ratos juntos —me dijo mi novia— Ahora estás metido en el estudio de grabación todo el día.

—Simplemente te he hecho caso a lo que me dijiste un día —le dije— Ahí atrás me dijiste que me dedicará más al disco, y dejará a mi hermana y a mis padres de lado. Y es precisamente lo que estoy haciendo.

—Te importo un pimiento, ¿verdad? —volvió a decirme con voz dramática.

—Kelly no empieces —le dije con cierto tono de enfado.

—Pues que sepas que hoy ha sido un día horrible para mí —me dijo con los ojos llorosos— Tu hermana me ha humillado, me ha insultado…

—¿No me digas? —le pregunté con cierto sarcasmo.

—Me dijo que carecía de estilo, y por mucho que quisiera vestir con ropas caras y de diseño exclusivos nunca los iba a lucir bien, porque soy un adefesio —siguió explicándome mientras sus ojos eran surcados por lágrimas.

—¡Vaya! —dije sorprendido— Quizás deberías de hacerle caso —mi novia abrió los ojos desmesuradamente ante mis palabras.

—¿Estás defendiendo a tu hermana? —me preguntó con cierta decepción en los ojos— Me ha insultado… deberías de regañarla.

—Puede que con mi hermana en estos momentos no me lleve bien con ella —le dije mirándola a los ojos serio— Pero realmente tiene razón en eso…

—Eres un maldito, Tom Kaulitz… —me dijo mientras me empezaba a golpear el pecho.

—Para… no soy un saco de patatas —le reté a la vez que le agarraba fuertemente las muñecas— Me he cansado realmente de tus tonterías, no te voy a pasar ninguna más —le dijo con enfado— Por eso he decidido que deberíamos de terminar —solté la bomba atómica.

—¿Qué has dicho? —me preguntó perpleja.

—Lo que he dicho… —le respondí con sequedad— No quiero estar contigo, me he dado cuenta que solo estás conmigo para tu propia conveniencia. Quiero alejarme de ti para siempre.

—No puedes hacerlo, vivimos bajo el mismo techo —me dijo con obviedad.

—En unas semanas me iré de nuevo a Alemania junto con mi hermano y mi familia —le respondí sin dar ninguna explicación más— Cuando regrese a Los Ángeles no te quiero ver más en esta casa.

—Eres un hijo de puta —me respondió Kelly con odio en los ojos.

—No lo soy, solo que he abierto los ojos y he visto la clase de persona que eres —le respondí con indiferencia.

—Me las vas a pagar, Tom, una a una. Te lo juro —me dijo con odio para luego caminar hacia la puerta de la cocina— Ah, que sepas que tu hermanita no es una santa. Se ha ido por la tarde sin el permiso de tus padres, todavía sabiendo que estaba castigada, y ha estado con Ian. Se estuvieron besando y haciendo cochinadas en el automóvil de este cuando la vino a dejar a la casa.

—Eso no es cierto —le dije con enfado.

—Yo nunca miento, y la vi, eso tenlo por seguro —me dijo para luego desaparecer por la puerta de la cocina.

Una ira interior comenzó a recorrer todo mi cuerpo. ¿Cómo que mi hermanita había estado otra vez con Ian? Eso no puede ser… se lo había prohibido, y mis padres la habían castigado sin salir de casa. Apreté los puños con rabia, y salí de la cocina, para luego dirigirme con rapidez hacia las escaleras que daban al piso superior. En el salón, estaban mis padres con mi hermano Bill.

—¡Tom! —escuché llamar a mi madre. La ignoré y seguí subiendo las escaleras sin darme la vuelta— ¡Hijo ven aquí! —me ordenó. Seguramente ya sabían que lo había dejado con Kelly, no me extrañaría que ella fuera con el cuento a mis padres y a mi hermano Bill.

Caminé por el pasillo, hasta llegar a la altura de la puerta de la habitación de mi hermana. La puerta estaba cerrada, pero no me molesté en tocar en ella para pedir permiso para entrar, así que la abrí sin más. Mi hermana se quedó mirándome con el ceño fruncido, cuando me vio ingresar en el interior de su habitación, luego de cerrar la puerta tras de mí.

—¿Qué haces aquí? —me preguntó mi hermana con enfado— Podías haber pedido permiso para entrar —me recriminó— Podía haber estado desnuda…

—Y eso que importa —le respondí con furia en los ojos— Total no creo que tengas ningún tipo de vergüenza, ¿no?

—¿A qué te refieres? —me preguntó mi hermana rodando los ojos.

—A que le has vuelto a enseñar todos tus encantos a Ian —le dije sin rodeos— Te has acostado con él, ¿verdad? No has hecho caso de mis advertencias, ni las de nuestros padres.

—¡¿Qué dices?! —me preguntó mi hermana sorprendida, abriendo los ojos desmesuradamente.

—No trates de hacerte la loca, lo sé todo —susurré determinante— Te has estado revolcando con Ian, para luego darte el lote enfrente de casa.

—Yo no he hecho tal cosa —desmintió mi hermana.

—¿Ah no? —pregunté arqueando una de mis cejas— Entonces explícame que es esto… —agarré a mi hermana fuertemente del brazo para luego arrastrarla enfrente al espejo, que había sobre la puerta del armario.

—Suéltame Tom… Me haces daño —dijo mi hermana intentando soltarse de mi amarre.

—¿De qué es esa marca que tienes en el cuello? —le pregunté con rabia, mientras la apretaba fuertemente del brazo, para evitar que se escapara— Te estás convirtiendo en una pequeña puta…

Mi hermana abrió los ojos desmesuradamente ante mis palabras, se giró completamente una vez que logró soltarse. Me miró con intensidad a los ojos, a la vez que levantaba su mano derecha, y esta impactaba contra mi mejilla izquierda. Mi cabeza se ladeó ligeramente por el impacto. Enseguida sentí un calor extremo en la zona golpeada. Nuestros ojos se encontraron, los dos destilábamos rabia.

—Nunca vuelvas a decir eso de mí… —me dijo mi hermana dolida. Sus ojos mostraban decepción.

—Solo digo la verdad —le respondí con rabia— Te has estado revolcando con ese —dije de forma despectiva— Solo eres una puta barata… —le dije otra vez con ira.

—No tienes derecho a reclamarme nada, yo no soy una puta… —me volvió a decir mi hermana— Céntrate en tu vida, que lo necesitas, sobre todo en tu novia.

—Te reclamó lo que me da la gana —le dije de nuevo— No me gusta Ian, ya te lo he dicho bien claro hace unos días atrás, y tú no haces caso. ¿Qué quieres que cuando te haga daño venir a llorar a mi hombro? —le pregunté fuera de si— Te equivocas porque no seré tu pañuelo.

—Solo quiero que me dejes hacer mi vida en paz —susurró mientras las lágrimas inundaban sus ojos.

—Eso será imposible mientras te sigas viendo con ese mequetrefe —apreté los puños, conteniendo la rabia que sentía— ¿Qué le has visto para que vayas detrás de él? ¿Folla bien?

—No te voy a responder eso —me contestó mi hermana— Quien debería de preocuparse si follas bien, eres tú. Kelly últimamente anda con cara de amargada porque no le debes de dar la suficiente caña, que quiere en la cama. Estás perdiendo facultades hermanito.

—¿Celosa, hermanita? —le pregunté levantando mis cejas.

—¿Por qué tengo que estar celosa? —me preguntó a la vez que me miraba fijamente— Tú con tu novia haces lo que quieras, no tengo porque sentirme celosa de las demostraciones de amor que le hagas. Yo estoy bien a gusto con Ian, y es un hombre muy experimentado. He aprendido muchas cosas con él. ¿O quieres que te dé alguna lección, al parecer te hacen falta? Vaya… pobrecito mi hermanito, que no sabes satisfacer sexualmente a su novia en la cama. Eso sí que es un problema —empezó a decir con sorna.

—¡Cállate! —la increpé con rabia. Sentía demasiada ira en mi interior, de solo imaginarme que Ian pudiera tocarla, que pudiera disfrutar de su suave piel— Yo soy más hombre que Ian, de eso no tengas duda ninguna —dije mientras agarraba fuertemente a mi hermana, y balanceaba su cuerpo para luego pegarla bruscamente contra la pared de su habitación.

—Suéltame, me estás haciendo daño —dijo mi hermana con voz lastimosa, al sentir como su espalda chocaba con fuerza contra la pared.

—No vuelvas a decir eso nunca más —le dije de nuevo, mientras la apretaba fuertemente contra la pared. Una sensación de besarla de manera sucia, inundó mi cuerpo. Una sensación de poseerla en aquel mismo acto, y hacerla mía plenamente. Ian no podía haberse adelantado.

Dejé de hacer presión, haciendo que mi hermana cayera sobre el suelo de su habitación. La miré unos instantes con la misma mirada de rabia, que tenía antes. Su cara estaba completamente acalorada, por el susto o por la tensión vivida en ese mismo instante. Su cuerpo se hizo en un completo ovillo, a la vez que sentía como unos sollozos comenzaban a salir de su garganta. Apreté los puños fuertemente, y salí de la habitación de mi hermana dando un gran portazo.

Continúa…

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por Heiligtkt483

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