Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 22

By Naia

Los rayos del sol comenzaron a penetrar por la ventana. Abrí los ojos lentamente, hasta que me desperté por completo. Bostecé enérgicamente, para luego estirar mis brazos completamente. Me levanté de la cama, y me dirigí hacia el baño para darme una ducha rápida. Minutos después ya estaba completamente duchada, acabándome de vestir. Salí de la habitación, y me dirigí de nuevo al salón, donde mis padres estaban sentados alrededor de la mesa para comenzar a desayunar. Me acerqué a ellos.

—Buenos días… —susurré a mis padres saludándolos.

—Buenos días, hija —me dijo mi madre sonriéndome— ¿Qué tal has dormido?

—Bien… —susurré mientras me sentaba en mi silla.

Los pasos apresurados de Kelly bajando las escaleras, hicieron que nos calláramos, y la observáramos detenidamente.

—Hola Kelly —saludó mi madre a la novia de mi hermano— ¿Nos acompañas en el desayuno?

—Me temo que no, Simone —respondió de una manera seca— Me voy de esta casa.

—¿Pero ¿qué ha pasado? —preguntó mi madre confusa, dándose cuenta que Kelly llevaba consigo una gran maleta.

—Tom y yo nos hemos dado un tiempo de espacio —respondió Kelly con voz entrecortada. Levanté mi vista de mi taza de desayuno, para ver que tenía los ojos completamente rojos de haber estado llorando.

—Pero… —susurró mi madre confusa.

—Adiós Simone —se despidió de mi madre, para luego salir por la puerta de casa cerrándola con un ligero golpe.

Nos quedamos todos en silencio. No sé cómo explicarlo, pero sentí algo de alivio y alegría, al escuchar a Kelly decir que se tomaba un tiempo con mi hermano. Ya no tendría que ver su cara de amargada en la casa durante los días que nos quedaban de vacaciones.

—¿Qué es lo que pudo pasar entre Tom y ella para que tomará esa decisión repentina? —se preguntó mi madre en susurro que fue escuchado por mi padre y por mí.

Minutos después, la puerta de la casa se volvió a abrir. Mi madre miró hacia la puerta, para descubrir a mi hermano Tom, quien entraba por ella. Su aspecto era bastante demacrado, llevaba puesta la misma ropa que llevaba el día anterior. Mi hermano no había pasado la noche en casa. Nuestra madre miró a mi hermano con el ceño fruncido, obviamente se sentía muy preocupada por él.

—Tom hijo, ¿Dónde has estado? —le preguntó a mi hermano sin esperar a que llegará a junto de nosotros.

—Por ahí —respondió sin ninguna.

—Kelly se ha marchado a primera hora de la mañana, con una maleta —le informó mi madre— Dijo que os habéis dado un tiempo entre vosotros.

—Bien por ella, así no podré ver su cara durante todo el día —respondió mi hermano de una manera brusca. Me olía que mi hermano no iba a volver con Kelly ni en broma.

—¡Hijo! —exclamó mirándome escandalizada— ¿Qué ha pasado?

—Pasa que me he hartado de vivir en una comedia hipócrita —respondió de manera alterada. Levanté mi mirada para fijar mis ojos en los suyos color miel— Kelly y yo hemos roto —me quedé petrificada, con la mirada penetrante. La mirada de mi hermano me miraba de una manera intensa, un escalofrío recorrió mi cuerpo entero.

—¡Oh, hijo lo siento mucho! —dijo mi madre con pena.

—Yo no lo siento. Ella estaba solo para su conveniencia —respondió mi hermano. Seguí mirándole en silencio.

—Siento que hayas acabado tu relación, pero otro amor vendrá —sonrió nuestra madre. Creo a que a mamá tampoco que le caía bien Kelly. La expresión de su cara cambió completamente cuando Tom le dijo que habían roto— ¿Qué harás ahora?

—En primer lugar, vivir la vida y en segundo lugar, regresar a Alemania —informó mi hermano. Me quedé en silencio mirándolo, o sea que a partir de ahora tendría que convivir con mi hermano en mi casa, pero entonces… ¿Qué haría Bill? Me cuestioné.

—¿Cuándo? —preguntó intrigada nuestra madre.

—Nos han propuesto ser el jurado del Deutschland sucht den Superstar —explicó a mamá— Bill y yo hemos aceptado. Nos viene bien un cambio y pasar más tiempo con nuestra familia, así que regresaremos a Alemania, cuando vosotros os marchéis.

—Oh hijo, me das una gran alegría —dijo nuestra madre poniéndose sentimental y sonriendo ampliamente.

—Bueno, me voy a mi habitación. Estoy cansado… —acto seguido desapareció escaleras arriba.

Los días fueron pasando muy rápido, ya pronto regresaríamos a Hamburgo. Mis hermanos se pasaron los últimos días antes de regresar a Alemania, en el estudio de grabación, querían adelantar el trabajo bastante antes de involucrarse en el DSDS. Por mi parte, seguí quedando con Ian, para hablar y bueno… a veces acabábamos dándonos besos, que no llevaban a nada más. Con Ian me sentía en una burbuja, era la primera vez que alguien más mayor que yo se interesaba en mí, y eso me halagaba demasiado.

Era de noche, y me encontraba en mi habitación acabando de hacer mi maleta. Al día siguiente tomaríamos el avión de regreso a Hamburgo, mis hermanos vendrían también con nosotros. Días antes habían mandado sus coches a Alemania, para cuando llegaran poderlos conducir. Cuando acabé de colocar toda mi maleta, me acosté en la cama. Estaba muy cansada, había sido un día bastante agotador.

En sol empezó a penetrar en mi habitación, abrí los ojos y vi el despertador. Era hora de levantarse, ya que en dos horas vendrían a buscarnos una furgoneta que nos llevaría al aeropuerto. Me duché rápidamente, y me vestí a bastante velocidad, para luego arrastrar mi maleta por el suelo. Llegué a las escaleras para comenzar a bajar con la maleta.

—Espera que te ayudo —la voz de mi hermano Bill hizo que me parara— Debe de pesar demasiado para que la bajes tú sola.

—Gracias, Billy —le sonreí con una de mis mejores sonrisas.

Mi hermano me ayudó a bajar la maleta al salón. Mis padres ya estaban esperándonos abajo con las suyas. Minutos después, Tom bajó con su maleta, y salimos afuera de la casa, ya que la furgoneta ya había llegado. Entre mi padre y mis hermanos, metieron las maletas en el maletero. Mi madre y yo subimos en el interior de la furgoneta. Cuando acabaron de meter todo nuestro equipaje, mis hermanos y mi padre también subieron al vehículo. Nos dirigimos hacia el aeropuerto. En media hora, ya estábamos bajando de la furgoneta y sacando nuestro equipaje del maletero. Pusimos todas las maletas dentro de un carro para llevar el equipaje, y nos dirigimos a facturarla. Después nos fuimos a una sala de espera, donde nos sentamos en unas sillas a la espera de que nuestro vuelo saliera.

Estaba sumida en mis pensamientos, cuando levanté la vista y lo vi ahí pasando desapercibido entre la gente. Había venido a despedirse de mí, tenía que ir a junto de él y despedirme de él. Decirle que en todos esos días me lo había pasado muy bien con él, y que ansiaba volver a verlo algún día.

—Vuelvo ahora… —dije a mi madre— Necesito ir al baño… —me excusé.

—Está bien no te tardes —dijo mi madre— En cualquier momento tendremos que irnos al avión.

—No te preocupes, mamá no tardare —dije, para luego comenzar a caminar.

Caminé lo más rápido posible intentando despistar a mis padres y a mis hermanos. Entre tanta gente en la gran área del aeropuerto sería difícil que se dieran cuenta que me desviaba de mi camino y no iba al aseo.

—Ian… —lo llamé con una sonrisa en los labios.

—Hola preciosa —me sonrió.

—Has venido… —dije con emoción.

—No podía dejarte ir, sin despedirme de ti, princesa —respondió Ian. Sentí como su mano acariciaba mi mejilla, que se había vuelto sonrosada.

—Te echaré de menos —confesé abrazándole fuertemente.

—Yo también… —susurró correspondiéndole el abrazo.

Tomándome de sorpresa, nuestros labios se juntaron, comenzando una danza prohibida con nuestras lenguas. Sus brazos rodearon mi cuerpo, haciéndome que me sintiera protegida, amparada. Me separé de sus labios para coger aire. Lo miré fijamente, a esos ojos azules que me habían cautivado el primer día que lo había visto.

—Tengo que regresar a junto de mis padres… —susurré mientras me fundía en otro abrazo— Les he dicho que iba al aseo. Si tardo más de la cuenta empezaran a pensar, que me ha pasado algo.

—Está bien… —susurró para luego robarme otro beso— ¿Me llamarás cuando llegues a Hamburgo?

—Sí… —susurré para luego abrazarme otra vez a él— Adiós…

—Adiós mi princesa —me susurró para luego separarnos.

Ian comenzó a caminar hacia la puerta de la salida del aeropuerto, me quedé unos minutos viendo como desaparecía. Tomé el camino de regreso a junto de mis padres, cuando llegué a junto de ellos, me senté en mi asiento. Mi hermano Tom estaba echando un trago de una botella de agua, mientras que mi hermano Bill estaba escuchando un poco de música, nuestros padres hablaban entre ellos, y yo me sumía en mis pensamientos.

—“Los pasajeros del avión con destino a Hamburgo, pueden dirigirse hacia la puerta de embarque” —una voz femenina se escuchó por el altavoz del aeropuerto. Enseguida mis hermanos, mis padres, y yo nos levantamos de nuestros asientos para dirigirnos hacia la cola que se había formado en la puerta de embarque.

Una vez en el avión nos dirigimos a nuestros asientos. Mis padres se sentaron en otra parte, Bill, Tom y yo nos sentamos en otra zona del avión. Ocupé el asiento que estaba al lado de la ventana, seguidamente se sentó Tom y después Bill. Iba a ser un viaje bastante largo y agotador, aprovecharía para escuchar música o leer una revista o incluso dormir un poco. Decidí coger una revista de mi bolsa de viaje, para entretenerme un poco. Comencé a leerla, pero mis pensamientos ocupaban gran parte de mi mente, así que no prestaba mucha atención a lo estaba leyendo. En un momento me sentí observada, levanté mi vista de la revista, y me encontré con los ojos de mi hermano Tom, tenía una expresión indescriptible en su rostro, parecía que me miraba con mirada acusadora. Yo me limité a mirarlo de manera distante, nunca pensé que unas vacaciones que sería el reencuentro con mis hermanos mayores y que haría que me uniera más a ellos, iban a acabar de esta forma. Distanciándome más sin duda de mí hermano Tom.

Me había leído finalmente por completo la revista, no decía mucho de cotilleos, pero logró entretenerme un poco. Miré mi reloj, y ya hacía como dos horas que estábamos en el avión rumbo a Hamburgo. Unas ganas tremendas de ir al servicio, hicieron que me levantará de mi asiento, y me dirigiera hacia los baños, que estaba al final de la cabina del avión. Había descargado por completo mi vejiga, decir que un gran alivio sintió mi cuerpo. Me estaba lavando las manos en el lavabo, cuando la puerta del baño se abrió.

—¿Tom que haces aquí? —fruncí el ceño al ver a mi hermano mayor, ingresar en el baño donde estaba yo— No puedes estar aquí —la expresión de su cara me decía, que estaba bastante molesto conmigo. Solo se limitó a cerrar la puerta con seguro, para evitar que alguna persona entrara en el servicio— ¿Qué estás haciendo? —le pregunté temerosa.

—Como que no puedo estar aquí —me miró con rabia— A caso no sabes que los baños son unisex.

—En ese caso, tendrías que haber esperado a que saliera yo del baño —dije mientras me dirigía hacia la puerta, e intentaba quitar el seguro, pero mi hermano me lo impidió agarrándome y separándome de la puerta.

—No te quiero ver más cerca de Ian —me exigió rápidamente mientras que me señalaba con su dedo índice, mientras que con la otra mano me agarraba fuertemente del brazo. Estaba furioso, y eso me daba realmente miedo.

—Yo hago lo que me da la gana, no tengo porque darte explicaciones de lo que hago —le respondí con enfado, mi hermano nos había descubierto en el aeropuerto a pesar de todos mis intentos de pasar desapercibida de mi pequeña fuga, en vez de ir a los aseos. Mi hermano frunció el ceño más, ante mi respuesta.

—Voy a tener que decirle a mamá, que has estado con Ian —me dijo envuelto en cólera— No me gusta que vayas de arrastrada con él.

—Yo no soy una arrastrada… —le repliqué. Ian era un chico dulce, nos habíamos estado besando, pero no habíamos llegado a nada más, así que mi hermano no tenía derecho a llamarme así.

—Si lo eres… a saber que has hecho estos días con él —dijo furioso— Muy pronto estás aprendiendo el oficio de puta.

—Yo no soy una puta… —susurré mientras sentía como mis ojos escocían, como las lágrimas querían empezar a salir. Mi mano impacto contra su mejilla— No tienes derecho a llamarme así, yo no he hecho nada malo con él —dije furiosa mientras las lágrimas recorrían mis mejillas— Eres un amargado, metete en tu vida y déjame en paz —le dije apretando mis puños fuertemente. Lo empujé levemente para hacerme paso hasta la puerta, y salir del aseo.

—¿A dónde crees que vas no hemos acabado de hablar? —me dijo frunciendo el ceño, mientras se tocaba su mejilla golpeada. Las venas de su frente se marcaban completamente, parecían que en cualquier momento reventarían.

—Suéltame Tom… —le exigí, intentando librarme del agarre. Suspiré cansada, no sé qué coño le pasaba a mi hermano últimamente, siempre retándome, siempre reclamándome cualquier cosa que hiciera— ¿Qué quieres de mí…? —susurré con cansancio.

—No quiero que vuelvas a ver a Ian —me volvió a repetir con insistencia.

—¿Por qué no te gusta? —le pregunté con enfado.

—No te voy a volver a decir lo que te digo siempre —me dijo con rabia.

—Entonces debes saber que no lo dejaré de ver… —le respondí con decisión— Seguiré en contacto con él, mientras yo esté en Hamburgo —mi hermano tensó la mandíbula, mostrándome el odio que sentía.

—Eso por encima de mi cadáver —respondió con rabia— Tú solo eres mía, y de nadie más —parpadeé varias veces atónita ante lo que Tom había dicho, o me lo había imaginado y era una mala jugada de mi mente.

—¿Qué has dicho? —pregunté dudosa, intentando no creer que esas palabras eran ciertas. Me había dicho que era solo de él. La cabeza me empezó a dar vueltas, me sentía mareada.

—Lo que has oído… —me susurró agarrándome fuertemente. Sentí como mi espalda chocaba contra la pared de aquel pequeño aseo. Sentí su aliento rozar mi piel, sintiendo como se me erizará complemente los vellos. No sé si era por miedo o porque algo en mi estómago empezaba a cosquillear.

Su rostro empezó a acercarse al mío, sintiendo como cada vez más su aliento me acariciaba juguetonamente mi piel. Los ojos se me empezaron a nublar, y las piernas me flaquearon. Todo se volvió oscuro.

Sentí un golpe en mi mejilla, abrí los ojos desconcertadamente. Me sentía muy cansada, tenía ganas de seguir durmiendo. La mirada de mi madre completamente asustada, hizo darme cuenta de que algo precisamente no iba bien.

—¿Hija, te encuentras bien? —me preguntó mi madre con voz angustiada.

—¿Qué ha ocurrido? —pregunté desconcertada.

—Te desmayaste en el baño… —susurró mi madre. Traté de recordar, que es lo que me había pasado en el baño, pero no conseguía navegar en mis recuerdos— Seguramente que te has sentido agobiada por el calor que hace aquí, por eso te desmayaste. Toma, bebe un poco de agua, hará que vayas recuperando el color.

Tomé la botella de agua, y le di un gran sorbo. Sentí como poco a poco la sangre volvía a recorrer todo mi cuerpo. Mi madre se volvió a su sitio, y yo me quedé sentada mirando por la ventanilla. Me giré un momento, para ver a mis hermanos. Bill estaba escuchando música con los ojos cerrados, y mi hermano Tom estaba echando una siesta. Sentí escalofríos cuando lo miré.

Las horas fueron pasando. Sentí que mis piernas estaban completamente entumecidas. Llevaba muchas horas, sentada en el asiento, necesitaba estirarme, caminar algo, pero tenía miedo levantarme y volver a desmayarme. No quería que mi madre se volviera a preocupar por mí. Después de una hora, una de las azafatas comenzó a repartir las bandejas de la comida. Mi estómago estaba empezando a rugir estrepitosamente. Suspiré aliviada, cuando la azafata me acercó mi bandeja con mi comida. No perdí ningún minuto en comérmela. Después de comer, me puse los cascos escuchando un poco de música, pero mis ojos comenzaron a pesar considerablemente hasta que finalmente de dejé caer en los brazos de Morfeo en un sueño profundo.

Las voces de los pasajeros, hicieron que me despertará. La azafata estaba explicando que deberíamos de ponernos los cinturones de seguridad, ya que en breve comenzarían con las maniobras de aterrizaje. Ya habían pasado doce horas, y por fin estábamos de nuevo en Hamburgo. Ansiaba volver a ver mi amiga Amy, y contarle con pelos y señales todo lo que había hecho durante ese mes de vacaciones en Los Ángeles.

Minutos después, ya nos encontrábamos bajando del avión. Mi madre no paraba de mirarme, y estar atenta de que no me pasará nada. Entramos en el interior del aeropuerto, para recoger nuestras maletas. Mis hermanos se acercaron a uno de los hangares para recoger el automóvil de mi hermano Tom, en él regresaríamos a casa. Una vez que metimos todas las maletas en coche de mi hermano, nos metimos en silencio en el coche. Mi hermano Tom iba conduciendo, mientras que mi hermano Bill iba sentado en el asiento del copiloto y mantenía una conversación amena con mis padres. Yo solo me limitaba a mirar distraídamente por la ventana, observando los edificios que había en la calle, en silencio, pero aún sentía la mirada de mi hermano Tom que no dejaba de verme por el espejo retrovisor. Una mirada que hizo que mi cuerpo se estremeciera, que sintiera miedo.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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