Fic hetero de Heiligtkt483

Capítulo 9

By Tom

No me podía creer que mi hermano Bill hubiese sido capaz de invitar a nuestra hermana a la fiesta, que debíamos acudir dentro de dos días. En esa fiesta irían personas famosas de Los Ángeles, actores, músicos, modelos… Aprovecharíamos para cerrar negocios, y otras ofertas de trabajos que tenemos en mente. Esa fiesta no es un lugar seguro para nuestra hermana. Si Naia llegase a ir se expondría a ese mundo, al cual pertenezco, y el cual me ha corrompido al igual que a mi hermano. No quiero que le pase nada, es mi hermanita pequeña, y debo protegerla de todo esto. Llevo demasiados años protegiéndola, para que ahora de la noche a la mañana se vea completamente desprotegida, y lo más grave de todo eso es que mi hermano Bill sabía perfectamente la situación, y no entiendo porque le dijo de ir a nuestra hermana.

—Bill, es una locura… —dije a mi hermano, entrando por la puerta del despacho, que teníamos en la planta inferior de la casa. Cerrando la puerta una vez que entramos— Creía que querías proteger a nuestra hermana al igual que yo.

—Y lo hago, pero si tú llevas a Kelly a la fiesta, yo también tengo derecho a llevar un acompañante —respondió mi hermano.

—¿Estás celoso de que yo tenga novia? —pregunté a mi hermano por la actitud que estaba teniendo.

—No lo estoy —respondió Bill con un poco de cabreo— Simplemente, pensé que al estar Naia aquí pues podía llevarla a la fiesta con nosotros. Ella también ha venido aquí para divertirse, no para estar encerrada en casa como una niña de cuatro años.

—Bill no entiendes, que si va con nosotros a la fiesta después la señalaran incluso podrían inventarse que tuvieras una posible relación con ella —intenté hacer entrar en razón a mi hermano.

—Yo quiero que venga a la fiesta, te prometo que no le quitaré el ojo de encima y estaré pendiente de ella —me dijo mi hermano intentando convencerme.

—Haz lo que quieras —dijo un poco asqueado— Total la decisión ya la has tomado y por más que intente convencerte, la llevarás igual a la fiesta.

Salí del despacho. Necesitaba quemar la adrenalina que sentía en mi cuerpo. Me dirigí al fondo del pasillo donde había una puerta, la cual, daba a unas escaleras. Comencé a bajar las escaleras, para llegar al sótano de la casa. Era bastante amplio y lóbrego, allí teníamos mi hermano y yo nuestro gimnasio personal, donde estaban las máquinas de hacer pesas, bicicletas estáticas para poder moldear nuestro cuerpo haciendo que fuera más musculoso. Me dirigí hacia un pequeño cuarto que había al final de todo, donde guardábamos nuestra ropa de hacer deporte. Me puse una camiseta blanca interior de algodón de asitas, dejando mis brazos musculados a la vista, para luego ponerme un pantalón de un chándal para estar más cómodo. Después me dirigí hacia la máquina de pesas. Puse unas pesas de cinco kilos en cada extremo de la barra, para luego tumbarme sobre el banco, y comenzar a trabajar mis brazos con las pesas. Sentía como mis músculos se contraían y se tensaban, haciendo que me sintiera bien, sino hubiera sido por mi paciencia le hubiera pegado un par de hostias a Bill por gilipollas. Muy pronto el sudor comenzó a estar presente en mi cuerpo, haciendo que por mi cara resbalarán unas cuantas gotas de estas. Estaba muy concentrado haciendo mis ejercicios.

—¡Tom! ¿Estás aquí? —escuché decir a mi novia a la vez que bajaba las escaleras.

—¿Qué quieres? —respondí un poco seco, para luego dejar las pesas apoyadas, y coger una toalla y limpiar mi cara del sudor.

—No quería molestarte, mientras haces tus ejercicios —dijo mi novia al notar la forma en la que la hablé. No me gustaba que me interrumpieran mientras hacía mis cosas, y ella lo sabía de más— Pero creo que esto es importante para que lo mires.

—¿De qué se trata? —pregunté al percatarme que traía su Ipad en la mano.

—Han salido unas fotos en internet de tu hermano… —susurró poniendo después una mueca.

—¿Algo más? —pregunté alzando mi ceja derecha, me suponía que lo que venía iba a ser gordo.

—Tu hermana Naia está con él, y hay rumores de que es la supuesta novia de tu hermano —me dijo mi novia.

—Lo sabía… Esto no iba a ser nada bueno, que mi hermano se fuera de compras con ella —dije con enfado— Si esas fotos ya están recorriendo los medios, no me quiero imaginar lo que ocurrirá en la fiesta pasado mañana.

—Bueno, si Naia no va a la fiesta todo solucionado —dijo Kelly.

—Mi hermano es muy cabezón, en eso por suerte no salgo a él, mi cabeza está bastante bien proporcionada —sonreí por mi broma tonta que había hecho— Y mi hermana Naia es igual que él de cabezona, no habrá forma de hacerles cambiar de opinión.

—Sabes que me pones muy cachonda cuando estás así todo sudado —me ronroneó mi novia al oído.

—¿Así…? —pregunté mientras movía mi piercing del labio.

—Mucho… no lo sabes tú bien… —susurró sentándose encima de mí a horcajas. Segundos después sentía sus labios en mi cuello.

Sentí como la adrenalina volvía a invadir mi cuerpo, pero esta vez agolpándose en mi parte más sensible. Mi fiel amigo de batallas. Agarré a mi novia por la cintura, acercándola más a mí, haciendo que notará mi notable erección. Pronto una de sus manos comenzó a recorrer juguetonamente mi miembro superficialmente por encima de mi pantalón, para luego meter la mano en el interior de mi bóxer. Cerré los ojos sintiendo el placer que me causaban sus caricias, pero sobre todo al pensar que la persona que me lo estaba haciendo era mi propia hermana. Nuevamente esos pensamientos impuros, debía de quitármela de la cabeza sino iba a acabar muy mal. Pero la deseaba tanto, que ansiaba poder estar plenamente con ella aún sabiendo que me estaba vetada. Un pecado mortal y lujurioso, que debía desechar de mi mente.

Alcé a mi novia entre mis brazos, para luego apoyarla en una bancada más alta. Íbamos a follar como bestias. Sus gemidos pecaminosos de deseo, hacía que me hirviera la sangre y que la excitación fuera extrema. Me deshice de la ropa interior que cubría su zona intima, para luego subir hacia arriba la minifalda vaquera que llevaba puesta. Mis pantalones bajaron en décimas de segundos al igual que mis bóxers. Me introduje en ella sin ningún tipo de precaución, la necesidad de desahogarme era bestial, y necesitaba descargar toda la tensión que tenía sobre mí.

—Oh Tomi… sigue… —sus gemidos se escuchaban como susurros, mientras que yo me movía enérgicamente emitiendo sonidos graves, que eclipsaban los gemidos de ella.

—Gime más fuerte para mi nena —susurré al oído de ella, mientras me movía más apresuradamente.

—Oh dios… —volvió a gemir, pero esta vez un poco más alto.

Seguí embistiéndola con intensidad, sintiendo como todas mis terminaciones nerviosas estaban a flor de piel. Pronto llegará al clímax donde el placer sería derrochado por nuestros poros. Dí unas embestidas más rápidas, hasta que sentí que reventé en el interior de ella. Nuestras respiraciones estaban agitadas, nuestros cuerpos estaban completamente sudados.

—Te quiero… —me susurró mi novia.

Me sequé con una toalla el cuerpo que estaba todo sudado, para luego pasarle otra toalla limpia a mi novia para que se limpiará el sudor que tenía pegado en su cuerpo. Se acabó de colocar su ropa bien, para luego acercarse a mí y darme un beso en los labios efusivo.

—Ahora entiendo porque me enamoré de ti —sonrió para luego abrazarme— ¿Subes? —me preguntó.

—No —contesté— Me voy a quedar un poquito más.

—Está bien —asintió— No tardes mucho que pronto estará la cena.

Kelly se marchó subiendo las escaleras para salir del gimnasio que teníamos en el sótano de nuestra gran casa. Me estiré un poco, para luego encenderme un cigarrillo. Necesitaba relajarme, un cigarrillo es la mejor medicina después de echar un gran polvo. Al cabo de media hora me fui, para luego entrar en el salón. Mis padres estaban hablando con mi hermano Bill y con mi novia. Naia no estaba por ningún lado.

—¿Cenamos? —pregunté a los presentes en el salón.

—Estamos esperando a que tu hermana baje de su habitación —respondió mi madre.

—Está bien, pero podemos irnos sentando a la mesa —sugerí a mis padres.

Mis padres, mi hermano Bill y mi novia se levantaron del sillón donde estaban sentados mientras hablaban para luego ocupar sus respectivos asientos alrededor de la mesa. Me senté en mi silla, al lado de mi novia, quedando vacía la silla donde ocuparía su lugar mi hermana pequeña Naia, al lado de Bill, enfrente de nosotros. Pasaron unos minutos, y mi hermana no daba bajado a cenar, y la sirvienta nuestra se acercó para preguntarme si comenzaba a servir la cena, asintiendo para que lo hiciera.

—¿No vas a esperar a que tu hermana baje? —me preguntó mi novia al darse cuenta que Naia aún no había bajado.

—No… sino quiere bajar a cenar, no vamos a esperar por ella —respondí a mi novia.

—Tom… Hijo igual se ha quedado dormida y no se ha dado cuenta de la hora —dijo mi madre quitándole hierro al asunto— Quizás será mejor que vaya a avisarla para que baje a cenar.

—No, iré yo —dije levantándome de mi asiento para luego abandonar el salón, y dirigirme hacia las escaleras que daban al piso superior de la casa.

Subí las escaleras con paso ligero, hasta que por fin llegué al pasillo donde estaban las habitaciones de nuestra casa. Con decisión caminé hasta llegar a la puerta de la habitación de mi hermana, toqué ligeramente con un pequeño golpe en forma de llamado, pero no obtuve ninguna respuesta por parte de mi hermana así que decidí entrar en la habitación. Abrí la puerta y me encontré a Naia tumbada en su cama con los auriculares puestos, mientras tenía los ojos cerrados. Cerré la puerta con un portazo haciendo que mi hermana abriera los ojos rápidamente. La miré con el ceño fruncido.

Continúa…

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por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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