Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 37

By Naia

La mañana paso bastante rápido, después de acabar de desayunar me puse con mi hermano a ver la televisión. Al mediodía, nuestro padre regresó de trabajar, y se dedicó a preparar algo de comer. A la vez que hablaba con nosotros, la verdad es que prácticamente no había tenido mucho tiempo para hablar con nosotros, ya que el día anterior había tenido una cita, con su compañera de trabajo.

—Oye papá… —titubeé.

—Dime… —dijo mi padre mirándome fijamente.

—¿Qué relación tienes con Helen? —le pregunté directamente haciendo que mi hermano Bill abriera sus ojos desmesuradamente, por la indiscreción de mi pregunta.

—Solo es una compañera de trabajo —respondió mi padre insistiendo, tal cual como lo había hecho el día anterior.

—Pues no me lo creo… —dije bufando— Ayer me ha dado la sensación, de que os estropeé los planes.

—¿Por qué dices eso? —preguntó mi padre arqueando las cejas.

—Se os veía muy tensos… —susurré— ¿Desde cuando estás saliendo con ella? —pregunté— ¿Es ella la culpable de que te separarás de mamá? —volví a preguntar frunciendo el ceño.

—Nai… cállate y cálmate… —dijo mi hermano Bill con preocupación, no quería que me pasará de la raya con papá.

—No me da la gana… —respondí a mi hermano con enfado— ¡Contéstame! —exigí a mi padre, envuelta en cólera. Si papá había dejado a mi madre por esa mujer, mi madre valía diez mil veces más que esa mujer.

—No tengo porque darte explicaciones de mi vida, mocosa —respondió mi padre con enfado— Es el colmo… —dijo enfadado, para luego levantarse de la mesa, y salir de la casa dando un gran portazo.

Nos quedamos en silencio, yo completamente apenada por la situación que había hecho vivir a mi padre. Él tenía mucha razón, solo era una mocosa, que no debía meterme en su vida privada, pero me daba rabia, que mi madre sufriera por él mientras él ya tenía una sustituta para ella.

—Te has pasado Nai… —susurró mi hermano— No debiste de haberle preguntado…

No respondí nada ante la reprimenda de mi hermano. Me levanté de mi asiento, y subí las escaleras para luego encerrarme en mi habitación, durante todo el resto de la tarde. Miré el reloj, y vi que eran las siete de la tarde, la fiesta empezaba a las diez de la noche, así que debería de comenzar a vestirme si quería llegar puntual. El viaje a Hamburgo me llevaría una hora y media, tanto si iba en autobús como si mi hermano Bill me llevaba en coche. Busqué en mi armario la ropa que había elegido para llevar a la fiesta, era un top palabra de honor color negro, y una falda corta tipo tubo también de color negro. De calzado elegí unas bailarinas también color negro, y un pequeño bolso, a juego, negro. Me apliqué un poco de sombras en los ojos, y delineé una línea negra sobre mis párpados, expandí un poco de colorete para después pintarme los labios con un gloss color rosa. Salí de la habitación, y bajé las escaleras. Mi padre ya había llegado a casa, y se encontraba en el salón junto con mi hermano viendo la televisión.

—¿A dónde vas? —preguntó mi padre al verme así vestida.

—Voy al cine —mentí— Estoy aburrida y necesito distraerme.

—¿Cuándo me has pedido permiso? —me preguntó con enfado.

—No creo que necesite, permiso para ir a la cine —rolé los ojos— Adiós…

—Un momento, jovencita, no te mueves de aquí —dijo mi padre con enfado— Cenaremos todos juntos, y después veremos la televisión en familia y por último te irás a dormir.

—No seas aguafiestas… —respondí con enfado— Puedes quedar con tu novia para que te entrega, ya sabes…

—Serás descarada… —dijo mi padre muy enfadado, a la vez que levantaba su mano para darme una bofetada.

—¡Papá! —intervino Bill— No hagas nada de que te puedas arrepentir… Si te quedas más tranquilo puedo acompañarla al cine, yo también. No me importa… me aburro un poco aquí. Prometo traerla antes de medianoche.

—Está bien… —asintió nuestro padre— Con tal de estar un par de horas tranquilo sin que tu hermana me levante dolor de cabeza, os dejo ir.

—Vale —sonrió mi hermano Bill para luego cogerme del brazo y arrastrarme hacia fuera de la casa.

Iba a decirle gracias a mi padre, por dejarme ir al cine, pero no quería se arrepintiera al instante, así que opté por seguir a mi hermano Bill. Salimos afuera de la casa, mi hermano iba en silencio, notaba que estaba bastante molesto conmigo. En menos de un día, había conseguido desquiciar a mi padre.

—Esta es la última vez que te ayudo —me dijo molesto.

—Lo siento, Billy yo no quería… —susurré, me sentía muy apenada por mi forma de proceder. Yo nunca era así, tenía un buen carácter, pero en pensar en la noviecita de mi padre, hacía que una ira interior inundará por completo mi cuerpo.

—Sube… —me dijo mi hermano abriendo la puerta del lado del copiloto del coche. Seguía molesto conmigo.

Segundos después, ingresó en el interior del coche, y se sentó en el asiento del conductor y prendió el motor. Comenzó a conducir en silencio, a la vez que yo me dedicaba a mirar por la ventana. Me sentía miserable, no quería que mi hermano Bill se enfadara conmigo, al igual que lo estaba Tom conmigo. No él…

El viaje transcurrió en silencio, mi hermano Bill solo se dedicaba a mirar atentamente la carretera, mientras que yo miraba el paisaje por la ventana. Me incomodaba tanto silencio, pero entendía que mi hermano estuviera enfadado conmigo, por la forma en la que me había comportado con nuestro padre. Después de una hora y media de viaje, por fin llegamos a Hamburgo. Mi hermano me dejó cerca de la casa de mi amiga Amy, mientras él se iba a pasar el tiempo por ahí, esperando a que lo llamara, para que me fuera a recoger.

—Cuando acabe la fiesta te aviso, para que vengas a buscarme —le dije a mi hermano.

—Está bien —respondió con sequedad— Ahora vete no vaya a ser que Amy se marche sin ti, ni si quiera la avisaste que ibas a ir a la fiesta.

—Nos vemos más tarde —me alejé del coche, y comencé a caminar en dirección a la casa de mi amiga, volví la mirada, y mi hermano ya se había ido.

Caminé durante unos minutos, y por fin llegué a donde vivía mi amiga Amy. Para no tocar el timbre de su casa, y su madre me viera, le mandé un mensaje al móvil diciéndole que la espera afuera. Minutos después, mi amiga salía por la puerta de su casa y se acercó a mí.

—No sabía que al final ibas a venir a la fiesta —me dijo mi amiga asombrada.

—Convencí a mi hermano Bill para que me trajera —le dije.

—¿Dónde está? —preguntó mi amiga mirando a todos lados.

—Ya se ha ido… —susurré— Vendrá más tarde a buscarme. Mi padre no sabe nada que estaré en una fiesta, él cree que Bill y yo hemos ido al cine.

—Venga, vamos —dijo mi amiga agarrándome de la mano— Será mejor que nos marchemos ya, no vaya a ser que te vea alguien y se lo diga a tu madre.

—Sí… —musité— No quiero recibir más broncas, ni más castigos… Hoy he discutido con mi padre…

—¡¿Por qué?! —preguntó mi amiga asombrada.

—Papá tiene novia… —suspiré.

—¡¿Qué?! —dijo mi amiga sobresaltada— ¿Desde cuándo? —preguntó perpleja.

—No lo sé… —susurré— Pero le pregunté si ella había sido la causante de él dejará a mamá. Se enfadó mucho conmigo, dijo que no tenía ningún derecho en meterme en su vida.

—¡OMG! —susurró mi amiga impresionada— ¿Le vas a decir a tu madre, lo de la novia de tu padre?

—No… —respondí— No quiero más discusiones y malos rollos en mi familia. Estos días no lo estoy pasando muy bien… Bill también se ha enfadado conmigo por lo que le dije a papá.

—¡Vaya! —dijo con tristeza mi amiga.

Seguimos caminando durante varios minutos. Después de una media hora de camino, por fin llegamos a una casa bastante grande, rodeaba de un jardín muy bien cuidado y esplendoroso. La música ya se podía escuchar salir por las ventanas, al igual que el murmullo de otras personas que había en el interior de la casa, e incluso en el jardín.

—¡¿Esta es la casa de Dereck?! —pregunté a mi amiga alucinando. Se notaba que el chico tenía dinero, tenía una casa muy bonita.

—Sí —asintió mi amiga sonriendo— Venga, entremos.

Accedimos al interior de la vivienda con facilidad, ya que la puerta estaba abierta, dejando paso a otras personas. La música resonaba en toda la casa, a la vez que adolescentes bailaban sin control, a la vez que bebían. Seguí a mi amiga, agarrándola de la mano, ya que el salón de la casa, estaba bastante aglomerada de amigos y conocidos de Dereck. Nos dirigimos hacia una mesa, donde había todo tipo de botellas de bebidas alcohólicas. Amy cogió un vaso y comenzó a mezclar dos tipos de bebida, luego cogió otro e hizo lo mismo.

—Prueba ya verás cómo te gusta —me dijo ofreciéndome uno de los vasos.

—¿Qué es? —pregunté curiosa.

—Pruébalo… —me volvió a insistir.

Acerqué el vaso a mis labios, y di un pequeño sorbo. Enseguida mi boca fue inundada por un sabor desconocido por mí, y a decir verdad sabía mejor de lo que pensaba. Bebí otro trago, sintiendo como la garganta me comenzaba a arder. Pronto sentí como mis mejillas se empezaban a tornar coloradas.

—No lo bebas todo de golpe, que sino vas a pillarla muy pronto —dijo mi amiga riéndose, al verme beber muy seguida la copa que me había preparado.

—Ya… —sonreí tontamente.

Estuvimos un rato más cerca de la mesa, a la vez que bailábamos al compás de la música. Ahora sonaba música electrónica, haciendo que la gente se moviera mecánicamente con movimientos autómatas, parecían robots. Miré a mí alrededor, entonces lo vi a él. Su sonrisa perfecta, hizo que la sangre se me congelará, y que mi cerebro dejará de recibirla. Estaba guapísimo… Sentí un cosquilleo en mi estómago a la vez que el rubor se hacía persistente en mis mejillas. Bebí con un poco de nerviosismo al descubrir, que venía caminando hacia donde estábamos mi amiga y yo.

—Hola Amy —se dirigió a mi amiga— ¿Qué tal os lo estáis pasando?

—Muy bien —respondió mi amiga sonriendo.

—Naia… —susurró al verme— No pensé que al final vendrías…

—Yo tampoco… —susurré tontamente, sin poder apartar mis ojos de sus ojos claros.

—¿Amy, me permites robarte a tu amiga durante un rato? —preguntó Dereck mirando a mi amiga.

—Sí, diviértanse —respondió mi amiga asintiendo— Yo iré a dar una vuelta por aquí…

Mi amiga se alejó de nosotros dejándome a solas con Dereck. Un nerviosismo interior comenzó a recorrer mi cuerpo, y con su sonrisa hacía que mis piernas empezarán a flaquear. No sabía que decir, que hacer, como actuar delante de él. Parecía que estaba viviendo un sueño, del que me despertaría dándome cuenta después de la realidad.

—¿Te apetece ir a un sitio más privado? —me susurró al oído, haciendo que se me erizará el vello de mi piel.

—Claro… —susurré nerviosa.

Me agarró de la mano, y comenzamos a caminar entre los amigos y otros invitados que estaban bailando, hablando y bebiendo en el salón. Conseguimos salir de la aglomeración de gente, y comenzamos a subir las escaleras. Miré a mí alrededor, intentando buscar a Amy, y la divisé hablando con un chico. Dereck me arrastró con él, hasta que llegamos al segundo piso de la casa. Ahí la música se seguía escuchando, pero no tanto, y estaba más silencioso, ya que no había gente.

—Dereck… —susurré algo asustada— ¿A dónde vamos? —le pregunté al ver que no sabía a donde me llevaba.

—A un sitio más tranquilo donde podamos hablar con más tranquilidad —me dijo en un susurro, a la vez que me mostraba su perfecta sonrisa— Aquí es… —dijo abriendo una puerta, miré al interior, y parecía que era su habitación. Me quedé parada, sin intenciones de entrar a dentro. Sentía que algo no iba a ir bien— Vamos… entra —dijo de nuevo, haciéndome entrar de nuevo en el interior de la habitación.

—¿Está es tu habitación? —pregunté tontamente, ya que me di cuenta que la decoración era de un adolescente, o bueno… casi universitario, aparte de que en una estantería había varios trofeos que tenían grabado su nombre.

—Si —me respondió— ¿Qué te parece?

—Está chula… —respondí.

—Bueno… —susurró sin saber que decir— Cuéntame algo de ti, apenas sé de ti.

—¿Qué es lo que quieres saber de mí? —pregunté dudosa.

—No sé… Tú cara me resulta muy conocida, ya desde el otro día que te vi —me dijo Dereck fijando sus ojos claros en mí— Por casualidad, no habrás estudiado en mi misma escuela.

—Bueno, ahora no, pero en septiembre comenzaré mi curso allí —susurré— De niña, si estuve estudiando allí, pero después me puse enferma y mis padres me sacaron del colegio…

—Oh vaya… ya me parecía a mí que me sonaba tu cara —me dijo.

—Ya… —susurré.

Nos quedamos en silencio, sin saber que decir. Me sentía un poco abrumada por su presencia. Dereck me miraba fijamente, a la vez que me sonrojaba completamente.

—¿Te han dicho alguna vez que eres muy bonita? —me susurró al oído.

—No… —susurré avergonzada ante las palabras de él.

—Pues no saben lo que se pierden, porque eres realmente muy bonita —me volvió a susurrar, sintiendo el calor de su aliento sobre mis labios.

—Dereck… —susurré, pero sus labios atraparon mis labios, los cuales empezó a besar con bastante furia y desenfreno.

Sus manos rodearon mi cintura, atrayéndome más hacia él, mientras que devoraba mi boca con urgencia, con deseo… Sus labios se posaron sobre mi cuello, depositando besos húmedos, a la vez que sentía como su lengua acariciaba mi piel. Suspiré, expulsando todo el aire de mis pulmones. Me sentía excitada, pero a la vez asustada. Asustada de no saber qué ocurriría después, porque notaba a Dereck bastante excitado también, y me sentía como una niña pequeña que acude al parvulario el primer día de clase.

—Me gustas mucho… —susurró en mi oído, a la vez que sentía como su nariz delineaba mi mandíbula, para luego atraparla en sus labios.

Noté como sus manos viajaron hasta el final de mi falda, que era cortita, y como empezó a acariciar mis piernas, llegando hasta mis muslos. Sus manos se aferraron a estos, para luego notar como los apretaba fuertemente, a la vez que me hacía caminar, hasta que finalmente sentí el borde de la cama. Ambos caímos por nuestro propio peso, sobre la cama. Ahora él estaba encima de mí, mientras que sus manos se dedicaban a explorar las partes escondidas de mi cuerpo.

—Dereck… creo que esto no es buena idea —le dije al notar, como sus dedos comenzaban a acariciar mi zona intima, e intentaba deslizar mi ropa interior.

—¿Por qué no? —preguntó mirándome intensamente a los ojos— Estamos solos, sin que nadie nos moleste. Nos lo vamos a pasar muy bien juntos.

—De verdad, Dereck… tu compañía me resulta muy agradable —dije con un nudo en la garganta— Pero no creo que, de buenas a primeras, acostarnos sea lo correcto. Me gustaría esperar a conocerte más.

—Pues yo no puedo esperar —dijo mirándome fijamente. Me estremecí, por la forma en la que me miró. Sus ojos azules hicieron que mi sangre se congelará. Atrapó de nuevo mis labios, a la vez que intentaba deshacerse de mi ropa interior, e intentaba hacerse hueco entre mis piernas.

—Dereck… no… —dije con miedo. Mi primera vez no quería que fuera así, a la fuerza.

—Eres la primera chica que me rechaza, si otras chicas estuvieran en tu situación no dudarían en acostarse conmigo sin preguntárselo —me dijo con prepotencia.

—Pero yo no soy como las otras chicas —dije intentándome separar de él, rápidamente. No me gustaba nada como se estaba comportando. De ser un chico dulce y amable, había pasado a ser brusco y arisco conmigo.

—Siempre hay una primera vez —dijo volviéndome a apretar contra él, sintiendo como debajo de sus pantalones crecía una erección palpitante.

—Suéltame —le dije empujándole con fuerza, haciendo que se separará de mí.

Continúa…

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por Heiligtkt483

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