Fic TOLL de Unicornlitz

Capítulo 10

Salgo de casa en cuanto recibo el mensaje de Adrianne diciéndome que ya está fuera esperándome. Al verla, me doy cuenta de que está igual de emocionada que yo por contarle lo que me muero por decirle.

—¡Venga, habla ya!— pide con desesperación mientras nos alejamos de la casa y pasamos por el jardín principal para sentarnos en el borde de la acera, así nos aseguramos de que nadie nos escuche —¿Empiezas tú o empiezo yo?

—Depende, ¿qué tan importante es lo que me tienes que contar?

—Súper importante, ¿y tú?

—Extra mega importante— musito asintiendo con la cabeza, y ella suspira.

—Entonces empieza tú…

—No, hazlo tú y así cerramos esto con mi notición que parece ser el mejor.

—Vale…— ríe entre dientes —¿Adivina quién se está quedando en mi casa porque lo echaron de la suya?

Frunzo el ceño —¿Tu tío el alcohólico?— pregunto dudoso. Su tío ya tiene harta a su mujer, así que me imagino que quizás ella lo ha echado de casa. Adrianne me cuenta todos sus problemas familiares porque así compartimos nuestras opiniones. Pero ella niega con la cabeza. —¿Entonces? ¡Dime porque yo soy igual de malo que tú para las adivinanzas!

—¡Ian!— susurra con emoción y yo me cubro la boca con ambas manos.

Ian es su primo, con quien tuvo un desliz que han estado repitiendo desde entonces. Por eso me sorprendo, porque sé que durante el tiempo que se quede mi amiga sufrirá mucho del dolor en las piernas. Ella no quiere aceptarlo, pero sé que le gusta su primo y Andreas Gühne al mismo tiempo; sólo que uno es de clase media y el otro de clase alta, y ella, como toda una aprendiz de Teresa Chávez, obviamente elegirá a su Arturo «Andreas» en lugar de a su Mariano «Ian» para asegurar su futuro.

Sin embargo, sé que va a aprovechar tenerlos a ambos porque no hay nadie más perra que ella.

—Nos hemos dado tremenda revolcada por los seis meses que estuvimos separados— comenta poniendo voz fingidamente soñadora y luego se echa a reír.

—Vale, sin detalles por favor— le pido —no quiero hablar de cosas que aún no he vivido.

Ella pone los ojos en blanco —En fin, esa es mi súper noticia, ¿cuál es la tuya?

Sonrío conteniendo mi emoción y relamo mis labios —No te lo vas a creer.

—¡Qué! ¡Habla ya!— exige en un susurro.

Miro hacia atrás para asegurarme de que mi madre no esté junto a la ventana y vuelvo a mirarla mordiendo mi labio inferior —Esta tarde cuando llegué del insti, comí y luego subí a mi habitación buscando a mi tío. Estaba frente a la puerta y escuché ruiditos raros…

—Ay, no me digas…— exhala tapándose la boca para amortiguar una risita. —¿Tu tío estaba haciendo lo que creo que estaba haciendo?

—Se estaba masturbando…— susurro y ella chilla ligeramente dando un par de vueltas mientras ríe. —Pero eso no es todo…

—Ah, ¿no?… dime que no entraste a propósito para pillarle en el acto.

—Iba a hacerlo, pero luego me surgió otro plan que resultó ser mucho mejor de lo que esperaba. Me acerqué a él, empecé a charlar y, disimuladamente, rocé mi mano con su entrepierna… para resumirlo… supe manejar la situación a mi antojo y acabé con… su pene en mi boca— susurro de nuevo lo más bajito posible porque aquí la gente es muy chismosa —le hice una mamada…

—¡¿Qué?! ¡No te lo creo! ¡No te lo creo, Bill! ¡Aaah! ¡¿Qué mierda?!— exclama y menos mal que le pedí vernos para hablar del tema en persona, porque si no, me habría estropeado el altavoz del móvil. Río mientras muerdo mi labio inferior, Adrianne está alucinando —Dios mío, ¿y no te dijo nada?

—Al principio se hizo el difícil, pero venga, estaba duro y necesitado; yo solo le ayudé con ese problemita como un buen sobrino para agradecerle por las cosas buenas que ha hecho por mí— musito con voz suave haciendo como que era inocente, Adrianne vuelve a reír —Quiso cambiarse de habitación y por suerte lo impedí, pero luego me hizo una pregunta a la que no supe cómo responder.

—¿Qué pregunta?

—Que por qué lo había hecho. Me dijo que yo sabía lo que hacía y traté de negarlo diciendo que solo seguía mi instinto, pero él no me creía; sabía que estaba mintiendo y luego me preguntó si yo quería… ya sabes…

—Ay madre, él no es tonto…

—Le hice una mamada, pero ahí están las consecuencias, ¡¿qué se supone que le diré?!— grité en un susurro.

Ella se pone a pensar con la mano en el mentón mientras inclina la cabeza y frunce ligeramente el ceño. Su pelo es tan negro como el mío pero ondulado y lo lleva atado en una coleta baja. Viste casi igual que yo, solo que lleva pantalones deportivos en vez de un short como el mío. Adrianne sí tiene un piercing en la ceja derecha; madre mía, yo también quiero uno ahí «ademas de el que quiero en la lengua». Aunque no sé cómo reaccionará mi madre.

—Si te vuelve a preguntar no se lo niegues…

—¿Acaso esperas que le diga que sí, que realmente quería hacerle una mamada? ¿Estás loca? Quién sabe cómo puede reaccionar…

—No deberías preocuparte por eso, Bill. Si hiciste lo que hiciste y no te abofeteó o te regañó antes de que se la chuparas, entonces no hay nada que pueda decirte ahora… sería muy tonto por su parte porque prácticamente dejó que su sobrino le hiciera una felación y créeme… una persona por muy necesitada de sexo que esté tiene conciencia. Tu tío no es la excepción. Él sabía que estaba mal y no hizo nada…

—Pues sí, además me dijo que le había gustado y en ese momento se imaginó haciéndome algunas cosas que no mencionó pero yo sé a qué se refería…

—¡¿Ves?! Si te vuelve a hacer la pregunta no se lo niegues; dile que sí, pero no seas directo sino con un juego de palabras… tú sabrás qué hacer…

—¿Qué haría yo sin tus consejos?

—Las cosas mal seguramente— dice riendo y yo la imito —Aprovecha esta noche; algo tiene que pasar…

—¡Bill! ¡Vamos a dormir ya!— exclama mamá desde la entrada de la casa.

—¡Voy enseguida!— le respondo mirándola y vuelvo mi mirada a mi mejor amiga mientras me levanto —¿Nos vemos mañana? Hagamos algo porque no habrá clases.

—¡Ay, sí! Vi el mensaje justo cuando salía de casa. Mañana tenemos que hacer algo sí o sí; ¿qué tal si salimos de compras?

—Me parece genial— aseguro mientras nos despedimos con un beso en la mejilla.

—¿A las cuatro?

—A las cuatro— vuelvo a asegurar —Hasta mañana, pesada, ¡Duerme, eh!— le digo refiriéndome a lo de su primo.

Ella se ríe —¡Lo intentaré! Solo espero que no haga tanto calor esta noche.

Suelto una risa y entro a casa justo cuando ella se aleja hacia la esquina donde seguro la espera su auto con su conductor. Mamá me mira con los brazos cruzados…

—¿Por qué ha dicho eso Adrianne?— pregunta y yo me detengo en medio del salón para mirarla.

—¿El qué?

—Eso de que espera que no haga calor esta noche…

—Ah, eso… es que se le estropeó el aire acondicionado hace unos momentos y ya es muy tarde para comprar otro…

—Mmm, bueno… ve a dormir, tu tío ya se ha acostado.

Asiento despacio y le doy un beso en la mejilla deseándole buenas noches antes de subir a mi habitación. Cuando acabé de cenar le dije buenas noches a papá porque él siempre se acuesta temprano por su trabajo, así que no me preocupaba desearle las buenas noches otra vez. Y no vi a mis tías por ahí, ni siquiera las escuché, ya que son muy ruidosas, así que supongo que ya se habrán ido a dormir. Al llegar frente a la puerta de mi habitación respiro hondo y toco.

—Pasa Billie…— le oigo decir a mi tío.

Abro la puerta y lo veo sentado en la cama tecleando algo en el móvil. Cierro la puerta y me acerco al armario para buscar un par de calcetines. Me siento a su lado en la cama y tras limpiarme los pies con la pequeña alfombra que tengo al lado porque los tenía un poco sucios por salir sin chanclas me mantengo tranquila.

—¿Qué hacías afuera, mmm?— me pregunta mi tío sin apartar la vista del móvil.

—Hablaba con Adrianne— le respondo justo cuando termino de ponerme los calcetines y me acomodo en la cama en mi sitio habitual. Me cubro con las mantas y me muevo un poco para ocultar mi rostro y el rubor en mis mejillas. Me pone algo nervioso recordar lo que pasó, pero al mismo tiempo estoy ansioso.

Aunque no hay espacio para sentirme culpable o avergonzado. Solo nervioso, y eso es normal. Aunque más feliz que nunca. ¿Cómo lo explico?

La luz se apaga y solo queda encendida la lámpara. Siento cómo mi tío se acomoda a mi lado poniéndose de lado para abrazarme.

—Tú y yo tenemos un tema pendiente que aclarar, Bill— susurra, haciéndome estremecer al sentir su cálido aliento rozar mi piel sensible en el cuello —No te vas a hacer el dormido, ¿verdad? Quiero que me respondas la pregunta que te hice esta tarde…

—¿Qué pregunta?— cuestiono con voz suave e inocente.

Él suelta una risita entre dientes —¿No lo recuerdas?

—Mmm… no…

—Yo sé que sí, solo responde…

—Ya lo hice, esta tarde…

—Me mentiste, nadie haría algo así por sí mismo, Bill. Quiero saber si tú realmente querías.

Tengo en cuenta las palabras de mi mejor amiga dándome vueltas en la cabeza; ella tiene razón. Si mi tío no me dijo nada negativo cuando hice lo que hice entonces no hay nada que pueda reprocharme ahora.

—¿Y qué pasa si es así?— pregunto.

Él se queda en silencio unos segundos que se me hacen eternos; el brazo que me abraza por la cintura empieza a moverse. La yema de sus dedos acaricia suavemente mi abdomen causándome escalofríos ligeros; son toquecitos suaves que erizan mi piel.

—No sé qué decir al respecto, Billie…— me responde —¿Realmente lo querías?

—Sí— susurro sintiendo la presión en mi pecho por la confesión; yo tenía otros planes sobre esto. —Yo quería… probar…

—Ah, ¿sí?

—Hujum…

Sus dedos juguetean con el elástico de mi short; mi cuerpo reacciona de inmediato y es algo que no puedo ignorar. Contengo los jadeos o cualquier gemido que pueda interrumpir lo que está pasando, pero mi respiración se hace pesada, como si me costara inhalar por la nariz; así que separo ligeramente mis labios y empiezo a respirar suavemente por la boca.

—¿Querías probar lo que es el sexo, Billie?— pregunta y yo contengo el aire en mis pulmones por alrededor de cinco segundos y es cuando siento como su mano entra entre mi short bajando sus dedos de arriba abajo en mi miembro sobre la tela de mis boxers, tiemblo brevemente y dejo escapar el aire contenido en una pequeña exhalación —¿Mmm?

—S-sí— respondo con la voz entrecortada por la sensación que estoy sintiendo.

—¿Quieres que te ayude en eso también, eh?

—Mierda…— gruño entre dientes.

Contraigo el abdomen reiteradas veces por las punzadas en la punta de mi pene, las palpitaciones y no las de mi corazón precisamente aunque este estuviese latiendo como loco. Esto es difícil de explicar, lo que sí tengo seguro es que quiero sentir su mano tocándome de otra forma. Que metiera su mano dentro de mis boxers…

—Tío…— gimo suavemente.

Al encontrarme de lado mis piernas no permiten que su mano vaya más allá, así que las separo y él jadea contra mi cuello. Ahora sus dedos no solo acarician la base de mi miembro sino también la punta pero sobre la tela, las ganas de quitarme el short y los boxers podían conmigo, estaban ganándome pero no podía, no a menos que él me lo pidiera. Me remuevo ansioso por sentir más que solo caricias, pego mi trasero a su entrepierna y es ahí cuando lo siento. Completamente duro. Tan duro como me estoy poniendo yo gracias a sus suaves toques.

—¿Quieres que te toque así…?— pregunta, haciendo presión con su mano sobre mi entrepierna.

—¡Mmm, sí!— gimo bajito —Sí, tío, por favor, ¿puedes?

Él suelta una risa nasal que hace a mi piel erizarse nuevamente. No sé qué tiene que logra ponerme así. Tan vulnerable y deseoso de él.

—Yo consiento a mi sobrino favorito en todo lo que quiera…

Continúa…

Gracias por leer. Te invitamos a comentar.

por unicornlitz

Escritora del Fandom

2 comentario en “Touch me 10”

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