
Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 35
By Naia
Nos volvimos a quedar en silencio, y comenzamos a acabar de comer nuestro desayuno. Al poco rato, mi hermano Tom ingreso en el interior de la habitación. Noté como mamá le echaba una visual a mi hermano, aún se notaba su enfado con él.
—Buenos días… —nos saludó mi hermano Tom. Permanecimos en silencio, sin contestar.
—Buenos días, Tom —respondió nuestra madre con cierto tono seco.
—¿Seguro que no te importa llevarme a casa de papá? —le pregunté a mi hermano Bill susurrándole, quería asegurarme de que no tenía ningún compromiso para llevarme.
—En absoluto, enana —respondió mi hermano mayor con una sonrisa en los labios— Así aprovecho y le hago una visita, hace tiempo que no vemos a papá, y seguro que llevará una alegría al verme.
—Genial… —sonreí, y rápidamente una idea inundó mi cabeza— Podrías pasar el día con nosotros… y si quieres podías quedarte el fin de semana también, así no me aburriré en casa de papá —sugerí a mi hermano.
—Suena muy tentador, pero tengo cosas que hacer enana en el fin de semana—respondió mi hermano Bill.
—Siempre tienes cosas que hacer… —susurré molesta. Quería pasar más tiempo con mi hermano Bill, como cuando éramos más pequeños, y los tres estábamos muy unidos— Sería genial, que también pasarás el fin de semana con papá, además después tendrías que ir a buscarme. Te pasarías el día en el viaje, sería más cómodo si te quedas ya durante todo el fin de semana… No dejarás que Gordon vaya a recoger, ¿verdad? —cuestioné. Ambos sabíamos que no había muy buena relación entre papá y Gordon— Sabes que papá no soporta a Gordon, como para que me vaya a buscar a Hannover.
—Podría ir yo a buscarte… —dijo mi hermano Tom. Miré a mi hermano con el ceño fruncido, ni en sueños quería que me llevara a Hannover.
—No, a ti no te he dicho nada —respondí fulminándole con la mirada— No quiero tenerte cerca ni en pintura, es más si me voy hoy a casa de papá es por culpa tuya, ¿recuerdas? —recriminé.
Mi hermano se quedó en silencio sin responderme a lo que le había dicho. Él sabía muy bien que era el máximo culpable de todo, de que mamá adelantará mi viaje a Hannover, de no poder ir a la fiesta de Dereck… Seguimos desayunando en silencio, hasta que decidí romper otra el cortante silencio perturbador.
—Venga Billy anímate —insistí a mi hermano— Así descansas, te ves muy estresado —le volví a decir, intentando convencerle— Además pasarás el fin de semana conmigo.
—Está bien… —se rindió mi hermano Bill— Te llevaré y me quedaré contigo el fin de semana en casa de papá, pero me tocará por la semana trabajar más duro para adelantar lo que no haré este fin de semana.
—No te vas a arrepentir —dije emocionada— Rememoraremos los tiempos en que éramos unos enanos y teníamos que ir a casa de papá.
—Sí —sonrió mi hermano.
Acabamos de desayunar, y mi hermano Bill y yo nos dirigimos hacia nuestras habitaciones. Teníamos que dejar nuestro equipaje listo, para no perder tiempo más tarde. Nos separamos al llegar a las puertas de nuestras habitaciones. Bill entró en la suya, mientras que yo lo hacía en la mía. Me acerqué a mi armario, y cogí unas cuantas camisetas, unos pantalones vaqueros, mi ropa interior, calcetines… los puse sobre mi cama, para luego coger mi pequeña maleta de viaje, en la cual comencé a meter toda la ropa bien doblada para que me entrará todo mejor posible en ella. Después en un neceser puse mis objetos personales de aseo, al igual, que un cepillo, para peinar mi cabello largo. En menos de una hora, ya tenía completamente la maleta hecha, y la dejé apoyada sobre una de las paredes de mi habitación, concretamente en una cercana a la puerta de mi habitación. Me tumbé en mi cama, y respiré hondamente, me acordé de la fiesta de Dereck y me entristecí enormemente. Tenía que hablar con Amy para decirle que no podría acudir a la fiesta, ya que a ella también la habían invitado.
Me levanté de mi cama, y me dirigí hacia la mesa donde tenía mi escritorio, y me ordenador portátil. Lo encendí y esperé a que se cargará completamente, luego abrí la aplicación de mensajería instantánea, y me conecté. Por suerte mi amiga Amy, si estaba conectada así que le abrí conversación.
Inicio de conversación
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
Buenos días Amy
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
Buenos días Naia. ¡Qué milagro encontrarte conectada estas horas! ¿Qué tal?
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
Bueno…
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
¿Qué paso?
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
Ayer por la noche mi hermano Tom discutimos, y nuestra madre se enfadó con nosotros. Hoy tengo que irme a casa de mi padre…
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
¡¿Qué?! Pero te vas a perder la fiesta de Dereck.
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
Si… no me lo recuerdes, estoy muy enfadada con mi hermano Tom por culpa de eso no podré ir a la fiesta. No ha habido forma de convencer a mi madre de que me dejará quedar para ir a la fiesta contigo.
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
¿Y qué vas a hacer?
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
Obviamente no me quedará más remedio que irme a la casa de mi padre. Me fastidia no poder ir porque por fin Dereck se había dado cuenta que existo, pero no tengo forma de ir a la fiesta.
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
Escápate…
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
No puedo… además mi hermano Bill irá a pasar el fin de semana con papá y conmigo. Tendré dos pares de ojos sobre mí controlándome constantemente.
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
Quien la busca la consigue, si te quedas en casa de tu padre, sin hacer nada por ir a la fiesta seguramente que Dereck no te volverá a hacer caso, y la mínima oportunidad que tendrías la perderías.
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
Lo sé… pero arriesgo mucho si voy, podría quedarme castigada, el resto del año sin poder ir a ningún sitio.
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
Tú verás lo que decides, en cualquier caso, mantenme informada.
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
Está bien…
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
Bueno guapa tengo que dejarte, tengo cositas que hacer.
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
Vale, ya hablaremos.
–Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:
Adiós.
–Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:
Adiós.
Fin de conversación
Cerré el Messenger y después apagué mi ordenador portátil. Me quedé pensando en que hacer, era una oportunidad bastante tentadora, no podía desperdiciar esa oportunidad, pero… algo me decía en mi interior que si me escapaba de la casa de mi padre e iba a esa fiesta tendría serios problemas después. Dudé unos segundos, hasta que finalmente decidí meter alguna ropa más de salir por la noche en mi maleta, por si el transcurso del día de mañana se me ocurría decidirme para ir a la fiesta. Cuando acabé de meter esa ropa de última hora en mi maleta, la dejé de nuevo en su sitio, y salí de mi habitación para sentarme en el sofá. Encendí la televisión, en un programa de música, para estar algo entretenida. A los pocos minutos, mi hermano Bill se unió a mí sentándose en el sofá al lado mía.
—Ya acabé de preparar mi maleta —me sonrió.
—Genial —susurré con una sonrisa, aunque en mi interior, solo era capaz de repetirme una y otra vez porque tenía la boca tan grande. Si me hubiera quedado callada, no hubiera convencido a mi hermano Bill de que viniera a Hannover conmigo, y tendría más vía libre para poder escapar la noche del viernes para acudir a la fiesta.
—En cuanto acabemos de comer, partiremos —me informó.
—Bien… —susurré para seguir concentrándome en la televisión.
Minutos después nuestro hermano Tom bajó las escaleras, y sin decir ninguna palabra, se dirigió hacia la puerta de casa, cerrándola a su paso. Minutos después sentí el ruido del motor de su coche, y como salía del garaje de casa. Sabe dios donde se dirigía ahora, tampoco me importaba. Tom estaba muerto para mí, prácticamente.
La mañana transcurrió lentamente, y después de comer, mi hermano Bill y yo nos dispusimos a montar en el coche de mi padrastro Gordon. Se lo había prestado para que Bill pudiera llevarme a Hannover. Metimos las maletas en el maletero de coche, bajo la ante mirada de nuestra madre.
—Hija pórtate bien —me advirtió nuestra madre— No hagas enfadar a tu padre.
—No te preocupes, mamá —susurré a la vez que montaba en el asiento de adelante del coche. Mi hermano Bill ya se encontraba en el interior del coche, esperando a que yo ingresara para arrancar el coche y comenzar con nuestro viaje.
Me metí en el interior del coche, y mi hermano comenzó a conducir el coche. Poco a poco nos fuimos alejando de la casa de mis padres, hasta que finalmente nos incorporamos a una carretera nacional, que iba directamente a Hannover. Concretamente nos llevaría una hora y treinta y ocho minutos llegar a junto de mi padre. Mientras íbamos en el coche, mi hermano Bill puso algo de música de la radio, enseguida se puso a tatarear las letras de las canciones, mientras que yo me dedicaba a ver por la ventanilla del coche, en silencio.
—Estás muy pensativa, enana —me dijo mi hermano Bill quitándome de mis pensamientos— ¿En qué piensas? —me preguntó mientras no apartaba sus ojos de la carretera.
—En cosas sin importancia… —respondí a la vez que seguía mirando por la ventana.
—Sabes que puedes contarme lo quieras. Te puedo aconsejar —dijo mi hermano con ternura— ¿Qué te preocupa? —volvió a preguntarme.
—No entiendo la actitud de Tom… —susurré— Me saca de quicio a veces… Se comporta como un novio celoso.
—He de reconocer, que desconozco a Tom —dijo mi hermano— Ha cambiado bruscamente, desde que se dejó con Kelly, aunque tengo que reconocer que me alivié mucho cuando nos dijo que lo había dejado con ella. Nunca me ha caído bien.
—Sí, a mí tampoco me caía bien —respondí— Se veía que era una oportunista…
—Pero por suerte ya está fuera de nuestras vidas —dijo mi hermano Bill— Pero me sigue preocupando su actitud, sobre todo porque no entiendo porque siempre tiene que estar gritándote y atacándote.
—Yo tampoco lo entiendo… —susurré sumiéndome otra vez en mis pensamientos.
Seguimos todo el viaje en silencio, bueno… escuchando de fondo el sonido de la música de la radio, mientras que mi hermano Bill cantaba alguna canción. Sin darnos cuenta, ya habíamos entrado en Hannover, solo nos quedaba unos veinte minutos aproximadamente para llegar a casa de nuestro padre. Finalmente, mi hermano Bill estacionó el automóvil en un hueco que había en la carretera, al lado de la acera donde se encontraba la casa de nuestro padre. Bajamos del coche, y abrimos el maletero para sacar nuestras maletas, seguro que a mi padre le iba a hacer mucha ilusión ver a Bill. Una vez que ya las sacamos, nos dirigimos hacia la casa de nuestro padre. Caminamos por el pequeño jardín, que rodeaba la casa hasta situarnos delante de la puerta de este. Toqué el timbre de la casa de mi padre. Enseguida escuchamos pasos.
—¡Ya voy! —escuché a mi padre caminar apuradamente hacia la puerta.
Enseguida la puerta se abrió, dejando mostrar a mi padre.
—Hija… ¿Qué haces aquí? —dijo mi padre mirándome extrañado— No tenías que venir hasta el sábado…
—Cariño, ¿Quién es? —escuché una voz femenina. Mi hermano Bill y yo nos quedamos mirando confusos, hasta que vimos a una mujer acercarse a mi padre.
—Son mis hijos… —logró susurrar nuestro padre a esa mujer.
—¡Oh, vuestro padre me ha hablado mucho de vosotros! —dijo la mujer sonriente. Yo solo me limite a mirarla con confusión, no sabía que papá estaba saliendo con una mujer— Soy Helen… una compañera de trabajo… —si ya… y yo me lo creo.
—Mucho gusto, soy Naia —respondí todavía aturdida.
—Yo soy Bill —dijo mi hermano mayor a la amiga/novia de mi padre.
—No te esperaba hasta el sábado, de hecho, que hoy iba ir a cenar con Helen por ahí —dijo nuestro padre viéndonos intermitentemente— Me alegro mucho de volverte a verte Bill, hacía bastantes años que no nos miramos.
—Lo sé… Tom y yo hemos regresado hace un mes de Los Ángeles —respondió mi hermano.
—¡Pasar! ¡Pasar! No os quedéis en la puerta —dijo nuestro padre haciéndonos entrar. Cogimos nuestras maletas y entramos en el interior de la casa.
Dejamos las maletas a un lado de la entrada, y nos dirigimos hacia el salón, sentándonos en el sofá. Helen, la amiga de papá, se sentó en otro lado del sillón acompañando a nuestro padre. Nos miraba con mirada penetrante, como si estuviera examinándonos, especialmente a mi hermano Bill por los piercings que tenía, y los tatuajes que tenía en su mano izquierda.
—¿Y cómo es que has venido hoy, cielo? —me preguntó papá.
—Tom y yo nos hemos peleado… —susurré. No sabía cómo contarle todo lo sucedido a papá, como mi hermano mayor días tras días me gritaba— Mamá creyó conveniente de que adelantará mi visita, en pasará los cuatro días aquí en tu casa. Después le dije a Bill que me trajera, y bueno, él también se quedará a pasar el fin de semana. Pensé que te haría ilusión, pasar el fin de semana con nosotros dos, pero ahora he visto que ya tenías planes hechos para hoy.
—Lo siento, cielo. No sabía que ibas a llegar hoy —respondió nuestro padre con pena— Si hubieras avisado antes, cancelaba mi cena con Helen —tras esas palabras, Helen miró a mi padre con cierto enojo. Claramente, era la novia de nuestro padre, aunque él intentará hacernos ver que era solo una amiga.
—Bueno, papá no te preocupes —le dije intentando ser educada— Puedes salir con tu amiga a cenar. Bill y yo nos quedaremos hablando y viendo alguna película compartiendo momentos de hermanos.
—Gracias, pequeña —sonrió nuestro padre— Gracias, por comprenderme.
—Vamos Bill a subir nuestras maletas a nuestras habitaciones —le dije a mi hermano. Por los ojos de mi hermano deduje que ansiaba enormemente escaparse de ese momento incómodo, sobre todo porque se había dado cuenta que la noviecita de nuestro padre no lo dejaba de observar penetrantemente.
—Está bien —respondió mi hermano con cierto alivio, se sentía muy incómodo con la novia de nuestro padre.
Continúa…
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