Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 67

By Naia

—Señorita Kaulitz, usted ha sido ingresada en la unidad de ginecología porque ha sufrido unos desgarros superficiales en su vagina que serán tratados con una medicación mínima, sin tener que recurrir a cirugía —comenzó a explicarme la mujer— Necesito que me dé información precisa, hemos tomado muestras recientes de semen en el interior de su vagina. Si ha sido objeto de una violación podríamos informar a la policía para cursar la denuncia —dios esto no pintaba nada bien, tenían muestras de ADN que eran claramente de mi hermano mayor— ¿Señorita Kaulitz usted ha sido violada? —me quedé en silencio, no sabía que contestar, en cierto modo mi hermano me había forzado la noche anterior, pero también deseaba tenerlo en mi interior— Le recuerdo que es menor de edad…

—No… —susurré— He estado con un chico, y se nos ha pasado un poco de la mano a la hora de tener sexo… simplemente… —respondí completamente avergonzada. Estaba diciéndole que ya había estado con un chico. Abrí los ojos desmesuradamente al caer en la cuenta, de que esa información sería facilitada a mi madre— Oiga usted le dirá a mi madre esto… —susurré. Note que tenía demasiada seca mi boca.

—Sino lo desea, no —me respondió— Aunque sus padres saben de los desgarros, me he visto en la obligación de informarles…

—Por favor, no quiero que mi madre lo sepa… —respondí— Ella no sabe que he tenido relaciones…

—Señorita Kaulitz es evidente que con lo que tiene, su madre se daría cuenta de que eso realmente sucedió —me dijo la doctora— Tendrás que estar un par de días ingresada…

La doctora abrió la puerta de mi habitación, para luego salir de ella, cerrándola nuevamente. Me quedé sola en la habitación. Sentía que mi mundo de cuento de hadas se estaba desmoronando, y que mi madre se enteraría de todo. Ya me vería metida en un convento.

—Hija… —escuché a mi madre llamarme a la vez que cerraba la puerta tras de sí. Yo solo baje mi mirada, me sentía muy avergonzada por todo— ¿Por qué me has mentido? —en su voz notaba decepción.

—Lo siento… —musité simplemente. No sabía cómo explicarme.

—Me has decepcionado hija —sus palabras se clavaron como puñales en mi corazón— Pensé que me tenías confianza…

—Todo sucedió sin esperármelo… —susurré.

—No quiero que me vuelvas a mentir —me dijo seria— Menos mal que las lesiones no han sido profundas, y no tendrás secuelas.

—Lo sé… —respondí a la vez que mis ojos se llenaban de lágrimas.

El resto de la mañana, no intercambiamos ninguna palabra más entre nosotras. Mamá estaba muy enfadada conmigo, y yo me sentía muy culpable por no haberme defendido mejor de mi hermano, cuando se metió en el interior de mi habitación. Me preguntaba si mi hermano sería consciente de lo que me hizo, o si vendría a visitarme al hospital. Las horas fueron pasando vertiginosamente hasta que finalmente llegó la hora de la comida. Una auxiliar de cocina entró a mi habitación para traerme la bandeja de comida. Minutos después, mi madre me estaba ayudando a darme la comida.

Me había quedado sola en la habitación. Era un suplicio. No podía moverme, ya que tenía colocado en ese momento un suero en mi brazo junto con un antibiótico. La espalda me dolía a horrores, de estar todo el día tumbada, y no encontraba una postura adecuada en la cama. No tenía mi móvil, con cuál no podía mandarle ningún mensaje a Amy ni a mi hermano Tom…

—Hola… —la voz de mi hermano Bill hizo que saliera de mis pensamientos en los cuales me había sumido.

—Hola Billy —musité al verlo asomar por la puerta. Tenía la esperanza de que nuestro hermano Tom viniera con él, pero me decepcioné cuando accedió al interior de mi habitación completamente solo.

—¿Qué tal estás? —me preguntó sentándose en la silla que estaba al lado de mi cama.

—Bien… —susurré bajando la cabeza. La verdad es que me sentía muy avergonzada por tener que estar hospitalizada y por las consecuencias a que me llevaron a ello.

—Mamá me contó que has tenido unos desgarros… —susurró a la vez que se ponía un poco rojo al pronunciar esas palabras. Era una situación un poco incomoda— ¿Ha sido Dereck? —me preguntó mirándome inescrutablemente— Te juro que le voy a pegar de leches.

—No vas a hacer nada… —le advertí— Y no fue Dereck… —susurró— Me acosté con chico que estaba muy bueno, y bueno tuvimos sexo duro.

—No te creo… —musitó— No eres la típica chica que se acuesta con el primer chico que conoce.

—Bill fue así —volví a decir para intentar ser más convincente— ¿Y Tom…?

—Se quedó en el estudio trabajando —me respondió mi hermano. Lo sabía, ni siquiera tenía la decencia de venir a verme sabiendo que estaba hospitalizada— Tenía que trabajar en la música de unas demos de unas canciones…

—¿Va a venir? —pregunté esperanzada.

—No… —negó con su cabeza— Dijo que quizás mañana se pasaría, pero que hoy iba a estar bastante liado.

—Está bien… —suspiré resignada— Me estoy aburriendo como una ostra… No hay nada interesante que hacer.

—Te he traído unas revistas para que le eches un vistazo, y así te entretengas —me sonrió mi hermano Bill sacando unas cuantas revistas de una bolsa que traía consigo.

—Gracias, Billy —sonreí. Me sentía muy afortunada de tener un hermano mayor que se preocupara por mí y por mi bienestar.

—Mamá dijo que tendrías que quedarte unos días ingresada —me dijo mi hermano.

—Sí… —susurré. Sinceramente no quería recordar ese episodio. Quería salir pronto del hospital, y así poder seguir llevando mi vida normal como antes.

—La semana que viene nos iremos a hacer los castings del DSDS —me informó mi hermano.

—Lo sé… —musité— Os extrañaré mucho…

—Solo serán unas semanas y después volveremos a estar juntos —me sonrió mi hermano intentándome tranquilizar— Después hasta finales de octubre no tendremos que grabar la siguiente fase del concurso.

—Pero aun así os extrañaré… —volví a decir— Ya me había acostumbrado a veros todos los días en casa…

—Sí… —susurró mi hermano mirándome fijamente— En estas últimas semanas hemos convivido mucho, como lo solíamos hacer cuando éramos pequeños. Las peleas entre Tom y tú se han vuelto muy habituales, aunque presiento que cada vez más estáis arreglando vuestras diferencias.

—Bueno… antes Tom me tocaba las narices más constantemente —respondí— Ahora se ha relajado un poco más…

—Más bien os habéis relajado ambos, se percibe cierta harmonía entre vosotros dos —me dijo mi hermano Bill.

—Siempre me he llevado bien con Tom, eso no quita que podamos arreglar nuestras diferencias —le respondí.

—Mira Naia, para serte sincero creo que Tom últimamente te está cubriendo en muchas cosas —me dijo mi hermano mirándome fijamente.

—Tom no me está encubriendo en nada —respondí.

—A ver dime la verdad, soy tu hermano mayor y no te voy a echar la bronca como lo suele hacer mamá —me dijo susurrando— ¿Dereck se ha vuelto a meter contigo?

—Bill ya te he dicho que con Dereck no ha habido nada —le respondí con enfado— Cuantas veces tengo que repetírtelo. No me persigue…

—¿Entonces? —me volvió a insistir preguntando— Tom te está encubriendo prácticamente cuando llegas a tarde en casa, que si habéis ido a ver una película, que si habéis ido al otro lado…

—Me gusta pasar tiempo a solas con Tom —respondí a la vez que me callaba en seco. Creo que había metido la pata completamente.

—¡¿Qué diablos crees que estoy diciendo?! —me miró mi hermano horrorizado— Sois hermanos es muy obvio que no pueden hacer nada entre vosotros —me miró fijamente— ¿O me estoy equivocando?

—Estás sacando conclusiones sin sentido —dijo escandalizada intentando arreglar lo dicho anteriormente— Solo quiero recuperar el tiempo perdido de cuando éramos niños. Nada más…

—Está bien… —asintió algo convencido. Yo respiré interiormente de que consiguiera quitarle esa idea de la cabeza.

—Le puedes decir a mamá que me traiga mi móvil —le dije a mi hermano— Es que esto es un aburrimiento y así podré hablar con Amy.

—En cuando llegué a casa se lo digo —me sonrió.

—Gracias Billy —sonreí— Eres el mejor hermano del mundo.

—No seas pelotas, mocosa —me dijo a la vez que me revolvía cariñosamente mi cabello.

Bill pasó conmigo una hora más, para luego irse para a casa. Me quedé sola en la habitación de nuevo esperando a que me vinieran a servir la cena. Mamá no vino por la noche porque consideraba, que no estaba tan grave para pasar la noche conmigo. Estuve viendo un poco la televisión, pero después la enfermera cuando vino en el turno antes de medianoche, me dijo que debería de apagar la televisión ya que en esa planta había otros pacientes que necesitaban descansar, así que obedecí y la apagué al instante que dejó mi habitación. Me coloqué bien en la cama, y me tapé mejor para luego apagar la luz, e intentar dormir algo, pero no era capaz. Extrañaba demasiado mi cama. Abrí los ojos de repente, al notar algo en mi brazo. La luz del sol resplandeciente entraba por la ventana de la habitación.

—Buenos días —me sonrió una enfermera— Ha venido a ponerte un suero.

—Buenos días… —susurré.

La enfermera acabó de ponerme el suero para luego irse. Me volví a quedar sola en la habitación. Media hora más tarde, la puerta de mi habitación se abrió de nuevo.

—Buenos días, hija —me saludó mi madre.

—Hola mamá —respondí al verla entrar por la puerta— ¿Me has traído mi móvil? —pregunté rápidamente.

—Sí —me respondió— Tu hermano Bill nada más llegar a casa me dijo que hoy te lo trajera —rebuscó en su bolso para luego coger mi móvil— Toma.

—Gracias, mami —le dije cogiéndolo y poniéndolo encima de la mesa que había al lado de mi cama.

—¿Cómo te encuentras? —me preguntó de nuevo.

—Bien… —respondí— Quiero salir ya de aquí, me aburro mucho…

—Sino hubieras tenido sexo duro con cualquier desconocido, quizás ahora no estarías ingresada aquí en el hospital —me recriminó mi madre.

—No empieces mamá… —le dije con cierto malestar.

—Hija, no entiendo porque has perdido la confianza en mí —me dijo mi madre con cierta decepción— Cuando eras pequeña me contabas más tus problemas…

—Mamá ya no soy una niña, entiéndelo —le respondí. Me molestaba mucho que me siguieran tratando como una niña de cinco años, cuando en realidad ya no era una niña— Tengo ya dieciséis años. Tengo que experimentar y confundirme…

—Nunca pensé, que tú llegarás a hacer eso tan joven… —me dijo de nuevo molesta.

—¡Mamá! —le dije completamente incomoda— Te he dicho que no soy una niña y me interesan los chicos. ¿Qué tiene de malo?

—Tiene de malo, que aún eres muy joven —me respondió con enfado— ¿Te has estado protegiendo? Deberíamos ir al ginecólogo para que te revise.

—Mamá… —bufé— Si me estoy cuidando —mentí. En todas las veces que me había acostado con mi hermano, no habíamos tenido cuidado al tener sexo, pero es que la actitud de mi madre estaba llegando a exasperarme así que me vi obligada a mentirle.

—De todas formas iremos al ginecólogo para que te dé una charla —me insistió.

—Puedo preguntarles a Tom y a Bill —le dije a mi madre— Ellos tienes más experiencia…

—Ni hablar, sobre todo a tu hermano Tom —dijo mi madre abriendo los ojos desmesuradamente— Tu hermano es un pervertido e igual te pervierte más de lo que estás —sonreí ante esas palabras, ya que ella no tenía ni idea de las noches de pasión y sexo que teníamos ambos. Y la verdad, nuestra madre si tenía razón. Tom había conseguido pervertirme en todos los sentidos.

—¿Vendrán Bill o Tom a verme? —le pregunté a mi madre esperanzada de que me dijera que Tom vendría a visitarme.

—Tu hermano Bill dijo que se pasaría más tarde —me confirmó— Tom dijo que tenía trabajo en el estudio, y que igual se pasaba aunque no lo confirmó.

—Está bien… —susurré bajando la cabeza con tristeza. Echaba de menos a Tom, y por lo menos necesitaba verlo y que me dijera que sentía lo ocurrido, pero tendría que resignarme a que el muy capullo no se pasaría por el hospital a visitarme.

Pasé el resto de la mañana con mamá y parte de la tarde. Cuando iban a servirme la merienda, llegó mi hermano Bill a visitarme momento que aprovechó mamá para irse a casa.

—¿Qué tal estás enana? —me preguntó mi hermano una vez que mamá se fue.

—Bien… —susurré— Quiero salir de aquí…

—Eso no podrá ser hasta que te recuperes —me respondió mi hermano mirándome fijamente.

—¿Sabes si vendrá Tom? —pregunté con esperanza.

—Mucho interés tienes en que venga nuestro hermano Tom —me dijo mi hermano mirándome fijamente, entonces me di cuenta que el día anterior casi me delato a mí misma.

—Me parece de muy mal gusto que sabiendo que estoy en el hospital, ni siquiera tenga la decencia de venirme a visitar —le respondí con enojo— Soy su hermana pequeña, ni siquiera muestra interés en venir a verme.

—¿Es eso o hay algo más? —me preguntó de manera insinuante a la vez que levantaba sus cejas.

—Mira Bill me estoy cansando de que saques conclusiones tontas, e insinúes cosas en donde no las hay —le respondí con voz cansina— Si vas a estar así, cada vez que vengas, te sugiero que te ahorres los viajes, y no vengas a visitarme más.

Mi hermano me miró con molestia, para luego levantarse de la silla e irse. Me quedé de nuevo sola en la habitación, ahora mi hermano se había enfadado conmigo y mi otro hermano me ignoraba. Tenía ganas de llorar, sentía una opresión en mi pecho. Cogí mi teléfono móvil y abrí mi aplicación de Whatsapp me quedé quieta durante unos minutos mirando los chats que tenía abiertos, para luego buscar el chat de mi hermano Tom. No sé si estaba haciendo lo correcto, si mandarle un mensaje empeoraría las cosas, pero necesitaba saber algo de él.

Hola Tom… Te extraño…

Escribí a la vez que miraba que apenas unos minutos había estado en línea.

¿Por qué no vienes a visitarme?

Me pasé más de media hora viendo el teléfono móvil para ver si obtenía respuesta por parte de mi hermano. Claramente estaba ignorándome, y eso me estaba haciendo sentir muy triste. ¿Dónde habían quedado todas las promesas que me había hecho? Me sentía muy decepcionada con mi hermano.

Los días fueron pasando y los antibióticos comenzaron a hacer su efecto. Ya me encontraba mejor, y la doctora que me atendía me había dicho que posiblemente me darían el alta en las próximas horas. Mi hermano Bill no volvió a visitarme al hospital y mi otro hermano Tom tampoco se apareció ningún día. La única que venía día a día era mamá y por las tardes también venía papá después de que saliera del trabajo.

—Hola mamá —saludé a mi madre que entraba en ese momento por la puerta de mi habitación.

—Hola hija —venía sonriente.

—¿Qué ocurre? —pregunté confusa.

—He hablado con tu médico y me ha dicho que te darán el alta hoy —me informó mi madre— De hecho, que dijo que iba a traer el parte del alta en breve para que la firme.

—Oh genial… —sonreí— Tengo ganas de regresar a casa.

A los pocos minutos, entró la doctora Khöler en mi habitación. Venía con un portafolio en la mano, supongo que era mi historial clínico y los papeles para que mi madre firmara el alta.

—Hola Naia —dijo la doctora mirándome sonriente— ¿Cómo te encuentras?

—Bien… —respondí— Con ganas de regresar a casa.

—Echas de menos tu casa, eh —dijo divertida— Bueno, te traigo una noticia buena. Traigo los papeles del alta para que puedes irte a casa, pero eso conlleva a que tendrás que seguir unas pautas para que lleves una recuperación rápida —me explicó la doctora— Como ya sabes has estado ingresada por unos pequeños desgarros que has sufrido en tu vagina, eso quiere decir que no podrás practicar sexo durante unas seis semanas para que las paredes de tu vagina se recuperen de los desgarros sufridos. ¿Me has entendido?

—Sí… —asentí.

—Así que dile al chico con el que te acuestas, que mantenga a su amiguito calmadito debajo de sus pantalones —me dijo en tono divertido a la vez que yo me ponía un poco colorada, ya que estaba mi madre delante.

—Trataré de contenerlo —dije ruborizada.

—No tienes que tratar de contenerlo, lo tienes que contener —me dijo la doctora mirándome seria— Si vuelves a tener otra vez desgarros te tendríamos que operar.

—Lo comprendo… —susurré apenada— Me mantendré alejada durante un tiempo de él.

—Bueno, Simone fírmame el alta para entregarla en administración y así puedan darle el alta informáticamente —dijo la doctora a mi madre.

Mamá cogió el bolígrafo que le tendía la doctora Khöler, para luego firmar el papel donde me daba el alta clínicamente. Luego la doctora se fue dejándome a solas con mi madre, que me estaba metiendo mis cosas en el interior de un bolso que había en un armario de la habitación, en el cual lo había dejado días atrás. Mi madre me acercó mi ropa, y comencé a quitarme el camisón que tenía puesto que dejaba mi espalda completamente al aire. Me vestí despacio. Cuando ya estuve lista, salimos de la habitación. Yo iba caminando despacio, no quería por nada en el mundo sufrir más daños en el interior de mi sexo.

Salimos al exterior del hospital. Papá se encontraba esperándonos en el coche que estaba aparcado cerca de la zona por donde salían las ambulancias de urgencias. Enseguida cuando nos vio salir del hospital, salió del coche y se acercó a nosotras, para cogerle la bolsa a mi madre y meterla en el interior del maletero. Luego se acercó a mí para abrazarme y darme un beso en la frente.

—Me alegro de que regreses a casa, mi pequeña —me dijo en tono cariñoso.

—Te quiero mucho, papi —le dije abrazándole en todo ese tiempo lo había extrañado, aunque venía a visitarme casi todos los días por las tardes.

Continúa…

Gracias por la visita. Cuéntanos qué te pareció.

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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