Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 28
By Naia
Aún era temprano para acostarme, ni si quiera tenía sueño. Me dirigí hacia mi mesa de escritorio, donde tenía mi portátil. Me senté en mi silla y encendí el ordenador. Luego de que se hubiera cargado completamente, estuve revisando algunos archivos que tenía en este. Aburrida inicié sesión en el Messenger para a ver si mi amiga Amy estaba conectada. Efectivamente se encontraba en línea así que le abrí conversación, necesitaba hablar con ella.
Inicio de conversación
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
Hola Amy.
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
Hola 🙂
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
¿Qué tal?
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
Bien, ¿y tú?
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
Más o menos…
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
¿Qué ha pasado ahora?
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
No puedo quitarme de mi cabeza a Dereck…
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
Otra vez con eso, Naia. Tienes que olvidarte de él, ya tiene novia y nunca se fijará en ti, eres invisible para él.
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
Lo sé… pero es tan guapo…
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
No quiero verte triste por eso. ¿Por cierto, Bill te ha preguntado por mí?
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
No, no he hablado con él desde que regresó del estudio de grabación.
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
A ti te paso algo, aparte de lo de Dereck. Lo notó por la forma que me estás hablando.
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
No me pasa nada… Solo que noto a Tom muy raro conmigo…
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
¿Y eso? :O ¿Qué le pasa a tu hermano Tom?
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
No lo sé… eso quisiera saber, lo que le pasa… Últimamente sale casi todas las noches por ahí, y no viene hasta bien entrada la noche o incluso ya de madrugada…
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
Seguramente que se ha encontrado a una churri, y necesita desahogarse, ahora como ya no tiene novia no tiene con quien follar por las noches…
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
Mi madre está muy preocupada por él, su carácter ha cambiado mucho… Mi madre piensa que está metido en algo turbio.
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
Tonterías, Naia. Ya sabes como es tu hermano, le gusta disfrutar de la buena vida y de las mujeres. El tío cabrón se lo deberá estar pasando teta. A veces me cuesta comprender porque tú no eres igual que él, a veces pareces una monja salida de un convento.
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
Amy ¬¬
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
Está bien putilla no te pongas así. Solo digo que deberás de ser más lanzada y decidirte ante los chicos, y no me vengas a decir que no eres capaz de quitarte de la cabeza a Dereck, porque en Los Ángeles tuviste muchas oportunidades con Ian, ya me gustaría tenerlo en la cama.
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
Sabes que no soy ese tipo de personas…
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
Lo sé…
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
Bueno… creo que me voy a desconectar ya.
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
Está bien, que tengas dulces sueños. Ya hablaremos mañana para quedar por la tarde. Besitos.
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
Hasta mañana. Buenas noches
Fin de conversación
Cerré el Messenger, y apagué mi ordenador. Me quité mi ropa, y me puse mi camisón. Me tumbé en la cama, y apagué la luz de mi habitación. Todo se quedó a oscuras, cerré los ojos intentando conciliar el sueño, pero no era capaz de dormir. Me sentía muy preocupada por mi hermano Tom, por la forma en la que se había ido de casa, por la forma en la que me había hablado. Me pasé toda la noche dando vueltas en mi cama, no era capaz de dormir. Me levanté de mi cama, para luego ponerme las zapatillas. Bajé a la cocina para beber un poco de agua, sentía la garganta demasiada seca. Deposité el vaso en el fregadero y me encaminé de nuevo a mi habitación. Todo estaba silencio, mis padres estaban durmiendo plácidamente en la habitación del fondo del pasillo y mi hermano Bill también estaba durmiendo en su habitación, la única que no era capaz de dormir era yo. Miré la puerta de la habitación de mi hermano Tom, estaba media entornada. Me acerqué lentamente con la esperanza de que ya estuviera tumbado en su cama durmiendo, pero al acceder a su habitación, me encontré con estaba completamente vacía. La cama aún estaba hecha, mi hermano Tom no había regresado aún a casa. Miré el reloj despertador de su mesilla de noche, el cual marcaba con números en rojo, que eran las cinco menos cuarto de la mañana. Quizás no llegaría hasta que despuntará el sol.
Decidí regresar de nuevo a mi habitación, pero después pensé que era mejor quedarme a esperar a mi hermano, y hablar seriamente con él. No podía seguir preocupando a mamá de esta forma, tenía que parar sus salidas nocturnas de una vez por todas, y esa noche se lo diría todo e intentaría hacerlo entrar en razón. Me senté en una butaca, que estaba enfrente de su cama, la habitación estaba completamente oscura, solo la luz plateada y débil de la luna, iluminaba levemente la estancia. Esperé durante bastante rato, sin que mi hermano hiciera muestras de aparecer. Escuché unos pasos por el pasillo, para ver como la puerta de la habitación se abría lentamente. Me levanté de la butaca dispuesta a encarar a mi hermano.
—Tú… ¿Dónde diablos has pasado la noche? —le dije a mi hermano frunciendo el ceño, y cruzándome de brazos. Mostrando mi enfado— Mamá ha estado muy preocupada por ti, porque no has aparecido para cenar. Ya son las seis de la mañana.
—Naia creo que soy lo suficiente mayor para hacer lo que me da la gana, sin tener que decir cada paso que doy —respondió mi hermano fijando su mira en mí.
—Pero has preocupado a mamá —le repliqué. Me dolía ver a mi madre tan preocupada por él.
—Ahora no, Naia —me dijo mi hermano a la vez que se quitaba sus pantalones y su camiseta, quedándose solo con sus bóxers puestos. Ante mí mostró su cuerpo completamente musculado— Estoy cansado. Quiero dormir.
—De eso nada, imbécil. Estoy harta de que todos los días preocupes a Bill, a mamá y a Gordon —le recriminé a la vez que lo señalaba con mi dedo índice, para luego darle con este en todo su pecho desnudo. Pude notar su pecho duro. Sentí un escalofrío, al notar su piel tibia.
—¿Así… no me digas? —me miró mostrando una expresión de indiferencia— Yo también estoy harto de tenerte que aguantar todos los días, tus ñoñerías de niña malcriada —me dijo mi hermano lleno de ira, noté como sus palabras hacían que mis ojos comenzaran a humedecerse. ¿Por qué siempre sus palabras conseguían dañarme siempre? Se acercó con sigilo hacia mí, haciendo que poco a poco fuera retrocediendo en mis pasos— Estoy harto de que entres en mi habitación, sin mi permiso. Y tampoco quiero que me controles todo lo que hago…
—Yo… —susurré las lágrimas empezaban a aguar mis ojos— Solo me preocupo por ti… —musité, sintiendo como mi garganta se secaba.
—Me agobias, necesito espacio —me gritó.
—Lo siento… —susurré, a la vez que me dirigía hacia la puerta— Yo solo me preocupo por ti, saliste de mi habitación por la tarde muy apurado sin dar explicaciones. Me preocupé mucho porque no llegaste a cenar.
—No hace falta que te preocupes por mí, solo quiero que me dejes tranquilo —me respondió de muy mal humor.
—Tranquilo, si tanto necesitas espacio y te agobio, no te preocupes que no te voy a volver a molestar nunca más. Es más, igual sería conveniente que me fuera a vivir con papá una temporada a Hannover —le dije a la vez que notaba que la expresión de su cara cambiaba, ahora se mostraba más enfadado que antes.
—¿Qué estás diciendo? —me preguntó mi hermano, agarrándome fuertemente por mis brazos— ¡Contéstame! —alzó la voz, al no obtener respuesta por parte mía.
—Tomi… me estás haciendo daño —susurré. Sus dedos largos rodeaban fuertemente mis brazos.
—No quiero que te alejes de mí, Nai —dijo de nuevo notando como sus manos dejaban de hacer presión sobre mis brazos, a la vez que notaba como ahora sus brazos me abrazaban fuertemente por mis caderas atrayéndome hacia él.
—Dijiste que te agobio, claramente no quieres que esté cerca tuya… —le dije llorando.
—Lo siento, fue un impulso. Es que a veces me desesperas —se excusó a la vez que sus dedos pulgares comenzaron a limpiar las lágrimas que salían de mis ojos— No te alejes de mí. Te quiero mucho.
—Yo también te quiero mucho —sonreí débilmente—Pero a veces te comportas muy extraño conmigo, y me gritas —dije tristemente.
—Intentaré controlar mi temperamento —prometió mi hermano, mirándome con intensidad.
Mi cuerpo fue impulsado hacia la pared de la habitación de mi hermano, quedando apoyada bruscamente, a la vez que el cuerpo de mi hermano se pegaba más al mío. Sentí miedo, ante esa situación extraña. Su piel desnuda acariciaba, mi piel por encima de mi camisón. Me sentía confundida, era una situación muy extraña. Sus manos grandes y fuertes se cernieron sobre mis caderas apretándolas fuertemente. Sus ojos me miraron, sentí el aliento sobre mi piel. Su cara comenzó a acercarse lentamente, como en una película a cámara lenta. Sus labios comenzaron a besarme con furia, con mucha intensidad. No sabía qué hacer, si apartarlo bruscamente y echar a correr hasta encerrarme en mi habitación. Era mi hermano mayor, no podíamos estar haciendo eso. Me quedé estática cerrando los ojos fuertemente, rezando porque solo fuera un sueño, que no sucediera realmente, a la vez que mis brazos intentaban apartarlo de mi cuerpo.
—¡Tom! —susurré intentando separarme de sus labios. Él me seguía besando ferozmente— Para… —mis ruegos no fueron escuchados, ahora mi hermano se encontraba besándome el cuello y succionando en él— ¿Qué diablos te pasa? —alcé la voz asustada.
No hizo caso a mis palabras. Me agarró fuertemente por mis brazos impidiendo que yo hiciera cualquier movimiento. Sentí pánico, sino conseguía soltarme de mi hermano, este sería capaz de hacer cualquier cosa conmigo. No reconocía a mi hermano Tom, era como si estuviese poseído por el demonio. Con una de sus manos agarró fuertemente mis muñecas por encima de mi cabeza. Me puse a temblar… estaba completamente perdida. Atrapó de nuevo mis labios mordiéndome el labio inferior, gemí ante esa acción, me había hecho daño. Después de varios segundos, sentí como mis labios estaba hinchados y rojos, por la forma brusca en la que me había estado besando. Su mano comenzó a acariciar mi muslo derecho, metiéndose por el interior de este como queriendo acceder a mi parte intima. Me estremecí completamente por el miedo que sentía.
—Por favor… Tomi… no me hagas esto —susurré inaudiblemente, mientras sentía como ahora sus labios se concentraba en mi cuello, a la vez que su mano comenzaba a deslizar el asa de mi camisón, haciendo que unos de mis pechos quedaran descubiertos. Dejó de besarme el cuello, para luego concentrarse en mi pecho descubierto. Sus dientes atraparon mi pezón haciendo que apretará fuertemente mis dientes, ante el dolor que sentí cuando me mordió— No… por favor… —repetí de nuevo.
Sentí como sus dedos comenzaban a acariciar mi sexo, una oleada de calor comencé a sentir en esa zona, a la vez que inexplicablemente empecé a sentir demasiada húmeda mi ropa interior. Su mano intentó colarse por completo en mi zona genital, pero yo fuertemente apreté mis piernas evitando que hiciera eso. No podía dejar que mi hermano me hiciera eso, tenía que hacerlo recapacitar. Los dos saldríamos muy dañados en esto que había comenzado.
—No… Suéltame —susurré de nuevo intentando separarlo de mí. Después de tanto esfuerzo por mi parte, conseguí que levemente se alejara de mí. Me miró con una mirada intensa, que hizo que un escalofrío recorriera todo mi cuerpo. Su mirada era tan oscura.
—Tú eres la causante de mis salidas nocturnas, solo tú puedes apagar el deseo que siento en mi interior —me susurró a la vez que me volvía a agarrar por mis caderas. Sentí como su pelvis hacia presión fuertemente contra mi zona intima. Intentando hacerse paso entre mis piernas.
—Estás loco… —empujé de nuevo a mi hermano haciendo que perdiera el equilibrio, dejándome libre. Me coloqué rápidamente bien el camisón, y sin esperar a que reaccionara, salí de su habitación para entrar en mi habitación con expresión asustada. Sentía como el corazón me latía a mil por hora, y tenía unas inmensas ganas de llorar.
Entré en mi habitación con la respiración agitada. Esperé unos minutos, intentando tranquilizarme, pero no hubo éxito. Las lágrimas comenzaron pronto a inundar mis ojos, y comencé a llorar con desesperación a la vez que me apoyaba sobre la pared, para luego dejarme caer, hasta quedarme sentada sobre el suelo. Enterré mi cabeza entre mis piernas, a la vez que intentaba reprimir mis sollozos. No podía quitarme de mi cabeza, lo que me había pasado en la habitación de mi hermano. ¿Qué diablos le pasa a mi hermano? ¿Por qué me ha besado? No encuentro una explicación lógica a lo sucedido. Solo el sabor de sus labios, su aliento olía exageradamente a alcohol. Mi hermano estaba bebido, y seguro no era dueño de sus actos, no era él mismo.
Me quedé durante un buen rato, pensado en lo que había intentado hacerme mi hermano. El vello de mi cuerpo se me erizó de solo pensar en lo que pudo haber llegado a pasar. Estuve a punto de ser ultrajada por mi propio hermano. Me levanté del suelo y me dirigí hacia mi tocador. Mi cara era un espanto. Tenía los ojos llorosos, y pequeñas marcas rojas adornaban mi cuello. Mis muñecas estaban con marcas rosadas, a causa de la presión que las manos de mi hermano habían ejercido sobre mis muñecas.
Me volví a mirar a mi espejo, necesitaba cubrir esas marcas rojas de mi cuello sino mamá se daría cuenta de algo. Cogí mi maquillaje y me lo apliqué poco a poco hasta que las marcas rosáceas de mi cuello van desapareciendo de la perfección de mis ojos. Hago lo mismo con las marcas de mis muñecas, vuelvo a ser otra vez la de siempre. Me dirigí hacia mi armario y cogí un vestido muy veraniego, cortito por encima de la rodilla como a mí me gusta, sin mangas sustituidas por dos asitas finas.
Continúa…
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