
Fic TOLL de Unicornlitz
Capítulo 2
Mi pulso está a mil y no puedo evitar que una sonrisa enorme se me asome en la cara. ¿Sabéis lo chulo que era saber que mi tío iba a dormir conmigo estos tres meses que se queda aquí? Era una locura total y algo fascinante.
—Me parece genial— le digo a mi madre, pero sin dejar de mirar a mi tío.
Mi tío Tom no es solo alguien a quien admiro y respeto, sino que también representa ese deseo oculto que desafía las malditas normas. Ese anhelo de experimentar algo tan intenso y tabú me provoca una mezcla de emoción y frustración; quiero probarlo, a él, sin pensar en nada más. Quiero sentirlo hundiéndose dentro de mí, quiero que me haga ver las jodidas estrellas. Es tan loco pensar en eso, es el hermano pequeño de mi madre, pero da igual, lo deseo como a nadie.
—Bill, cariño… ve a ducharte para que empecemos con la fiesta, ¿vale?— escucho la voz de mi madre y asiento automáticamente.
Salgo de mis pensamientos y me doy cuenta de que mi tío está sentado en el sofá escribiendo algo en el móvil. De repente, solo pensar que podría estar hablando con esa tal Heidi me enfurece un montón; cómo la detesto. Ella puede tener a mi tío sin esforzarse porque no es su sobrina ni nada, solo una desconocida que conoció en una de sus exposiciones artísticas.
También la sigo en Instagram y veo cada publicación que sube; todos los días publica una foto con él. Siempre analizo cada foto y puedo asegurar que en ninguna mi tío parece cómodo; al contrario, parece como si forzara una sonrisa o se sintiera obligado a hacerse fotos con ella.
No la ama, lo sé.
O al menos eso es lo que quiero creer para no sentirme mal. Pero en algo Adrianne tenía razón: nada es imposible para mí. Voy a conseguir lo que quiero de mi tío.
—Nosotras nos encargaremos de arreglarte— dice mi tía Tamara y le dedico una sonrisa antes de subir a mi habitación.
Me encierro y una sonrisa se dibuja en mis labios; llevo mi dedo pulgar a mi labio inferior y lo acaricio suavemente en un gesto involuntario mientras la otra mano va a mi pecho sintiendo el latido frenético de mi corazón. Dios mío, si mamá me hubiera dicho que venían ellos, no habría ido a clase; habría dedicado toda la mañana a arreglarme para verme lo suficientemente sexy como para hacer que a mi tío se le salieran los ojos «metafóricamente» al verme impresionado o babeando. Cualquiera de esas opciones sería más que suficiente.
Entré al baño y me tomé mi tiempo duchándome; me lavé bien el pelo con mi champú de coco, y cuando estuve listo salí del baño encontrando en la cama un traje chulísimo que seguro forma parte de toda la ropa que mis tías me habían comprado. Me acerqué para mirarlo totalmente maravillado: su textura, joder, el color… lo atrevido que era.
Era un atuendo completamente negro. Consistía en un top negro de cuello alto sin mangas, pantalones negros con detalles de cordones en los laterales y aberturas. Guantes largos negros completaban el look junto con unos zapatos negros de tacón.
No dudé en ponérmelo todo; se me hacía difícil subir la cremallera del top que quedaba en la espalda cuando alguien llamó a la puerta.
—Adelante— dije mientras seguía intentando subir la cremallera.
Pensé que quizás eran mis tías para ayudarme como habían dicho, pero me llevé una sorpresa al ver por el espejo a mi tío con una maleta. Lo vi cerrar la puerta mientras rodaba la maleta hasta dejarla apoyada contra la pared junto al armario.
—Tu habitación es muy pequeña— comentó, y yo asentí lentamente.
—Lo sé, les he dicho a mis padres que sería bueno mudarnos a otra casa más grande, más bonita… un Penthouse quizás— respondí con voz suave, sin dejar de luchar con la cremallera. —Pero no quieren.
—Tendrán sus razones, pero estaría bien que buscaran algo más… espacioso— dijo mirándome, nuestras miradas conectando a través del espejo. Sentí un escalofrío recorrerme la espalda, joder. —¿Necesitas ayuda?— preguntó.
—Oh, sí, por favor— contesté rápidamente, bajando mis manos en el momento en que mi tío se acercaba.
Miraba por el espejo cómo se concentraba en tomar el tope inferior y subirlo lentamente; por un milisegundo, juraría haber sentido el roce de uno de sus dedos acariciar ligeramente mi piel, lo cual me hizo estremecer al instante. Había sido tan delicado y fugaz… En un acto rápido arqueé mi espalda, haciendo que mi trasero rozara con su entrepierna. Pareció un movimiento casual, como si hubiera sido un pequeño accidente de mi parte. Mi tío no dijo nada, carajo. Cómo deseaba sentir sus manos recorriendo toda mi piel, cada rincón sin dejarse ninguno. Mierda, mierda…
«No pienses en eso ahora»
—Ya está— musitó.
Sonreí y me di la vuelta para verlo. —Gracias…— susurré de vuelta con voz aterciopelada.
Él imitó la sonrisa y el contacto visual breve que tuvimos fue tan desesperante para mí. ¡Me moría por lanzarme contra él y besarlo! Joder, ¿a qué sabrán sus labios? ¿Qué se sentirá tener su lengua dentro de mi boca? ¿Cómo sonará al gemir? ¿Es tan bueno en la cama como lo sueño e imagino? ¿Qué tan grande será su polla? Ay, Dios mío… necesito ir a la iglesia para purgar todos esos pensamientos impuros.
Pero solo los pensamientos porque las ganas, nuh, nuh…
—¿Te ha gustado el atuendo?— me pregunta mi tío sacándome de mi burbuja de pensamientos mientras no dejaba de mirarle a los ojos.
—Es muy bonito— respondí relamiéndome los labios.
—Oh, qué bien… porque es el regalo que Heidi ha comprado para ti— y en ese momento la sonrisa que tenía se borró de inmediato. —Como no pudo venir por su trabajo, entonces lo ha mandado conmigo. Tiene buen gusto, ¿no crees? Yo pensé que no te iba a gustar, pero ella insistió que sí y mira…
Reí con esfuerzo asintiendo con la cabeza. —Qué linda es…— mascullo entre dientes, tenso. —Y sí, tiene muy buen gusto. ¿Cómo puedo agradecerle?
—Hará una llamada más tarde para darte las felicitaciones; puedes aprovechar ese momento— asentí lentamente.
¡Maldición! El atuendo realmente me había encantado, pero ahora que sabía que era un regalo de ella para mí no podía quedármelo. ¡Lo quemaré! ¡Haré que le caiga cloro! ¡Qué sé yo! Pero ya no lo quiero; no quiero nada que venga de ella porque la odio. Aunque pensándolo bien, el traje era demasiado atrevido, elegante y hermoso. De marca. No, no lo quemaré; solo olvidaré el hecho de que ella me lo obsequió y ya.
—¿Mi principito ya está listo?— pregunta mi tía Tamara mientras abre la puerta entrando con un gran neceser y detrás de ella venía mi tía Nickole, ambas con una sonrisa en el rostro.
—Sí— les respondí.
—Bueno, yo las dejo para que hagan su magia— dijo mi tío Tom mirándolas —Nos vemos abajo— concluyó mirándome antes de salir de la habitación.
—Madre mía, ¡qué bien te queda eso!— comenta mi tía Tamara, mirándome de arriba a abajo —Heidi tiene un ojo increíble para estas cosas…
—Eso es obvio, Tammy— musita mi tía Nickole —No en vano es modelo y estudia todo lo relacionado con la moda… aunque yo habría preferido que la camisa tuviese un escote más pronunciado…
Reí suavemente —¿Vosotras la conocéis?— pregunto metiéndome en la conversación.
—¿A Heidi? Oh, sí, nos fuimos de vacaciones a Los Ángeles y pasamos la semana con tu tío— respondió mi tía Nickole mientras abría el neceser sobre mi cama, esparciendo todas sus cosas —Es tan adorable, de verdad una buena mujer para Tom.
—Ay sí, y además es una belleza. Es lo que Tom necesitaba para dejar de ser un picaflor…
Sonreí apretando los labios —Y… ¿cuánto tiempo llevan juntos?— pregunto mientras me siento en la cama entre ellas.
—Tres años— dice mi tía Tamara —Se conocieron en una de las exposiciones de tu tío cuando él empezaba como artista. Fue amor a primera vista— suspiró y yo puse los ojos en blanco, haciendo una mueca que ellas no vieron —Es la primera novia de Tom que nos cae bien.
—Pero dejemos ese tema— interrumpe mi tía Nickole —Yo te maquillo y Tamara se encarga de tu pelo.
Asiento con la cabeza. Lo siguiente que pasó fue todo demasiado rápido, o quizás lo vi así porque estuve perdido en mis pensamientos; ¿Heidi la chica ideal para mi tío? ¡Claro que no! La persona ideal para él soy yo, no esa zorra. Maldita sea, ojalá le pasara un tren por encima o se quedara ciega de la noche a la mañana. ¡¿Por qué tuvo que meterse entre los ojos de mi tío?! Siento una impotencia enorme.
—Mírate al espejo, bibi— pidió mi tía Nickole.
Obedezco poniéndome de pie y acercándome al espejo, quedándome sorprendido al verme.
El maquillaje es un diseño de ojos «cat eye», pero con líneas más elaboradas y puntiagudas, dándome un aspecto más dramático que recuerda a alas de ave. Resaltaba perfectamente mis ojos. Mis labios están pintados con un tono rosita nude mate. Mi cabello tiene un estilo ondulado y con volumen; me veo tan precioso, joder.
Me he enamorado de mí mismo.
—¿Qué te parece?— pregunta mi tía Nickole mientras se pone de pie y se acerca a mí.
—Me veo genial…
—Sexy y encantador— comentó mi tía Tamara sonriéndome —¿Cómo es que aún no tienes novio?
Bufé —No es porque no pueda, sino porque no quiero. Todos son tan inmaduros— respondí poniendo los ojos en blanco.
—O te gustan mayores— sugirió mi tía Tamara alzando ambas cejas.
Sentí que me ardían las mejillas y desvié la mirada del espejo. Ellas soltaron un «Ay» y yo solo podía sentirme más avergonzado. No me gustan los chicos de mi edad, son demasiado ridículos y solo buscan una cosa; a estas alturas, si entregas tu corazón a alguien, hay un 99.9% de posibilidades de que salgas herido y con el corazón roto, porque ahora nadie se toma nada en serio. Para las mujeres, los hombres son infieles, y para los hombres, las mujeres son unas perras. Y para mí, todos son ridículos, totalmente ridículos.
—¿Te gusta alguno de tus profesores?— preguntó mi tía Nickole y yo abrí los ojos como platos.
—Iuhg, no— respondí haciendo una mueca mientras sacudía la cabeza en negación —Solo tengo dos profesores: el de matemáticas, que es calvo y amargado, y el de deporte, que es obeso. Las demás son profesoras, ellas sí son jóvenes y guapas…
—Ay, yo alguna vez sí llegué a enamorarme de mi profesor de deporte— comentó mi tía Tammy —Pero no era obeso, sino todo lo contrario; fornido, con unos músculos que joder…— suspiró —Y unos abdominales que se marcaban en las camisetas ajustadas que llevaba.
—¿Y qué pasó? ¿Lograste tener algo con él?— pregunté interesado y ella hizo un puchero.
—Nah, cuando iba a confesarle mis sentimientos lo encontré besándose con un chico. Resulta que era gay y el chico su marido— me dijo —Fue la primera y última vez que me rompieron el corazón; he estado solita desde entonces…
Reí suavemente —¿Y tú?— miré a mi tía Nickole y ella se encogió de hombros.
—Yo estoy bien, con salud y feliz, gracias— me dijo y me eché a reír junto a mi tía Tamara. Ambas han estado solteras desde siempre; quizás han tenido algo con alguien pero solo para un rollo de una noche. Sin embargo, no hice más preguntas al respecto.
—Bajemos— dice mi tía Tamara —Seguramente ya están esperando al cumpleañero. Tu madre invitó a todos tus compañeros de clase.
Joder, eso me pasaba por no contarle los problemas por los que estaba pasando en el instituto. Seguramente también había invitado a Jackeline, carajo. Qué putada. Al salir de mi habitación y bajar las escaleras me encontré con un montón de gente en la sala de estar de casa; todos eran mis compañeros de clase. Por más que los detestaba, no me permití pasarla mal en mi día. Estaré en mi mundo; ellos que hagan lo que quieran, me da igual.
—¡Feliz cumpleaños otra vez, mamona!— me grita Adrianne mientras se lanza a abrazarme en cuanto acabo de bajar las escaleras —Ya conocí a tu tío; ahora entiendo por qué estás tan obsesionado con él— me susurró al oído y yo sonreí.
—Lo sé— le respondí.
Ella se separa y me mira de pies a cabeza —Wow, qué sexy te ves…
—Como siempre— musité moviendo un poco el pelo —¿Me veo cogible?
—Violable…
Nos echamos a reír justo en el momento en que mi madre se acercaba con mi tío Tom a su lado. Rápidamente, Adrianne se apartó poniéndose a mi lado, dejándome a la vista de ambos hermanos. Mi madre al verme me elogió como siempre: «te ves tan lindo, todo un señorito», mientras que mi tío me regaló una bonita sonrisa al verme de pies a cabeza. Me sentí decepcionado porque creí por un momento que así lograría embobarlo o hacer que babeara al verme; pero no, solo una sonrisa, una simple sonrisa.
Pero a mí nada me queda grande.
Continúa…
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Ahh lo sé Billi amor, todos queremos que le pase el tren a la bruja o que se quede ciega pero la primera cosa está más bonita .