Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 38

By Naia

Me levanté de un brinco de la cama, a la vez que me acomodaba bien la falda, dispuesta a dirigirme hacia la puerta de su habitación, y salir de ahí con paso apurado. Sus manos volvieron a atraparme, no permitiéndome moverme y salir de la habitación.

—Me las vas a pagar zorra… —dijo con enfado, a la vez que intentaba otra vez forzarme.

Le pegué un rodillazo en sus partes nobles, y abrí la puerta con rapidez, a la vez que escuchaba sus quejidos. No me detuve ni un segundo, tenía que largarme de ahí antes de que me volviera a atrapar. Me sentía acalorada y muy asustada. Había sido una tonta por creer las palabras amables de Dereck, sin apenas poder apreciar sus verdaderas intenciones. Todos los chicos piensan igual.

Bajé las escaleras apuradamente, para luego encontrarme de nuevo en el salón. En ambiente se había vuelto más cargado y más pesado. La gente de ahí, ni se percató de mi presencia, cuando corrí entre ellos en busca de mi amiga Amy. Después de diez minutos de intensa búsqueda, decidí irme de la fiesta, antes de que Dereck volviera a cogerme por banda y acabar con su propósito. Salí al exterior de la casa, y comencé a caminar por la acera, en dirección a algún sitio que estuviera más tranquilo. Necesitaba tranquilizarme, aunque las lágrimas ya habían asomado por mis ojos. Me sentía una miserable, por haber creído en las palabras bonitas de Dereck. Claramente, no se puede confiar nunca en los hombres.

Me senté en el bordillo de la acera, mientras le escribía un mensaje de texto a mi hermano, para luego enviárselo. Las lágrimas recorrían mis mejillas, a la vez que se me corría todo mi maquillaje y rímel. Apoyé mi cabeza sobre mis rodillas, mientras esperaba a que mi hermano viniera a buscarme. Después de varios minutos, la luz de un coche iluminó la calle donde estaba. Se estacionó delante de mí, levanté la mirada y observé a mi hermano Bill que me miraba desde dentro del coche. Me levanté de la acera, y me dirigí hacia el coche, ingresando en el asiento del copiloto.

—¿Qué ha pasado? —me preguntó mi hermano nada más verme entrar en el coche. Seguramente debía de estar horrorosa con todo el maquillaje corrido.

—He sido una tonta y una estúpida… —susurré a la vez que las lágrimas volvían otra vez a brotarme de los ojos.

—Pero… ¿Qué ha pasado? —volvió a insistir mi hermano.

—Solo me había invitado a la fiesta para tener sexo conmigo… —susurré de nuevo mientras seguía llorando— He sido una estúpida…

—¡¿Te has acostado con él?! —preguntó mi hermano con asombro.

—No… —respondí en un susurro— Tengo mis principios, no soy el tipo de persona que se acuesta con un chico, sin apenas haber tenido contacto con él previamente, y conocerlo bien.

—Me alegro… —sonrió mi hermano con algo de tristeza, y aliviado.

—Billy… no se lo digas a nadie, por favor —susurré— Si mamá o papá llegan a enterarse, creo que me pasaría toda mi vida encerrada en casa. Sabrás guardarme el secreto… Ha sido un error haber venido a esta fiesta…

—Tranquila no diré nada… —me susurró mi hermano— De los errores se aprenden, ¿no?

—Sí… —musité— Bill vámonos a casa…

—Está bien… —respondió mi hermano, a la vez que accionaba el contacto del motor del coche, y arrancaba en dirección a Hannover.

Después de casi una hora y media de viaje, por fin llegamos de nuevo a Hannover. Mi hermano Bill aparcó el coche fuera de la casa de mi padre. La televisión debía de estar encendida, ya que daba algo de luz en el salón, con cual, papá se encontraba en casa. Salí del coche, después de haberme limpiado bien cara, ya que tenía todo el maquillaje corrido, con una toallita desmaquilladora que siempre tenía en el bolso. Mi hermano cerró la puerta del coche, y nos dirigimos al interior de la casa. Bill sacó las llaves de su bolsillo y abrió la puerta de la casa. Entramos en casa, y nos dirigimos hacia el salón. Me quedé impactada a ver la escena bizarra que estaba aconteciendo en ese momento en el salón. Papá le estaba comiendo la boca a Helen, mientras que esta le desabrochaba la camisa.

—Ya hemos llegado… —susurró mi hermano Bill un poco cortado, ante esa situación— Nos vamos arriba —informó.

Me agarró de la mano, sin dejarme apenas pronunciar ninguna palabra. Empezamos a subir las escaleras en silencio, hasta que finalmente llegamos a las puertas de nuestras habitaciones. Bill no tenía ganas de entrar aún en su habitación, así que se metió en la mía. Me senté en mi cama, y suspiré frustrada.

—¿Has visto lo que he visto? —le pregunté con ironía.

—Sí —respondió mi hermano para luego sentarse al lado de mi cama.

—Después decías que era solo una amiga de papá —le dije a mi hermano frunciendo el ceño— Llegamos a tardar unos minutos más, y los pillamos teniendo sexo en el salón.

—No creo que tarde en mucho irse Helen —respondió mi hermano— Les hemos cortado prácticamente el rollo.

—Espero que se marche pronto —respondí resoplando— No quiero traumarme de por vida, escuchando a papá tener sexo con su noviecita.

—No seas dramática, Nai —sonrió mi hermano.

—Prefiero mil veces escuchar a Tom teniendo sexo con una chica, que escuchar a papá —respondí.

—Bueno enana, será mejor que te acuestes a dormir —me dijo mi hermano Bill— Has tenido un día bastante intenso, ¿no crees?

—Si lo dices por Dereck, ya estoy bien —respondí avergonzada— He sido una estúpida pensado que solo quería hablar conmigo en un lugar más tranquilo.

—Naia solo ten presente una cosa —me dijo mi hermano mirándome a los ojos— Tú solo eres dueña de virtud, y tú decides cuando entregársela a la persona que veas conveniente.

—¿Y si nunca encuentro a la persona adecuada? —pregunté apenada— Tengo mucho miedo a equivocarme, y que me hagan daño… Soy inexperta en esto del amor…

—Solo escucha tu corazón, hermanita —sonrió mi hermano, para luego depositar un beso en mi frente— Él sabrá decirte cuando es el momento, y con quién.

—Gracias, Billy —sonreí— ¿Me puedes abrazar? —pregunté realmente necesitaba un gran abrazo de mi hermano mayor, sentirme arropada. Sentir una extensión de mi hermano Tom, como cuando yo era pequeña.

—Ven aquí, enana —mi hermano abrió sus brazos, para arroparme en ellos.

Enterré mi cabeza sobre su pecho duro y fortificado, y me dejé abrazar por él durante varios minutos. Me sentía muy bien, después de tantos años volvía a sentir el cariño de mis hermanos mayores, aunque con Tom en esos momentos estuviera todo mal, pero era mi hermano mayor, lo quería y extrañaba. Después de media hora, el sueño empezó a hacer acto de presencia en mi cuerpo, así que deshice el abrazo.

—Creo que es hora de que me vaya a dormir —le dije para luego bostezar— Me encuentro realmente cansada…

—Descansa —me sonrió mi hermano con ternura— Sueña con dulces sueños…

—Hasta mañana, Billy —me despedí para luego darle un beso en la mejilla. Acto seguido se levantó de su cama para irse a su habitación.

Me desvestí, y me puse mi pijama. Después me tumbé en la cama, y me cubrí con las sábanas. No me faltó mucho tiempo para quedarme completamente dormida. El sábado fue bastante aburrido, mi hermano Bill y yo nos quedamos todo el día en casa sin salir. Nuestro padre había aprovechado para quedar con Helen, acción que le parecía muy mal a Bill, ya que se suponía que tenía que pasar el fin de semana conmigo.

—Me voy a dormir… —susurré a mi hermano.

—Buenas noches —me dijo mi hermano para luego besarme la frente.

—¿No te vas a dormir? —pregunté a mi hermano, ya que se había quedado sentado en el sofá.

—Me quedaré un poco más —me respondió mi hermano— La película está interesante.

—Está bien… —susurré para luego comenzar a subir las escaleras, que daban al piso superior.

Entré en el interior de mi habitación, y me puse el pijama. Después me acosté sobre la cama, cerrando los ojos, en un intento de quedarme dormida. Finalmente concilié el sueño. Unos gritos fuertes hicieron que me despertará de repente de mi sueño. Miré un poco desorientada mi habitación, para luego afinar bien el oído.

No me parece bien lo que has hecho hoy, papá —escuché decir a mi hermano Bill— Se supone que tenías que pasar el día de hoy con Naia, y te has ido con tu novia.

Bill no tienes ningún derecho a reclamarme, soy de sobra mayorcito —respondió mi padre con enfado.

Deberías de tener un poco de sentido, joder —dijo mi hermano cabreado— Ayer por la noche, si llegamos a tardar un poco más, os encontramos teniendo sexo en medio del salón. Eso no es un buen ejemplo para Naia.

Tenía la situación controlada, no iba a pasar nada de eso —respondió mi padre a mi hermano.

Vamos no me hagas reír —dijo Bill en plan irónico.

Es mi vida, Bill —respondió papá— Tengo derecho a rehacer mi vida, como lo ha hecho tu madre.

Ya sabemos que rehiciste tu vida hace mucho tiempo —escuché decir a mi hermano con odio— Cuando decidiste divorciarte de ella, y dejarnos a nosotros desamparados. Nunca te diste cuenta de lo que sufríamos Tom, Naia y yo. Nunca te importamos…

Eso no es verdad… nunca os dejé desamparados —dijo papá a Bill— Y me importáis mucho, porque crees que luché por vuestra custodia, pero tu madre me ganó. Al final, no me quedó más opción que aceptar la custodia compartida.

Si tanto has luchado por nosotros, ten un poco de sentido común, y no vuelvas a traer a tu novia o amiga como tú lo digas a esta casa mientras Naia se encuentre en ella —escuché decir a mi hermano, para luego oír pasos en el pasillo, de seguido se cerró la puerta donde dormía mi hermano Bill.

Me volví a tumbar en la cama, para volver a dormirme. Los ojos me pesaban hasta que por fin me dejé caer en los brazos de Morfeo. Los rayos del sol, que penetraban por la ventana de mi habitación, hicieron que me despertará por la gran claridad que había en esta. Me incorporé y me froté mis ojos. Miré la hora en mi móvil, eran las doce de la mañana. Me levanté de la cama, para coger la ropa que me pondría. Media hora más tarde, salí de mi habitación y bajé las escaleras. Mi hermano Bill se encontraba desayunando, mientras miraba la televisión.

—Buenos días, Billy… —saludé a mi hermano a la vez que me acercaba a él, y le daba un beso en la mejilla— ¿Qué tal has dormido? —pregunté.

—Bien —me respondió, segundos después de haber tragado lo que estaba comiendo— ¿Y tú?

—Bien… aunque me desvelé por la noche —le dije mientras les miraba seriamente a los ojos— Te escuché hablar con papá…

—Lo siento… pero no pude aguantarme —me respondió mi hermano— Me cabreó mucho, que casi se pasará todo el fin de semana con su novia, y no te hiciera caso en ningún momento.

—De verdad Bill, a mí no me ha importado —le dije con tristeza— He estado con contigo…

—Pero se trataba de que este fin de semana lo pasarás con papá —dijo mi hermano molestó— No sé si decirle a mamá lo ocurrido, que sepa que estará con su novia y te tiene desatendida.

—No le digas nada a mamá —dije con tristeza— Aunque papá no hizo lo correcto, no quiero que me nieguen el derecho a verlo. Mamá se pondría con un basilisco, y no permitiría que volviera a aquí.

—Está bien… —dijo mi hermano— Después de comer regresaremos a Hamburgo.

—Sí… —musité.

Me concentré en mi bol de cereales, mientras que mi hermano seguía tomando el suyo a la vez que veía la televisión. Nos quedamos en silencio, y no volvimos a hablar nada más sobre el asunto de papá. Minutos después, escuchamos unos pasos bajar por las escaleras. Nuestro padre ya se había levantado.

—Buenos días, hijos —nos saludó nuestro padre.

—Buenos días, papi —respondí a su saludo, para luego concentrarme otra vez en mi desayuno.

—Naia… —me llamó papá haciendo que le prestará atención— Siento mucho no haber pasado tiempo contigo este fin de semana. Me he portado muy mal… no quiero decepcionarte, y que pienses que soy un mal padre.

—No te preocupes, papá —le dije con voz calmada— Yo tampoco me porté como una buena hija, el otro día te reclamé cosas que no debía. Tengo que entender que tú ya tienes una vida fuera de la de mamá. Lo siento mucho… me comporté como una niña malcriada.

—No quiero que te distancies, porque tenga una relación con Helen —dijo mi padre con tristeza— Sé que hice las cosas mal, por no haberte dicho hace tiempo que tenía una relación, pero no quería te enfadarás conmigo.

—No pienses en eso ahora, papi —le dije acercándome a él, para luego abrazarle fuertemente— No me voy a distanciar nunca de ti, eres mi padre, y aunque estemos separados vendré siempre que pueda a visitarte.

—Bill, Tom y tú sois muy importantes para mí —dijo nuestro padre— Quiero seguir disfrutando de vosotros durante mucho tiempo, y me refiero a ti, Bill y a tu hermano Tom, que me tenéis muy olvidado.

—Sabes que no podemos venir a visitarte, por cuestión de nuestro trabajo —dijo mi hermano Bill— Nuestra vida hasta ahora estaba en Los Ángeles.

—Pero podéis de vez en cuando venir a visitarme —dijo mi padre dolido— Conforme venís a visitar a vuestra madre, también tengo derecho a recibir una visita por parte vuestra.

—Tienes razón —admitió mi hermano Bill— Pero como sabrás llevamos cuatro años sin pisar Alemania, y sin ver a mamá, así que no nos reclames que no venimos a visitarte cuando ni hemos visitado a mamá en todos estos años.

—En fin… —susurró mi padre— ¿Qué tenéis pensado hacer hoy?

—Bill y yo regresaremos a Hamburgo después de comer —informé a nuestro padre.

—¿Qué tal si vamos a comer todos juntos? —preguntó nuestro padre— Iremos a un restaurante afuera. Invito yo.

—Como quieras papá. Me da igual —respondí ante su propuesta.

—La verdad es que estaría bien, ir a comer fuera —dijo mi hermano Bill— Estoy cansado de comer pizza…

—Está bien —sonrió nuestro padre— En una hora nos iremos.

—Vale —asentí.

Nuestro padre volvió a subir las escaleras, mientras nosotros acabábamos de desayunar. Después subí a mi habitación, tenía que hacer mi bolsa de viaje, para tenerla lista antes de irnos a comer y así después no pararnos cuando regresáramos del restaurante. Pasada una hora, salimos hacia el restaurante que nos iba a llevar papá. Entramos en uno, que era bastante tranquilo, así Bill no tendría problemas con posibles fans, aparte de que nos llevaron a un reservado donde podríamos comer más tranquilos. Poco después de habernos sentado en la mesa, que nos había llevado uno de los trabajadores, un camarero se acercó a nosotros dándonos unas cartas para pedir el menú. No tardamos mucho en elegir el menú, para luego decírselo al camarero que tomó nota. Se fue para dar nuestro pedido a la cocina, dejándonos solos.

—Y bueno hija, ¿Qué tal de vacaciones? —preguntó nuestro padre por primera vez, desde que habíamos llegado a casa el jueves.

—Bien… —susurré— Con ganas de que no se acaben.

—¿Y los estudios que tal vas? —preguntó de nuevo papá.

—Bien, he aprobado todos los exámenes que me hizo mi tutor privado —respondí— Pero para el próximo curso, ya no vendrá a casa ese profesor.

—¿Por qué? —preguntó mi padre confuso— ¿Ha contratado tu madre a otro?

—No… —susurré— Empezaré de nuevo en mi antiguo colegio —le informé.

—Pero estás segura de regresar —me dijo mi padre asustado— ¿Y si tienes otra recaída?

—Papá hace tiempo que me recuperé —le dije un poco molesta— No voy a estar toda mi vida encerrada en casa, sin poder salir a divertirme con mis amigos o sin poder relacionarme con otras personas. Ya tengo dieciséis años, no soy una niña.

—Lo sé… pero me asusta que tengas una recaída por tu debilidad —dijo de nuevo papá— Quedaste muy débil después de la meningitis.

—Pero ya he recuperado fuerzas —le respondí— Mamá está de acuerdo, y empezaré en unas semanas.

—Está bien… —dijo finalmente sin insistir más.

El camarero nos trajo nuestro almuerzo, y comenzamos a comer mientras que Bill y yo hablábamos de cosas triviales con papá. Después de comer, pedimos los postres. Bill se tomó un helado, mientras que yo me tomaba un crepé con vainilla y chocolate, papá se tomó un café, ya que no tenía ganas de tomarse un postre. Después de acabar de tomar todo eso, nuestro padre pagó la cuenta y nos fuimos de nuevo a casa.

—¿Cuándo volverás a visitarme? —preguntó papá a Bill.

—No lo sé… —respondió mi hermano— En unas semanas comenzaremos con las grabaciones de los castings de Deutschland sucht den Superstar, y estaremos muy liados aparte de que también tenemos que seguir con la grabación de nuestro disco.

—Bueno, cuando puedas venir, te esperaré —sonrió papá— Trata de traer a tu hermano Tom, tengo muchas ganas de verlo.

—De acuerdo —asintió mi hermano Bill— Intentaré convencerlo.

—Princesa —me dijo cariñosamente mi padre— Te veo dentro de quince días.

—Sí… —susurré para luego abrazarme a él— Espero que para la próxima vez que venga, estés más rato conmigo.

—Lo intentaré, pequeña —dijo mi padre besándome en la mejilla— Te prometo, que no haré ningún plan para estar solo contigo.

—Bueno papi, ya es hora de irnos —le dije finalmente— Sino se nos hará tarde en la carretera.

—Sí… —susurró nuestro padre. Cogimos nuestros equipajes, y salimos al exterior, para meter nuestras maletas en el maletero del coche— Bill conduce con cuidado.

—Tranquilo, siempre conduzco con cuidado —respondió mi hermano— No soy como el loco de tu otro hijo, que siempre le pisa más al acelerador.

—Adiós papi —le dije a la vez que entraba en el interior del coche.

Me senté bien en el asiento, poniéndome el cinturón de seguridad. Mi hermano Bill también se puso el cinturón de seguridad, y pocos segundos después arrancó el coche. Me despedí de nuevo de nuestro padre con la mano, antes de que se metiera otra vez en el interior de su casa. El coche se fue alejando de la casa de nuestro padre, hasta que finalmente no se vio. Mi hermano se metió por la autopista. Nos esperaba un viaje de una hora y media aproximadamente, sería bastante aburrido. Me dediqué a mirar por la ventana, metida en mis pensamientos. ¿Cuándo llegará a casa mi hermano Tom cambiaría su actitud conmigo? ¿Sería igual de brusco conmigo como los otros días? ¿Me volvería a besar?… Un escalofrío recorrió mi cuerpo, al pensar en esa opción, sin ninguna explicación lógica mi piel se erizó por el hecho de pensar en los besos de mi hermano. ¿Quería que me volviera a besar? Sacudí mi cabeza intentando quitarme ese pensamiento, ahora me sentía muy confundida. No sé qué hacer de mi vida, como reaccionar cuando vuelva a ver a Dereck, cuando vaya al billar o me lo encuentre por la calle. Seguramente que buscará vengarse, le rechacé y lo peor de todo es cuando vea a mi amiga Amy seguramente me dirá de todo por haber perdido una oportunidad con Dereck, pero es que… esa noche en la fiesta, me di cuenta que Dereck solo quería divertirse conmigo, nada más… Tanto interés repentino por mí, hizo que pensará mal de sus intenciones, y lo comprobé cuando me llevó a su habitación, e intentó forzarme.

—¿Qué piensas? —me sacó mi hermano de mis pensamientos.

—En nada… —susurró mientras seguía mirando por la ventana. Ya hacía una hora de viaje.

—En media hora llegaremos ya a Hamburgo —me informó mi hermano.

—Genial… —susurré.

—No lo dices con muchos ánimos —me susurró mi hermano, a la vez que no apartaba la vista de la carretera.

—Me preocupa encontrarme con Dereck —confesé— Me preocupa que la actitud de Tom, no haya cambiado…

—Ya… —me susurró mi hermano— Si Dereck se vuelve a acercarte a ti, no dudes en decírmelo y le daré su merecido y sobre Tom no sé qué podrá hacer ese imbécil.

Nos quedamos de nuevo en silencio, en lo que duró el resto del viaje. A media tarde, cerca de las siete, llegamos a la urbanización donde vivíamos con nuestra madre. Todo estaba tranquilo, pero mi interior estaba inquieto, intranquilo… Venía con demasiadas dudas en mi cabeza, y no sabía cómo afrontarlas.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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