Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 3

By Tom

Durante todo el rato que estuvimos en el supermercado, mi novia no me dirigió la palabra ya que se había enfadado conmigo, siempre me tenía que montar escenitas de celos en cualquier sitio que fuéramos, y realmente me estaba cansando esta situación. Cuando acabamos de hacer la compra, me dirigí con mi novia hacia la caja para pagar todo lo que habíamos comprado, después nos dirigimos de nuevo hacia el parking para cargar las bolsas en el maletero de mi coche, y así dirigirnos hacia casa. Supongo que cuando llegáramos a casa Bill ya estaría levantado. Después de unos veinte minutos de camino en el coche, en la cual Kelly no me dirigió ni siquiera la palabra, llegamos a la zona residencial donde vivíamos desde hacía ya cuatro años. Entramos por el gran portalón, que había en el jardín vallado por una gran valla metálica, y metí el coche en el interior del amplio garaje. Para luego quitar las llaves del contacto del coche.

—¿Vas a estar todo el día sin hablarme? —pregunté a mi novia ya cansado de tanto silencio. A veces me ponía de los nervios, la forma en la que se comportaba.

—No tengo nada de qué hablar contigo —respondió Kelly para luego salir del coche dando un gran portazo a la puerta del coche, y desaparecer por la puerta interior del garaje que daba al resto de la casa.

—Genial… —susurré para luego salir del coche, y abrir el maletero para sacar las bolsas de la compra que estaban metidas en este.

Cogí todas las bolsas de la compra que había dentro del maletero, para luego cerrarlo y cerrar por completo el coche con las llaves de este. Después me dirigí hacia la puerta que daba al interior de la casa, para luego ir a la cocina, para dejar las bolsas de la compra.

—¿Qué le has hecho a Kelly, que ha subido a vuestra habitación con cara de pocos amigos? —me preguntó mi hermano, nada más verme entrar por la cocina. Él estaba tomándose una taza de café con unas tostadas.

—Buenos días, hermanito —saludé al verlo— Y no… no le he hecho nada. Lo que pasa que debe estar en sus días por eso se pone así.

—Vamos Tom, no soy tonto. ¿Qué has hecho ahora? —insistió mi hermano viéndome con mirada penetrante.

—No he hecho nada —respondí de nuevo.

—Tom que nos conocemos —dijo de nuevo.

—Joder… solo le estuve mirando el culo y las piernas a una chica, que estaba por el pasillo donde estaba yo con el carro de la compra, y se ha puesto como un basilisco —contesté sumido por la presión que mi hermano estaba haciendo sobre mí.

—Tú eres subnormal —me gritó mi hermano.

—Oye… un respecto, que soy diez minutos más grande que tú —dije a mi hermano ofendido.

—Deberías ir a disculparte con Kelly —exigió mi hermano— Me da la impresión de que no va a querer ir con nosotros al aeropuerto a buscar a nuestros padres.

—Sí que vendrá, ahora subiré a la habitación y le pediré disculpas a mi manera —respondí a mi hermano, guiñándole el ojo para luego salir de la cocina, ya que había acabado de colocar toda la compra en el interior de la nevera y de los muebles.

—Ten cuidado no te vaya a dejar sin descendencia —escuché decir a mi hermano, cuando salí de la cocina.

Subí las escaleras que daban al piso superior de la casa, y entré en mi habitación. Kelly se encontraba mirando por la ventana muy atentamente ignorando por completo que había entrado en ese mismo momento en la habitación.

—Kelly lo siento… —susurré a mi novia acercándome a ella, para luego abrazarla por la cintura.

—Estoy harta de que siempre hagas lo mismo, ahora no hace falta que me vengas con tus disculpas porque no las voy a aceptar —dijo con enfado.

—Pero cariño… —volví a decir poniendo esa voz ojitos de perrito mojado.

—Ni cariño, ni hostias —dijo enfadada y alzando la voz— Quítate de mí vista, no quiero verte en todo el día.

—Pero… no vas a venir al aeropuerto a buscar a mis padres —dije a Kelly.

—No —dijo rotundamente— Ahora vete de aquí.

—Está bien —dije con enfado para luego salir de la habitación dando un fuerte portazo.

El resto del día, mi hermano y yo la pasamos recogiendo un poco la casa, antes de salir hacia el aeropuerto para buscar a nuestros padres. Le había dicho a mi hermano, que Kelly no vendría con nosotros al aeropuerto, y él me respondió que ya lo sabía que al final no iba a conseguir el perdón de ella, ya que siempre acababa haciendo lo mismo por cualquier sitio a donde fuéramos. La hora de marchar hacia el aeropuerto se fue acercando, así que mi hermano y yo nos dirigimos hacia el garaje para coger mi Cadillac Escalade ya que era más grande, así podríamos meter todas las maletas de mis padres y de mi hermana en el gran maletero.

Llegamos al aeropuerto, para luego aparcar el coche en el parking de este en una plaza libre. Salimos del coche, y caminamos con algo de prisa hacia el interior del gran edificio que componía el aeropuerto, ya que debíamos de informarnos primero cual sería la terminal por donde entrarían los pasajeros del avión de Hamburgo, con destino a Los Ángeles.

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By Naia

Abrí los ojos de repente, a causa de un movimiento brusco sobre mi cuerpo. Volteé la cabeza confundida, para descubrir a mi madre moviéndome para despertarme. Observé que los demás pasajeros que estaban en sus asientos, se empezaban a desabrochar los cinturones y a levantarse de sus asientos.

—Hija ya hemos llegado a Los Ángeles —informó mi madre, haciendo que un cosquilleo en mi estómago a modo de nerviosismo inundará este. Por fin, después de tanto tiempo vería a mis hermanos mayores.

—Está bien mami —sonreí a mi madre, para luego desabrocharme el cinturón, y levantarme del asiento.

Mi padre ya se había incorporado al pasillo, para dirigirse hacia la puerta de salida del avión. Cogí mi bolso que estaba enganchado en un pequeño colgador del asiento que tenía adelante, y me lo crucé sobre mi hombro, para luego unirme a ellos. Por fin estábamos en Los Ángeles, ciudad de las fiestas, de la moda. Intentaría pasármelo bien en ese mes que iba a estar allí, pasando las vacaciones.

Comencé a caminar por el largo pasillo, caminando detrás de mis padres hasta que llegamos finalmente a la puerta de salida del avión. Empecé a bajar las escaleras, hasta que pisamos el suelo de la ciudad de Los Ángeles. Un autobús nos estaba esperando a nosotros y a otros pasajeros para llevarnos al gran edificio que albergaba el aeropuerto, que se miraba a la distancia. Subimos al autobús, y poco después se comenzó a desplazar hasta el edificio del aeropuerto. Una vez que llegamos, bajamos del autobús que nos metimos por una puerta grande, en la cual había un largo pasillo, hasta que salimos por otra puerta, donde estaban otros pasajeros esperando la salida de su vuelo, sentado en asientos en la gran sala de espera que había.

—Hemos llegado con media hora de adelanto —dijo mi padre mirando el reloj— Tendremos que esperar a que tus hermanos vengan a buscarnos.

—¿Y porque no les llamáis por teléfono? —sugerí a mis padres— Quizá puedan venir antes.

—Han cambiado tantas veces de número de móvil, que ahora no sé el número que usan —dijo mi madre— Será mejor que los esperemos, no creo que lleguen tan tarde, es más quizás ellos ya nos llamen por teléfono.

—Bueno, entonces podemos aprovechar el tiempo, e ir a buscar las maletas —sugerí a mis padres— Así después Bill y Tom no tienen que esperar a que vayamos a buscarlas.

—Tienes razón —asintió mi madre— Aunque aquí no deben ser muy conocidos, no debemos exponerlos ni exponerte.

—No soy una niña pequeña para que me vayáis protegiendo —le dije a mi madre.

—Tus hermanos no quieren que ningún paparazzi te tome fotos —volvió a decir mi madre— Ellos quieren lo mejor para ti, y que te mantengas al margen de toda la fama.

—No podéis estar toda la vida protegiéndome —respondí a mi madre— Algún día se sabrá que Tom y Bill tienen una hermana pequeña, y querrán saber sobre mí.

—Naia preferimos que lleves una vida tranquila, y así puedas acabar tus estudios tranquilamente sin verte presionada por nadie, que quiera sacar una exclusiva sobre ti —dijo mi madre seria.

—Está bien… —susurré a mi madre asintiendo con la cabeza. En cierto modo, entendía que quisiera protegerme. Era demasiado pequeña cuando mis hermanos comenzaron a moverse por el mundo de la música, recuerdo que casi siempre iba al colegio en coche, para evitar que gente interesada pudiera saber sobre mí. Ante las fans de Tokio Hotel, mis hermanos son hijos únicos. Solo ellos dos.

Comenzamos a andar entre la multitud para dirigirnos hacia la zona donde estaban la cinta transportadora de maletas. Había otra gente esperando a visualizar su maleta, así que mis padres y yo nos acercamos a la cinta para esperar a que nuestras maletas aparecieran. Después de diez minutos de espera, por fin nuestras maletas aparecieron, y las cogimos para luego ponerlas sobre un carrito portamaletas vacío, que habíamos cogido previamente. Una vez colocadas las maletas en el carrito transportador nos fuimos a sentar en la sala de espera, mientras esperábamos a que mis hermanos llegaran para recogernos. Una sensación rara de nerviosismo recorría mi estómago, hacía tanto tiempo que no miraba a mis hermanos que ni siquiera sabía si los llegaría a reconocer, aunque de vez en cuando miraba alguna foto de ellos en alguna revista hablando de algún cotilleo sobre ellos, de que si mi hermano Tom tenía novia o si mi hermano Bill era gay.

Pasó una media hora sentados en tres sillas de la gran sala de espera, junto con otra gente que estaba esperando por su avión o simplemente estaban esperando por algún familiar. Mis hermanos estaban tardando demasiado en venir, cogí mi iPod aburrida y me puse a escuchar un poco de música para matar un poco el tiempo, pero pronto me cansé, así que me levanté para estirar un poco las piernas. Habían sido muchas horas de vuelo y sentía las piernas entumecidas, además de ser un viaje muy agotador, y después de doce horas de viaje, solo quería llegar a la que sería mi habitación durante las vacaciones estivales, y dormir hasta el día siguiente para poder descansar del viaje, ya que aparte de eso se había unido la diferencia horaria, que haría que no fuera capaz de dormir. Caminé un poco de un lado para otro, para luego pararme. Notaba la garganta muy seca, y necesitaba beber algo. Al fondo divisé varias cafeterías.

—Voy a ir a comprarme una revista y de paso cogerme algo para beber en una de las cafeterías—informé a mis padres— ¿Queréis que os traiga algo?

—Si nos traes dos botellas de agua. Te lo agradecería —respondió mi padre, para luego sacar su billetera y darme unos cuantos dólares que había cambiado previamente antes. Cogí el dinero que me dio mi padre y mi pequeño bolso para luego caminar hacia la tienda de revistas del aeropuerto.

Entré en el interior de la tienda, donde había revistas y otras cosas, como golosinas, chocolatinas. Se me fueron los ojos, hacia unas regalices gordas de sabor a fresa, así que no pude evitar coger una bolsita en la cual metí seis regalices, que eran al peso. Después estuve mirando las revistas, y me cogí una de cotilleos de famosos, para entretenerme mientras esperaba a mis hermanos. La espera se estaba haciendo demasiada larga. Pagué lo que había comprado, y salí en dirección a una de las cafeterías que estaban abarrotadas de gente, tomando algo antes de que salieran sus aviones o mientras esperaban a algún familiar. Me acerqué a la barra del establecimiento para pedir una botella pequeña de Coca-Cola y las dos aguas para mis padres, pero había bastante gente así que aproveché para ir al servicio mientras atendían a las demás personas que estaban haciendo cola.

Me dirigí hacia los servicios, los cuales estaban al fondo de la cafetería. Había una persona esperando en el interior de ellos, ya que los dos servicios que había, deberían de estar ocupados. Al poco rato, salió una chica del baño para luego entrar la señora que estaba esperando. Tuve que esperar unos minutos más para entrar en el otro baño ocupado. Cuando salí me dirigí hacia la barra otra vez, para hacer cola, alguna gente nueva se había incorporado, así que tardaron en atenderme. Cuando me sirvieron lo que pedí, les pagué y salí de la cafetería para regresar de nuevo con mis padres.

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By Tom

Habíamos llegado al aeropuerto, y entramos en el interior. Se supone que mis padres y mi hermana no llegarían aproximadamente hasta dentro de una hora, con lo cual teníamos que esperar bastante, y eso me ponía de los nervios ya que soy muy impaciente, y no me gusta esperar. Me senté con mi hermano en unos asientos que estaban libres a esperar, pero la impaciencia pudo conmigo aparte de tener un cabreo monumental con Kelly por no habernos acompañado a buscar a mis padres y también por la escenita que me había hecho en el supermercado, a veces he llegado a pensar que se cree el centro del universo. Miré el reloj varias veces parecían que las manecillas no se daban movido del sitio. Me levanté inquieto del asiento donde estaba sentado.

—Voy a afuera a fumarme un cigarrillo —informé a mi hermano— Si llega mamá y papá antes, mándame un mensaje al móvil para avisarme y ya me vengo.

—Espera voy contigo, no me apetece quedarme solo —dijo mi hermanito, levantándose del asiento donde estaba sentado.

Los dos nos dirigimos hacia la salida, caminando entre multitud de gente que iba apurada de un lado para otro. Pasamos cerca de una de las tres cafeterías que había en el recinto, una en cada punta, para que así la gente no tuviera que desplazarse mientras esperaban a que salieran sus vuelos. Mis ojos se fueron directamente hacia el culo de una chica que acababa de salir de la cafetería, era de mediana estatura y rubia, pero tenía unas curvas de vértigo que hizo que olvidará por completo a mi novia, y sintiera una excitación interior en mi cuerpo.

—¡Menudo bombón acaba de salir de esa cafetería! —exclamé haciendo que mi hermano me mirará para luego poner los ojos en blanco.

—No tienes remedio, Tom —dijo mi hermano agitando su cabeza— No me extraña que después Kelly se enfade contigo, si por cada chica que ves te revolucionas completamente.

—Pero mírala —insistí a mi hermano, haciendo que se fijará en la joven que ahora caminaba sin rumbo determinado, mientras contorneaba sus estrechas caderas.

—Eres un salido mental —me respondió mi hermano cuando vio a la chica— No debe ser ni siquiera mayor de edad, parece una niña.

—Pero está buena la jodida —respondí mientras que recorría con mis ojos su cuerpo, desde las piernas hasta la cabeza.

Sin poderlo evitar, mis pies empezaron a caminar hacia ella. Sentí como mi hermano Bill, echó a correr detrás mía para evitar que me acercara a esa joven, la cual aún no había visto su rostro. Pero podía imaginar que fuera un mismísimo ángel caído del cielo. Antes de que mi hermano me pudiera agarrar me aparté de él, dejándolo atrás, y con un poco de sigilo me acerqué a la joven sin que ella se percatará de ello.

—¿Necesitas ayuda? —susurré a la chica en inglés, ya que daba por hecho que no sabía hablar alemán porque estábamos en Los Ángeles— Si quieres te puedo ayudar gustosamente.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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