
Fic TOLL de Unicornlitz
Capítulo 20
Me mira de nuevo a los ojos y luego se acerca para atrapar sus labios con mis dientes y jalar con suavidad, degustándome por completo.
Siento como se hincha y se endurece encima de mí, mi tío se baja los pantalones deportivos junto a los boxers y me incorporo un poco para abrir mis piernas, rodear sus caderas con ellas, tomar su polla y alinearla en mi entrada. Mi tío se empuja contra mí hasta que estuvo enterrado en mi interior por completo. Contengo el aliento y me sostengo holgadamente por su cuello. Sus estocadas son rápidas y certeras, deliciosas y ante la posición en la que me encuentro por el sillón tantra lo puedo sentir profundo golpeando insistentemente mi punto dulce.
Su pene duro siendo abrazado por mis paredes internas mientras lo mete y lo saca deslizándolo nuevamente dentro con ayuda del presemen qué se escurría de la punta de su miembro. El calor corporal me hace necesitar correrme, es subliminal, achino mi mirada y entreabro mis labios gimiendo guturalmente con suavidad. Mi tío mantiene su rostro oculto entre la curvatura de mi cuello, escucho los sonidos obscenos cuando se hunde dentro de mí, me encanta.
—Oh sí…— ese es el roce y la profundidad que necesito.
Mi tío entra en mí una y otra vez y yo me acoplo a él mientras gimo con fuerza, está vez no reprimo nada. Me agarro fuerte en su cuello dispuesto a recibirlo más.
—Lo siento, bebé… pero… voy a correrme ya— está muy excitado por la forma en que lo provoqué y sus penetraciones buscan un desahogo que yo sé que necesita con urgencia. Así como yo. Instantes después mi esfínter se contrae, mi tío rechina los dientes y se deja ir. Su respiración agitada como la mía, separa su rostro de mi cuello y me mira, deja un beso breve en mis labios y suspiro.
Me da un par de estocadas más con esfuerzo y así, logra hacerme eyacular también —Ay…— gimo cerrando mis ojos gustoso.
—Siento que haya sido tan rápido, pero me ha puesto cachondo lo que hacías para que esto pasara— susurra con la voz temblorosa mientras aparta unos mechones de mi pelo húmedo de mi rostro. Yo jadeo y sonrío en respuesta —Tenemos que seguir con el dibujo.
Y, claro, se lo permití porque esta vez sí que me siento lo suficientemente satisfecho. Agotado. Pero he conseguido lo que quería una vez más.
Mi tío se levanta del taburete y se sube los pantalones con movimientos lentos, todavía respirando de forma descompensada. Cuando levanta la mirada, se encuentra con mi expresión divertida.
—¿Qué?— pregunta con una sonrisa cansada.
Me encojo de hombros, estiro los brazos con un suspiro de satisfacción —Nada… solo me hace gracia verte intentando actuar normal después de lo que acabamos de hacer. Siempre haces eso…
Mi tío suelta una risita suave y niega con la cabeza —Alguien tiene que acabar este dibujo.
Sonrío de lado y apoyo un brazo en el respaldo del sillón, riendo entre dientes mientras paso la mano libre por el pelo aún húmedo. —Está bien, artista, dime cómo quieres que pose ahora. ¿O vuelvo a la misma de antes?
Mi tío se muerde el labio inferior, evaluando la escena y niega con un gesto de cabeza —Quiero que mantengas esa expresión. Relajado, satisfecho… pero con un toque de chulería.
—¿Chulería?
—Sí. Como si supieras que me has dejado la cabeza hecha un lío y no voy a dejar de pensar en todo lo que hemos hecho estas semanas mientras te dibujo— dejo escapar una carcajada y me acomodo, deslizando un brazo sobre mi abdomen y dejando la otra mano caer perezosamente a un lado.
—¿Así está bien, tío?
Él inclina la cabeza, entrecerrando los ojos como si estuviera analizando un cuadro en el museo. —Mmm…— se acerca y, con la yema de los dedos, desliza un mechón de pelo pegado en mi frente —Ahora sí.
Vuelve a su asiento, coge el lápiz y continúa con el dibujo. La habitación quedó en un silencio casi reverente, roto solo por el sonido del carboncillo deslizándose sobre el papel y mi respiración tranquila.
&
La sala de estar estaba prácticamente llena de cosas que mis tías gemelas habían comprado durante el tiempo que estuvieron en el centro comercial. Muebles de buena marca, jarrones, retratos… entre otras cosas que he visto por encima ya que no le di mucha importancia.
Ellas están abajo, dándole instrucciones a los chavales que estaban colocando todo en su sitio o como ellas les dijeran, y yo subí a mi habitación después de haberlas recibido. Obviamente, el sillón seguía allí, pero yo estoy en el balcón hablando por teléfono con Adrianne mientras miro a lo lejos a mi tío, que está sentado en una tumbona frente a la piscina, hablando por el móvil con la bruja.
—Pero, ¿de verdad le dejaste que te dibujara o no?— pregunta ella riéndose y yo suelto una risita a pesar de estar un poco enfadado. No me gusta que la bruja hable con mi tío, no sé por qué, pero me da celos.
—Claro que sí— le contesto —Es importante para él hacer esto, para su exposición. Por eso quise ayudarle y ser su modelo… y por eso también otro— comento.
—Eres una perra insaciable, eh— estalla en risas y suspira —¿Qué vas a hacer ahora que dormirán en habitaciones separadas? Volverás a dormir solito sin los abrazos de tu tío por la noche…
—Ahs, ni me lo recuerdes— gruño mientras ruedo los ojos —No me quejo porque esta mansión es un sueño, es preciosa, grande y espaciosa… mi habitación es bonita y más grande que la anterior. Quizás mi tío se escabulla por las noches aquí, o quizás lo haga yo en su habitación. No sé…
—¿Qué te pasa? Te noto algo tenso, ¿qué ocurre?— pregunta y yo respiro hondo.
—Estoy viendo a mi tío…
—¿Qué? ¿Dónde?
—Desde mi balcón tengo vista a la piscina, puedo verlo sentado en las tumbonas hablando con la bruja— le contesto.
—Oh, ya entiendo… ¿estás así porque habla con ella? ¡Pero si es su novia! No puedes hacer nada al respecto, Billie. Puede que tengan problemas, pero sabes que los van a solucionar…
—Eso es lo que no me gusta— susurro.—No sé por qué me siento así, no me agrada que hable con ella. Ni tampoco la idea de que puedan arreglar las cosas…
—Uhm…— Adrianne suelta una risita —Tú lo que quieres es tener toda la atención de tu tío y ser el único en su vida, pero sabes que eso es casi imposible…
—Solo no quiero que esté con ella.
—¿Y con otra mujer?
Me quedo en silencio. Obviamente no. No lo quiero con nadie más. Solo conmigo. Y Adrianne parece entenderlo y resopla.
—No me digas que te estás enamorando, Bill…
—¿Qué?— inquiero frunciendo el ceño, sintiéndome nervioso sin saber por qué —Claro que no, Adrianne. Solo… no me imagino qué hará con esa bruja lo mismo que hace conmigo. Sabes cómo soy, no me gusta compartir…
—Pero, ¿cómo puedes pensar siquiera en «compartir» algo que no es tuyo? Billie, es tu tío y lo que tenéis es solo algo pasajero. Sexo. Nada más… tú mismo lo dijiste…
—Sí, y no estoy diciendo lo contrario— musito —Entiéndeme, odio a Heidi porque ella sí puede tenerlo quizás para siempre y yo no…
—¿Para qué lo quieres tener para siempre, Bill? Se supone que si solo buscáis placer entonces no te debería importar con quién esté…
Y tiene razón, pero no sé cómo explicarle lo que estoy sintiendo porque ni yo mismo sé qué es. Por eso me frustro aún más. Veo a mi tío levantarse y colgar la llamada. Entra en casa y yo vuelvo a suspirar. No se le veía alterado; seguro que había arreglado todo con Heidi y volvían a ser la pareja ideal que aparentan en Instagram. Joder.
—Olvídalo, no podrías entenderlo…
—Billie…
—Cambiemos de tema— suelto y mi amiga suspira. Me aparto del balcón y entro en mi habitación en busca de mis chanclas para salir por las escaleras de caracol —¿Es mañana cuando tenemos el examen de álgebra, no?
—Así es… según dicen en nuestro grupo, las preguntas son realmente complicadas. Dudo que podamos responderlas todas…
—Yo haré lo que pueda, a la mierda todo— murmuro con desinterés mientras entro en la cocina, donde están mis tías y mi tío Tom. Están hablando de algo a lo que no le presto atención y solo me dirijo al frigorífico para abrirlo y sacar la jarra de zumo —Las matemáticas se volvieron un lío para mí desde que añadieron letras del abecedario, joder.
—Ay, pues sí.
—Pero solo tenemos ese examen, ¿verdad?
—Creo que sí, aunque sabes que no podemos confiarnos. Pueden lanzarnos un examen sorpresa en cualquier momento…
—Mmm… sí…
—Oye… volviendo al tema anterior… sabes que no puedes hacer nada al respecto, ¿verdad? Heidi es su novia y tú su sobrino— ladeo la cabeza hacia atrás para mirarlos; mi tío está hablando muy animado con mis tías, riendo —Solo estás con él para pasar el rato, grábate eso y verás cómo el tema deja de importarte…
—Pasar el rato…— susurro y asiento lentamente con la cabeza.
Es cierto; no hay nada más aquí. Nada más entre él y yo. Solo estamos pasando el rato. A Heidi no la soporto, pero es su novia. ¿Por qué debería enfadarme? Ella lo tuvo primero, sí, pero yo ya lo probé, ¿qué más da?
—Adrie, hablamos mañana…
—Vale, buenas noches, mamona…
—Descansa…— murmuro y me separo el móvil de la oreja para colgar la llamada. Con una pequeña sonrisa me acerco a ellos y me siento al lado de mi tía Tamara —¿De qué habláis?— pregunto.
—Ah, es Tom… ha solucionado sus problemas con Heidi— me responde mi tía Nickole.
—Tu consejo sí que ha funcionado, eh, Billie— dice mi tío sonriéndome y yo también le devuelvo la sonrisa con un poco de arrogancia mientras siento una punzada en el pecho; ¿por qué? No tengo ni idea, pero tampoco le voy a dar más vueltas —Me ha llamado más tranquila y me ha dejado explicarle las cosas. Ahora todo está bien…
—Qué bien— exclamo bajito. —Al menos no acabaste soltero como estas de aquí— bromeo señalando a mis tías y mi tía Tamara me da un golpecito en la espalda entre risas.
—Bueno, dejemos el tema y preparemos la cena— dice mi tía Nickole —¿Qué queréis cenar esta noche?
—Que sea algo ligero— pido. —Hemos estado comiendo comida basura; mañana tengo que empezar a hacer ejercicio o acabaré como el primo Eloy…
—Ay, es que su padre y toda la familia de su parte paterna son obesos. Por eso está así— comenta mi tía Nickole.
—Sí, pero que se cuide un poco, ¿no? Así como va, acabará muriendo… y peor, ¡su cuerpo no cabría en el ataúd! ¿Se pueden hacer personalizados?
—Bill…— dice mi tío Tom con seriedad —no seas así… mira que es tu primo.
—Lamentablemente— expreso yo, haciendo que mis tías estallen en risas.
Al final, decidimos cenar sándwiches. Yo solo me comí uno porque tengo que cuidar mi figura, o sea, para no acabar como Eloy. Después de cenar, mis tías se quedaron organizando la cocina y yo salí fuera para acercarme a la piscina y sentarme en una de las tumbonas, mirando al vacío. A esa agua azulada de la piscina iluminada por las lámparas.
Estuve allí un rato corto, o quizás más, ni siquiera me di cuenta. Tenía la mente en blanco, no sé qué estoy sintiendo; por primera vez me siento confundido.
—Hey…— escucho la voz de mi tío a mis espaldas. Me sobresalto porque fue de repente y él suelta una risita —¿Estás bien?
—Uh, sí… ¿por qué no iba a estarlo?— pregunto riendo nervioso otra vez. No sé qué me pasa.
—Es muy tarde, llevas aquí mucho tiempo. ¿Subes a dormir? Vamos a cerrar todo.
Suspiro y asiento con la cabeza.
Solo es sexo, sexo con mi tío. Nada más; él se irá dentro de poco, cuando pasen las festividades y nos veremos dentro de un año o más si es que vuelve a faltar a la Navidad en casa de mi abuela. Como los años anteriores. No sé qué me ocurre, pero no pienso darle importancia porque si lo hago, acabaré perdiendo la cabeza…
Continúa…
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