
Fic TOLL de Unicornlitz
Capítulo 17
Abro mi boca y lo que sale de ahí es un gemido de puro gusto ante lo genial que se siente lo que está sucediendo en estos momentos. Mi tío nada más me dijo que quería probar algo nuevo conmigo y yo acepté sin esperarme que eso nuevo fuese tener su lengua estimulando mi entrada.
Me encuentro sentado sobre cara, con su rostro metido entre mis nalgas y su lengua lamiendo mi ano con ganas. Me ayudo moviendo mis caderas de atrás hacia adelante, frotando mi trasero como desesperado mientras su lengua me folla. Jadeo cerrando mis ojos con fuerza porque esto es genial y me encanta, que lo haga con más frecuencia, joder. Miro hacia atrás y veo como mi tío se jala la polla con intensidad, está rojito y siendo maltratado deliciosamente por su mano.
—Oh, tío Tom…— gimo ahogadamente ralentizando los movimientos de mis caderas cuando logro correrme, alzó la mirada al techo y suspiro.
En un movimiento rápido mi tío se acomoda y hace que me acueste en la cama, sin dejar que me recupere de ese orgasmo tan bueno que me invadió. Veo como se pone de rodillas y comienza a masturbarse con su polla frente a mí rostro, da un par de sacudidas hasta que eyacula jadeando roncamente y todo su semen salpica en mi rostro. Dios mío, como me encanta que sea así de atrevido; sus manos sueltan su pene y comienza a recorrer mi pecho, bajando por mi abdomen hasta tomar mi miembro.
—Dime una cosa, Billie… ¿alguna vez te has masturbado?— yo asiento rápidamente —¿Cuántas veces?
—Mu-muchas…
—¿Viendo porno?
—Mmm, sí— respondo en un gemido sintiendo como su mano se encierra en mi pene y me comienza a masturbar.
—Oh, entonces ahora quiero que lo hagas pero mientras yo te miro, ¿sí?— mierda, obviamente acepté y él apartó su mano. Me acomodé de rodillas en la cama y él se puso frente a mí, tomé mi miembro y comencé a masturbarme bajo su atenta mirada. ¿Cuantas veces me masturbé imaginado que era él quién me lo hacía o me miraba? —Mierda, Billie…
—Mmm…— gimoteo en un ronroneo —¿Por qué mejor no me metes tu polla y ya?— pregunto con voz estrangulada y él sonríe negando con la cabeza.
—Acomódate y abre más las piernas— me ordena y hago caso a sus palabras, mi culo queda a su vista mientras yo me jalo la polla. Mi tío se acerca y mete sus dedos en mi ano comenzando a follarme con ellos, pego un gritito por la sensibilidad ante la anterior estimulación con su lengua —Mira lo sexy que te ves, como una linda estrella porno.
—Tu estrella porno— gimo.
—Sí, mi estrellita porno.
—Entonces fóllame duro, tío Tom… quiero que me rompas, ¡Ah!— jadeo ahogadamente al correrme nuevamente ante sus dedos en mi culo y mi mano en mi polla —Fóllame, por favor…
Ante mis suplicas él accede y le da la vuelta a mi cuerpo, quedó acostado boca abajo y él se tumba encima mío metiéndome su pene sin avisar. Mi tío está tan caliente, tan ardiente, tan excitado, y yo muerdo las sábanas en cuanto comienza a bombear dentro de mí con pasión terrenal y deleite; gimo guturalmente, sus embestidas me hacen sentir vivo. Estoy tan necesitado.
—Oh, sí…— digo al dejar de morder las sábanas y ladear la cabeza hasta poner mi mejillas sobre ella. Mi cuerpo se mueve de adelante hacia atrás al igual que la cama con todos esos movimientos brutales que hace, clavándose profundo dentro de mí. —Oh, sí… oh, sí… sí, sí, tss…
Mi tío rota sus caderas para darme más profundidad y yo chillo. Una y otra vez se hunde dentro de mí volviéndome loco. Amo a su polla. Lo grande que es. Lo bien qué me llena. Lo profundo que llega. Joder, me fascina tenerla dentro. No descansa. Contraigo mi esfínter deleitándome en este momento tan terrenal, hasta que mi cuerpo no puede más y, con una embestida más que me da tocando mi punto dulce, un placer intenso y adictivo sale de mí en un suave gemido. Mi tío, al notarlo, aumenta sus penetraciones.
Se hunde dentro de mí sin descanso hasta que un varonil gruñido me hace saber que ha alcanzado el orgasmo.
Sin salir de mí, respiramos con dificultad. Me encanta este tipo de sexo, nuestros corazones laten a mil por hora y, jadeando, le pregunto:
—¿Ha funcionado mi método, tío Tom?— pregunto con una inocencia fingida.
Mi tío suelta una risa ronca —De maravilla— responde y yo sonrío. Sale de mí suavemente y se acomoda a mi lado, cubriendo mi cuerpo con las mantas. Ahora no tengo ganas de limpiarme y el semen en mi cara ya ha desaparecido porque me restregué contra las sábanas mientras él me daba caña —¿Te gusta follar conmigo?
—Mucho— respondo en un suspiro —Tanto que no me apetece hacerlo con nadie más.
—Espero que siga siendo así incluso cuando yo me vaya— dice —Porque no me va a gustar saber que alguien más ha puesto sus manos asquerosas sobre tu cuerpo. Me voy a enfadar y el castigo que te voy a dar te hará entender que solo yo puedo tocarte, nadie más.
Ay, madre mía, me encanta.
—Eres mío, Billie…— gruñe en mi oído —Dilo.
—Soy tuyo— respondo mientras siento sus manos acariciando mis nalgas —Todo tuyo y de nadie más…
—Eso es…— besa mi mejilla y yo ronroneo de gusto.
&
A la mañana siguiente desperté con un sueño terrible, tan cansado que mientras los de la mudanza recogían y guardaban las cosas en el camión, yo seguía durmiendo. Mi tío, antes de salir a ayudar, se encargó de ponerme una camisa ancha por si acaso. Para cubrir mi desnudez.
Me desperté alrededor de las nueve porque mi tía Tamara me llamó. Ya habían hecho un par de viajes a la nueva mansión y esta era la última vez que no podían dejarme sola. Tuve tiempo suficiente para arreglarme; toda mi habitación estaba vacía porque mientras yo me duchaba aprovecharon para desarmar mi cama. Claro, yo me aseguré de echar las sábanas a la cesta de la ropa sucia antes de todo para que no hubiera sospechas. Una vez listo con la única muda de ropa que mi tía Nickole me dejó en mi habitación vacía, junto a un par de Converse, salí y subí al coche junto a mi tío Tom, que me estaba esperando con los demás para marcharnos de esa casa.
Mamá vería después si la ponía en venta.
—¿Dormiste bien?— me pregunta mi tío y yo asiento con la cabeza sonriéndole
No podía decirle nada atrevido porque mis tías estaban en los asientos traseros. Seguíamos al camión de la mudanza hasta llegar a mi nuevo hogar, mi mansión. ¡Joder! Es más preciosa que en las fotos, obviamente soy el primero en bajar del auto y corro dentro de la mansión para echarle un vistazo a todo, las cosas estaban siendo acomodadas en su lugar. Subí la escaleras, miré las habitaciones y justamente elegí una con un bonito balcón que daba vista a la alberca. Tenía su propio baño con jacuzzi, la cabina de la ducha con la división corrediza de cristal. Todo es tan elegante, ¡Me gusta!
Seguramente mis padres tendrán la habitación principal que queda al pie de las escaleras. Está es la última, cualquier cosa que pase entre mi tío y yo nadie podría escucharla. Aunque seguramente él tendrá su propia habitación pero eso no evitará que se meta a la mía por las noches o yo me vaya a la suya.
—¿Ya escogiste?— pregunta mi tía Tamara apareciendo de la nada y yo asiento frenéticamente mirándola.
—Me gusta está, ¡es tan grande!— exclamo saliendo del baño para mirar la habitación entera, como había dicho mi tía, era casi del tamaño de mi antigua casa. Grande y espaciosa, con unas puertas corredizas de madera que me llevaban a un gran clóset —¡Aquí cabrá toda mi ropa y hasta quedará espacio!— vuelvo a gritar encantado —Me gusta tanto…
—Que bueno, bibi— dice —Solo falta qué les indiques a los muchachos cómo quieres tus cosas para que lo dejen listo.
Asiento con la cabeza y en eso nos la pasamos toda la mañana y tarde, arreglándolo todo. Mi tío ocupó la habitación que quedaba al lado de la mía, más fácil para cuando quisiéramos pasar la noche juntos. ¡Ja! No podía pedir más, aunque solo faltaba ver la reacción de mi madre.
Después de tanto ajetreo, por fin, pudimos comer algo después de no haber siquiera desayunado o almorzado. Eran las cinco de la tarde ya, y habíamos pedido comida a domicilio nuevamente. Está vez cenábamos hamburguesas, ya me tocaba hacer ejercicio para no engordar por tanta comida chatarra.
—Mañana Tamara y yo estaremos de compras así que no os esperéis en todo el día— musitó mi tía Nickole —Hacen falta un par de cosas, y contratar a las empleadas de limpieza para que mantengan esta mansión pulcra.
—Que lastima que yo no os pueda acompañar— les digo haciendo un puchero —Mañana si no puedo faltar a clases, y está noche estaré ocupado pasando apuntes con las fotos que me envió Adrianne.
—Pero, podemos esperarte…
—No, Nicki. Lo mejor es que vayais vosotras solas— interrumpió mi tío Tom.
No supe porque había dicho eso, yo quería ir con ellas. Pero ya no importaba, terminamos de cenar y yo subí a mi nueva habitación para meterme en el baño y usar ese jacuzzi. Lo preparé todo y me metí en él encantándome el agua caliente haciendo estremecer mi cuerpo. Gimoteo y cierro mis ojos acomodándome.
Me mantengo así hasta que escucho como la puerta del baño se abre y entra mi tío metiéndose al jacuzzi también. Abro mis ojos observando solo su entrepierna que se vislumbra a través del agua, mierda, que delicia. Siento una punzada en mi entrepierna y sonrío nuevamente cuando mi tío se acerca a mí y me toma de las mejillas para besarme con voracidad y un hambre que, al separarse, mis labios duelen. Pero no me quejo, me encanta qué me tome así.
Se acomoda a mi lado sentado y me mira de soslayo —¿Qué esperas? Siéntate sobre mí— y yo obedezco rápidamente porque comienzo a sentirme caliente y cachondo.
Deseoso de sexo.
Cuando me siento sobre él, dejo que su polla dura entre en mi lentamente y, gustoso, cierro los ojos. Ay mierda, sí. Sus manos rodean mi pequeña cintura y, al estar de nuevo uno dentro del otro, mi tío murmura con voz cargada de placer: —Joder, como me encanta tenerte así.
Sonrío y lo miro, jadea nada más por tenerla dentro de mí y comienzo a moverme saltando sobre su pene. El agua comienza a salpicar y a moverse por los constantes movimientos y gimo, gimo realmente extasiado. Mi tío me besa y yo meto mi lengua dentro de su boca sintiendo el sabor del vino que anteriormente se tomó junto con mi tía Tamara mientras hablaban.
—Oh sí, no pares…— gime roncamente y aumento el movimiento de mis caderas, alzándome y dejándome caer nuevamente en busca de más placer. Su pene entrando dentro de mí con mucha facilidad.
Su miembro entra en mi ensanchado ano y sin piedad alguna me aprieta contra él, no paro de moverme.
—Ah, sí… bebé, aráñame la espalda— me ordena y yo le hago caso en todo lo que me diga.
Jadeo… grito y lo araño. Durante unos minutos mi tío bambolea sus caderas en círculos y su pene se mueve dentro de mí al mismo tiempo que yo me estrujo contra él. Incremento el ritmo y consigo el placer que siempre obtengo. Una y otra… y otra vez, mientras yo me deleito y él me muerde la barbilla con pasión. Las embestidas son cada vez más profundas y, cuando me llega el orgasmo y chillo, él hace lo mismo y me aprieta contra su pecho.
—Sí, Billie… sí…
Agotados, me quedo sentado sobre sus piernas dentro del jacuzzi, mientras yo le beso el hombro y el respira sobre mi cuello. De nuevo, acabamos de hacer lo que nos gusta hacer y ambos nos sentimos llenos y satisfechos.
—Humm…
—Billie…
—¿Sí?
—He tomado una decisión.
—¿Sobre qué?— pregunto dejando de besar su hombro para verlo.
—¿Aún quieres ser mi modelo para los dibujos?
Obviamente sonrío, le dije que esperaría su respuesta y eso hice, claro que quiero ser el modelo para sus dibujos y más si va a dibujarme desnudo. Con todo lo que ha pasado entre nosotros…
Continúa…
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Miua 🥴✨