
Fic TOLL de Unicornlitz
Capítulo 18
—…y por eso todos debemos respetarnos entre nosotros, somos compañeros y más que amigos. Muchas gracias— todos aplauden ante el final tan bonito de la exposición de Jackeline, «notad mi sarcasmo», la tía es una hipócrita —Espero que os haya gustado mi presentación.
—Sí, claro. Así como la mierda que sueltas— gruñí bajito, y solo Adrianne, que es mi compañera de mesa, lo escucha y se ríe —Cómo odio lo falsa y mentirosa que es; habla de respeto y no da ejemplo, tía…
—No le hagas caso— me susurra Adrianne abrazándome por los hombros. La miro de reojo y respiro hondo —Algún día le caerá el karma, va a sufrir un montón y tú estarás ahí para reírte. El karma realmente existe…
—Pues se está haciendo de rogar…
—Bill Kaulitz, pasa adelante y preséntanos tu exposición— suelto un bufido y cojo la lámina que me tocó hacer anoche. No pensé que entre los apuntes que Adrianne me mandó por foto al móvil estuviese incluida una exposición de Ética y Valores, y mucho menos que el tema que me había tocado fuese sobre el amor, joder. Me levanto arrastrando los pies con cara de pocos amigos y se la paso a Eduardo y Rommel, que son los que están sosteniendo las láminas mientras exponemos.
—Suerte, Kaulitz— soltó Jackeline con una risa malévola que me puso aún más de mal humor. Odiaba las exposiciones; tener que plantarme frente a todos para hablar de un tema que nunca usarían ni entenderían porque todos son unos pesados.
Veo cómo abren mi lámina; la hoja grande y blanca mostraba un bonito dibujo que me había hecho mi tío de nuestra familia. Al menos los importantes, porque las hijas que tuvo mi abuelo fuera de su matrimonio no cuentan para mí, mucho menos mis «primos». Esas mujeres a las que por obligación tengo que llamar «tías» son un desastre; me odian y es mutuo, yo tampoco las soporto, ni hablar de sus hijos. A esos también, por obligación, debo llamar «primos». Todos tan hipócritas que los detesto. No los aguanto. Por suerte soy el único nieto de mi abuela; me adora y soy su favorito.
Suelto un suspiro, ruedo los ojos y empiezo a hablar sin mirar siquiera a la profesora.
—Me ha tocado hablar sobre lo más estúpido y sobrevalorado que existe: el amor— suelto relamiéndome los labios —Sí, esa cosa que nos venden en las pelis, en las canciones y que, según dicen, es lo más importante en la vida.
Hago una pausa y me cruzo de brazos; qué horror tener que mirarles a todos a la cara.
—¿Pero qué es realmente el amor? Algunos dicen que es un sentimiento puro; otros dicen que es un estado químico del cerebro. Pero yo lo veo más como un error evolutivo— muerdo mi labio inferior chasqueando la lengua y continúo —¿Por qué? Porque es lo que nos hace tomar las peores decisiones de nuestra vida.
Mis compañeros se ríen y noto que la profesora, Claudia, me mira con desaprobación, pero me deja seguir.
—O sea, ¿cuántas veces habéis visto a alguien perder la dignidad por amor?— pregunto acercándome a la mesa de Jackeline, afortunadamente en primera fila, y la señalo para usarla como ejemplo —Alguien que se arrastra, manda mensajes que no deberían haber sido enviados o se aferra a alguien que claramente no le quiere. ¿No es así, Jacky?— ella tensa la mandíbula y yo sonrío victorioso mientras vuelvo a mi sitio —Y aun así seguimos creyendo en esa fantasía.
Christopher levanta la mano y pregunta: —Pero el amor también puede ser bonito, ¿no?
Rápidamente lo miro con burla.
—Claro, si te parece bonito llorar por las noches, obsesionarte con alguien que ni sabe que existes o estar en una relación donde, tarde o temprano, uno de los dos termina fastidiándolo todo…— alzo mis brazos dejándolo a su completa decisión, —Porque, venga, la gente no sabe amar. Solo sabe necesitar. Y cuando ya no te necesitan, te tiran como un chicle masticado.
El aula estalla en carcajadas y la señorita Claudia suspira negando con la cabeza. Sé que también le hace gracia el tema, pero yo estoy hablando en serio. El amor es ridículo.
—Pero bueno, supongo que toca decir algo positivo para que no me bajen puntos— bufo —Así que… el amor es… importante— hago una pausa larga y esbozo una sonrisa sarcástica —Porque sin él, la industria de las baladas no existiría y muchos poetas se habrían quedado sin trabajo.
Me encojo de hombros y miro a la señorita Claudia con obvia ironía.
—Y nada, esa ha sido mi exposición. Recordad que el amor no es ciego, es idiota. Gracias— todos aplauden entre risas y Adrianne niega con la cabeza divertida; hago una pequeña reverencia mientras la señorita Claudia anota algo en su libreta.
Vuelvo a mi asiento y escondo mi cabeza entre mis brazos entrelazados sobre la mesa —Esta es, de todas, tu mejor exposición— comenta Adrianne riendo suavemente —Y usar a Jackeline como ejemplo… joder…
—Por hipócrita— comento girando la cabeza para ver a mi mejor amiga —¿Qué tema te ha tocado a ti?
—Sobre el conflicto— me responde y yo alzo mi cabeza para recostar mi espalda en la silla. Es ahí cuando siento que me tocan el hombro y ladeo la cabeza para ver a mis compañeros de la mesa de atrás. Joshua y su compañero de mesa cuyo nombre no sé porque es un chico nuevo, y vaya que es guapo y hasta ahora el más tranquilito de la clase.
—Oye Billie, si quieres yo puedo mostrarte que el amor es algo bonito— comenta Joshua y hace que me ría divertido.
—Lo único que podrías mostrarme es lo ridículo que eres por pensar que yo podría sentir o intentar algo contigo— le espeto y él resopla —Deja de intentarlo; en el grupo de perras de Jackeline hay una que se muere por ti o quizás por lo que llevas entre las piernas. Aprovecha y deja de perder el tiempo intentándolo conmigo…
—Oye, si tan solo te permites conocerme comprobarás que soy muy amoroso y un caballero. Te trataría como el príncipe que eres…
Vuelvo a reírme —No creo que eso pase porque yo no soy un príncipe, soy un Rey— aclaro rápidamente —Serénate y relájate un poco; aunque te sientas todo un bombón créeme que te falta mucha clase y llegar a mi nivel cuesta.
—¡Ja!— exclama Adrianne con burla; me acomodo en mi asiento dejando a Joshua con su ego herido y choco los puños con Adrie —Buena esa, mamona…
—Me tiene harto con sus insinuaciones, como si no supiese lo que realmente quieren— murmuro.
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—¿Entonces no podré acompañarte a ver tu nueva casa?
—Nop…
—Billie, ¿en serio?
—Ya te he explicado las razones— Adrianne suelta un suspiro mientras cierra la puerta de su taquilla —No puedo dejar pasar la oportunidad de cumplir otra de mis fantasías, Adrie. ¿Entiendes lo importante que es esto para mí? Quién sabe lo que puede pasar…
—Sí, ya te has vuelto adicto al sexo con tu tío— me susurra y yo pongo los ojos en blanco —¿Tan bien lo hace?
—Créeme, a veces me olvido hasta de mi propio nombre…
—Vaya…— ella se relame los labios con una sonrisa pícara —¿No compartes, Billie?
—Estás loca, ¿no?— niego con la cabeza y ella se echa a reír —Ni de coña voy a dejar que alguien experimente lo que yo con mi tío, joder. Ya tengo suficiente con la bruja de Heidi.
—Pero ella es la oficial… tú serías el amante…
—¿Y qué? Lo que él y yo tenemos es solo un juego, donde su corazón será mi trofeo, y no pararé hasta conseguirlo. Heidi no cuenta— digo sonriendo mientras salimos del insti —Si supieras cómo me pidió anoche que le hiciera olvidar a ella. ¡Ja! Pobrecita…
—Ay Bill, estoy orgullosa de ti— dice mientras me mira con las cejas levantadas y yo me echo a reír —¿Quieres hacer que tu tío se enamore de ti?
—No, eso sería un desastre— murmuro negando con la cabeza —Quiero que me desee y para eso tengo que ganarme un lugar importante en su corazoncito más allá de ser su sobrino. Por eso digo que su corazón será mi trofeo… voy a hacer que Heidi pase a un segundo plano…
—Te deseo suerte— me dice y luego me empuja suavemente por el hombro —Hablando de tu tío, mira quién está ahí esperándote…
Miro hacia adelante rápidamente y una sonrisa se dibuja en mis labios al ver a mi tío allí, en el asiento del conductor mientras se fuma un cigarrillo. Lo que me cabrea es ver a Jackeline y su grupito de chicas mirando a mi tío con esas miradas de perras en celo que tienen. ¿Qué? ¿Acaso no lo vieron en mi fiesta de cumpleaños? ¡Ah, claro! Es verdad, solo fueron a arruinarme el momento. Seguramente ni se fijaron en él y por eso ahora que lo ven parecen babear por él.
Obviamente, cuando me acerco a ellas las empujo apartándolas de mi camino y me cruzo de brazos mirando a mi tío con chulería. Él tiene la cabeza baja mirando algo en su móvil mientras inhala el humo y yo aclaro mi garganta para llamar su atención. Cuando alza la mirada para verme, me sonríe.
—¡Hola, tío!— le saludo y escucho las exhalaciones de sorpresa de Jackeline y sus amigas —¿Qué haces aquí?
—He dejado a Tamara y Nickole en el centro comercial y me ha dado por esperarte— me responde mientras sale del coche, se acerca a mí y me besa en la frente —¿Cómo te ha ido en la exposición?— pregunta y yo suspiro.
—Bien, estoy seguro de que sacaré buena nota.
—¡Claro! Con las tonterías que dijiste— se cuela Jackeline en la conversación y yo la miro mal.
—Mejor no te metas, Jackeline— dice mi mejor amiga —Al menos Bill fue sincero, no como tú, que expones sobre un tema que ni tú misma entiendes.
—Mi exposición fue decente, ¿y la de Kaulitz qué? «Y recordad, el amor no es ciego, es idiota», «yo lo veo más como un error evolutivo», «la gente no sabe amar. Buuuh, solo sabe necesitar. Y cuando ya no te necesitan, te tiran como un chicle masticado»— dice haciendo una mueca con los labios, imitando mi voz, aunque obviamente no podía y solo estaba haciendo el ridículo —Está claro que vas a suspender.
—¿Y eso a ti qué te importa?— le suelto arqueando una ceja —Son mis notas, no las tuyas.
—Me preocupo porque soy la representante de nuestro grupo y tu nivel académico está por los suelos, Billie— menciona y sé que solo lo hace para fastidiarme o hacerme quedar mal delante de mi tío.
—Bueno, al menos yo no lloro cuando saco un promedio mediocre en mis notas— suelto y ella se pone seria de repente —Al menos yo no ando haciendo el ridículo creyéndome lista, no como tú. ¡Tonta!
—Y me insultas, no entiendo cuál es la necesidad de hacerlo.
—Vete a la mierda— gruño realmente enfadado y me separo del abrazo con mi tío para rodear el coche y subirme al asiento del copiloto.
Mi tío solo bufó y también subió al coche, lo encendió y luego lo puso en marcha para darse la vuelta e irnos a casa; estoy enfadado, cruzado de brazos y con el ceño fruncido. Mi tío me mira brevemente y sonríe.
—¿Estás enfadado, bebé?— pregunta y yo frunzo los labios dándole a entender que sí —Tranquilo, voy a hacer que ese enfado se te pase…
Me estremezco en mi asiento ante sus palabras y una sutil, muy pequeñita, casi imperceptible sonrisa se forma en mis labios mientras siento mi corazón latir con fuerza. Si yo tengo un método para hacer que él se olvide de la bruja de su novia, Heidi, entonces él también tendría su método para calmar mis cabreos. ¿no? De todas formas, ya tenía ganas de llegar a casa…
Continúa…
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Cada vez está mejor el asuntooo 🔥🔥🔥❤❤❤.