
Fic TOLL de Unicornlitz
Capítulo 14
Han pasado dos semanas desde aquel momentazo que no voy a olvidar en la vida, porque ha sido mi mayor logro y de lo que me siento súper orgulloso. Esa revolcada que me di con mi tío es algo que se me quedará grabado, después de haberlo deseado desde que empecé con esta jodida adolescencia, y por fin, ese sueño se había hecho realidad.
Desde entonces no ha vuelto a pasar nada, lo que ocurre entre nosotros en las noches, escondidos entre las cuatro paredes de mi pequeña habitación, solo han sido toqueteos que, de todas formas, me hacen sentir como nunca. Aunque tener su polla dentro es otra historia. Nada se le compara, pero incluso las caricias son increíbles. Ahora mismo estoy poniendo las alas de mi disfraz de hada negra gótica, que consiste en un top corto negro tipo tubo, con un diseño recortado en la cintura, una minifalda blanca con volantes y cintas largas que le dan un toque romántico pero a la vez oscuro. Las alas son enormes y delicadas, con un aspecto translúcido y venas oscuras.
Incluso puedo cerrarlas cuando quiero. Me compré unas orejas puntiagudas que me quedan perfectas y unas botas de tacón alto con plataforma ancha que me hacen ver más alto, casi a la misma altura que mi tío.
Y el maquillaje… joder, ¡qué divino me veo! Me enamoro de mí mismo aún más, humm.
—Bibi, cariño… Adrianne ya ha llegado— anuncia mi tía Nickole mientras toca suavemente la puerta.
Hoy es la fiesta de Halloween y claro que hablé con Valerie antes para llevar a mis tías y a mi tío Tom porque mamá salió con las suyas: «Dejarte ir con Nickole y Tamara sería como dejarte ir solo; mejor que vaya tu tío Tom, al menos sé que él sí te cuidará». A mí no me importa en absoluto; al contrario, me encanta la idea de que mi tío venga con nosotros así me ve bailar todas esas pedazo de canciones que pone el hermano pequeño de Valerie, su DJ personal. Y son buenísimas.
—¡Voy enseguida!— exclamo cantando mientras acabo de ponerme la última bota. Me miro al espejo estando de pie y me lanzo un beso a mí mismo guiñándome un ojo —Soy hijo de Afrodita y quien diga lo contrario es porque tiene envidia, querida— me digo sonriendo —Bello como una rosa y sus espinas…
Salgo de mi habitación y bajo las escaleras con cuidado. Adrianne y yo llevamos cinco meses quedando para vestirnos igual; ella sería el hada buena, la de blanco, y yo el hada mala, el de negro.
Mis tías también se han vestido igual, de agentes del FBI con esos trajes sexy y medias de rejilla. Con gorra y esposas, joder. Mi tío Tom no se compró disfraz; cuando salí con mis tías y él para comprarlo le supliqué pero con una sonrisa me dijo: «Me parece una tontería, Billie. Mejor algo simple y sin tanto lío». No le insistí más; dejé que se comprara esa máscara de Ghostface que estoy seguro que no usará, pero bueno.
—¡Alaaa!— exclama mi mejor amiga impresionada en cuanto bajo los últimos escalones —¡Pero qué lindura! Por algo amo a los villanos…
—Amamos querida— aclaro chasqueando los dedos. Sonrío y doy una vuelta frente a mis padres, tías, Adrianne y especialmente mi tío Tom —¿Qué tal me veo?
—Hermoso— dicen mis tías gemelas al unísono.
—Divino, mamona— comenta mi mejor amiga; ella se ve tan genial como yo.
—¿De verdad vais a una fiesta de disfraces? Te ves bien, cariño— dice mi madre. Y yo la miro sorprendido…
—Wow… es la primera vez que dices algo bueno sobre mí— ella se cruza de brazos negando con la cabeza por lo que he dicho, pero ¿qué? Es la verdad. Siempre que abre la boca al verme dice cosas malas o juzga mi actitud —En fin, gracias mamá…
—Sin duda, has sacado la belleza de mí, claro— dice mi padre y yo me echo a reír con él. —Billie, ¡vas a llamar la atención de todos en esa fiesta! Cuidadito con los novios, eh…
—Tranquilo, papá… ya tengo bastantes problemas en mi vida como para meterle otro más— le contesto haciendo una mueca. —Además, tener novio implica dedicarle parte de mi tiempo, que no tengo; decirles cosas bonitas, ¿te imaginas a mí diciéndole a alguien «te amo»? ¡Eww!— me estremezco solo de pensarlo y mis tías se echan a reír. No miento, no pienso tener novio nunca. —Y, sobre todo, tener novio significa vivir con estrés y probablemente me engañen. Además, me parece aburrido. ¿Para qué quiero un novio? No me traería nada bueno…
—Pues es lo más sensato que has dicho en toda tu vida, Bill— comenta mi madre usando mis palabras en mi contra. La miro mal y luego me echo a reír porque es verdad. Creo que es el pensamiento más responsable que he tenido.
—Bueno, ya dejémonos de charlas y vámonos— dice Adrianne llamando la atención de todos. —La fiesta empezó hace media hora.
—¡Joder! Vamos tarde— susurro mientras me acerco al sofá para coger mi sombrero vaquero y ponérmelo. Ahora sí estoy completamente listo.
Salimos de casa y subimos al coche de mi mejor amiga; su conductor nos llevó a la casa de Valerie, que es una mansión preciosa y gigantesca. Le tengo envidia sana o, mejor dicho, le tenía porque con la sorpresa que le tenía mi tía a mi madre ya no tendría que hacerlo. Bajamos con toda la elegancia del mundo y todas las miradas se posaron en nosotros. Me encanta ser el centro de atención a veces; otras veces me parece un poco agobiante.
—¡Bill y Adrianne!— exclama Valerie haciéndose escuchar sobre la música en cuanto entramos a su casa y nos ve. Se acerca con dos chupitos —¡Ya pensaba que no vendríais!
—¿Cómo crees que íbamos a perdernos esto, tía?— pregunta Adrianne mientras recibe el chupito.
Yo miro el que me ofrece a mí y miro a mi tío Tom esperando su aprobación. Quedamos en que nada de descontrol con el alcohol y cero fumar, así que él se encoge de hombros y sonríe ligeramente dándome su visto bueno. Esbozo una sonrisa y tomo el chupito que Valerie me tiende, bebiéndolo de un trago. Valerie sonríe.
—¿Ellas son tus tías?— pregunta señalando a las gemelas a mis espaldas y yo asiento.
—Te las presento: mi tía Nickole y mi tía Tamara— digo señalando a ambas rubias —y este galán de aquí es mi tío Tom.
—¡Pues bienvenidos!— exclama —diviértanse y, Bill, ¿podemos hablar?
Obviamente acepto; veo cómo mis tías y Adrianne se cuelan entre un grupo de personas que bailaban «Poker Face» de Lady Gaga. Mi tío Tom se queda en el mismo lugar mirándome mientras yo me alejo con Valerie a un rinconcito apartado que claramente no queda fuera de su vista. Me dijo que no debía perderme de vista en ningún momento porque él estaría vigilándome. No me importa en absoluto; mejor que me mire así me desea más.
—Dime que tu tío está soltero— susurra Valerie mientras se acomoda el pelo bicolor porque decidió disfrazarse de Cruella —Es un bombón, Dios mío— murmura mordiendo su labio inferior.
Yo levanto una ceja —No está soltero, tiene novia— le aclaro para evitar malentendidos; ¿qué le pasa? Él solo tiene derecho a engañar a la bruja conmigo. —Y, obviamente, es un bombón inalcanzable…
—Uy, qué lástima— hace un puchero y luego suspira buscando algo en el bolsillo de su mini short —Tengo polvito de hadas… digo, por si quieres volar unos minutitos— dice moviendo una bolsita transparente con polvo blanco que logra ocultar por mi cuerpo de la mirada de mi tío —Yessi lo ha traído, por supuesto…— ríe entre dientes traviesa —…dice que esto te deja ufff… ¿Quieres probar?
Por mucho que me llame la atención aprieto los labios y niego con la cabeza —No creo que sea buena idea; mis tías están aquí y mi tío me vigila…
—Una probadita; miente y di que vas al baño y te metes una línea— insiste —¡Venga! Va a ser una experiencia muy buena, te lo juro…
—¿Y si me pongo mal?
—Te va a hacer disfrutar más de la fiesta, tío. ¡Acepta! Te prometo que no te vas a arrepentir. Georg también lo ha probado y míralo…— me hace un gesto con la cabeza hacia el grupo de gente que está bailando, y ahí está el de ojos verdes pasándoselo pipa, ni parece que esté colocado —la está liando parda— vuelvo a mirar a Valerie y me relamo los labios sintiéndome tentado. Joder, esto es como cuando encuentras dinero en la calle; piensas si deberías quedártela o dejarla ahí y, claro, al final te la quedas porque no puedes dejar escapar algo así —¿Sí o no?— pregunta una última vez moviendo la bolsita con esa mirada juguetona.
Sonrío mordiendo mi labio inferior y asiento con la cabeza, —Se lo diré a Adrianne— digo.
—Vale, pero déjame algo, ¿eh?
—Claro que sí, no soy tan tonto como para gastármelo todo, ¡me daría algo!— exclamo entre risas mientras recibo la bolsita y la meto en el bolsillo de mi falda. —Algo me dice que esta noche lo voy a petar…
—Te dejo mi habitación por si acaso…
—¡Tía! Eres una broma, no me refería a eso pero…— inclino la cabeza hacia atrás y miro a mi tío Tom, que está con los brazos cruzados y yo le sonrío —…lo tendré en cuenta.
Valerie sonríe —Venga, ve al baño con Adrianne y pásalo bien…
Asiento y me alejo de ella acercándome a mi tío —¿De qué hablabais tanto?— pregunta con esa cara seria que me hace babear, Dios, qué sexy…
—Me preguntaba si estás soltero— le contesto y él relaja el gesto para soltar una risita nasal —Le dije que no, que tienes novia a la que amas un montón…
—Heidi… ay, se me olvidó llamarla hoy— susurra mientras mira al suelo con una mano en la barbilla —¿Hay algún sitio para llamarla aquí unos minutos?
—¿Qué? ¿Acaso por un día que no la llames se va a morir?— pregunto a la defensiva y mi tío intenta responder pero le interrumpo —vinimos aquí a pasarlo bien, olvida a Heidi… solo por esta noche, ¿vale?— mi tío se lo piensa un momento y luego asiente con la cabeza. Yo sonrío victorioso y respiro hondo.
—Iré a decirle algo a Adrianne un momento, vuelvo enseguida.
—¿Vas a dejarme solo?
—Solo unos segundos, quédate aquí y no te vayas… volveré pronto— me alejo y busco a Adrianne con la mirada; cuando la encuentro bailando entre dos chicos guapísimos, la saco de ahí. Cuando está por reprocharme, la interrumpo —Valerie me ha dado polvito de hadas, y… ¿qué es de un hada que no puede volar?— obviamente ella pilla mi indirecta y sonríe traviesa.
—Vamos al baño— dice y yo la sigo.
Cuando entramos al baño y nos aseguramos de cerrar bien la puerta echando el pestillo, saco la bolsita y la abro. Primero lo hace Adrianne, que forma una cuenca con su dedo índice y pulgar y, justo en el medio, vierte un poco de cocaína. No se lo piensa dos veces y se lo mete por la nariz, aspirando varias veces por el picor. Me pasa la bolsita y yo hago lo mismo. Coloco el polvito entre mi pulgar y mi índice, sintiendo la textura fina bajo los dedos. Con un gesto rápido, formo una línea delgada, asegurándome de que quede ahí. Tapando una fosa nasal con el dedo índice, acerco la mano a mi cara. Respiro hondo y, en un instante, esnifo el polvo con fuerza.
Me paso el dorso de la mano por la nariz ante el cosquilleo y sonrío; no hago esto a menudo. Solo una vez al año y cada vez se siente de maravilla.
Salgo del baño y ella sigue a lo suyo; en cambio, yo me acerco a mi tío y lo tomo de la mano para integrarnos en el grupo de los que están bailando. Empiezo a moverme con mi tío sintiendo los efectos de la droga y juro que me siento increíble, demasiado tranquilo con ganas de pasarlo bien como nunca, y claro que mi tío será parte de esa diversión.
Continúa…
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