Fic hetero de Heiligtkt483
Capítulo 99
By Tom
Había llegado primeros de marzo. La relación entre mi hermana y yo seguía a viento en popa sin ningún cambio trascendental. Bill nos observaba con miedo, a que nuestra madre pudiera descubrir nuestro secreto, nuestro amor… pero lo teníamos todo bajo control y por ahora no había ningún tipo de peligro que hiciera peligrar nuestro amor. Mi hermano y yo nos pasábamos los días metidos en el estudio de grabación, nuestras fans si leyeran esto deberían de pensar que ya tenemos tres discos grabados de tanto tiempo que pasamos en el estudio de grabación, pero no es así. Siempre tenemos ideas nuevas para nuevas canciones o algunas de las canciones ya escritas pues le cambiamos la música. Somos tan perfeccionistas que a veces nos cuesta estar conformes con una canción a la primera. A mediados de marzo tendríamos que ir a los live shows del DSDS y eso conllevaría tener que dejar aparcado nuestro trabajo en el estudio de grabación.
Y por fin llegó el día en que tendríamos que irnos al primer show en vivo del DSDS. Después de unos meses de duros casting en la que muchos aspirantes se quedaron sin ninguna oportunidad, pudimos elegir a los mejores, aunque en la primera gala había algunos concursantes que estaban pendientes de si podían entrar en el DSDS para los live shows, y solo se podría elegir a uno. Esa elección se haría por votación del público. Ingresé en el interior de la cocina, para tomar un poco de café y así poder empezar la mañana con energía.
—Buenos días, hijo —me saludó mi madre la verme entrar en la cocina.
—Buenos días, mamá —dije para luego bostezar un poco.
—¿Cansado? —preguntó mamá interesándose por mí.
—Un poco… últimamente pasamos demasiado tiempo en el estudio de grabación —le respondí.
—Deberíais de tomaros unas vacaciones —me sugirió nuestra madre— Podéis iros tu hermano y tú a pasar unos días a un lugar perdido, como solías hacer cuando ibais a la Maldivas.
—Las Maldivas no es un lugar seguro para irnos de vacaciones, siempre los paparazzis consiguen fotografiarnos —le respondí a mi madre— Además ahora tenemos lo del DSDS y no podemos irnos.
—No me refiero ahora hijo —volvió a decir mi madre— Cuando acabéis con lo del DSDS podéis tomaros unas vacaciones y después continuar con la grabación de vuestro disco, aunque supongo que una vez que acabéis de hacer el programa del DSDS volveréis de nuevo a Los Ángeles.
—La verdad es que no sé, mamá —le dije para luego dar un sorbo a mi taza de café— Bill y yo nos hemos acostumbrado a estar aquí en Alemania y al parecer la prensa no está tan toca huevos como lo estuvo hace años.
—¿Y qué haréis con vuestra casa de Los Ángeles? —preguntó mi madre curiosa— ¿La venderéis?
—¿Qué vamos a vender? —preguntó Bill cuando entró en la cocina.
—Mamá dice que cuando acabemos lo del DSDS, si vamos a volver a Los Ángeles a vivir —le dije a mi hermano— Y sino volvemos, preguntó si íbamos a vender la casa.
—No lo sé… todavía hay dos meses por delante para tomar decisiones —dijo mi gemelo mientras untaba con un poco de mantequilla una tostada recién hecha, que se había encargado de hacer nuestra madre— ¿A qué hora nos iremos a Colonia?
—Tan pronto como acabemos de desayunar marcharemos para allí —le respondí— No llevará cuatro horas y algo llegar.
—Será mejor que aligeremos el paso no vaya a ser que a Dieter le dé un ataque —dijo mi hermano de forma sarcástica. Se le notaba no le caía demasiado bien Dieter— Además tenemos que estar unas horas en maquillaje.
—Sí… odio que me maquillen —me quejé no me gustaba que estuvieran toqueteando mi cara con brochas, pero era algo que había que hacer sí o sí cuando se va a estar a la exposición de luces de muchos voltios, porque, aunque parezca una tontería el maquillaje protege nuestra piel de la luz de las fotos, y así evitar daños mayores.
—Buenos días a todos —dijo nuestra hermana entrando en la cocina en pijama.
—Buenos días, enana —le dije.
—No me llames enana —se quejó— Ya soy grande…
—Me refería a enana de estatura —le respondí.
—Muy gracioso, Tom —dijo de nuevo mi hermana para luego echarme la lengua— Ya estáis vestidos… ¿No es muy temprano para iros al estudio de grabación? —preguntó mirando el reloj que estaba colgado en una de las paredes de la cocina.
—Nos vamos a Colonia —le respondí a mi hermana.
—¿Cómo? —preguntó confundida.
—Hoy tenemos el primer live shows del DSDS en Colonia —le expliqué a mí hermana.
—Lo olvidé por completo —volvió a decir Naia— Entre que llevo varias semanas estudiando como loca para los exámenes de esta evaluación, casi no tengo tiempo ni para saber en qué día vivo —se disculpó.
—No te preocupes —le dije para quitarle importancia al asunto.
—No… es que yo quería ir a verlos en el primer show —dijo ahora casi llorosa— Jolines… lo olvidé por completo y no he comprado entradas para poder ir…
—Naia no pasa nada, eh —dijo ahora Bill— A ver si podemos conseguirte unas entradas para ti y para Amy en el próximo show que haya.
—¿Lo harías por mí? —preguntó con ojos emocionados mi hermana a mi gemelo.
—Sí —asintió mi hermano menor por diez minutos.
—Eres el mejor el hermano de mundo —dijo Naia con emoción lanzándose a los brazos de nuestro hermano Bill.
—Me vas a tirar, bestia —dijo Bill agarrándose para caerse de la silla.
—De verdad que eres el mejor hermano del mundo —volvió a repetir Naia. Será pelota.
—¿Y yo no soy el mejor hermano del mundo? —pregunté con un poco de resentimiento. Me sentía celoso de que ahora Bill estuviera recibiendo toda la atención de nuestra hermana.
—¿Celoso, Tomi? —me preguntó mi hermana de manera divertida.
—No digas tonterías, yo no estoy celoso —le respondí tratando de mantener mi compostura.
—Si lo estás, no mientas. Te va a crecer la nariz como a Pinocho —dijo mi hermana sacándome la lengua— Pero ya sabes que os quiero a los dos por igual, y que los dos sois los mejores hermanos del mundo, pero hoy Bill es mejor hermano que tú.
—Me las vas a pagar —le dije gesticulando si pronunciar palabra, cosa que ella entendió a la primera— Bill mueve el culo que tenemos cuatro horas y algo de viaje para llegar a Colonia.
Me levanté de la silla y comencé a caminar hacia el salón, dejando a mi madre, a mi hermana y a Bill en el interior de la cocina. Subí a mi habitación para ir a coger mi móvil, mi cartera y una cazadora que ponerme. Volví a bajar al salón para luego acercarme al mueble que había en la entrada para coger las llaves de mi coche.
—Bill… —llamé de nuevo a mi gemelo al ver que no daba venido.
—Voy… —le escuché decir desde la cocina. Segundos después se reunía conmigo en el salón. Él ya había bajado anteriormente su cazadora y sus demás pertenencias de su habitación cuando bajó a desayunar.
—¡Mamá nos vamos! —dije alzando la voz para avisarla.
—Llamarme cuando lleguéis a Colonia —nos dijo a mi hermano y a mí, saliendo de la cocina. Detrás de ella estaba nuestra hermana Naia.
—De acuerdo —respondió Bill a nuestra madre.
Salimos de casa para dirigirnos al garaje donde tenía aparcado mi precioso Cadillac Escalade. Abrí la puerta del garaje, para luego entrar mi gemelo y yo en el interior de este. Entramos en el coche, y lo encendí. Empecé a hacer las maniobras para sacarlo del interior del garaje. Diez minutos después ya estaba conduciendo por las calles de Hamburgo en dirección a la autopista para poder llegar más rápido a Colonia. Puse la radio para ir escuchando algo de música y así amenizar algo el viaje, ya que mi hermano Bill estaba muy callado, y eso me parecía muy raro porque difícilmente se le podía hacer callar. Cuando empezaba a hablar, pero ahora estaba sentando en el asiento al lado mía mirando la ventana de manera pensativa y eso me estaba preocupando.
—Hey ¿Qué te pasa Bill? —le pregunté directamente mientras no quitaba la vista de la carretera— Estás muy callado y eso es muy raro para ti, que hablas por los codos a veces.
—Solo estaba pensando… —me respondió.
—¿Se puede saber en qué? —le interrogué de nuevo.
—En Naia y en ti… —me respondió— A veces quiero intentar entender como habéis podido llegar a ese extremo de relación que tenéis, pero me es imposible porque cada vez que lo hago me rompo la cabeza en ello. Tengo miedo de que mamá se enteré de todo…
—Tranquilo, hermanito —le dije con autosuficiencia— Lo tengo todo muy controlado —lo miré de forma picara. Ahora le iba a interrogar durante el camino— ¿Y qué hay de ti sobre Amy?
—No sé qué a te refieres —me dijo mi gemelo a la defensiva.
—Vamos Bill, ese ofrecimiento tan repentino de conseguirle las entradas a Naia para el próximo show y que decirle que llevará a Amy no ha sido nada espontáneo —le dije mirándole nuevamente— A ti te gusta mucho Amy aunque no quieras reconocerlo.
—Lo que tú digas… —me respondió para luego dedicarse a mirar otra vez por la ventanilla de mi automóvil.
—Oye si necesitas mi ayuda para poder llevártela a la cama, te puedo ayudar —le dije de forma divertida.
—No necesito tu ayuda, Tom —me respondió— Yo también he tenido aventuras de una noche, aunque tú no lo sepas.
—Pensé que entre tú y yo no había secretos —le dije a mi gemelo. El solía contarme todo.
—Estamos en paz, no —me dijo mirándome de manera seria— Tú me has ocultado por mucho tiempo la relación que mantienes con nuestra hermana, y yo te he ocultado mis encuentros de una noche. Y créeme que soy mucho mejor que tú en la cama —eso me lo dijo mirándome de forma autosuficiente y de manera pervertida haciendo que algo se me helará por dentro. Mi hermano había puesto cara de sádico y me daba miedo— Y créeme que he dado mucho por el culo.
—¡¿Perdón?! —pregunté ahora un poco confuso.
—Que sí Tom… que era verdad de que me iban los hombres —me respondió de una vez sin dejar de entre ver las cosas— He tenido sexo con varios, pero ahora me he dado cuenta que Amy me atrae mucho físicamente… Y ahora me siento confuso… muy confuso…
—Pues ahora no sé qué decirte —le dije muy confuso— Haz lo que tu corazón te dicté, yo te querré de igual de todas maneras. Con tal de que seas feliz, yo seré feliz al verte bien.
—Gracias, Tom —me susurró— Necesitaba escuchar eso, porque llevaba mucho tiempo ocultando este secreto.
—Al parecer la familia Kaulitz está llena de secretos —sonreí.
Continuamos con nuestro viaje que sería un poco largo. Ahora Bill estaba más relajado e incluso se atrevió a darme conversación mientras escuchábamos la radio. Después de cuatro horas y algo por fin llegamos a Colonia. Llegamos justo para ir a comer algo, y después meternos directamente en maquillaje, para luego repasar el guion que nos darían antes de empezar el live show.
—¿Ya habéis llegado? —nos dijo Dieter cuando nos vio entrar por una de las puertas del pabellón donde se haría el programa— Si queréis comer algo en el pasillo a la izquierda han habilitado un cuarto con un catering para que la gente del equipo y nosotros comamos.
—Gracias por la información, Dieter —le dije educadamente, aunque realmente me caía fatal— Tengo un agujero en el estómago del hambre que tengo.
Nos dirigimos hacia el pasillo que Dieter no había indicado, entramos en la sala donde había varias mesas con sillas y una larga donde estaban colocada en fuentes térmicas para mantener el calor, los platos que habían preparado el catering. En una mesa al fondo se encontraba Mateo dispuesto a comer. Bill y yo nos dirigimos a la mesa del catering, y cogimos una bandeja para poder coger mejor los platos donde pondríamos nuestra comida. Cogimos cada uno una botella de agua, para luego decantarnos por unos raviolis rellenos de espinacas con salsa de queso. La verdad es que tenían muy buena pinta. Después nos dirigimos hacia la mesa donde se encontraba Mateo, ya que había dos sillas disponibles.
—Hola Mateo —saludé a nuestro amigo. La verdad es que Bill y yo habíamos congeniado muy bien con él. Siempre estaba dispuesto a hacer bromas con nosotros cosa que Dieter nunca estaba dispuesto— ¿Qué tal todo?
—Muy bien —nos respondió— ¿Qué tal el viaje?
—Muy bien, aunque un poco cansado —le respondí— Menos mal que después pasaremos la noche en un hotel de aquí, porque para pegarnos un palizón de cuatro horas y algo de viaje en coche para volver a Hamburgo sería muy matador.
—Pues sí… —nos dijo— ¿Preparados para el live show de hoy?
—Sí, aunque bueno no creo que haya muchas sorpresas hoy —le dije— Solo puede el público sorprendernos cuando elijan a uno de los concursantes que están pendientes de pasar al live show.
—Si —asintió— Esta noche puede imprevisible.
Seguimos conversando mientras comíamos, para luego dirigirnos los tres hasta la sala de maquillaje para que nos aplicarán este. Durante el tiempo que estuvimos allí nos dieron nuestros guiones y comenzamos a leerlos. Solo eran las pautas de lo que pasaría durante la gala, porque las valoraciones nuestras que daríamos a cada concursante no estaban escritas, solo estaba escrito los momentos en que salían cada concursante a actuar. Cuando nos acabaron de hacer el maquillaje, nos dirigimos hacia la gran sala del pabellón donde se haría el live show. Los técnicos de iluminación se encontraban ajustando detalles de las luces del escenario, al igual que los técnicos de sonido. Algunos de los concursantes se encontraban encima del escenario para hacer una prueba de sonido cada uno con sus micrófonos y así poder sincronizarlos mejor con la mesa de mezclas que tenía el equipo de sonido. Después nos dirigimos al camerino, donde permaneceríamos todo el rato hasta que llegará la hora del inicio del show. Y así fue pasando el tiempo hasta que finalmente tuvimos que dirigirnos de nuevo a la gran sala del pabellón para dar comienzo al programa. Los concursantes salieron al escenario cantando la canción “What you feeling” para luego salir el jurado una vez que acabaron de actuar. Fue una noche llena de sorpresas, de alegrías y de decepciones, ya que varios de los concursantes tuvieron que dejar su sueño de dedicarse a la música. Pero en el mundo de la música eso está a la orden del día, y hay que pelear constantemente para mantenerse en lo alto. Cuando acabamos el show nos trasladamos al hotel donde pasaríamos la noche, al día siguiente partiríamos hacia Hamburgo para seguir trabajando en nuestro disco.
—Ya habéis llegado, os extrañé —dijo nuestra hermana pequeña una vez que ingresamos en el interior de casa, abrazándonos fuertemente— He visto el show por la televisión. ¿Has conseguido las entradas, Bill? Ya le he hablado a Amy de que la semana que viene iríamos a Colonia y se ha emocionado muchísimo.
—Sí las he conseguido —respondió Bill haciendo que a nuestra hermana se le iluminará el rostro con una gran sonrisa.
—Oh… eres el mejor hermano del mundo —dijo Naia para abrazarlo fuertemente de lo eufórica que estaba.
—Me va a ahogar —dijo Bill en un susurro porque nuestra hermana lo estaba apretando demasiado.
—Lo siento… —dijo para luego separarse rápidamente.
—Te he extrañado mucho, Tomi —ahora me dijo a mi dirigiéndose de una forma demasiado melosa.
—Ahora te acuerdas que yo estoy aquí también… —le dije mostrando un poco de molestia.
—Mejor me voy a mi habitación —dijo mi hermano Bill al presentir que tendríamos una pequeña discusión— Procurar que la sangre no manche mucho los sofás no vaya a ser que después a mamá le dé un ataque —nos dijo de manera irónica para luego desaparecer por las escaleras arriba.
Continúa…
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