Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 61

By Naia

Lentamente fue acercando sus labios a los míos. Cerré mis ojos al sentir el contacto de sus labios. Abrí la boca para dejar que nuestras lenguas jugarán entre ellas. Comencé a acariciar su espalda, sintiendo el tacto suave de su piel. El beso se volvió más desesperado, hasta que el punto que tuvimos que separarnos para poder volver a coger aire en nuestros pulmones.

—Te quiero… —le susurré mientras sentía como se acomodaba mejor encima mía— Esto parece un sueño… —confesé— Tomi… abrázame —le pedí. Mis ojos comenzaron a humedecerse.

—Pequeña… —me susurró al verme en ese estado— ¿Qué te ocurre?

—Te he extrañado tanto estos años… —susurré— Que me parece increíble que ahora te tenga de vuelta junto a mí, y de esta forma…

—No es un sueño, pequeña —me susurró— Estoy aquí contigo.

Sentí sus labios nuevamente, a la vez que saboreaba el dulce néctar de ellos. Mis manos comenzaron a acariciar su abdomen, para finalmente posarlas en su culo, el cual comencé a acariciar. Sentía mucho calor, y me sentía bastante excitada. Quería tener sexo con mi hermano claramente. Podía notar como su miembro endurecía poco a poco, haciendo una leve presión sobre mi pelvis.

—Será mejor que dejes de tocarme en esa parte —me advirtió mi hermano susurrándome contra mis labios. Yo seguí besando sus labios, a la vez que sonreía— Lo digo enserio… —me dijo fingiendo seriedad— Sino no seré capaz de responder de mis acciones…

—No seas aguafiestas, Tomi —le susurré a la vez que mis manos seguían acariciando su cuerpo.

—Está bien tú lo has querido así —me dijo advirtiéndome. Lo miré de forma confusa, a la vez que sentía como mi hermano se metía debajo de sábanas.

—Tomi… —dije confusamente.

Noté como sus manos se posaban sobre la camiseta de mi pijama, y poco a poco la iba subiendo dejando destapado mi vientre. Depositó un beso húmedo sobre él, haciéndome cosquillas con su barba. Me moví involuntariamente. Sus manos acariciaron mi vientre, para luego quitarme la camiseta de mi pijama. Mis pechos quedaron al descubierto.

—Tomi… —musité mirándole a los ojos con un brillo especial. No podía esperar a volver ser suya completamente.

—Tú lo has querido, nena —me dijo de manera provocativa, a la vez que atrapaba mis labios de nuevo. Mis pechos rozaron su pecho duro y fuerte— Te dije que no debías de calentarme —me susurró una vez que se separó de mis labios.

Noté como sus dientes se posaban en uno de mis pezones. Como comenzaba a juguetear con él. Un pequeño suspiro salió de mis labios. Sentía demasiado calor por mi cuerpo. Sus labios se posaron sobre mi vientre, depositándome besos aleatorios. Noté como sus manos arrastraban mis braguitas dejándome completamente desnuda debajo de él. Separó mis piernas, para situarse entre ellas. Sentí una sensación de agobio y calor, cuando sus labios se posaron sobre mi sexo y comenzaron a besarlo y acariciarlo. Era una sensación placentera, que nunca antes había descubierto. Comencé a suspirar más hondamente, a medida que mi hermano me acariciaba mi sexo.

Sentí como su lengua, comenzaba a juguetear como mi clítoris a la vez que sus dedos se introducían en mi vagina. Inexplicablemente las paredes de mi vagina atraparon los dedos de mis hermanos, sintiendo como poco a poco estaba más húmeda. Noté que la presión de sus dedos desaparecía, pero enseguida noté como su lengua comenzaba a jugar en el interior de mi sexo, a la vez que simulaba una penetración con esta mientras que sus dedos acariciaban mi clítoris. Mi respiración se volvió más pesada, más agitada… Alcé mis piernas colocándolas alrededor de la cabeza de mi hermano, quería que me penetrará más. Comencé a sentir descargas eléctricas placenteras hasta que finalmente una explosión de placer y deseo me hizo correrme. Noté los labios de mi hermano, como iba succionando mis fluidos vaginales, mientras que mis dedos se enredaban en su cabello para hacerle profundizar en su succión.

—Oohh sí… sigue… —le incité alzando un poco más la voz de lo normal. Se sentía tan bien lo que me estaba haciendo. Sentía fuegos artificiales en mi vientre— Quiero más…

—Baja la voz, loca —me dijo mi hermano riéndose a la vez que separaba su boca de mi sexo, rompiendo el contacto.

—Cállate, utiliza tu lengua para algo mejor —le exigí alzando mis caderas, para que me volviera a hacer eso tan placentero, que me estaba haciendo sentir tan bien.

—¿No te ha llegado lo que te hecho? —me preguntó mirándome— Si ya te has corrido… —me ruboricé por completo.

—Me gusta lo que me haces, sigue —le exigí de nuevo.

—Lo que tú digas, mi lady —sonrió de manera provocativa. ¡Dios! Me estaba poniendo demasiada cachonda— Pero voy a necesitar estimulación —se mordió el labio de una manera muy sensual— Ya sabes… —me dijo intentándome hacer entender. Mi hermanito quería que jugara con su pene, y si él quería no se lo iba a negar.

—Yo te estimulo todo lo que quieras —le dije mientras que hacía que se tumbara de nuevo en la cama, quedando yo encima de él— Ya sabes, que hace falta poco para estimularte —le susurré a la vez que comenzaba a pasar las yemas de mis dedos por encima de sus bóxers. Podía notar que mi hermano estaba demasiado apretado.

Deslicé sus bóxers hasta dejar su pene completamente liberado. No estaba por completo erecto, pero ya empezaba a hincharse. Lo miré. Mis dedos comenzaron a acariciarlo, sintiendo su tacto suave. Con mi otra mano comencé a acariciarle los testículos. Mi hermano cerró los ojos ante esa acción. Se estaba excitando demasiado. Cambié mis dedos por mi boca, y comencé pasar mi lengua por su pene, hasta que finalmente lo introduje en el interior de esta. Noté su textura suave en el interior de mi boca, a la vez que mi lengua jugueteaba con él. Noté como cada vez se iba poniendo más duro, si seguía así pronto llegaría al orgasmo. Separé mi boca de su miembro, para luego acercarme a sus labios y atraparlos en beso intenso y desesperado. Mi hermano me agarró de la cintura fuertemente, para hacerme caer sobre la cama. Ahora él estaba encima de mí.

—Mañana te vas a acordar de esta noche… —me susurró mi hermano de manera bromista— Ya sabes que tengo una gran pistola…

—Deja de hablar, y penétrame —le exigí. No podía esperar a volverlo sentir dentro de mí.

Mi hermano acató mi orden. Introdujo su pene en mi interior, sin ningún tipo de miramientos. Sentí que me partía por dentro, un dolor ciego se alojó en mi interior, pero las paredes de mi vagina rodearon por completo su pene, evitando que saliera de mi interior.

—Muévete… —le dije mientras apretaba mi mandíbula fuertemente. Me estaba doliendo considerablemente, por un momento pensé que las lágrimas saldrían de mis ojos.

Mi hermano comenzó a mover su pelvis en movimientos lentos y rítmicos. Mi respiración se estaba volviendo más agitada, más pesada… Apoyé mis manos sobre su espalda sudorosa, mientras que mis uñas se enterraban en su piel. Aumentó sus movimientos, que se volvieron más bruscos, más secos.

—Humm… —gemí a la vez que sentía sus embestidas más profundas. Como un acto involuntario, agarré la sábana con mi mano y empecé a retorcerla fuertemente. Estaba llegando a la plenitud de placer— Tomi… —susurré mientras intentaba coger aire. Sentí un calor extremo en mis mejillas— Oh dios mío… —gemí hondamente al notar que llegaba de nuevo al orgasmo.

—Shhhhh… —me susurró mi hermano tapando mi boca con su mano— Baja el volumen, que si no se enteran en toda la casa de lo que estábamos haciendo —me advirtió. Solo me limite a asentir con mi cabeza, a la vez que disfrutaba de las embestidas tan placenteras. Sentía la excitación a flor de piel.

—Quiero quedarme todo el tiempo así contigo… —susurré al oído de mi hermano, a la vez que me abrazaba a él— Ha sido fantástico… Nunca pensé que tener sexo, sería tan excitante y tan adictivo…

—Bienvenida al mundo de lo prohibido, pequeña —me susurró contra mis labios, para luego volver a besarlos.

—Quiero más… —supliqué. Me había sentido tan bien, teniendo en mi interior, que deseaba que se repitiera una y otra vez sin cesar.

—Ahora no… —me respondió— Estoy cansado, y tú deberías de dormir que si no mañana no hay quien te levante para ir a la escuela…

—Eres un aguafiestas —me quejé molesta.

—Buenas noches —me susurré a la vez que salía de mi interior, y se tumbaba al lado mía en la cama. Cubrió nuestros cuerpos con la sábana— No te enfades conmigo, princesa… —me susurró. Me giré dándole la espalda, me sentía bastante molesta con él.

—Buenas noches, Tom —le respondí en plan borde.

Nos quedamos en silencio, a la vez que intentábamos tranquilizar nuestras respiraciones. Me sentía algo molesta con mi hermano Tom. Cuando sentí que ya se había quedado dormido por completo, me levanté con sigilo de la cama, para evitar que se despertase. Busqué mis braguitas por el suelo, al igual que mi pijama, y me vestí por completo. Luego me dirigí hacia la puerta de la habitación de mi hermano, para salir de esta en el completo silencio. No quería que mis padres o Bill se dieran cuenta, que a esas horas de la noche estaba despierta, y por encima saliendo de la habitación de mi hermano Tom. Abría la puerta de mi habitación y entré en el interior de esta. Cerré la puerta con cuidado, para luego dirigirme a mi cama. Me tumbé en ella bocarriba. Sentía mi respiración completamente agitada, no podía creer que lo hubiera sentido otra vez dentro mía. Esa sensación placentera que se alojó en el interior de mi sexo, provocándome descargas eléctricas. Esa sensación que quería repetir una y otra vez junto a él. Una sonrisa tonta se formó en mis labios, cuando recordó sus besos besando los míos, como sus manos acariciaban mi piel haciendo quemar de puro placer. Suspiré hondamente, para luego cerrar los ojos y quedarme con el recuerdo bonito de haber estado con él. Con mi gran amor secreto.

El despertador comenzó a sonar considerablemente. Abrí los ojos y vi que eran las siete de la mañana. Debería de levantarme, para comenzar a ir a arreglar. Mis clases comenzaban a las ocho y cuarto de la mañana, así que no disponía mucho tiempo para darme una ducha, peinarme, vestirme… Me sentía muy cansada, me dolía el cuerpo a horrores. Mi hermanito Tom tenía mucha razón, de que al día siguiente me acordaría de la nochecita que pasamos juntos. Ahora le daba la razón, me dolía muchísimo mi vientre. Me levanté de la cama a trompicones, para luego abrir la puerta de mi armario, y buscar una muda limpia de ropa interior. Salí de mi habitación, y me metí en el interior del baño. Por suerte, todavía no había sido ocupado por nadie. Me metí en la ducha, con la esperanza de que mi hermano Tom se colará en el interior de este, y me hiciera tocar el cielo otra vez, pero no tuve suerte, así que acabé de ducharme rápidamente, para luego secarme con la toalla ponerme la ropa interior, secarme mi pelo y por ultimo coger un albornoz y salir nuevamente hacia el interior de mi habitación. Me acabé de ponerme el uniforme del colegio, para luego coger mi mochila de la escuela, y salir de mi cuarto en dirección a las escaleras para irme a desayunar. Bajé las escaleras con rapidez, en el interior de la cocina pude escuchar a mi madre hablando con mi hermano Tom. Me quedé parada afuera, escuchando atentamente.

—Que sea la última vez que haces esas guarradas por webcam —escuché a mamá advertirle a mi hermano Tom— Si quieres tener sexo, vete mejor a una casa de putas, y no te pongas a tener sexo cibernético —le dijo enojada— No sé cómo se te ha ocurrido hacer eso, sabes que tu hermana está en la casa, y pudo haber escuchado o peor haberte visto hacer esa guarrada —me reí interiormente. Mamá no sabía que mi hermanito, me había dado la mejor clase de anatomía de toda mi vida— Solo es una niña pequeña.

—También he escuchado como Gordon y tú tenéis sexo por la noche, y no me he quejado —escuché decir a mi hermano. Me volví a reír. Finalmente decidí entrar en la cocina.

—Mamá tiene razón… —dije entrando por la puerta de la cocina. Tenía que, sobre actuar, no iba a defenderle porque si no mamá pensaría mal. No podía decirle a mamá que no me asustaría, porque había visto a mi hermano haciendo varias veces, y que me había enseñado también como hacerlo. Enseguida noté la mirada de mi hermano sobre mí, me miraba con el ceño fruncido— Buenos días, mamá —la saludé, para luego acercarme a ella y darle un beso en su mejilla. Por último, me dirigí hacia mi silla, al lado de mi hermano Tom— No debiste de hacer eso. Se te escuchaba en toda la casa, y no he podido dormir por tus gemidos. Me has asustado… —le miré intensamente a sus ojos a la vez que me quejaba, intentando aparentar lo traumada que estaba por haberlo escuchado esa noche.

—Ves lo que has conseguido… —dijo mamá mirando seria a mi hermano Tom— Ahora tu hermana está traumada por haberte escuchado tener sexo cibernético…

—¡Por dios no me hagáis reír! —dijo mi hermano con ironía— Si tu hija no es una santa… —me miró con intensidad, creo que me iba a castigar sin tener nuestros jueguecitos.

—Mami… dile algo —le dije a nuestra madre para que me defendiera de él, a la vez que ponía una mueca en mi cara como si quisiera llorar. A veces suelo ser una niña muy mimada y malcriada, solo eso consigue que mi madre me defienda de mis hermanos, cuando se meten conmigo. Es una táctica que aprendí desde muy pequeña. No es fácil vivir con hermanos mayores, que siempre se están metiendo con una misma.

—Tom, no te permito que hables así de tu hermana —regañó mamá a mi hermano. Yo sabía que ese truco siempre hace efecto— Tu hermana es una niña con buenos modales…

—Dirás a veces… —cuestión mi hermano. Lo miré con el ceño fruncido— O no recuerdas que ya ha habido varias veces que se ha ido por ahí, y sin dar señales de vida… —porque siempre tiene andar metiendo el dedo en la llaga.

—Lo que sea… —dijo mamá defendiéndome otra vez. Mi mamá mola mucho, porque me mima mucho— No quiero que se vuelva a repetir…

—Está bien… —asintió mi hermano para luego concentrarse de nuevo en su desayuno.

—Chúpate esa… —le susurré con una sonrisa triúnfate. Cuando mamá se giró para acabar de hacer una cosa.

—Serás cabrona… —susurró mi hermano molesto.

Seguimos desayunando. Minutos después, entraban en la cocina Bill y Gordon. Se sentaron en sus sillas correspondientes, mientras que mamá comenzaba servirles. Miré el reloj de la cocina, eran las ocho menos cuarto. Debía salir ya, para poder llegar temprano a clase, sino tendría que esperar en pasillo hasta que llegará la siguiente hora.

—Bueno mami, yo ya me voy a clase —le dije a mi madre, para luego coger su mochila y salir por la puerta de la cocina.

—Espera que ya te acerco yo… —escuché decir a mi hermano Tom a la vez que apuraba en tomar su desayuno.

—Pero tú tienes que esperar por Bill para ir al estudio… —le susurré. Todas las mañanas iban juntos al estudio— Y si espero a que acabe Bill de desayunar, no llegare nunca a buscar a Amy ni a clase —dije mirando a mi hermano Bill, que seguía desayunando tranquilamente.

—Puedes irte, Tom —dijo nuestro hermano Bill— Yo iré más tarde, no hay ningún problema porque no esperes por mí.

—Oh… es que tengo que editar unas pistas antes de que vayas al estudio —le informó.

—Está bien —asintió nuestro hermano Bill— Pero apúrate que sino Naia llegará tarde a clase.

—Vale… —asintió mi hermano Tom, mientras que le daba un último bocado a la tostada que estaba comiendo— Nos vemos más tarde, Bill. Espera, Naia —había salido fuera de la cocina para esperarlo.

Minutos después, mi hermano Tom salió de la cocina, para reunirse conmigo. Me había sentado en el sofá mientras lo estaba esperando. Cogí mi mochila, para luego ambos dirigirnos hacia la puerta de casa. Salimos afuera. Mi hermano se dirigió hacia la gran puerta del garaje, para abrirla. Yo esperé afuera parada. Cuando la consiguió abrir por completo, entramos en el interior de este, y nos dirigimos hacia su coche. Caminé delante de mi hermano, hasta llegar a la puerta del copiloto.

—Te he dicho ya, que estás muy sexy con tu uniforme escolar —me susurró a la vez que sentía como sus manos se posaban en mi cintura, una vez que nos encontrábamos en el interior del garaje. Sentí unos escalofríos al sentir el contacto de sus manos. Me moría de ganas de volverlo a besar.

Continúa…

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por Heiligtkt483

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