Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 4
By Tom
—No, gracias —me respondió también en inglés, con voz susurrante sin mostrar aún su rostro— No necesito ayuda, gracias.
—Me encantaría conocerte —insistí coquetamente— Si quieres me puedes dar tu número, y puedo invitarte a cenar esta noche si lo deseas.
—Parece que no te gusta obtener un no por respuesta —dijo la chica para luego girarse sonriente, pero segundos después su sonrisa desapareció. Era muy hermosa, tenía los ojos azules claros, labios finos y tentadores que me hacía quererlos besar en ese momento.
—¿He dicho algo que te ha incomodado? —pregunté nuevamente al ver como la joven palidecía.
—Tomi… —escuché susurrar casi sin mover los labios, mientras que la chica me miraba intensamente.
—Ya entiendo te has quedado sorprendida al descubrir que soy Tom Kaulitz —sonreí con chulería. Me encantaba que las chicas me reconocieran y se quedarán impactadas al verme, sobre todo si eran chicas muy hermosas— ¿Quieres un autógrafo? Estás de suerte porque podrás conseguir dos autógrafos.
—¡¿Qué?! —abrió los ojos desmesuradamente la chica— No me reconoces… —susurró, pero está vez en un idioma que conocía perfectamente, más que el inglés. Me estaba hablando en alemán.
—La verdad es que no… —le respondí en alemán— No he tenido la suerte de compartir cama aún contigo, aunque no me importaría —dijo mientras me mordía el labio inferior moviendo mi piercing provocativamente.
—Eres un cretino, Tom —dijo ahora arqueando las cejas, y mirándome con enfado— Me parece mentira que no seas capaz de reconocer a tu hermana pequeña…
¿Había escuchado bien? Me había dicho que era mi hermana pequeña. Imposible, la miré otra vez y esa chica que tenía delante mía no podía ser mi enana. Mi hermanita era una mocosa, no una jovencita con encantos muy ardientes.
—¡¿Naia?! —susurré con voz inaudible.
—La misma, que viste y calza —me contestó con el ceño fruncido, se notaba que estaba enfadada.
—Lo siento, mocosa —dije apenado. No sabía en donde esconderme en ese momento— No te había reconocido, es que mi madre, sí que has cambiado.
—Sigues siendo el mismo salido mental, que recuerdo desde que era una niña —una sonrisa volvió a salir de sus labios— Te he extrañado tanto… —susurró para luego abrazarse a mi— Tomi… ¿Dónde está Bill? —preguntó una vez que se separó de mí, y darse cuenta que estaba solo.
—Venía detrás de mí —respondí a mi hermanita— Bill… —llamé a nuestro hermano que se encontraba alejado de nosotros.
—¿Qué quieres? —preguntó mosqueado acercándose a nosotros— ¿Ya te has ligado a la chica?
—Ven aquí —le dije de nuevo para luego ver como nuestro hermano se acercaba a nosotros.
—¿Te has dejado engatusar por mi hermanito? —preguntó Bill a nuestra hermana.
—Billy —sonrió Naia para luego abrazarse a él, dejando un poco descolocado a nuestro hermano.
—¿Qué pasa? ¿También quiere ligar conmigo? —preguntó confuso.
—No digas tonterías, hermanito —dijo Naia sonriendo.
—Espera… ¿Tú eres Naia? —repitió Bill al igual de confundido como lo hice yo, minutos antes.
—Sí… —susurró nuestra hermanita, sonriendo con una sonrisa muy inocente de niña que nunca rompe un plato.
—¡Dios mío! Estás muy cambiada —dijo Bill sonriendo fijándose en nuestra hermana— Déjame verte bien —mi hermano hizo que Naia se girará sobre sí misma para ver el cambio importante que había hecho su cuerpo en esos años— Te has puesto muy bonita. Ya eres toda una señorita.
—Gracias… —susurró nuestra hermana poniéndose ruborizada, para luego bajar tímidamente la cabeza.
—¿Dónde están papá y mamá? —pregunté a mi hermana.
—Están en la zona de la sala de espera —respondió mi hermana— Vine a buscar algo de beber, para ellos y para mí. Habéis tardado mucho.
—Pues hemos estado esperando durante un buen rato, y no anunciaron la llegada de vuestro vuelo —respondí.
—Es que llegamos hace una hora y media —me dijo mi hermana.
—¿Por qué no habéis llamado? —pregunté con un poco de enfado, ya que habíamos estado bastante tiempo esperándolos, mientras que ellos estaban en la zona de sala de espera.
—Es que mamá dijo que no sabía cuál era vuestro número, como estáis cambiando constantemente de número —dijo mi hermana.
—Está bien —respondí olvidando mi enfado— Será mejor que vayamos a junto de nuestros padres.
Rodeé a mi hermanita con mi brazo apoyándolo sobre sus hombros, para así incitarla a caminar. Bill se puso al lado de nosotros, mientras que íbamos hablando los tres, sonrientes, hacía cerca de cuatro años que los tres no estábamos juntos como unos buenos hermanos. Quizás estas vacaciones serían la mejor forma de volvernos a unir como antaño. En menos de cinco minutos, llegamos donde estaban nuestros padres esperándonos.
—Naia hija, te has tardado —escuché decir a nuestra madre, cuando nos vio acercarnos.
—Es que había gente en la cafetería. Tomar vuestra agua —dijo mi hermanita entregándole dos botellas pequeñas de agua a nuestros padres— Después me encontré con Bill y Tom.
—Venir aquí a darme un beso — nos ordenó nuestra madre— Estáis casi irreconocibles. Tom has engordado de cara, o es mi impresión. Bill has sacado músculos, estás más corpulento.
—He estado yendo al gimnasio últimamente, estaba cansado de dar la imagen de un chico debilucho —respondió mi hermano a mi madre.
—Te has puesto otros piercings nuevos —dijo mi madre a Bill.
—¿Vas a estar sacándome defectos con solo verme unos minutos? —preguntó mi hermano arqueando las cejas— Hace tiempo que no nos vemos y es lo único que me dices. Me podías dar un abrazo…
—Lo siento, hijo —se disculpó mi madre bajando la cabeza— Es que no me gusta que te agujeres más.
—Bueno, como veo que tenéis las maletas —dije a mis padres— Será mejor que vayamos a casa. Estamos muy deseosos de que conozcáis nuestra casa. Es muy amplia y fijo que os va a gustar.
Mis padres y mi hermana, nos siguieron a Bill y a mí, arrastrando el carrito donde llevaban las maletas. Caminar por el aeropuerto de Los Ángeles, era más tranquilo que estar en el aeropuerto de Hamburgo, ya que no corríamos el riesgo de que alguna avalancha de fans, nos vinieran a pedir algún autógrafo. Por el momento, no éramos muy conocidos, así que podíamos pasearnos con cierta tranquilidad. Salimos al exterior, para luego caminar hacia el parking donde teníamos el coche aparcado. Una vez que llegamos al coche, abrí el maletero de este, y comencé a meter las maletas de mis padres y de mi hermana, para luego entrar abrir el coche, para que subieran a este.
—¿Puedo sentarme en el asiento del copiloto? —preguntó mi hermana con ojos emocionados— Me hace ilusión montar en el asiento delantero del coche.
—Está bien —asentí a mi hermana sonriéndole. Seguía teniendo el mismo poder de convicción, como cuando era pequeña y me ponía esos morritos, que ahora se habían vuelto tan sensuales.
—Gracias, Tomi —sonrió alegremente Naia, para luego abrazarme y darme un pequeño beso en mi mejilla derecha— Eres el mejor hermano del mundo.
Bill cedió su sitio a Naia, y pasó a ocupar junto con nuestros padres los asientos traseros del coche. Metí la llave del coche en el contacto, y arranque rumbo a casa. Durante el camino iba concentrado en la carretera, pero podía observar de reojo como mi pequeña hermana miraba a través de la ventana, los sitios por donde iban pasando. Mis padres iban hablando con nosotros, contándonos cosas que habían hecho durante todo este tiempo en Alemania, y nos dieron también saludos de Gustav y Georg, ya que ellos se encontraban en Hamburgo.
Media hora después, ingresábamos en la zona residencial donde se encontraba nuestra casa, más bien dicho mansión, ya que estábamos viviendo en una muy lujosa de Los Ángeles. La casa la habíamos encontrado gracias a David. Minutos después, abríamos el portalón central del gran jardín, para acceder al interior y así meter el coche en el interior de garaje.
—¡Qué pasada de casa! —dijo mi hermana abriendo la boca alucinada— Es demasiado grande. No os perderéis ahí dentro, ¿no?
—No —respondí riéndome.
—¿Tendré mi propia habitación? —preguntó de nuevo.
—Sí, hemos hecho preparar la mejor —respondí a Naia.
—¿Cómo es de grande la casa por dentro? —volvió a preguntar mi hermanita pequeña— Por lo que veo es muy amplia.
—Ya lo verás cuando entremos en ella —contesté para luego acabar de estacionar el coche dentro de garaje.
Salimos del salimos del coche, y mis padres sacaron las maletas del maletero ayudado por Bill. Naia miraba el garaje, mientras yo la observaba de reojo, no era la mocosa que había dejado hace cuatro años en Alemania, ahora era una mujercita. Abrimos la puerta que daba al interior de la casa, para dar al gran hall que daba al gran salón de nuestra casa.
—¡Wow! —exclamó Naia abriendo la boca, para luego mirar alrededor— Es muy bonita, y está muy bien decorada.
—¡Cariño, ya has llegado con tus padres! —vi aparecer a Kelly en el principio de las escaleras, para luego comenzarlas a bajar hasta que llegó a nosotros— Hola soy Kelly, la novia de Tom.
—¡¿Novia?! —susurró mi hermanita pequeña confundida, para luego mirarme al igual que lo estaban haciendo mis padres— ¿Desde cuando tienes novia?
—Eso mismo me pregunto yo —dijo mi madre mirándome con cara seria— Tienes novia, y ni siquiera informas a tu madre de ello.
—Lo siento, mamá —me disculpe con ella— No me mires con esa cara, quisimos esperar un poco a que nuestra relación se afianzará un poco más para luego dar la noticia.
—De todas formas, hijo me parece muy mal —dijo mi madre con enfado— No llegamos a venir de vacaciones, y nos la presentas el día de vuestra boda.
—No seas dramática mamá —sonreí para luego abrazar a mi novia por la cintura— ¿Ya se te ha pasado el enfado? —pregunté susurrando a mi novia.
—Sí, tontín… —me susurró al oído.
—Kelly, esta es mi hermanita pequeña Naia —dije a mi novia señalándole a ella.
—Mucho gusto, debes de sentirte afortunada Tom es muy difícil de cazar —dijo sonriente mi hermana a mi novia.
—Bueno, será mejor que os instaléis en vuestras habitaciones —dije intentando salvar ese momento tan incómodo— Os mostraré vuestras habitaciones.
—No te preocupes Tomi, yo puedo mostrárselas —dijo mi hermano Bill.
—Está bien… —asentí a mi hermano.
Bill se fue con nuestros padres y con Naia, al piso superior de la casa donde estaban las habitaciones. En cambio, yo me quedé en el salón con Kelly.
—¿Qué te ha parecido mis padres y mi hermanita? —pregunté a mi chica.
—Bueno, de primera impresión bien —respondió ella— Aunque me queda mucho aún para conocerlos mejor.
—Seguro que te llevarás bien con mis padres y con mi hermana —sonreí a mi novia para luego acercarme y darle un beso en los labios— Me alegro de que no estés enfadada conmigo —susurré al oído para luego seguir besándome nuevamente con ella.
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By Naia
Nada más salir de la cafetería, me dirigí a buscar a mis padres, cuando escuché una voz grave hablarme. El chico tenía claras intenciones de ligar conmigo, y por lo que intuía no le gustaba recibir un no por respuesta, a pesar de mis negativas sucesivas, de que no necesitaba su ayuda cuando este me la ofreció. La verdad es que sentí un poco agasajada, cuando noté que el chico intentaba ligar conmigo ya que durante estos años apenas había tenido contacto con chicos, el único chico que llegó a interesarme algo había sido Dereck, el chico que vi ayer en los billares junto con mi amiga Amy. La sorpresa fue mayúscula cuando descubrí quien era el chico misterioso que intentaba ligar conmigo, era mi propio hermano Tom. Ha sido todo muy loco, menos mal que fue todo un malentendido.
Después de aclarar todo, y que mi hermano Bill también me reconociera, después de un rato, regresamos a buscar a nuestros padres y así podernos ir a la casa donde vivían mis hermanos. Montamos en el coche de ellos, pidiéndome yo subir en la parte delantera de esta, me hacía mucha ilusión. Cuando llegamos a la mansión donde vivían mis hermanos, se me abrió la boca enormemente al ver lo grande y bonita que era la casa. Una vez dentro, mis padres y yo nos llevamos la sorpresa de nuestra vida al descubrir que mi hermanito Tom tenía novia. Mamá acabó regañando a mi hermano por no decírselo, y él se disculpó diciendo que estaban esperando el momento oportuno. Ahora me encuentro en el piso superior de casa, con mis padres y mi hermano Bill, que nos va a enseñar la zona de arriba y nuestras habitaciones, mientras que mi hermano Tom se quedaba abajo hablando con su novia.
—Y esta será tu habitación —dijo sonriente Bill sacándome de mis pensamientos, aún me encontraba un poco en shock al descubrir que mi hermano Tom tenía novia, y que llevaban mucho tiempo juntos. Nunca pensé que mi hermano llegará a encontrar una persona con la que compartir su vida, ya que era el tipo de chico que le gustaba ir de en cama en cama— Es muy grande, y la puedes decorar a tu gusto. Será tu habitación cuando regreses a Los Ángeles otra vez.
—¡¿En serio?! —dije emocionada para luego entrar en el interior de la habitación. La verdad es que era muy espaciosa, había una puerta había un lado que suponía que sería la puerta del cuarto de baño.
—Tiene cuarto de baño incluido, para que puedas asearte tranquila sin tener que salir de la habitación —sonrió mi hermano Bill.
—Es muy bonita —sonreí a mi hermano. La habitación tenía una cama amplia de matrimonio, cosa que en mi habitación en Hamburgo no tenía. Las cortinas eran floreadas en tonos naranjas y amarillos, y las paredes estaban pintadas de un naranja clarito tirando al salmón, por no decir que en una de las paredes tenía un gran armario para guardar mi ropa.
—Bueno, te dejo para que guardes tu ropa en el armario y te instales, y después descanses un poco —dijo mi hermano Bill— Cenaremos sobre las diez de la noche.
—Gracias, Billy —dije a mi hermano para luego abrazarlo. Lo había extrañado tanto en estos cuatro años, que ahora me volvía a sentir feliz sobre todo de volver a disfrutar de la complicidad que me unía a mis hermanos— Te he extrañado tanto…
—Yo también te he extrañado mucho —me susurró mi hermano abrazándome fuertemente— Mañana te llevaré de compras, para que te compres ropa nueva.
—Sí… —susurré poniendo una sonrisa tímida— Os tengo que contar tantas cosas que me han pasado estos años.
—Bueno, ya tendrás ocasión de contárnoslas durante la cena o después de esta —me dijo mi hermano con una sonrisa— Bueno ahora sí, te dejo que te instales.
Mi hermano salió de la habitación dejándome sola mientras que subía mi maleta encima de la cama, para luego abrirla y comenzar a sacar la ropa y así poder meterla en el interior del armario, aunque creo que me iba a sobrar armario. Tenía ganas de terminar de colocar mi ropa, ya que necesitaba descansar un poco, el viaje había sido muy agotador y a parte no se duerme bien en un asiento de avión. Comencé a separar los pantalones, de las camisetas, algún vestido que había llevado y la ropa interior, poniendo toda la ropa encima de la cama.
—Si sigues mirándome así, vas a conseguir que me sienta incomoda —dije a mi hermano Tom, ya que había notado su presencia desde hacía varios minutos apoyado en el marco de la puerta de mi habitación.
—Lo siento… —se disculpó mi hermano— Es que no puedo imaginar que hayas crecido tanto.
Continúa…
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