Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 96
By Tom
—Calma hermanito —le dije intentando relajar un poco tensiones.
—No me calmo, Tom —me dijo perdiendo la paciencia— ¿Por qué te fuiste del estudio sin darme ninguna explicación? Hoy tendríamos que estar trabajando hasta tarde…
—Mañana trabajaré hasta la madrugada si quieres —le dije— Pero hoy no podía quedarme en el estudio. Me sentía demasiado nervioso e inquieto.
—¿Qué ha pasado? —me preguntó mi hermano enarcando sus cejas, haciéndome un escaneo rayos X con sus ojos. Era mi gemelo, al fin y al cabo, sabía todo de mí y no podía ocultarle nada sin que se diera cuenta.
—Fui a buscar a Naia… —musité. Ya me estaba imaginando a mi hermano Bill matándome cuando se enterará de que nuestra hermana había tenido un retraso y que podría haber estado embarazada de mí.
—¿Qué le paso? —preguntó ahora cambiando su semblante de enfado a un semblante de preocupación.
—Fue al ginecólogo… —susurré, cerrando los ojos, esperando la gran hostia que me daría mi hermano al escuchar esa frase.
—Cabrón, la dejaste embarazada —me dijo agarrándome por la camiseta.
—Bill, tranquilízate —le dije intentando que me soltará— Solo fue una falsa alarma, nada más —sonreí con un cachorro intentando que mi hermano no estuviera tan cabreado conmigo, pero eso no funcionó.
—Pero pudo haber sido verdad —dijo con enfado— Mira que llevo advirtiéndoos tanto a ti como a ella de que un día os quemareis y sufriréis las consecuencias. Ponte a pensar que pasaría si Naia estuviera embarazada, piensa en cómo reaccionaría mamá al enterarse de todo. Le destrozarías el corazón, Tom.
—Y créeme que no paro de pensar en lo que sucedería en el momento en que mamá se diera cuenta de todo —le dije asustado— Pero por más que quiero alejarme de Naia, mi corazón me dice que no me alejé de ella. A ella amo demasiado Bill. Me comprenderías mejor que si estuvieras enamorado. Esa sensación de angustia de saber que no volverás a ver esa persona, hace que pierda el aire en los pulmones para seguir viviendo. Realmente no podría vivir separado de Naia, ella es mi todo.
—Pero Tom… es nuestra hermana, sangre de nuestra sangre —volvió a decirme mi gemelo intentando hacerme reflexionar— ¿Por eso dejaste a Kelly? Porque te enamoraste de nuestra hermana.
—Una cosa llevo a la otra —le respondí— Además sabías que entre Kelly y yo la relación que teníamos ya no era como antes. Me di cuenta muy tarde de la clase de persona que era.
—Para serte sincero, Kelly no me gustaba —se atrevió a confesarme mi gemelo— Se veía que era muy superficial y que estaba contigo por nuestro dinero.
—Lo sé por eso la dejé —le respondí— Ver a Naia ese día en el aeropuerto, fue como ver un ángel caído del cielo. Una pequeña ninfa que rebosaba de hermosura por todos los lados y pureza. Ese fue el momento en que la desee tenerla en mi cama. Corromper su alma pura hasta hacerla caer en la tentación. Pero no conté de que me enamoraría perdidamente de ella.
—¿O sea fue un capricho al principio? —me preguntó mi hermano alucinando.
—¿Quién no se encapricha con alguna mujer bonita? —le pregunté mirando a mi hermano.
—Yo no soy ese tipo de personas, no soy igual que tú en este aspecto —me respondió mi gemelo— Me importa mucho los sentimientos.
—Así nunca llegarás a encontrarte con la chica de tus sueños —le dije de manera desenfadada— Probando es como te das cuenta, cual es la adecuada.
—Eso es una tontería Tom —me dijo mi hermano— Bueno me voy a dormir, que mañana nos espera un día muy intenso de duro trabajo, ya que hoy no hemos trabajado como deberíamos. Te aconsejo que trates de olvidarte de Naia. Hazlo por el bien de los dos.
Acto seguido mi hermano abandonó mi habitación dejándome solo en ella. Suspiré pensando en lo que me había dicho. Muchas veces había intentado, olvidarme de mi hermana, pero nunca era capaz. Cogí la cajetilla de tabaco de mi mesilla de noche para luego coger un cigarrillo. Lo encendí y abrí la ventana para expulsar el humo. Di una gran calada haciendo que poco a poco me fuera relajando, que toda la presión que había tenido ese día fuera desapareciendo. Cuando acabé de fumarme el cigarrillo me metí en cama para descansar al día siguiente habría que ir al estudio a recuperar el tiempo perdido.
Las semanas fueron pasando y el trabajo se volvió más intenso en el estudio de grabación. Deberíamos de adelantar bastante trabajo porque en el mes de marzo comenzaríamos con los shows en directo del DSDS, así que nos quitaría más tiempo a la hora de estar en el estudio. Se aproximaba la fecha de San Valentín y quería preparar una velada romántica con mi hermana en mi apartamento. Sin que nadie pudiera molestarnos. Ahora lo importante era intentar que Naia saliera de casa sin que mamá sospechará, ya que nuestra madre sabía que Naia estaba enfadada con Amy y no tenía otra amiga con la que salir por las noches para que esta pudiera cubrirla. Además, esa fecha señalada cuadraba en jueves, así que al día siguiente Naia debería de ir a la escuela así que esa noche no podría salir de casa. Mamá era muy exigente respecto a los estudios. Deberíamos de celebrar nuestro día en el fin de semana para que no tuviéramos ningún tipo de interrupción.
Me encontraba en el interior de mi coche, esperando en la escuela de Naia. Era miércoles y había conseguido salir antes del estudio de grabación por la tarde. Durante esas semanas habíamos trabajado mucho haciendo que ahora no estuviéramos tan ocupados, aunque en cuestión de música uno siempre está con trabajo, porque surgen siempre nuevas ideas para nuevas canciones. El murmullo de gente me hizo concentrarme en el gran portalón que poseía el gran patio de la escuela de mi hermana. Ya estaban empezando a salir del colegio. A lo lejos pude divisar a mi hermana que iba unos metros más alejada de Amy que iba hablando con otra chica. Sentí que Naia no estaba pasando sus mejores momentos en la escuela, estaba completamente sola. Salió de la escuela, y saqué mi brazo por la ventanilla del coche para hacerle una señal de que estaba esperando.
—Hola —me dijo sonriente al verme cuando se acercó al coche— No esperaba que vinieras a buscarme.
—Tu hermano Bill me ha dejado salir antes del estudio de grabación —le dije.
—Genial —volvió a sonreír— ¿Podemos ir a tomar un helado? —me preguntó poniéndome ojitos como una niña pequeña— Hoy no tengo mucha tarea.
—Está bien —le respondí— Además así podemos hablar con más calma.
—¿De qué? —me preguntó curiosa.
—Ya lo sabrás —le dije intentando mantener el misterio.
—Por favor… —me dijo de nuevo suplicándome.
—Sabes que la curiosidad mató al gato —le dije de forma divertida— Te lo diré en la heladería.
—Tonto… —me dijo cruzándose de brazos aparentando estar enfadada.
—Te pones demasiado sexy cuando te enfadas —le dije con una sonrisa coqueta. Ella me echó la lengua otra vez molesta. Me encantaba mi hermana, esos arranques infantiles que tenía a veces hacía que la deseará más.
Arranqué el coche y comencé a conducir por la calle que en ese momento estaba bastante concurrida de gente y de coches. La hora punta donde todos salen de trabajo y de colegios. Durante el trayecto fuimos en silencio. No podía dejar de pensar en la amistad de mi hermana con Amy. ¿De verdad qué Amy era tan rencorosa como para no poder arreglar las cosas con mi hermana?
—¿En qué piensas? —me preguntó mi hermana sacándome de mis pensamientos.
—Nada en concreto —le respondí.
—Venga, dime —me volvió a insistir— Llevas casi todo el trayecto en silencio.
—Mientras te estaba esperando, vi salir a Amy hablando con otra chica —le dije— ¿Tan pronto te sustituyó?
—Me da igual lo que haga Amy —me respondió. Se le notaba dolida— Hace varias semanas que ha intentado arreglar las cosas conmigo, pero no soy capaz de perdonarla —me dijo mirándome a los ojos con mirada triste— Sé que es mi mejor amiga desde que estaba en el kindergarden pero es que ha roto la confianza que tenía en mí. No sé si volveré a confiar en ella como lo hice antes. Tengo miedo de que me vuelva a hacer daño otra vez.
—No sé qué decirte Naia —le dije a mi hermana. Ella estaba en una situación difícil y comprometida— Pero solo te digo que hagas lo correcto. Si sientes que no quieres perder su amistad intenta hacer las paces con ella. Piensa que ella tampoco ha vivido una situación fácil cuando se acercó a pedirte perdón. Ella también pensará que no tuviste la confianza de decirle lo nuestro.
—Tú mismo me has dicho que cuantas menos personas lo supieran mejor —me dijo mi hermana— Y si se lo llegará a decir, seguro que ponías el grito en el cielo como cuando se enteró Bill. No teníamos que haber sido tan impulsivos y habernos dejado llevar por nuestras hormonas.
—Lo sé… —le susurré. Tanto había tenido la culpa yo igual que ella. Nos habíamos expuesto demasiado por eso Amy se enteró— Pero te aconsejo que hagas las paces con ella porque vas a necesitar su ayuda para que te cubra algunas veces.
—¿Por qué? —me preguntó confundida mi hermana.
—El sábado tú y yo solos en mi departamento —le dije— ¿Qué te parece?
—Me parece fantástico —me sonrió— Pero qué tiene que ver Amy en esto —preguntó confundida.
—Haciendo las paces con Amy tienes la excusa perfecta con mamá para poder salir de noche el sábado y otras veces —le respondí— Naia no tienes más amigos que Amy y mamá lo sabe, y no creo que te dejará salir sola por la noche a cualquier sitio sin compañía.
—Pero le diríamos que tú me acompañas —me dijo.
—No colaría Naia —le dije— A veces pienso que mamá tiene un sexto sentido y se está oliendo todo lo que tenemos entre nosotros dos.
—Concuerdo contigo en eso —me dijo dándome la razón.
Llegamos a la heladería. Estacioné el coche en sitio vacío, para luego ambos salir del coche y dirigirnos al interior de la heladería para pedir nuestro helado. Una vez que entramos en el interior de la heladería nos acercamos al mostrador para elegir el sabor de los helados que tomaríamos. El dependiente nos sirvió a cada uno nuestro helado para luego pagarlo. Nos sentamos en una mesa vacía que había al fondo, para disfrutar un poco de tranquilidad, que fue interrumpida por algunas fans del grupo que se acercaron.
—Tom por favor, ¿Me firmas un autógrafo? —preguntó una chica.
—Claro no hay problema —le respondí— Me sujetas el helado —le dije a mi hermana. Ella enseguida agarró mi helado para que yo pudiera atender a las fans.
—¿Puedo hacerme un selfie contigo? —preguntó otra chica tímidamente.
—Claro —le dije sonriendo. No es que tuviera ganas de que me sacaran fotos, pero tenía que ser amables con ellas porque gracias a ellas estábamos donde estábamos en el mundo de la música.
—Espero con impaciencia el nuevo disco —me dijo una chica.
—Estamos trabajando en él —le respondí.
—No nos perdemos ningún programa del DSDS —dijo otra chica emocionada.
—Pues entonces no debéis de perderos los programas en directo cuando empiecen para el mes que viene —les dije.
—¿Es tu novia? —se atrevió a preguntar otra chica.
—Lo siento, pero no voy a contestar preguntas personales —le dije al grupo de fans en modo de advertencia— Y quedaros tranquilas porque es un familiar mío, a quien invité a tomar un helado.
—Ya claro… ahora nos dices que es un familiar para que no vayamos por ahí diciendo que te vimos con tu novia —dijo otra chica un poco borde.
—Lo siento chicas, pero es mejor que dejéis de molestar a los clientes —dijo uno de los dependientes acercándose a nuestros sitios seguramente al ver que la situación se estaba empezando a poner tensa y critica.
El grupo de chicas se fue algunas contentas y emocionadas por los autógrafos que habían recibido, otras por el selfie que habían obtenido conmigo y otras no tan contentas al no poder confirmar que estaba con mi novia. Pero no tenía por qué preocuparme, no habían sacado ningún video y tampoco es que hubiera algún paparazzi sacando alguna foto para probar de que había tenido una cita.
—Esto ha sido un momento un poco incómodo —dijo mi hermana tendiéndome mi helado para que lo cogiera— Pensé que la chica se iba a volver loca.
—Por eso intentamos alejarte de este mundo hace tiempo —le respondí a mi hermana— Hay fans de todo tipo, pero algunas están muy locas…
—Lo sé… —me susurró.
Cuando acabamos de tomar nuestro helado, nos dispusimos a irnos de la heladería. Volví a montar en mi coche de nuevo y conduje hasta casa. Naia bajó del coche para entrar por la puerta principal de nuestra casa mientras que yo metía el automóvil en el garaje. Después accedí a casa por la puerta que comunicaba el garaje con el interior de la casa de mis padres.
—Hola mamá —le saludé. Ella se encontraba mirando la televisión. Naia ya no se encontraba en el salón, seguramente que había subido a su habitación para cambiarse de ropa y dejar su mochila.
—Hola hijo —me saludó— ¿Qué tal tu día?
—Bien —le respondí— Ha sido un día muy productivo, tanto es así que Bill me dejó salir temprano. Me pasé a recoger a Naia a la escuela y después la invité a tomar un helado.
—Lo sé —me dijo— Me lo contó antes de subir a su habitación —me miró a los ojos— Me alegra que volváis a ser tan unidos como lo fuisteis cuando eráis pequeños.
—Solo intentó recuperar el tiempo perdido con ella —le respondí— Como dos buenos hermanos.
—¿Y cuándo empezáis con los programas en directo de DSDS? —me preguntó de nuevo mi madre cambiando de tema.
—En el primer fin de semana de marzo tendremos el primer show —le dije— Ya estoy deseando que se acabé lo del DSDS para regresar a Los Ángeles y estar una temporada allí relajado.
—Pensé que os quedarías más tiempo en Alemania —me dijo mi madre confundida.
—Bueno esto todavía no lo hemos hablado Bill y yo —le respondí.
—¿Pretendes volverte otra vez a Los Ángeles? —me preguntó mi hermana mirándome con el ceño fruncido. Podía notar la decepción en sus ojos— Me habías prometido que estaríamos siempre juntos…
—Naia… Espera… Déjame explicarte… —le dije, pero ella no escuchó lo último que le dije porque empezó a subir las escaleras hacia su habitación de forma rápida.
—Sabes… creo que vendría bien que tú y Bill os fuerais a Los Ángeles una temporada —me dijo mi madre mirándome con una mirada extraña— Siento que a veces Naia se está volviendo muy posesiva contigo y eso me da miedo.
—Vuelvo ahora…
No respondí a mi madre sobre lo que me había dicho, pero solo eso me estaba confirmando de que ella estaba empezando a sospechar sobre Naia y yo. Teníamos que ser más cuidadosos a partir de ahora, o más intentar de que Naia fuera tan posesiva o efusiva conmigo cuando me viera en casa. Subí las escaleras, tenía que explicarle a mi hermana que solo era una idea, que no era fijo seguro que me volviera a Los Ángeles. Toqué levemente la puerta de la habitación de mi hermana para pedirle permiso.
—No quiero hablar contigo —me dijo— Eres un traidor…
—Déjame explicarte lo que has escuchado —le volví a insistir a mi hermana.
—Entra.
Tras escuchar su voz abrí la puerta de su habitación y accedí al interior de esta. Me miraba con mirada penetrante incluso llegar a causarme un poco de miedo. A veces mi hermana tenía mucho carácter cuando se enfada.
—No me voy a ir Los Ángeles inmediatamente —le dije.
—No es eso lo que escuché —me dijo dolida.
—Naia… No te voy a abandonar —le dije de nuevo— Te lo prometí.
—Muchas veces has roto otras promesas —me volvió a decir— O no te acuerdas cuando te fuiste con Bill a Los Ángeles y me dejasteis sola.
—Solo queríamos protegerte a ti, a mamá y a Gordon —le recordé— Si seguíamos viviendo aquí en Alemania, habría un momento que esas stalkers volverían a meterse en nuestra vida, o incluso entrar en esta casa. No queríamos que lo pasarás mal. Tú estabas muy débil por la meningitis.
—No quiero escuchar más excusas, te volverás a ir y me volverás a dejar sola —me respondió— Solo fui un juguete para ti mientras has estado en Alemania para entretenerte.
—No digas eso… Te quiero y lo sabes —le dije nuevamente.
—Pues demuéstramelo —me exigió.
—¿Cómo? —le pregunté desconcertado.
—Llévame a vivir a Los Ángeles cuando te vayas —me exigió.
—No puedo hacer eso —le respondí— Tú tienes tu escuela aquí, tienes que ir a casa de papá cada cierto tiempo y no creo que mamá te dejará venirte con nosotros a Los Ángeles.
—Lo de la escuela tiene fácil arreglo, pudo ir a practicar mi inglés estudiando un año allí —me comenzó a decir— Y bueno a papá no creo que le importe mucho si voy a visitarlo o no. Durante estos meses no lo he hecho, además ya tengo diecisiete años y puedo decidir si ir o no ir a casa de papá. Ya no soy una niña pequeña.
—De todas formas, antes de decir nada, lo de la vuelta a Los Ángeles tengo que hablar con Bill —le dije— Pero sería una vuelta solo temporal, para hacer algunas gestiones y acabar de grabar nuestro disco de una vez por todas.
—No quiero que regreses —me dijo con tristeza y preocupación— No quiero que te vuelvas a encontrar con la harpía de Kelly y que haga algo para volver a conquistarte y después de olvides de mí de nuevo.
—Eso no va a pasar —le respondí— Te amo demasiado como para volver con ella. Tú tienes todo lo que quiero y deseo.
—Me lo prometes… —me susurró.
—Te lo prometo… —sellé de nuevo nuestra promesa a la vez que la arropaba entre mis brazos otra vez.
Continúa…
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