Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 42

By Naia

—¿A dónde vas? —me preguntó agarrándome de mi cabellera larga— Por lo menos pide disculpas, imbécil.

—Suéltame… —me quejé llevándome mis manos a mi cabeza, me estaba doliendo — Me estás haciendo daño…

—No hasta que te quedé claro, que no debes de meterte conmigo niñata —me dijo con enfado, mientras me arrastraba hacia él.

—Suéltame estúpido… —volví a decirle. Mi cabello estaba demasiado tirante, como siguiera así me iba a arrancar mi cabellera.

—Al final, te pareces a las putas baratas, siempre suplicando —le escuché decir con rabia. Mi corazón se encogió siempre me comparaba con las putas, y yo no tenía nada que ver con ellas.

—Eres subnormal, Tom —le dije con ojos llorosos. Odiaba que siempre me comparara con ellas.

—Me tienes harto —me agarró fuertemente de mi cara— No quiero que te vuelvas a meter en mi puta vida, déjame tranquilo…

—Solo he cumplido las ordenes de mamá —susurré mientras que unas lágrimas corrían por mis ojos.

—Me da igual que hayas cumplido ordenes de mamá —dijo con rabia— Me molestas de todas formas…

—Eres un jodido subnormal —dije me estaba sacando de quicio, y eso hacía que me pusiera muy rabiosa. Mis puños se posaron sobre su pecho desnudo, y comenzó a golpearme, mientras notaba la calidez de su piel y sus pectorales musculados— Te odio…

—Cuidado con lo que haces —me advertí.

—Eres un amargado —le dije alzando mi voz— Desde que te dejaste con Kelly estás insoportable, como ya no puedes follar con ella.

—No tengo ningún problema, ya sabes que yo siempre encuentro a alguien con quien echar un polvo —me replicó.

—Genial, pues entonces haz tu vida y deja de tocarme las narices —respondí envuelta en ira— Estoy harta de ser siempre quien paga tu malestar.

—Lo mismo digo —dijo con rabia— Pero parece ser que tu deporte favorito es hacerme la vida imposible.

—Yo no te hago la vida imposible, imbécil —dije mirándole intensamente, mostrándome enfadada— Eres tú quien me la hace, parece que tienes un complejo sexual conmigo…

—No vuelvas a decir eso —se acercó a mí, agarrándome de los brazos fuertemente mientras me balanceaba.

—Suéltame… —le exigí.

—Ni se te ocurra en ningún momento, volver a decir eso —me amenazó— Sino tendrás que sufrir las consecuencias… —me advirtió— Me has entendido.

—¿Qué pasaría si lo llegará a decir? —pregunté con mirada retadora— A mamá no creo que le hiciera mucha gracia.

—Te estás comportando como una puta —me volvió a decir, mirándome con rabia.

—No vuelvas a repetir eso… —le dije harta de que siempre me llamará así. Mi mano impacto en su mejilla, dejándosela completamente roja. Después me giré para irme.

—No vuelvas a pegarme… —me dijo agarrándome, de tal manera que ambos caímos en su cama.

—Suéltame, bestia —me revolví entre sus brazos para poder escaparme de nuevo, a la vez que le golpeaba de una manera salvaje. Me pegó una bofetada, haciendo que en mi mejilla sintiera calor. Me movió otra vez, y conseguí librarme de su agarré ya estaba para irme cuando noté como me agarraba por mi camisa. Enseguida los botones de esta saltaron por los aires. Dejándome completamente desnuda antes sus ojos, podía ver mi sostén— ¡Me has roto la blusa, bruto! —me quejé— Me tienes hasta las narices… —me tiré encima de él, haciendo que cayera sobre el colchón, mientras que comenzaba a pegarle en el pecho nuevamente, en los brazos o en cualquier lugar que me viniera en gana.

—¡Párate ya! —me dijo tumbándome de nuevo sobre la cama, quedándose encima de mía. Se quedó mirándome atentamente, mientras sentía a mi corazón agitado.

—Déjame en paz… —dije, implorando clemencia. Enredó sus piernas con las mías a la vez que ambos forcejeábamos. Su piel cálida rozó mis piernas. Se acercó lentamente a mí, haciendo que comenzará a respirar agitadamente a la vez que sentía una presión sobre mi sexo. Sus labios se apoyaron sobre mi cuello, cerré los ojos al sentir contacto de estos sobre mi piel, que se había vuelto ardiente. Sin previo aviso, atrapó la piel de mi cuello con sus dientes, la cual comenzó a mordisquear haciéndome que el dolor apareciera sobre esa zona— Me estás haciendo daño, cabrón —le golpeó en su hombro intentando separarme de él, pero su cuerpo se juntó más al mío. Seguí sintiendo más la presión en mi zona intima, y él sabía exactamente lo que estaba tratando de hacer. Por un momento me sentí excitada, pero con miedo de lo que pudiera suceder, así que no me quedó más remedio que actuar por mi cuenta— Suéltame… —volví a insistir, pero no me hizo caso así que le mordí también en su cuello.

—¡Estúpida! —gritó al sentir mis dientes sobre su cuello. Le dejé una gran marca roja, y con mis dientes marcados.

—Te dije que me soltaras —le recordé— Imbécil… quítate de encima de mí —le empujé de nuevo.

—¿Qué ha pasado aquí? —la voz de nuestra madre inundó la habitación, en ese mismo momento entraba junto con Gordon y Bill— ¡Por dios, Tom! —dijo poniendo cara de pánico— ¿Qué diablos le estás haciendo a tu hermana?

—Quítate de encima de ella —escuché decir a nuestro padre, mientras que sentía como agarraba a mi hermano para quitarlo de encima de mí.

—¿Estás bien? —preguntó mamá acercándose a mí, a la vez que me abrazaba para reconfortarme.

—Sí, estoy bien… —respondí medio llorosa. Mi hermano había logrado asustarme bastante, sino fuera porque ellos entraron en la habitación, no sé qué hubiera pasado.

—No te ha hecho nada, ¿verdad? —preguntó de nuevo, asegurándose de que estaba bien.

—No… —susurré. Las lágrimas me vencieron, y comencé a llorar con intensidad.

—¿Se puede saber en coño estás pensando? —preguntó nuestra madre furiosa a mi hermano— Estuviste a punto de violar a tu hermana.

—Yo no le iba a hacer tal cosa —se defendió— Solo estaba peleándome con ella —aclaró— Estoy harto de que controléis mi vida a cada momento, si lo sé no vuelvo de Los Ángeles, y me quedo a vivir allí, que se está más tranquilo.

Mi hermano estaba hecho una furia, sin decir nada más, cogí su ropa que tenía encima de una silla y se la puso. Luego salió de la habitación, sin pronunciar ningún tipo de palabra. Escuché el ruido de su calzado bajar las escaleras con prisas, para luego oír como golpeaba la puerta de casa al cerrarla. Por último, el rugir del motor de su coche nos hizo saber que mi hermano se iba.

—Hija… Te dije que tu hermano se iba a enfadar… —me reprochó mi madre— ¡Ay Dios! Menos mal que subimos nada más comenzar a escuchar los gritos.

—Estoy bien, vale… —intenté decir tragándome las lágrimas. No me había hecho nada, pero aun así me sentía muy asustada. Mi hermano Bill clavó su mirada en la mía, se le notaba que sentía decepción por nuestro hermano Tom.

—Es que te lo advertimos Naia —dijo ahora mi hermano Bill.

—Voy a cambiarme la blusa —informé— Me la ha echado a perder —dije con enfado— Era nueva…

Salí de la habitación de mi hermano Tom, dejando a mis padres y a mi hermano Bill solos. Me encerré en mi habitación, y abrí el armario para buscar otra parte de arriba que ponerme. Esta vez elegí una camiseta básica, de color azul celeste. Después me senté en mi cama, y me quedé pensando. No podía quitarme de mi cabeza, el calor de su piel rozando la mía. Mi hermano muchas veces conseguía excitarme de una forma, que me estaba asustando, porque no podía estar sintiendo ese tipo de cosas por mi hermano Tom, porque simplemente es mi hermano mayor, y eso estaría mal visto por la familia.

—Naia… —la voz de mi hermano Bill hizo desvanecerme de mis pensamientos— ¿Puedo entrar? —preguntó desde fuera.

—Sí… —respondí. Segundos después la puerta de mi habitación se abrió. Lo miré, y él me miró también fijamente.

—¿Cómo te encuentras? —me volvió a preguntar, sentándose al lado mía en mi cama.

—Bien… —susurré.

—¿Segura? —volvió a preguntar de forma dudosa.

—Sí… —respondí de nuevo.

—Ahora ya me quedo más tranquilo —suspiró mi hermano aliviado.

—Bill… —susurré.

—¿Sí…? —me miró.

—Abrázame por favor, lo necesito —dije para luego sentir sus brazos rodear mi cuerpo.

—Ay mi pequeña… —dijo para luego depositar un beso sobre mi cabello— Vamos hacer una cosa, porque no te vienes al estudio de grabación conmigo, y así te despejas de lo sucedido.

—Pero Tom… —susurré. No quería encontrármelo, y tener otra escenita bochornosa.

—No creo que vaya al estudio —me respondió mi hermano— Se fue demasiado cabreado.

—Está bien… —respondí— ¿Puedo decirle a Amy que nos acompañe? —pregunté— Así no me sentiré sola, mientras estás trabajando.

—Está bien, pero no podrá decir nada a nadie sobre las canciones en las que estamos trabajando —me advirtió mi hermano Bill.

—Tranquilo, ya se lo diré —asentí— Se va a poner muy contenta cuando se lo diga.

—Dile que en una hora nos vamos para allí, comeremos en el estudio —me informó mi hermano.

—Vale —sonreí.

Mi hermano salió de mi habitación, dejándome sola de nuevo. Miré mi escritorio, donde tenía mi ordenador portátil, y me levanté de la cama para ir hasta allí. Me senté en mi silla, y encendí el ordenador. Tuve que esperar unos minutos a que se iniciará, para poder empezar a trabajar con él. Abrí el Messenger, metí mi correo electrónico y la contraseña para iniciar sesión. Tras unos segundos, puede observar quien estaba conectado y quién no. Solo estaba mi amiga Amy a esas horas de la mañana. Mi amiga me abrió enseguida conversación.

Iniciando conversación

Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:

Buenos días 😀

Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:

Buenos días Amy 😀

Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:

¿Qué tal?

Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:

Bien, ¿y tú?

Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:

Bien.

Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:

Me alegro 😀

Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:

En dos días empezamos las clases.

Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:

Sí… ya no podré levantarme tarde.

Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:

Sí… ¿Qué vas a hacer esta tarde? Podríamos ir a dar un paseo.

Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:

Voy a ir al estudio de grabación con mi hermano Bill.

Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:

¿Enserio? *-* ¿Puedo ir yo también? Di que sí, por favor.

Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:

De hecho, que me dijo que sí, podías ir, pero vas a tener que hacer voto de silencio sobre las canciones que están grabando.

Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:

Yo por Bill, hago hasta voto de castidad.

Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:

Si haces voto de castidad, no podrás follar con mi hermano cuando te haga caso.

Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:

Bueno en ese caso, haría la excepción y me lo saltaría.

Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:

No tienes remedio.

Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:

¿A qué hora quedaríamos?

Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:

En una hora iremos hacia el estudio. Mi hermano me dijo que nos quedaríamos a comer allí.

Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:

Oh está bien XD Bueno, florcilla de primavera. Me voy a hacer unas cosillas que tengo pendientes no vaya a ser que mi madre se enfadé y no me deje ir al estudio de grabación contigo.

Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:

Ok. Nos vemos en una hora. Se puntual, que sino no te esperamos.

Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:

Está bien…

Naia :$ El amor es como la guerra – es fácil empezar pero difícil terminar dice:

Adiós.

Amy <3 Una mirada tuya le dijo mil palabras de amor a mí corazón dice:

Adiós.

Cerrando conversación

Apagué el ordenador, y me tumbé en mi cama para escuchar un poco de música desde mi ipod. Necesitaba relajarme y tranquilizarme. Si cuando vine de la casa de mi padre, ya me sentía confundida, ahora con lo sucedido por la mañana me sentía más confundida todavía. Una parte de mi cerebro quería negarlo, pero estaba sintiendo cosas fuertes por mi hermano que no debería de sentir. Había pasado ya como una media hora, quedaba poco tiempo para que mi hermano Bill y yo nos fuéramos al estudio de grabación. Salí de mi habitación, y me fui hacia el salón, allí se encontraba Bill viendo la televisión.

—¿Hablaste con Amy? —me preguntó directamente antes de sentarme, al lado de él en el sofá.

—Sí —respondí— Dijo que venía, le dije de que hiciera voto de silencio sobre vuestras canciones —le dije a mi hermano, sin quererlo me reí al recordar mi conversación con Amy, cuando me dijo que hasta haría voto de castidad por Bill.

—¿De qué te ríes? —me preguntó mi hermano al verme reír como una tonta— ¿Tengo algo gracioso en la cara?

—No —volvió a sonreír— Me acorde de unas palabras que me dijo Amy en la conversación, que tuvimos, cuando le dije que tenía que hacer voto de silencio.

—¿Qué te dijo para que te pongas a reír así? —preguntó curioso mi hermano. Le vi de reojo, mi hermano estaba interesado en Amy.

—Eres muy curioso, sobre lo que me dijo Amy —le dije burlándome de él.

—No… —respondió poniéndose un poco rojo.

—Dijo que por ti haría voto de castidad… —le respondí mientras me volvía a reír— Y yo le dije que cuando quisierais tener sexo, tendría que romper el voto, y me dijo que haría una excepción y se la saltaría —le expliqué sintiéndome un poco tonta, por contarle eso a mi hermano, ya que eso era algo íntimo de Amy— Yo si fuera tú, aprovecharía para ligármela cuando antes, no vaya a ser que alguien se adelante primero —le aconsejé.

—A mí no me gusta Amy —intentó decir con convicción.

—Ya… por eso me preguntas por ella a cada rato —le dije irónicamente— No soy tonta Bill, y justo me has dado permiso de que llevará a Amy al estudio para que pudieras verla —mi hermano no respondió a lo que le dije, sin embargo, agachó la cabeza con un ligero rubor en las mejillas, lo había pillado en su pequeña mentira.

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!