
Fic TOLL de Unicornlitz
Capítulo 11
Abro mi boca en una perfecta y pequeña «o» dejando escapar una exhalación por la excitación que estoy sintiendo. Siento mis boxers mojados por el presemen que brota de la punta sensible de mi pene y me acomodo quedando boca arriba en la cama con la mirada de mi tío sobre mí.
La luz amarilla de la lámpara ilumina ligeramente mi rostro y el de mi tío a la vez, me siento aturdido y el cuerpo acalorado y de mi boca los jadeos incontrolados que se me escapan sin que yo pueda darme cuenta. Sus manos agiles logran bajarme el shorts y también los boxers y sin avisar su mano fría envolvía todo mi falo erecto y viscoso por el presemen que chorreaba de la punta con cada espasmo que sentía.
—Ay…— gimo cerrando mis ojos y echando la cabeza para atrás sabiendo perfectamente que mi tío me mira, cada expresión que hago. —Humm, mierda…
—No te he tocado casi nada y mira cómo estás de mojadito, Billie…
—Oh, Dios…
Su mano comienza a moverse lentamente apretando mi miembro, en la pared la sombra se mostraba reflejando los movimientos que parecían como si estuviesen ordeñando a una puta vaca, eran movimientos rudos, jalones certeros que causan miles de cosas en mí. No paro de gemir bajito con miedo a que alguien pueda a escucharme y que arruine este maravilloso momento con el cuál he soñado y he despertado con mi entrepierna dura y necesitada, mierda.
—Ven…— en un movimiento rápido mi tío hace que quede encima de él, miro hacia abajo y puedo apreciar mi pene rojizo y brilloso por mi propia esperma.
Veo como toma el borde de mi sudadera y la sube, alzo mis brazos para que pueda despojarme de la prenda con facilidad. Quedo completamente desnudo ante su mirada lasciva y eso hace que mi cuerpo reaccione de una manera que jamás experimenté.
Si bien, el sexo es demasiado adictivo. Las sensaciones, los movimientos, las poses, los placeres, el tan ansiado orgasmo. Y más cuando se trata de una persona que has deseado tener desde hacía muchísimo tiempo.
Las manos de mi tío se encuentran en mis piernas, yo me encuentro acalorado y con las mejillas sonrosadas. Sus manos se mueven hacia arriba, toca mis caderas, mi cintura, mi abdomen y baja hasta mi entrepierna nuevamente sin dejar de recorrer mi cuerpo con su mirada. Esto es genial, demasiado genial.
—No sé de donde vienen estas ganas de… follarte— dice con dificultad en su voz prendiéndome más si se podía —Pero sé que está mal incluso tenerte así como te tengo, Billie…
Sus ojos suben hasta posarse en los míos y relamo mis labios deseoso por más contacto cuando sus manos se detuvieron sujetándome de la cintura. ¿En serio iba a ponerse a pensar en si está bien o mal en estos momentos? No voy a permitir siquiera que se eche para atrás y me deje así como me ha puesto de cachondo y con una erección que seguramente no podré bajar a punta de masturbaciones. Joder. No puede pensar con la cabeza de arriba ahora. No en este instante donde más deseo que me folle, carajo. No estará pensando dejarme así, ¿o sí?
—Está mal, sí, pero, ¿Qué importa?— pregunto en voz baja y melosa, inclinándome hacia abajo para quedar cerquita de su rostro —Yo lo quiero, tío…— concluyo dejando un beso breve en sus labios, él suspira.
—Soy tu tío, bebé… ¿Sabes lo enfermo y loco que es esto? No podemos, sin embargo… yo también quiero…
Sonrío ligeramente mordiendo mi labio inferior, tomo sus manos y las posiciono en mis nalgas para que toque y apriete como se le dé la gana. Vuelvo a besarlo, está vez lento y moviendo nuestros labios con intensidad sin prisa. Su saliva se mezcla con la mía y es lo mejor del mundo, jadeo cuando sus manos hacen lo que yo quería en un principio: apretarme las nalgas con vehemencia, y siento como su pene crece a un más entre sus pantalones y ansío verlo, así que suelto sus labios mordiéndole el inferior.
Bajo dejando besos húmedos por su mentón, cuello y pecho descubierto. Seguramente se había quitado la camisa cuando se metió a la cama, saco mi lengua y trazo un camino recto hasta su vientre y le bajo los pantalones deportivos que lleva puestos. Creo que a mi tío le encanta dormir sin boxers porque de nuevo, no los lleva puestos. Sonrío nuevamente al ver su polla levantada e hinchada, sin necesidad de tomarla con las manos paso mi lengua por la punta arrasando con cualquier rastro de semen que había y escucho a mi tío gemir ligeramente.
Vuelvo a subir gateando y siento como su pene queda aplastado entre mis nalgas.
Mi tío tiene las cejas levemente fruncidas y una expresión de placer en el rostro que me pone mucho. Sus labios entreabiertos y su respiración errática.
Observo en sus ojos la duda, pero no me detengo y mordiendo mi labio inferior tomo su mano y la coloco sobre mi miembro haciendo que la frote suavemente. Un gemido de gusto se escapa de mis labios y él mantiene su mirada fija en mí pene duro siendo tocado por su mano mientras me muevo de adelante hacia atrás para para que su polla sea estimulada por mis nalgas. Delicioso. Así se sentía todo esto.
—Esto… e-esto no está bien, Billie— me dice con la voz ronca. Sonrío al ver como se contiene, sin embargo, no aparta su mirada de mi entrepierna e incluso se relame los labios.
No puede decirme esto después de haberme dicho que a su sobrino favorito «o sea yo» lo consentiría en lo que quisiera. Bueno, yo quiero sexo. Sexo caliente y duro con él.
—¿Qué importa?— le repito en un gemido —No sabes cuánto he deseado esto…
—Soy tu tío…
No paro de moverme y al contrario, aumento la velocidad, siento su pene palpitar entre mis nalgas y como el semen empapa mi entrada lentamente por los constantes movimientos. Mi tío gime en jadeos incontrolados y cierra sus ojos, como si quisiera simplemente pensar pero no puede, las ganas parecen ganarle y abre los ojos tomándome de las nalgas para guiar mis movimientos.
—Tócame…
Él obedece mis palabras y separa una de sus manos de mis nalgas para coger mi miembro y comenzar a masturbarme con una rapidez anormal. Era tanto lo que sentía, tanto placer acumulado que controlar mis gemidos y movimientos se me hacía casi imposible; sentí el escozor en una de mis nalgas al ser bofeteada por él, gemí alto sin poderme contener pero eso no pareció importarle, volvió a bofetearme la nalga dándome justo en el mismo lugar.
—Tss…— siseo al instante —Golpéame más— le pido con voz ahogada y él lo hace, no solo una sino dos veces más.
El escozor se hacía cada vez más horrible pero me gusta la puta sensación. Abro mi boca y gimo bajito, lo más bajito que podía aunque es casi imposible que alguien nos escuche ya que las habitaciones de mis padres y las de mis tías están en el primer piso. La viscosidad entre mis nalgas es exquisita, me encanta sentir como me empapa la entrada con su semen, joder.
—Oh, sí… que rico…— gimo con dificultad en mi voz, sentía que estaba a punto, a punto de llegar —¡Ahm! Mierda, sí, sí…
No estábamos follando como se debe, su pene se frota entre mis nalgas y él mío esta siendo masturbado dolorosa y deliciosamente por él. Sin embargo, esto es demasiado bueno.
—Billie…— gime mi tío, su abdomen se contrae reiteradas veces y su semen caliente y espeso se derrama empapando por completo mi entrada y nalgas, siento como se siente más resbaladizo y yo también me derramo en su mano con una exhalación ahogada. El espasmo hace que nuestros cuerpos tiemblen, calientes y sudorosos. Con el semen de por medio.
—Ohm…— jadeo dejando caer mi cuerpo sobre el suyo. Sintiendo los latidos sincronizados de nuestros corazones acelerados. —Joder…
Llevo una de mis manos hacia atrás y con mis dedos toco la humedad entre mis nalgas, Dios. Es tan deleitable.
—Billie…
—¿Mmm?— sus dedos dejan suaves caricias en mi espalda y cierro los ojos gustoso.
—No hablarás de esto con nadie, ¿sí? Que sea nuestro secreto— pide y yo asiento con la cabeza como respuesta.
Solo lo hablaría con Adrianne, nuestra confianza es inmensa.
—¿Lo prometes, mocoso?
—Sí…
&
—¡No! ¡No me lo puedo creer! ¡Te lo dije, Bill!— exclama mi mejor amiga después de casi atragantarse con el batido que se había pedido hace menos de diez minutos —¿Y qué tal fue?
Estamos en el centro comercial, justo en uno de los Starbucks que frecuentamos cada vez que salimos «una vez al año por mi madre». Ella se pidió un batido de chocolate y yo unas fresas con nata, porque me encantan.
—Súper increíble, si así fue con unos simples toquecitos, no me quiero ni imaginar cómo será cuando realmente lo tenga…
—¡Eh! Detente ahí, golfa…
Me río suavemente y niego con la cabeza —Fue fantástico, Adrie… esta mañana no lo encontré porque me levanté tarde y mi tía Tamara dijo que salió con mi tía Nickole a comprar unas cosas. Me pasé durmiendo toda la mañana y toda la tarde hasta que vi que eran las tres…
—Tan agotadito te dejó…— se burla dándome un empujón amistoso por el hombro —Menos mal que tus padres están ocupados trabajando, si no, tu madre te haría un montón de preguntas…
—Ay sí, eso sería tan agobiante. ¿Qué le diría si me hubiese preguntado por el sueño que tenía, eh?
—Es que tu mamá no te creería si le dices mentiras porque te conoce tan bien como yo te conozco.
—Lo sé, pero da igual. Tienes que enseñarme a mentir, ¿vale?
—Vayamos a misa primero, tienes que confesarte con el padre… claro, si es que al pobre viejito no le da un ataque al corazón con todos tus pecados— menciona y yo me echo a reír.
—¿Cuáles pecados? Aquí la putilla eres tú.
Ella sonríe —Yo sí me confesé solo para hacerle la puñeta— dice —Le dije que había dos chicos que me gustaban: el primero era un amor prohibido al que no podía tener y el segundo uno que no me merecía porque el primero es mi primo y el segundo un playboy de mi clase.
—¡Iiiih! ¿Qué te dijo? ¿Te mandó a bautizar otra vez?
—No tonto, me dijo que rezara diez aves Marías, tres credos y cinco padres nuestros. También me dijo que debía ir más a menudo a la iglesia para purificar mi alma…
Estallé en carcajadas junto con ella —Si a ti te dijo eso no sé qué me dirá a mí, ¡Quizás me aconseje ir a un psicólogo!
—Si no le dio el ataque al corazón con mi confesión entonces la tuya lo acabará. Pobre padre, estará rezando de rodillas ante Dios pidiéndole por mí y mi alma oscura…
—Joder, iremos a misa algún día…
—Recibiremos la ceniza y luego la longaniza…
—¡Mamona! No hay que decir esas cosas en público— le recuerdo viendo fijamente a una anciana que se nos quedó mirando con horror pintado en el rostro —La abuelita ha quedado traumatizada.
Volvimos a echarnos a reír —¿Crees que tu tío esté necesitado de sexo y por eso permitió que… eso… pasara?
—No lo sé, Adrie… pero me encanta. Seguro la revolcada que tuvo con la perra de Heidi no le ayudó mucho y se quedó con ganas.
—O quizás no sabe satisfacerlo bien— apuntó Adrie.
—Quizás…— aseguro asintiendo lentamente —Pero ¿sabes qué? Eso sería genial porque significa que yo sí puedo. No hizo falta ni meterla y acabó tan exhausto como yo… seguro ella no ha logrado eso…
—¡Ja! Sí… pero Billie, ya sabes, no te enamores— me recuerda —Tu tío es eso, tu tío. Y no creo que lo de vosotros vaya más allá del sexo, al menos de su parte.
—Ya lo sé, solo quiero sexo, Adrie… tener con él mi primera vez porque es uno de mis más grandes sueños, pero hasta ahí— le aseguro —Nada de amor…
Continúa…
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Pero yo si quiero que se enamoren 🙊❤️.
Ay Bill por qué crees que estamos aquí , jaja necesito verlos súper enamorados ❤️😍