Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 58

By Naia

Estaba en completo shock. Mi hermano me ayudó a levantarme del suelo, para luego ir caminando hacia donde tenía su coche aparcado. No paraba de temblar, por un momento pensé que Dereck me llegaría a violar. Llegamos al coche de mi hermano, y abrió la puerta del copiloto, donde me hizo sentarme. Segundos después ocupaba el asiento del conductor. Lo miré de reojo, tenía su labio completamente hinchado y se veía muy feo.

—Será mejor que regresemos a casa… —dijo mi hermano.

—No… —susurré. Le abracé enterrando mi cabeza en su pecho— No quiero ir a casa… —le miré con mis ojos humedecidos— No puedes ir a casa con ese labio hinchado… Mamá se preocupará si te ve a así… —le dije al percatarme que cada vez más su labio tenía peor aspecto.

—Está bien —me susurró. Me coloqué bien en mi asiento para ponerme el cinturón de seguridad. Minutos después mi hermano comenzaba a conducir su coche.

Me puse a observar de manera ausente por la ventanilla del coche, por las calles donde estábamos pasando. Estábamos en un completo silencio, que era demasiado abrumador. No tenía ni idea donde me iba a llevar a mi hermano, pero mi intuición de me decía que iríamos al apartamento donde había estado aquella noche, donde me había hecho suya sin mi consentimiento. Tras varios largos minutos, entramos en el garaje de un gran edificio. Mi hermano aparcó el coche en una zona del garaje, donde tenía una plaza.

—Ya hemos llegado… —susurró mi hermano de forma pausada, sacándome de mis pensamientos. Lo miré para luego abrir la puerta del lado donde me encontraba. Salí del coche, de seguido mi hermano cerró el coche activando la alarma de seguridad.

Mi hermano comenzó a caminar hacia donde se encontraba la zona de los ascensores del garaje. Seguí a mi hermano Tom con pasos lentos. Finalmente, lo alcancé para luego él llamar al ascensor. Entramos en el interior. Seguimos en silencio, me dediqué a observar mis zapatos. No era capaz de ver a mi hermano a los ojos. Me sentía completamente avergonzada.

—Nai… —me susurró a la vez que levantaba mi rostro, para verme mejor— Lo siento… —musitó a la vez que me miraba con culpabilidad.

—Yo también lo siento… —susurré completamente cohibida— Te dije cosas muy feas ese día… Perdóname —había sido muy dura con él en las últimas semanas. Me abracé fuertemente a él, sintiendo como sus brazos rodeaban mi cuerpo. En un abrazo cálido y tierno.

Las puertas del ascensor se abrieron nuevamente. Nos separamos, y salimos de este, comenzando a caminar por el pasillo. Mi hermano me guiaba, mientras que yo me limitaba a seguirle en silencio. Llegamos a la puerta de su apartamento, sentía nerviosismo. Imágenes de lo ocurrido la vez anterior en él, vinieron a mi cabeza. Por un momento pensé que me iba a desmayar cuando abrió la puerta, y entramos en el interior de este.

—¿Naia te encuentras bien? —me preguntó mi hermano. En su voz se notaba preocupación.

—Sí… —susurré.

Cerró la puerta del apartamento, a la vez que yo caminaba por el interior del salón observando mejor, ya que la única vez que había estado en él no lo había visto bien. Dejé mi mochila caer sobre el suelo del salón, me quedé parada observando a mí alrededor. Me giré para ver a mi hermano, que se acercaba a mí.

—¿Desde cuando tienes este apartamento? —pregunté arqueando mis cejas. Me extrañaba mucho que ni siquiera Bill o mamá supieran de su existencia.

—Desde hace muchos años, Nai —me respondió de manera calmada.

—¿Mamá y Bill saben que lo tienes? —pregunté nuevamente.

—No —me respondió negándome con su cabeza.

—Será mejor que te curé la herida de tu labio —susurré mirándole fijamente— No vaya a ser que se infecte —puse cara de preocupación.

—Es solo un simple corte… —me susurró mi hermano quitándole importancia a su herida.

—No… —negué— Vamos, tengo que curarte —le insistí de manera autoritaria.

—Está bien… —susurró a la vez que mostraba fastidio.

Agarré a mi hermano del brazo, para evitar que se escapara. Lo guié hacia el cuarto de baño, que había en el pasillo, y entramos en el interior de este. Abrí un mueble, buscando algo que me sirviera para poder curar e desinfectar la herida del labio de mi hermano. Finalmente, encontré un poco de algodón y alcohol. Me giré para ver a mi hermano, que me miraba de forma embobada. Sentí un nerviosismo interior recorrer todo mi cuerpo.

—Siéntate ahí —le indiqué para que se sentará sobre un taburete que había en el baño— No te va a doler —susurré a la vez que mojaba el algodón y después lo apoyaba sobre su herida, intentando limpiarle cuidadosamente la herida.

—Ouch… —mi hermano Tom se quejó al sentir el contacto del algodón con su labio.

—Eres como un niño pequeño —dije quejándome cuando hizo esa acción— Solo es un pequeño corte, no tienes por qué hacer tanto escándalo.

—Pero es que me duele —se quejó nuevamente, parecía un niño pequeño. No pude evitar sonreír, por la acción tan infantil de mi hermano.

—Lo que digo yo… —dije de manera divertida, poniendo los ojos en blanco— Eres como un crío pequeño.

—No te metas conmigo —me dijo mostrando enfado, pero yo sabía que solo estaba fingiendo.

—Está bien… —susurré a la vez que me volvía a concentrar en su herida de nuevo.

—Auch… —siseó nuevamente ante el dolor.

—Ya está… tontorrón —le dije a la vez que sonreía de nuevo.

Nos quedamos en silencio nuevamente. Acabé de curarle la herida del labio. No podía evitar de dejar de mirarles sus labios, eran tan sensuales… Lo miré con timidez, a la vez que me mordía el labio inferior. Tenía unas ganas tremendas de besar sus labios, de poder sentirlos de nuevo como lo hacía cuando me robaba besos furtivos. Acaricié su cara con mis manos, mi hermano levantó su rostro clavando sus ojos color miel sobre los míos. Lentamente me fui acercando a él, hasta que mis labios rozaron los suyos. No tenía ni idea como besarlo, pero mis labios comenzaron a moverse sobre los suyos en un pequeño beso tímido. Sus manos se posaron sobre mi cintura, para hacerme sentar sobre sus piernas, a la vez que mi hermano comenzaba a profundizar el beso. Su lengua se introdujo en mi boca, haciendo que mi lengua comenzara a jugar con la de él. Sentí como el aire comenzó a faltar en mis pulmones, ambos nos separamos, a la vez que intentábamos controlar nuestras respiraciones agitadas. Sus labios estaban rojos, por la presión de mis labios, e hinchados aparte de la herida que tenía en este.

—Te quiero… —susurré a su oído, abrazándolo fuertemente. Oliendo su aroma, deseando impregnarme de este— Gracias por lo de la tarde… He sido una tonta durante todo este tiempo. Me sentía muy confundida… —confesé apenada.

—Naia no te sientas obligada a decir lo que no sientes… —sus ojos mostraban culpabilidad.

—Es lo que siento, Tomi —susurré sintiendo como mis mejillas se ruborizaban— En todo este tiempo no quise hacer caso a mi corazón… —confesé— Obvié aquel beso que te di en la fiesta en Los Ángeles —mi hermano me miró con cara impresionada— Aunque estaba borracha, tengo vagos recuerdos de lo que pasó aquella noche —curvó sus labios en una sonrisa— Después en la fiesta de tu cumpleaños, cuando te vi con Danielle sentí mi corazón rabiar, deseaba con toda mi alma estar en el lugar de ella —no mentía. Sentí muchos celos, por no poder estar con él besándolo, acariciándolo, sintiendo como me perdía entre sus brazos. Lo vi sonreír ante mi confesión— Después empecé a beber… y sentí la necesidad de ir al baño —seguí con mi confesión— Allí me lié con un chico, el cual, no sabía su identidad, pero me había sentir bien, me excitaba… —me sonrojé— Descargué toda mi rabia contra él, y lo besé de una manera muy sucia. Sino fuera porque me dejó sola en el baño… me lo hubiera follado ahí mismo.

—Lo sé… —me susurró. Lo miré confundida— Te estuve vigilando toda la noche… Yo era el chico del baño… —me quedé perpleja ante la confesión de mi hermano. Él había sido quien me había tocado, y me había excitado por completo. Todavía podía sentir las caricias de sus labios sobre mi cuello. No me podía creer que hubiera sido él, mi chico misterioso.

—Fuiste tú… —susurré aturdida. Me sentía confusa… estaba contenta, pero a la vez también enfadada. Era una mezcla de sentimientos contradictorios, que en esos momentos asolaban mi desbocado corazón— No tenías ningún derecho hacer lo que hiciste —le recriminé con enfado.

—Mi pequeña… —me susurró acariciando mi mejilla con su mano. Porque a veces me tenía que tratar como una mocosa, ya no era una niña. Él me había convertido en mujer plenamente— Siento no haber hecho las cosas mejor contigo… —aparté su mano de mi mejilla, estaba bastante molesta con él. Me miró intensamente a los ojos, para luego agarrarme por la nuca y acercarse nuevamente a mi cara dándome un beso de nuevo. Me separé de él. Estaba muy confundida por todo.

—Me dolió saber que tú y yo habíamos… —no continué hablando por que la voz se me quebró. Sentí el calor agolparse en mi cara, poniéndome completamente roja— Me hubiera gustado que mi primera vez fuera más especial, y haberlo disfrutado… —confesé. No había podido sentirlo plenamente, porque estaba media inconsciente, y eso me frustraba completamente.

—No quiero hablar de eso… —respondió mi hermano, se notaba que no quería recordar lo que había pasado aquella noche— Esa noche hice cosas muy malas, para conseguirte. No te convengo Naia… soy de lo peor.

—Tomi… —susurré mientras que por mis ojos se empezaban a llenar de lágrimas— No es justo… —dije con impotencia y enfado— Llevas dos meses calentándome, robándome besos furtivos en casa —comencé a decir, mientras sentía una opresión en mi pecho. No podía creer, lo que estaba oyendo por la boca de mi hermano. No entendía su actitud— Haciéndome propuestas provocadoras, y ahora que por fin me consigues y que te digo todo lo que yo siento —lo miré con odio— Me quieres alejar de ti. Eres muy patético, Tom —le dije molesta— Me estás tratando como una puta barata —me levanté de encima de él, y salí del baño apresuradamente.

Las lágrimas mojaban mis mejillas. Odiaba a mi hermano. Me cubrí mis ojos con mis manos, a la vez que el llanto se hacía más intenso. Sentí sus manos sobre mi cintura, a la vez que apoyaba su cabeza sobre mi hombro.

—Lo siento… —me susurró al oído— No quise decir eso… —trato de disculparse de nuevo— Nai eres muy valiosa para mí —sentí su aliento rozar mi nuca, haciendo que mi piel se erizará al sentir su contacto— Pero nunca debí de haber empezado eso, esa perversión que sentí hacia ti, esa obsesión… Eres mi hermana pequeña, y debí de cuidar de ti, no pensar en cada minuto como poderte follar o besar… —me dijo. Notaba el dolor en su voz— Nunca debí de fijarme en aquella chica, que vi en el aeropuerto en Los Ángeles.

—Demasiado tarde… —susurré girándome, para míralo a los ojos con intensidad— Hubieras pensado las cosas antes de hacerlas, porque ahora me tienes completamente a tu merced… —dije mientras que por mis ojos seguían saliendo lágrimas— Me ha llevado semanas asumir, mis sentimientos hacia ti… —confesé con dolor. El muy miserable, había conseguido colarse en lo más adentro de mi corazón, y aunque luché mucho por querer sacarlo, finalmente venció robándome por completo todo mi corazón— Llevo semanas angustiada porque tengo un retraso… —confesé. Su rostro reflejó pánico— Tranquilo… es una falsa alarma… —susurré intentando tranquilizarlo, para luego cambiar su rostro asustado por una simple mueca— Hoy me he hecho dos test de embarazo y han dado negativo… —le expliqué. La verdad es que no sé porque diablos le estoy contando esto, en cierto modo si hubiera estado embarazada, él tendría que saberlo, pero porque angustiarlo si total había dado negativo. La duda de saber, que haría en caso de que diera positivo asoló mi cabeza, y no pude evitar formularle la pregunta— Pero… —titubeé un momento, no sabía si sería oportuno, pero tenía que saberlo— ¿Y si hubiera estado embarazada de verdad, Tom? —me atreví a preguntar finalmente— ¿Qué harías? —le pregunté de nuevo. Se quedó callado ante mi pregunta, le había tomado por sorpresa— A mamá no le gustaría saber de mi estado, creo que se decepcionaría bastante de mí —y realmente eso sucedería, para mamá era solo una niña inocente— Siempre he sido una niña de buenos modales, y pulcra… —le dije— Pero mi corazón me dice que debo estar contigo, cada vez que estoy cerca de ti todos los poros de mi piel se ponen excitados —sentía que mis sentimientos estaban a flor de piel, y si no decía eso, reventaría— Mi respiración se vuelve brusca y dificultosa… —y era verdad, sentía mi respiración entrecortada, y eso efecto solo lo conseguía mi hermano Tom— Y eres tú, solo tú quien lo consigue —lo miré a los ojos, sentía mucha calor en mi cara, me sentía muy frustrada, enrabiada— Ni Dereck ha conseguido ponerme así… —dije finalmente. Me quedé callada esperando a que me dijera algo, para poder saber su opinión, y así poder desechar todos los sentimientos que sentía en mi corazón, en ese momento.

—Supongo que te apoyaría en la decisión que tomarás —me respondió, después de varios segundos callado, pero no me había respondido a la pregunta, yo quería saber si sería a tiempo completo su padre, o solo actuaría como su tío.

—¿Pero solo serías su tío o su padre? —volví a formular la pregunta.

—Eso es muy complicado de responder, Nai —me contestó— Supongo que en la vida pública sería como su tío, que lo consiente en todo, y en lo privado, solos tú y yo, sería su padre.

—¿Algún día querrás tener hijos conmigo? —pregunté directamente, necesitaba saber eso. A mí me gustaría tener hijos con él, aunque ante los ojos dios fuera una atrocidad.

—Nai eres aún muy joven para pensar en eso —me respondió. Empezaba a odiar que siempre me trataran como una niña, y mi hermano solo me estaba mirando como una niña pequeña— Además eres menor, mejor esperar a que seas mayor de edad… y veremos lo que hacemos —añadió. Será cobarde, me está dando largas a mi pregunta— Tendríamos que llevar nuestra relación en secreto, y aparentar que somos dos hermanos normales —la verdad es que no podría hacer eso, no podría aguantarme las ganas de besarlo cuando lo viera por casa, sin estar escondidos. No podría esperar a estar con él plenamente, solo cuando estuviéramos aislados de la realidad.

—No me has respondido a la pregunta —le dijo mirándole con el ceño fruncido.

—Supongo que sí… —me respondió a la vez que me abrazaba— Me haría muy feliz tener un mini Tom o una mini Naia contigo —entrelazó los dedos de su mano con la mía— Verlos crecer… pero siempre bajo la sombra de que soy su tío.

—Entonces solo fui un capricho para ti, aquella noche… —susurré con dolor. La verdad es que me sentía muy decepcionada.

—Naia… —sentí sus brazos nuevamente.

—No me toques… —me separé bruscamente de él. Mirándolo con decepción.

—Nai… —se volvió a acercar a mí— Es que no pienso tanto en el futuro. En un principio, porque negarlo eras un capricho para mí, pero ahora me he dado cuenta de que te quiero más de lo que pensé —me confesó— No quiero hacerte daño, por eso es mejor que te alejes de mí. No soy merecedor de ti…

—Lo siento… pero no puedo cambiar, lo que siento por ti —dije mientras las lágrimas corrían por mis mejillas. Ya había calado en el fondo de mi corazón, y sentía sentimientos demasiados profundos por él— Ya no te miro como mi hermano mayor, ahora te miro como a un hombre… Te deseo… —conseguí decir, a la vez que me ruborizaba. Era la primera vez en mi vida, que le hablaba a un chico de esa forma. Anteriormente mi contacto con el sexo masculino había sido nulo.

—Naia… —susurró tratando de hacerme callar.

No lo pude evitar. Miré sus labios y la vista se me nubló. El deseo de volver a probar sus labios invadió de nuevo mi cuerpo. Me acerqué nuevamente a él, para atrapar sus labios de una manera desesperada. Me importaba un pimiento, que no supiera besar tan bien como él hubiese querido. Sentí como su lengua rápidamente correspondió al beso, y como comenzó a jugar con la mía, a la vez que notaba como sus manos se apoyaba sobre mis caderas, y me atraía más a él, para así profundizar más el beso. Me separé de él cuando sentí que el aire comenzaba a faltar de mis pulmones. Sentía como los labios de dolían, por la manera brusca que lo había besado.

—Esto no lo puedo borrar de la noche a la mañana, Tom —le miré con expresión seria— Te quiero, y te querré siempre… —intenté sonar convincente, y que entendiera que yo no tenía pensado dar marcha atrás en todo este asunto.

—Tienes que olvidarte de mí, Nai —me volvió a insistir— No te merezco —odiaba que tuviera tanta insistencia en que me alejara de él, cuando él había sido quien había iniciado todo ese juego prohibido desde el principio.

Continúa…

Gracias por la visita. Cuéntanos qué te pareció.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!