Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 86

By Tom

Me puse la camisa seguida después de los pantalones de paño color azul para luego abrochar el cinturón que rodeaba mi cintura. La verdad es que me quedaba un poco más ceñido al tipo de pantalones que solía utilizar normalmente. Después cogí la corbata que me tendió mi hermana. Se le notaba mucho que quería verme muy bien puesto. Se acercó a mí para hacerme el nudo de la corbata.

—Mamá lo va a alucinar cuando te vea así vestido —me dijo divertida a la vez que acaba de hacer el nudo de la corbata— Estás guapísimo…

—Y tú estás espectacular —le susurré para luego apoyar mis manos sobre su cintura y atraerla nuevamente a mí. Volví a atrapar sus labios con los míos.

—Vamos será mejor que bajemos ya —me dijo mi hermana separándose de nuevo de mí, y cogerme de la mano para tirar de mí hacia la puerta.

Naia abrió la puerta para luego salir al pasillo. Justo en ese momento, salía Bill de su habitación perfectamente vestido y maquillado. Se nos quedó mirando, ya que Naia tenía su mano entre enlazada con la mía.

—Bill estás guapísimo —dijo nuestra hermana tan pronto como lo vio.

—Gracias, Nai —le respondió— Tú también estás muy bonita con ese vestido.

—Gracias… —sonrió a nuestro hermano— Has visto que Tom se ha puesto un traje chaqueta —dijo toda orgullosa a nuestro hermano.

—Sí, te queda bien —me dijo mi gemelo.

—Yo sé siempre lucir bien las cosas —le dije con suficiencia.

—Estás guapísimo —dijo Naia— Tuve que convencerle para que se lo pusiera, no quería ponérselo.

—Parece que últimamente consigues muchas cosas de nuestro hermano, Naia —dijo de nuevo Bill mirándonos con mirada inescrutable.

—Creo que será mejor que baje —añadió Naia un poco turbada por ese momento incomodo que estábamos viviendo— Creo que mamá me llama.

Naia comenzó a caminar por el pasillo hasta que llegó a las escaleras para luego comenzar a bajarlas. Mi gemelo y yo nos quedamos de pie, en medio del pasillo, callados. Solo mirándonos. La mirada de Bill lo decía todo, me estaba examinando intentando averiguar algo.

—El otro día te encontré en una actitud demasiada cariñosa con Naia en su habitación —susurró Bill mirándome fijamente— ¿Qué diablos se te está pasando por la cabeza, Tom? —me preguntó con enfado.

—Nada… —le respondí intentando parecer lo más normal posible— Te estás haciendo imaginando cosas raras.

—¿Imaginando cosas raras? —me preguntó achinando sus ojos.

—Sí… —le susurré.

—Hace tiempo te advertí que te ibas a quemar —me dijo mirándome fijamente.

—Yo no me voy a quemar con nada —le dije de nuevo.

—No soy tonto, Tom —me dijo nuevamente— Y sé que algo turbio se está cociendo entre Naia y tú, tengo miedo de todo lo que puede conllevar.

—No te preocupes, nada malo va a ocurrir —le dije intentando tranquilizarlo. No quería que Bill descubriera el secreto que había entre Naia y yo. Sentía que las cosas se estaban escapando de las manos, pero tenía que mantener la calma— Será mejor que bajemos o mamá se pondrá más histérica.

—Ten cuidado, Tom —me volvió a advertir para luego caminar por el pasillo y desparecer.

Me quedé de pie mirando hacia donde se había ido mi hermana. Minutos después me dirigí también hacia el salón. Bajé las escaleras. Mi madre se encontraba hablando muy animadamente con su hermana. Nuestra tía Iris. También se encontraba el hermano de Gordon con nuestro primo Johan. Naia estaba hablando animadamente con Johan mientras que Danielle hablaba con Bill.

—Hola a todos —hice un saludo general.

—¡Hijo estás guapísimo! —dijo mi madre nada más verme— Ese traje chaqueta te siente muy bien.

—Le convencí yo de que se lo pusiera —dijo Naia sonriente a nuestra madre.

—Has hecho un buen trabajo, hija —dijo mi madre complacida— Bueno ahora que ya estábamos todos pues podríamos irnos ya a sentarnos a la mesa para empezar a cenar.

—Por supuesto —dijo nuestro tío Albert, hermano de Gordon.

Fuimos caminando hacia la mesa donde ya estaba todo dispuesto. Noté como Danielle se acercaba sigilosamente a mí.

—Estás muy guapo esta noche —me dijo con voz melosa— Quizás esta noche podríamos quedar para ir a dar una vuelta o tomar algo.

—No tenía pensado salir hoy por la noche —le respondí de manera cortante. No me interesaba estar con ella, pero por lo visto ella si tenía pensado estar conmigo, y no quería que Naia se sintiera celosa al verme junto a ella.

—Vamos Tomi no seas un amargado —dijo de nuevo nuestra prima.

—Podríamos salir los cuatro de fiesta —sugirió Bill a la vez que señalaba a Johan— ¿Qué te parece Johan?

—Por mí estaría bien… —asintió nuestro primo.

—Sería un bonito momento para recordar viejos tiempos —dijo de nuevo Bill. Le miré con el ceño fruncido. ¿Por qué actuaba de esa manera?

—La verdad es que no tengo ganas de salir después —volví a decir con insistencia.

—Bueno tendré toda la noche para convencerte —dijo Danielle mirándome a los ojos, para luego agarrar mi mano con la suya.

Levanté la mirada y me encontré con los ojos de mi hermana que me observaba sentada desde su sitio. Su mirada de fuego se clavó en la mía. Claramente estaba celosa, y quién no… si sabe que estás cerca de la persona con la que tenías rollos esporádicos, y sabiendo que esa persona estaba enamorada de ti hasta más poder.

—Vamos Tomi siéntate a mi lado —dijo Danielle arrastrándome junto a ella, hacia dos sitios que estaban libres. No me quedó más remedio que sentarme al lado de ella. Johan había ocupado el asiento al lado de Naia, mientras que Bill lo hacía en el sitio al lado de Johan. Danielle y yo quedamos sentados frente a ellos mientras que nuestros padres presidían ambas cabeceras de la mesa, seguido de cada lado nuestros tíos.

La cena fue transcurriendo lentamente. Nuestra madre se había encargado de preparar unos platos suculentos, los cuales no perdimos tiempo para saborear. Fue sirviendo uno tras otro mientras que las botellas de vino eran descorchadas.

—¿Cómo va la grabación de vuestro nuevo disco? —nos preguntó nuestro primo Johan.

—Bien —respondió mi gemelo— Lento pero seguro.

—No puedo esperar a escucharlo —dijo Danielle con cierta emoción— Seguro que Tomi está haciendo un buen trabajo —añadió para luego mirarme de forma coqueta. Su mano se posó sobre mi pierna, la cual acarició por encima. Sentí un pequeño calambre cuando subió su mano hacia mi entrepierna. Me sentía agitado y un poco mareado por el alcohol consumido.

—Tom hace siempre un buen trabajo —dijo Naia mirándonos con seriedad. Los celos la estaban comiendo por dentro.

—Siempre he creído en el buen profesionalismo de Tomi —volvió a decir nuestra prima a la vez que seguía acariciando mi entrepierna. Notaba como esta comenzaba a ponerse dura.

—Bueno será mejor que dejemos de hablar de mi persona —dije finalmente intentando cambiar de tema, y así dejar de sentir la mirada matadora de mi hermana. Aparté con disimulo la mano de Danielle que estaba sobre mi entrepierna. Ella me miró con el ceño fruncido.

—Antes estábamos hablando de que podíamos salir a dar una vuelta por ahí —dijo Bill cambiando de tema— Una salida de primos… ¿Qué os parece si después nos vamos a tomar unas copas?

—Por mí sería perfecto… —dijo Danielle clavando su mirada sobre mí otra vez.

—Creo que hoy he tenido un día bastante agitado así que me iré a dormir tan pronto como acabemos de cenar aquí —le dije a mis hermanos y a mis primos. No tenía ganas de salir, sabiendo que Danielle estaba acechándome peligrosamente.

—Es una pena Tomi… —dijo Danielle mostrándose triste— Nos lo íbamos a pasar muy bien con tu compañía.

—Otra vez será —le dije.

—Será mejor que sirva el postre —dijo nuestra madre levantándose de su silla— Naia puedes acompañarme a la cocina para ayudarme.

—Sí, mamá —dijo nuestra hermana de manera obediente para luego levantarse de su asiento. Segundos después Naia desaparecía hacia la cocina con nuestra madre.

—¿Por qué no te animas a venir con nosotros de fiesta? —me preguntó Danielle en un susurro, insistiendo a la vez que se acercaba a peligrosamente a mí.

—Ya te lo he dicho —le repetí— He tenido un día complicado y me gustaría descansar.

Naia y mi madre regresaron otra vez al salón. Mi madre llevaba entre sus manos el postre que había preparado con tanto esmero durante la tarde, mientras que Naia iba cargando unos platos pequeños y unas cucharas pequeñas para que pudiéramos tomar el postre delicioso que había hecho nuestra madre. Naia fue colocando los platos a cada uno de nosotros al igual que las cucharas. Después mamá fue sirviendo el postre. Una vez que acabaron de servirlo, ellas volvieron a sus asientos y todos empezamos a degustarlo.

—Te ha quedado muy rico el postre, cielo —dijo nuestro padre a nuestra madre.

—Gracias amor —respondió nuestra madre con los ojos brillantes de felicidad. Se le veían tan enamorados… Nunca antes había visto a nuestra madre tan feliz, ni si quiera en la época en la que vivíamos todos juntos con nuestro padre biológico. En aquella época nuestra madre era infeliz y los gritos eran el plato fuerte de cada día.

Cuando acabamos de tomar el postre, llegó el momento en que nos intercambiamos los regalos. La cena se había alargado bastante más de lo previsto y habíamos alcanzado la medianoche, y con ella la llegada de un nuevo día. Después de que cada uno abriéramos los regalos pertinentes, la reunión se dispersó un poco. Finalmente, Bill y nuestros primos decidieron irse a tomar unas copas por ahí. Nuestros padres con nuestros tíos se quedaron hablando más tiempo a la vez que se tomaban alguna copa más mientras que Naia y yo nos retiramos a nuestras habitaciones, o es lo que ellos pensaban porque iba a aprovechar el tiempo que pudiéramos estar juntos, y no me importaba que nuestros padres y nuestros tíos estuvieran abajo en el salón disfrutando de la velada.

Entré furtivamente en la habitación de mi hermana, para luego cerrar la puerta tras de mí. Pude ver a mi hermana junto a la ventana mirando distraída por esta. Me acerqué lentamente para luego rodear su cintura con mis brazos. Apoyé mi cabeza sobre su hombro. Ella seguía en silencio mirando por la ventana.

—Estoy cansada Tom, me voy a acostar en breve —me dijo de forma fría.

—Te vas a acostar ahora que podemos aprovechar un momento juntos —le dije mirándola a los ojos— Espera un momento, tú estás molesta conmigo.

—Y cómo quieres que me sienta después de ver como Danielle te metía mano descaradamente —me dijo frunciendo el ceño— Ni siquiera le has parado los pies.

—Sí que lo hice varias veces —le dije ofendido.

—Pues no se notó en absoluto —me dijo de nuevo— Te vi demasiado excitado después de su toqueteo.

—A veces te comportas como una cría pequeña —le dije molesto— Me has montado una escena de celos sin motivo.

—¿No te parece mejor motivo el hecho de que te has dejado tocar por Danielle? —me preguntó molesta a la vez que me miraba con furia— Eres increíble, Tom… Enserio…

—¿Y qué querías que le dijera? —le pregunté alzando la voz un poco más, en forma de un grito grave. Sino fuera porque estábamos encerrados en la habitación de Naia y nuestros padres junto con nuestros tíos en el salón en la planta de abajo, se hubieran enterado de toda nuestra conversación— Deja de tocarme porque mi hermana se pone celosa, ya que me la jodo una noche sí y la siguiente también —le dije con enfado— ¿Hubieras preferido poner nuestra relación en peligro porque te sentías celosa?

—Realmente ya no sé qué pensar… —dijo mostrando una sonrisa amarga— Quizás ha sido una mala idea haber empezado este juego entre tú y yo. No nos va llevar a ningún sitio, solo nos traerá problemas a largo plazo. Quizás deberíamos de dejar de hacer estas cosas no apropiadas entre hermanos. Deberías de buscarte a otra chica con la que realmente pudieras estar…

—Y me lo dices así tan tranquilamente… ¿Ves esto como un juego? —le dije molesto. Me molestaba que mi hermana tuviera dudas sobre nuestra relación. Ahora quería alejarse de mí y me parecía increíble que pensará que solo era un juego entre nosotros. Yo estaba con ella porque me gustaba y quería compartir con ella los mejores momentos de mi vida, estando juntos los dos— Cuando empecé esto contigo, lo hice asumiendo todas las consecuencias. No pienso alejarme de ti. Me gustas demasiado. Es verte y sentir una excitación en todo mi cuerpo. Tú eres mía y de nadie más, yo soy tuyo y de nadie más. Además, yo no lo he visto desde el principio como un juego como lo dices tú.

—¿Y hasta cuándo podremos aguantar esta situación? —me preguntó con cierto aire desesperado— Cada vez que te veo rodeado de alguna chica sufro…

—Dime las veces que me has visto con alguna chica —le exigí. Ella se quedó callada— No me has visto con alguna chica… —le dije. Ella me miró en silencio— ¿Alguna vez te he dado pruebas de infidelidad? —le pregunté con enfado. Siguió con su mutismo— Ninguna… —me respondí yo mismo la pregunta— Entonces no entiendo porque quieres alejarme de ti… Y por Danielle no te preocupes que ya le parare los pies debidamente.

—Pero ella seguirá rodante cada vez que te vea —me dijo molesta.

—¿Y tú no crees que sentía celos cuando Dereck estaba detrás tuya? —le pregunté perdiendo la paciencia. Si ella me estaba echando en cara de que Danielle siempre estaba detrás de mí, hace unas semanas Dereck perseguía también a Naia por todos los lados.

—Yo no busqué que Dereck me siguiera como un perrito faldero a todos lados a donde iba —me dijo frunciendo el ceño a la vez que se cruzaba de brazos.

—Yo tampoco busqué que Danielle esté rondándome cada vez que me ve —le dije con rabia.

—Pero si te acóstate con ella, cosa que con Dereck yo no hice —me recriminó.

—Porque no te dio tiempo a ello —le reclamé.

—Es imposible hablar contigo sin que me eches nada a la cara —me dijo molesto.

—Empezaste tú con esta absurda discusión —le dije.

—Será mejor que te vayas —me dijo mi hermana molesta— Tengo sueño y has logrado levantarme dolor de cabeza.

—Buenas noches… —le dije para luego salir de su habitación dando un ligero portazo.

Caminé con frustración hacia mi habitación para luego entrar en ella cerrando también la puerta con un pequeño golpe. Me quité la chaqueta para dejarla encima de la silla de mi escritorio, aflojé el nudo de mi corbata con rabia, para luego quitármela. Después me quité el resto de la ropa para quedarme solo con los bóxers puestos. Mi hermana me enervaba y a veces llegaba a sacar lo más negativo de mí. Busqué en mi mesilla de noche mi cajetilla de tabaco, para luego encender un cigarrillo. Enseguida la nicotina sació mis pulmones. ¿Por qué siempre mi hermana tenía que estropear los momentos únicos y bonitos que teníamos? ¡¡Malditos celos!! Acabé de fumarme el cigarrillo con tranquilidad, para luego tumbarme en mi cama, y apagar la luz. Había sido un día bastante agotador y estresante. Esperaba que al día siguiente fuera un poco mejor.

Continúa…

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por Heiligtkt483

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