Administración: Y hemos llegado a la parte central de la serie «Totgeliebt». Prepárense para una montaña rusa de emociones, disfruten cada capítulo y no olviden agradecer a la autora mediante los comentarios.

Fic hetero de Heiligtkt483
Prólogo
By Naia
Los gritos escandalosos y fuertes de mis padres, Jörg y Simone me hicieron despertar de mi sueño. Salí de mi habitación alarmada por sus gritos que se escuchaban en el salón. Desde hacía bastante tiempo mis padres discutían con mayor frecuencia, pero yo solo era una niña de apenas dos años que no comprendía nada. Mis hermanos mayores eran más conscientes de lo que sucedía, pero siempre disfrazaban las discusiones de mis padres como una cosa normal de personas mayores.
—Jörg no me puedes hacer esto —los gritos de mi madre hicieron que me sobresaltará y asustará.
—Claro que puedo —dijo mi padre gritándole a mi madre, como muchas veces hacia— Quiero que los firmes ahora. Quiero disolver este matrimonio, Simone.
—Eres un maldito, Jörg —dijo mi madre llorando.
—¡Estoy harto de este matrimonio! No aguanto más, quiero acabar con esto ¡Ya! —abracé a mi osito con fuerza y caminé por el pasillo acercándome más a las puertas corredizas que cerraban el salón. Las entreabrí un poco para poder ver que pasaba, la curiosidad me llamaba.
—¿Pero por qué este cambio? Hemos salido adelante siempre, ¿Por qué ahora quieres acabar con esto? —mi madre gritaba sentada en el sofá llevándose las manos a la cabeza.
Permanecí de pie agazapada detrás de la puerta, asustada, no entendía porque mamá y papá se ponían a hablar tan alto. Hacían movimientos raros, y mami solo hacía más que llorar.
—Nai… ¿Qué haces aquí? — me asusté al escuchar la voz de mi hermano.
—Las voces de mami y papi me despertaron —respondí llorosa y asustada.
—Será mejor que vayamos otra vez a nuestras habitaciones —me dijo mi hermano mayor.
—No quiero —respondí, volviendo a mirar a papi y a mami.
—Naia vámonos —me insistió.
—¿Por qué hablan tan alto? —le pregunté mirándole.
—No lo sé —me volví a girar para seguir mirando y sentí los brazos de mi hermano sobre mis hombros abrazándome y pegándome a su cuerpo, mientras él también miraba lo que sucedía— Son cosas de mayores.
—No me gusta que hablen tan alto… —respondí frunciendo el ceño— Se escucha muy feo…
—Nai a veces las personas mayores hablan muy en alto sin ningún motivo —me respondió mi hermano Tom.
—No quiero que papi se enfade con mamá —volví a decir asustada.
—No está enfadado —me respondió mi hermano. Me sentí un poco más tranquila— Además no te preocupes, solo están hablando en voz alta.
Por un momento sentí, que mi hermano no me hablaba con la verdad, pero me tranquilicé igual de todas formas. Su cara reflejaba miedo y preocupación.
—Tom… —apareció mi otro hermano Bill, el cual se acercó también y los tres observamos como seguía los gritos de nuestros padres— ¿Mamá y papá discuten de nuevo?
—Vámonos… —Tom ignoró la pregunta de mi hermano Bill, y me hizo girar y caminar junto con él y Bill hacia las habitaciones de nuevo.
—No quiero dormir sola… —susurré avergonzada.
—Yo no quiero que papá y mamá se separen… —dijo Bill con tristeza— Yo quiero que estemos todos juntos.
—Pase lo que pase vamos a estar los tres juntos… —mis hermanos me abrazaron para luego entrar en la habitación de Tom y de Bill.
—¿Tom, puedo dormir con vosotros? —preguntó mi hermano mayor Bill, ya que mi hermano Tom y yo nos habíamos metido en la cama juntos.
—Claro, supongo que seguiremos cabiendo los tres en la misma cama. No hemos crecido tanto —Bill se acercó a la cama para luego meterse en ella, quedando yo en medio, protegida por mis hermanos.
—Buenas noches —dije metiendo mi dedo pulgar en mi boca.
—Buenas noches, pequeña —dijeron mis hermanos al unísono, dándome cada uno un beso en ambas mejillas de mi cara.
Mis hermanos me abrazaron, mientras nos fuimos quedando dormidos. Los gritos de nuestros padres se escuchaban de fondo, pero ahora me sentía protegida porque estaba con mis hermanos, y me habían prometido que nunca me iban a dejar.
Al día siguiente, nos despertamos de nuevo con las voces altas de nuestros padres. Miré a mis hermanos asustada, enseguida nos levantamos de la cama, para salir de la habitación y dirigirnos hacia las escaleras que eran donde provenían las voces altas.
—Jörg por favor… piensa en tus hijos… —escuchamos decir a nuestra madre entre lágrimas— ¿Qué le voy a decir a Tom, Bill y a Naia…? Eres su padre, no puedo decirles que te has ido, sin más, ni una despedida…
—No tenemos nada más de que hablar, Simone —escuchamos decir a nuestro padre— Lo nuestro ya está acabado, pronto recibirás la comunicación de la demanda de separación de mi abogado…
—Jörg por favor… —suplicó de nuevo nuestra madre.
—Adiós Simone —dijo mirando a mamá de una manera extraña.
Se dirigió hacia la puerta, para abrirla. Iba con una gran maleta, colgada de su mano. Mamá no hacía más que llorar, y mis hermanos también habían empezado a llorar al igual que yo… No entendía nada porque papá ya no nos quería.
—Papi… Papi… —dije bajando las escaleras, en las cuales casi me caigo.
—Naia… —dijo mamá al verme que casi ruedo por las escaleras. Se acercó a mí para cogerme, antes de que me cayera— Tienes que fijarte al bajar las escaleras, te podías haber hecho mucho daño —me dijo mamá apartando el flequillo rubio, que me tapaba mi frente.
—Papi… —susurré mientras sentía que los ojos se me humedecían— No te vayas…
—Escucha a tu hija lo que te dice, Jörg —dijo mamá mirando a nuestro padre con dureza.
—Pequeña… —susurró mi padre acercándose a mí— Siento mucho esto, pero pronto os vendré a buscar a ti y a tus hermanos.
Se giró y cerró la puerta tras de sí, dando un gran portazo. Mamá comenzó a llorar más intensamente mientras me abrazaba. Mis hermanos se acercaron a nosotras para rodear con sus brazos a mamá y a mí. Miré a mi hermano Tom furiosa, me había mentido, papá se había acabado de ir dejándonos solos.
Pero la vida siempre te da sorpresas, y volví a descubrir el significado de la palabra abandono, años después, cuando las personas a las que tenía mucho aprecio y habían sido durante esos años mis modelos a seguir, hasta mi adolescencia, mis confidentes… mis compañeros de juego infantiles… Mis hermanos mayores… decidieron alejarse de mí, para llevar una vida de lujo y de fiestas. Dejándome de nuevo abandonada, como lo había hecho papá, cuando apenas éramos unos niños pequeños.
Continúa…
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