Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 24

By Naia

Las vacaciones de verano llegaban a su fin. El mes de agosto había pasado tan vertiginosamente, desde que llegamos de Los Ángeles, que casi no me había dado tiempo de disfrutar del verano. Ese día me había levantado temprano, aunque era fin de semana, el último de mis vacaciones. Tenía que ir con mis padres a un centro comercial cercano a mi casa, para ir a comprar los libros y el uniforme que utilizaría ese año, ya que, al ser un colegio privado y distinguido, a sus alumnos les obligaban llevar uniforme. Mis hermanos habían decidido acompañarnos, ya que en ese centro comercial iban a comprar un par de cosas, y así aprovecharíamos después para salir a comer juntos por ahí, como la gran familia unida que éramos.

Mis hermanos habían regresado de Los Ángeles para pasar un tiempo con nosotros, ya que a mediados de septiembre tendrían que viajar hacia el interior de Alemania, para participar en los castings de Deutschland sucht den Superstar. Dos meses antes, estando en Los Ángeles, mientras estaban en la grabación de su cuarto álbum de estudio, la cadena alemana RTL les había propuesto ser jurado de ese concurso para esa décima temporada. Mis hermanos aceptaron encantados, ya que les pagaban bastante bien económicamente, aunque eso llevaría a que el álbum se retrasará más de la cuenta, aunque su tiempo libre de no estar trabajando en el DSDS, lo emplearían para ir a su estudio de grabación privado, que poseen aquí en Hamburgo para continuar con la grabación del disco.

La relación con mi hermano Tom, había cambiado drásticamente. De la noche a la mañana, su actitud cambió y me pidió perdón por todo lo que me había dicho y hecho. Reconoció que tenía miedo que, al empezar a salir con chicos, me apartará de su lado. Una pura tontería, porque yo nunca me separaría de mis hermanos, los quiero muchísimo, y los he extrañado tanto estos años, que me sería imposible separarme de ellos.

Así que hoy saldríamos como una familia normal y corriente, mis padres, mis hermanos y yo. Hacía mucho tiempo que no salíamos todos juntos, ya que mis hermanos estuvieron durante cuatro viviendo en Los Ángeles, así que sería la primera vez que saldríamos juntos después de tantos años. Aunque ahora tendría también que empezar a visitar a mi padre, que vive en Hannover. Antes cuando era más pequeña, mis hermanos venían conmigo, pero desde que empezaron a ser famosos, dejaron de ir a casa de mi padre dejándome sola. Cuando iba, los fines de semana a su casa, me aburría mucho porque no había mucho que hacer realmente.

Me dirigí al armario y cogí mi muda limpia de ropa interior, unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes, ya que aún estábamos en verano y hacía bastante calor. Después me dirigí al baño para darme una ducha rápida, ya se escuchaba a mi madre mover cacharros en la cocina, preparando nuestro desayuno. Debía de apurarme sino quería quedarme sin mi turno en la ducha, ya que mis hermanos solían cogerme el lugar, y tardaban lo suyo y después yo llegaba tarde a desayunar por culpa de ellos. Fue salir de mi habitación, y vi que puerta de la habitación de uno de mis hermanos se abría, para ver seguidamente como se acercaba a la puerta del baño.

—Ni se te ocurra, monín —le advertí a mi hermano.

—Buenos días hermanita —dijo mi hermano Tom, para luego abrir la puerta del baño para entrar en él— Para la próxima vez tienes que apurarte más —me sonrió en plan de burla. Suspiré. Últimamente no parábamos de pelearnos por cosas tan simples.

—Imbécil —insulté a mi hermano, mientras me cerraba la puerta del baño en las narices— Thomas sal del baño ahora, era mi turno —le dije con enfado.

—Lo siento, hermanita —dijo mi hermano abriendo la puerta del baño y mirándome— Para la próxima vez no seas tan perezosa, y madruga más. Y no me llames Thomas, sabes perfectamente que no me gusta que me llames así.

—Era mi turno, joder… —me quejé nuevamente— Yo llegué antes…

—Si quieres puedes bañarte conmigo, sabes que yo no tengo problema ninguno —me dijo sugerentemente.

—No, gracias —respondí cruzándome de brazos.

—Está bien como quieras —cerró la puerta, y acto seguido escuché como abría el grifo de la ducha.

Me crucé de brazos, y me apoyé en la pared de enfrente del baño, esperando a que mi queridísimo hermano saliera de una vez de este. Después de diez minutos de espera, por fin mi hermano se dignó a salir de él, llevaba una toalla enrollada alrededor de su cintura, dejando a la vista un cuerpo bastante musculado y trabajado por sesiones de gimnasio.

—Ya tienes el baño libre —dijo mi hermano saliendo de este.

—Vale, ya era hora – dije a mi hermano dirigiéndome hacia el baño.

—Espera… —dijo mi hermano impidiéndome entrar en el baño.

—¿Qué pasa ahora, Tom? —dije a mi hermano frunciendo el ceño.

—¿Estás enfadada conmigo? No quiero que te enfades porque haya cogido antes el turno en la ducha. Me perdonas… —dijo mi hermano acercándose a mí— Siempre serás mi hermanita pequeña, aunque muchas veces tengamos discusiones tontas, pero siempre estaré aquí para protegerte —dijo finalmente para rodearme con sus brazos. Sentí como su cuerpo medio desnudo se pegaba al mío. Sentí como los músculos de su tórax se contraían, sentí la calidez de su piel.

—Lo sé de eso no tengo duda —dije a mi hermano sonriéndole— Eres mi hermano mayor —me aferré a él, correspondiéndole en un abrazo.

—Venga tonta, vete a ducharte —dijo mi hermano sonriendo.

—Eso intento, pero no me das soltado —le respondí al comprobar que sus manos me sujetaban fuertemente por mis caderas.

—Un besito, y te dijo ir a ducharte —dijo mi hermano poniendo cara de niño pequeño.

—¡¡TOOOM!! —dije a mi hermano intentándome separar de él, y frunciendo el ceño. Deberás que cuando se ponía en plan infantil no había forma de aguantarle— Tengo que ir a ducharme, sino mamá me va a reñir por bajar tarde a desayunar —le advertí.

—Venga un besito pequeño —volvió a insistir.

—La verdad es que tengo castigo contigo… —suspiré poniendo los ojos en blanco— Te consideras mi hermano mayor, y te estás comportando como un crio pequeño.

—Venga, enana ¿Qué tiene de malo demostrarte todo mi cariño? —dijo mi hermano abrazándome de nuevo.

—Está bien pesado —dije a mi hermano dándole un beso en la mejilla derecha— Ya estás más tranquilo. Ahora me voy a duchar.

Me separé de mi hermano, dejándolo en medio del pasillo, y entré dentro del baño que estaba cubierto de vapor a causa de la ducha que se había dado él. El suelo estaba un poco resbaladizo, pero no le di importancia. Me quité mi camisón de verano, y mis braguitas para luego abrir la manguera de la ducha y me metí debajo. Sentí como el agua recorría cada rincón de mi cuerpo, mientras me enjabonaba bien mi cuerpo con una esponja, después me eché un poco de champú en mi pelo y me lo lavé para luego aclararme la cabeza y mi cuerpo a la vez.

Cuando acabé salí de la ducha, y cogí una de las toallas grandes que había dentro del gran armario donde mi madre guardaba todas las toallas, y me sequé el cuerpo para luego enrollármela alrededor de este. Abrí la puerta y me dirigí hacia mi habitación para acabar de vestirme. A los diez minutos, ya estaba peinada y vestida, no me sequé el pelo con el secador porque estábamos en verano y no me hacía falta, dejé mi pelo liso cayendo sobre mi espalda haciendo que de vez en cuando gotitas de agua, recorrieran esta por dentro de mi camiseta de asitas.

Salí de mi habitación y bajé por las escaleras hacia la cocina, donde escuchaba a mi madre hablar con mis hermanos y con mi padrastro Gordon. Crucé todo el salón y llegué a la puerta que daba al interior de la cocina, para luego entrar en ella. Mi madre estaba sonriendo y mis hermanos también con mi padrastro, que diferencia a los años en que mi madre estaba todo el día discutiendo con mi padre, y su cara nunca reflejaba alegría. Me acerqué a mi silla, que estaba al lado de la de mi hermano Tom. Mi madre me miró sonriendo y me sirvió mis cereales con mi leche, mientras me ponía un gran vaso de jugo de naranja.

—Naia has tardado mucho en bajar a desayunar —dijo mi madre en modo de reprimenda.

—Lo siento mucho, mamá —dije a mi madre mientras bebía un poco de zumo— Pero ha sido culpa de Tom que se ha colado en el baño antes que yo. Y ya sabes, es muy tardón —respondía a la vez que miraba de reojo a mi hermano.

—¿Yo tardón? Más bien eres tú que eres muy lenta —dijo mi hermano haciéndose el ofendido— Para la próxima vez procura levantarte antes, como ya te he dicho antes.

—Pero no es justo… Odio tener que compartir baño —dije indignada— No me podéis hacer un baño en mi habitación o mejor dicho me podías cambiar de habitación, mamá. Vuestra habitación tiene un baño incluido…

—Es demasiada grande para ti, mocosa —dijo mi hermano Tom— Además papá y mamá necesitan una habitación más grande, con una cama grande para poder hacer sus cositas…

—TOOOM —dijo mi madre ruborizándose.

—No te ruborices mamá —dijo Tom de nuevo—Que todos sabemos que ayer por la noche, habéis tenido juerga en vuestra habitación.

—Tom para ya —dijo mi madre reprimiéndole— Ahora acabar de desayunar que tenemos que ir a comprar el material y el uniforme del colegio a Naia.

Acabamos de desayunar, y después metimos toda la loza dentro del lavavajillas que mi madre dejó programado para que fuera lavando. Mi padrastro cogió las llaves de su coche, y después nos dirigimos todos al garaje para luego meternos uno a uno dentro del coche. Yo como siempre entre mi hermano Tom y mi hermano Bill. Después de unos veinte minutos de trayecto, por fin llegamos a la gran área donde se encontraba el centro comercial que era el más grande de toda la zona. Gordon aparcó el coche en el gran parking que había en el establecimiento, para luego a los pocos minutos salir del coche en dirección al interior del recinto.

Mientras mis hermanos iban a comprar algunas cosas que necesitaban para ellos, yo me dirigí con mamá a la tienda donde vendían los libros y el material escolar. Había bastante gente dentro de aquella tienda, así que tuve que esperar un buen rato para que algunos de los dependientes, me atendiera y poder coger los libros, las libretas, lápices, bolígrafos, etc. El típico material que toda estudiante necesita para llevar a clase, cuando salimos de esa tienda nos dirigimos a otra que era especializada en vender uniformes de colegios.

Mi madre se dirigió hacia el stand donde se encontraba las camisas blancas, para llevar debajo del pichi que formaba el uniforme, una falda a cuadros en tonos verdes, marrones y azules en la gama oscuro. Mi madre me tendió unas cuantas faldas de diferentes tallas, con alguna camisa también para que me la probara. Me dirigí hacía los probadores, y entré en uno que estaba vacío al final del pasillo. Me desvestí y me puse la camisa, me marcaba un poco, pero a mí me gustaba, después me puse la falda la primera me quedaba un poco grande de cintura, así que procedí a ponerme otra de talla más pequeña esa me gustaba más, me quedaba mejor, y era un poco más corta, a mí me gustaba llevar las faldas. Salí del probador para que mi madre me diera su aprobación.

—Demasiado corta, yo si fuera mamá no te dejaría llevar esa falda —escuché decir a mi hermano Tom, que se encontraba en ese momento en la zona de los probadores.

—Tom, ¿Qué diablos haces aquí? —dije a mi hermano con el ceño fruncido.

—Buscar alguna chica mona dentro de los probadores para follármela —dijo mi hermano quedándose tan pancho, es que este tío no tiene remedio, siempre pensando con sus partes bajas— ¿Qué crees que estoy haciendo? —me preguntó de forma burlona— Mamá me dijo que tenía que salir un momento, así que me ha mandado para que te lo dijera.

—Vale, pues ya me lo has dicho —dije a mi hermano molesta— Ya te puedes ir… —por algún motivo me estaba incomodando, volvía sentir la misma actitud que tenía conmigo en Los Ángeles.

—Te dije que no me gusta esa falda —dijo mi hermano mirándome fijamente—Es demasiado corta, vas enseñando demasiado. Después no te quejes si algún día algún chico intenta propasarse contigo.

—Pero… a mi gusta y punto —dije molesta con mi hermano, porque siempre se tiene que meter en mis cosas.

—Espera un momento —dijo mi hermano dejándome sola durante unos segundos, al poco rato apareció con unas faldas en la mano, para luego dármelas para que me las probara— Toma estas. Pruébatelas ya verás cómo te quedan mejor, que esa que tienes puesta.

—Pero… —enarqué las cejas, para luego meterme dentro del probador y ponerme una de las faldas que me pasó mi hermano, más bien lo hice para que me dejará tranquila— Contento… —hablé a mi hermano saliendo del probador con la falda puesta.

—Te queda perfecta… —dijo mi hermano mirándome— Sin duda te tienes que llevar esta.

—Pero… Tom. Parezco una vieja con esta falda —repliqué a mi hermano, frunciendo el ceño— Como siga así me pongo un hábito de monja.

—Pues no estaría mal —me miró mi hermano fijamente— Así no tendrías a moscones molestos a tu alrededor, no te tendría que proteger…

—Estúpido —insulté a mi hermano sacándole la lengua.

—Naia, hija —dijo mi madre apareciendo por detrás de Tom— ¿Qué diablos haces con esa falda tan larga? No te queda bien. Estás horrorosa.

—Ya lo sé, mamá —dije a mi madre— Pero es que tu hijo, no quiere que me ponga faldas más cortas.

—Definitivamente coge la que te queda mejor de las que te di antes —dijo mi madre— Te espero en la caja para pagar.

—Está bien, mamá —dije a mi madre dejándome sola, ya que se había ido hacia la caja registradora para hacer cola— ¿No piensas irte? —dije al notar la presencia aún de mi hermano Tom.

—Estaba esperando ver alguna chica guapa —dijo mi hermano apoyándose en la pared que estaba enfrente del probador donde estaba yo— Y así poder ligármela por la noche —desde que se había dejado con su novia Kelly, había vuelto a sus andadas de casanova y salidas nocturnas, haciendo que mamá se preocupará por él.

—Siempre igual —dije a mi hermano desde el probador— ¿Es qué solo sabes pensar en eso?

—¡Que quieres es mi deporte favorito! —escuché decir a mi hermano.

—Ya estoy. Vámonos —dije a mi hermano saliendo del probador, y agarrándole del brazo para ir a junto de nuestra madre.

Salimos de la zona de los probadores, y nos acercábamos hacia donde estaba mi madre. Ya había sacado la tarjeta de crédito de la cartera, y solo estaba esperando a que yo le diera las prendas que realmente me llevaba. Después de le diera las prendas que me llevaba, la dependienta las metió dentro de una bolsa, y mi madre pagó la compra, para luego salir de la tienda para ir hacia una tienda de deportes para comprar el chándal y unos tenis que utilizaría en la asignatura de educación física, y después ir a una tienda de calzado para comprarme unos zapatos, para llevar cuando me pusiera el uniforme.

Después de esa mañana tan intensa de tantas compras, mis padres, mis hermanos y yo nos fuimos a comer a un restaurante bastante conocido, entre los famosillos de Alemania. Mis hermanos solían ir mucho cuando tenían cenas de negocios, y mis padres también. Yo solo iba en contadas ocasiones, cuando había alguna cena o comida familiar importante, como cumpleaños, etc. Pasamos una comida muy agradable, y después de eso nos fuimos ya para casa. Mi padrastro aparcó el coche, en el gran garaje de nuestra casa, ya que disponíamos de dos coches, uno de ellos era el coche de mi hermano Tom, su Cadillac Escalade que se había traído de Los Ángeles. Salimos del coche, y fui hacia el maletero de este y saqué todas las bolsas de mis compras, y me dirigí a la puerta por donde se accedía a la casa desde el garaje.

Subí las escaleras que daban a la segunda planta de la casa, donde teníamos las habitaciones. Entré en mi habitación, y deposité todas las bolsas sobre una silla que tenía al lado de mi escritorio en mi habitación. Después me tumbé en la cama, para relajarme un poco ya que me dolían un poco los pies de tanto caminar ese día recorriendo los comercios, así que me descalcé y me tumbé plenamente en la cama cerrando los ojos para descansar.

—Demasiado estrés ¿Verdad? —una voz conocida por mí, hizo que abriera los ojos.

—Tomi… —dije en un susurro incorporándome de la cama— Pues si… Me siento muy nerviosa, después de tantos años regresaré de nuevo a mi antigua escuela.

—Todavía no entiendo porque has querido volver a ese colegio, si estando en casa con el tutor particular que habían contratado nuestros padres te iba bien —dijo mi hermano sentándose a mi lado.

—No voy a estar toda mi vida encerrada en casa, como si fuera un pajarillo enjaulado —dije a mi hermano con el ceño fruncido. Me molestaba que no pudieran comprender lo que sentía al estar todo el día encerrada en casa.

—Sabes las consecuencias que traerían, ¿verdad? —me dijo mi hermano mirándome de manera seria— Muy pronto, todos tus compañeros y otras personas sabrán que eres hermana de unas personas famosas. No quiero que fans locas te hagan daño…

—Algún día tendrían que saber de mí, no vais a estar escondiéndome constantemente —le respondí.

—De todas formas, contrataremos un guardaespaldas discreto para que te siga y te lleve al colegio. Será mejor para tu protección —dijo mi hermano decidiendo por mí.

—No hagas eso Tom, porque no voy a aceptar irme con un guardaespaldas —le respondí con enfado— Con ello conseguirás que la gente se dé cuenta más pronto. Quiero ir al colegio con Amy caminando como una niña normal. Yo solo quiero ser yo… Naia Kaulitz Trümper, una chica normal y corriente… ¿Es qué no lo entiendes? —dije con rabia.

—Está bien… —susurró mi hermano— Si lo quieres hacer, no haré nada de lo que tenía pensado.

—Gracias, Tomi —susurré para luego abrazándome a él, aspirando el olor de su loción de cuerpo. Olía tan varonil, que sentí como una sacudida recorría mi estómago. ¿Por qué a veces mi hermano me hacía sentirme así? Es mi hermano mayor, no debo de tener ese tipo de pensamientos sobre él.

—Bueno te dejo descansar… —susurró mi hermano para luego salir de mi habitación, dejándome sola de nuevo.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!