
Fic TOLL de Unicornlitz
Capítulo 6
—¿Qué pasa con tu madre?— dice Adrianne tirándose en mi cama y haciéndome rebotar un poco. —Siempre está regañándote…
—Ahg, ni me lo recuerdes.
No sé cuánto tiempo ha pasado desde la discusión. He cerrado la puerta con pestillo y no he dejado entrar a nadie, ni siquiera a mi tío cuando me pidió hablar. No quería escuchar consejos ni nada de eso, solo abrí cuando escuché la voz de Adrianne golpeando la puerta.
Estoy frustrado, cansado y con hambre porque ni siquiera bajé a almorzar. No es un berrinche ni mucho menos para llamar la atención, simplemente no quiero verla a ella. A mi madre.
—Te traje los apuntes— me dice mientras abre su mochila. —Hoy las clases estuvieron más tranquilas, no han dejado mucha tarea, solo en álgebra e inglés…
Asiento lentamente. —Gracias… ahora tendré que pensar cómo las haré porque me ha quitado la portátil y todo…
—Ay, mamona… no quiero ni pensar en cómo lo vas a llevar desconectado de las redes— dice con un toque de pena en su voz. —Sin que podamos hablar sobre lo que pasa en el instituto, los cotilleos… ¿Con quién voy a hablar de lo que escuche en los baños?
Yo suspiro y me siento a su lado. —Tía, voy a morir aquí encerrado…
—No exageres. Solo estarás aburrido, nada más, busca algo que hacer como… ¡Figuritas con origami!
—¡Ay sí, qué genial!— exclamo con sarcasmo. —No seas tonta, mejor aprovecho para pasar más tiempo con mi tío…
—Uy sí, ¿pasó algo interesante anoche?
—Nada, solo me abrazó y ya.
—Hazle una mamada, quizás así quede encantado.
—Ridícula, no puedo hacer eso ahora— susurro. —¿Por qué mejor no me cuentas cómo fue aquello entre tú y tu primo?
—Aish, solo por curiosidad nos pusimos a ver porno lésbico. Él acabó poniéndose duro y yo… pues todos somos débiles, ¿no? Ya sabes qué pasó después…
—Lo tuyo fue fácil, no tuviste que hacer nada por conquistarlo— me cruzo de brazos. —Simplemente se pusieron cachondos y ya…
Ella alza las cejas y como la conozco perfectamente sé que algo se le ha ocurrido. —¿Y si lo pones cachondo?
Me echo a reír mientras me tumbo en la cama tomando una de mis almohadas, «la que usó mi tío anoche» para cubrirme el rostro. Esa es una idea absurda; ¿cómo se supone que voy a ponerlo cachondo sin parecer una perra en celo deseando ser follado por él? Mi tío seguramente se sentiría incómodo y no quiero eso.
—Piensa en ello, Billie…— me susurra mi amiga. —Sé cariñoso, sé sensual no solo con los movimientos sino al hablar. Ponlo cachondo con palabras…
—¿Y cómo se supone que voy a lograrlo sin parecer un degenerado?
—Pues sé sigiloso, nada más…
Sus palabras dan vueltas en mi mente hasta que se va. Me quedo pensativo todo el rato preguntándome si podré conseguirlo o no. Estaba tan ensimismado en mis pensamientos que no me di cuenta cuando mi tío entró cerrando la puerta; estaba cruzado de brazos con el cuerpo recostado en la pared y una ligera sonrisa en los labios.
—¿Ahora sí podemos hablar?— pregunta, y yo simplemente me encojo de hombros. Él se relame los labios, se aparta de la pared y se sienta a mi lado.
—Si has venido a decirme que tengo que pedirle disculpas a Simone, solo estás perdiendo el tiempo porque no lo voy a hacer— susurro, desviando la mirada al suelo.
Mi tío ríe suavemente. —No he venido a eso— me dice, y yo alzo la mirada de nuevo para verlo. —He venido a pedirte que, por favor, bajes a comer…
—No tengo hambre— miento, poniendo los ojos en blanco.
—Sé que sí— siento cómo empieza a acariciarme la cabeza. —Venga, vamos abajo para que comas algo… no puedes pasártela sin comer. Tu padre ya ha llegado y ni siquiera has bajado a saludarlo. Preguntó por ti y Simone le ha contado todo.
Resoplo. —Joder, ¿por qué siempre tiene que contárselo, eh?
Mi tío me sonríe. —Así es Simone, tienes que entenderla…
—Ya, ¿y quién me entiende a mí? Me pide explicaciones y ni siquiera me deja hablar… estoy harto de esto, quiero irme, algún día me escaparé…
—Uy, ¿y a dónde te vas a ir?
—No lo sé, lejos, lejos donde nadie pueda encontrarme ni saber de mí…
—¿Ni siquiera yo?
—Mmm… tú podrías ser una excepción, solo porque eres mi tío favorito.
—Pequeñajo, tienes que aprender a controlar lo que dices. ¿Por qué le dijiste a tu profesor que tragara mierda?
—Porque lo detesto, es un amargado… se nota que el sexo es muy escaso en su vida.
—¿El sexo? Billie debe estar pasando por muchas cosas. Quizás es el estrés del trabajo o yo qué sé… el sexo no define el estado de ánimo de una persona…
—¿Acaso tú no te has puesto malhumorado por la falta de sexo?— pregunto y él se queda en silencio.
—Eso es diferente…
—No lo creo.
—¿Y por qué lo dices? ¿Acaso lo cabezón que eres se debe a la falta de sexo en tu vida?— pregunta burlón y yo desvío la mirada al suelo otra vez.
No voy a negar que muchas veces me he sentido necesitado; tocarme a veces no parece ser suficiente y menos cuando lo que realmente quiero es a mi tío embistiéndome con fuerza. «Universo, échame una mano; necesito ayuda.» Relamo mis labios despacio y carraspeo.
—Oh, Bill… ¿acaso tú..?
—¿Qué?— le digo mirándolo; su pregunta queda en el aire y logro entender a qué quería referirse así que empiezo a negar frenéticamente con la cabeza. —¿Cómo se te ocurre, tío? Ni siquiera he dado mi primer beso; ¿cómo crees que haría algo como… tener relaciones sexuales?
—P-pues no sé… mira cómo te quedas callado y no dices nada.
—Es que… no es porque ya lo haya hecho con alguien; al contrario, sigo siendo tan virgen como una monja— respondo.
—¿Entonces…? ¿Por qué te quedaste…? ¡Oh!— exclama dándose cuenta y mis mejillas se tiñen de rojo intenso; maldición, qué vergüenza. —Ya comprendo…— carraspea. —Entonces no has… dado tu primer beso; eh… eso es… bueno.
—No lo es; todos mis compañeros ya lo han hecho. Georg siempre habla sobre sus experiencias; dice que besar es realmente impresionante.
—¿Quién es Georg?
—El hijo del director del insti y un colega mío. Tenía novia hace un mes, pero lo dejaron porque se aburrían, ¿puedes creértelo? La cuestión es que yo sí he querido, ya sabes… saber cómo es besar a alguien…
Mi tío me mira fijamente. —Prueba con una naranja…
—Ay no, yo quiero probar con labios, tío, ¿sabes? Esos que están en la boca y son para eso, para besar…— Él pone los ojos en blanco y yo empiezo a pensar que quizás puedo aprovechar para ponerle un poco cachondo o, al menos, intentarlo. —Seguro que tú debes ser un experto.
—Oh, sí… me lo han dicho, así que me lo creo— comenta con ironía y yo sonrío.
—Quizás tú me puedas ayudar.
Frunce el ceño sin borrar la sonrisa. —¿A qué te refieres, mocoso?
—A besar… tal vez tú me puedas enseñar. Si eres tan bueno como dicen las chicas a las que has besado, entonces quizás así yo pueda… aprender.
—Estás loquito, Billie, ¿te olvidas de que soy tu tío?
—¿Y eso qué? Solo estarías enseñándome, ¿no? No habría nada de malo, ¿o sí?— hago un puchero. —Ay no, lo siento…
Finjo sentirme mal por lo que acabo de decir y me cubro la cara con las manos. Sé que mi tío me está mirando fijamente y siento su mano acariciando mi espalda. Intento no sonreír porque tengo un buen presentimiento; mi tío es fácil de convencer si sabe cómo hacerlo.
—Ya Billie, no te pongas así— susurra.
—Lo siento… no pensé que fuera algo malo— finjo sollozar bajito.
—No llores— me pide, pero yo sigo gimoteando y él parece desesperarse. —Vaya… está bien… voy a ayudarte, pero tienes que prometerme que esto no se lo dirás a nadie porque podrían pensar mal, ¿vale?
Aparto mis manos y lo miro. En medio de mi actuación he soltado unas pequeñas lágrimas para hacerlo más creíble. Sorbo de mi nariz. —¿De verdad? ¿Me vas a ayudar?
—Ajá…
Trato de no sonreír; me trago las ganas de gritar y simplemente aprieto los labios. Parpadeo un poco para despejar la vista y mi tío me acaricia la mejilla antes de tomar mi mentón e ir acercando mi rostro al suyo; siento su respiración tranquila y me siento nervioso. Quiero que ocurra ya, solo eso.
Empiezo a animarme mentalmente mientras lo miro fijamente a los ojos y luego a sus labios, tan cerca de los míos. Me siento confuso, con ganas de todo y sin saber exactamente qué. Solo siento cómo el calor sube por mi cuerpo. Siento mi miembro palpitar entre mis pantalones.
—Relájate un poco— susurra mi tío cerca de mis labios. —Estás demasiado tenso, ¿estás seguro de que quieres que te enseñe?
—Sí…— respondo asintiendo lentamente —Es solo que… ya sabes… los nervios…
Me sonríe —Es normal, pero intenta estar relajado, así podrás concentrarte mejor en mover tus labios al ritmo de los míos, ¿vale?
—V-vale…
Pone su mano detrás de mi cabeza y me atrae más cerca de él. Respiro hondo y logro calmarme justo en el momento en que sus labios rozan los míos. Ay Dios, siento una corriente recorrer mi cuerpo y, por instinto, separo un poco mis labios. No mentía cuando decía que nunca había tenido mi primer beso. No he tenido novio ni he besado a alguien solo por curiosidad. Este era mi primer beso y lo mejor de todo es que sería con mi tío, el protagonista de mis sueños húmedos.
Siento cómo atrapa mis labios lentamente, con un ritmo suave. Mueve sus labios despacio para que yo pueda seguirle el compás. Cierro mis labios sobre los suyos y es una sensación deliciosa. Siento cómo se mezclan nuestras respiraciones y el pequeño sonido al separarnos no es por falta de aire.
Abro los ojos suavemente y veo que mi tío ya me está mirando, con un brillo especial en sus ojos. Parece tranquilo y estoy a punto de preguntar si pasa algo cuando, de repente, vuelve a acercarse a mí y une sus labios con los míos en un beso más intenso. El simple acto me hace gemir suavemente y no puedo evitarlo; me encanta. Mi tío inclina la cabeza mientras me besa, y siento una mezcla de emoción por lo increíble que se siente.
Me besa con ansias, como si estuviera disfrutando cada momento. Introduce su lengua en mi boca suavemente. Me recuerda por qué le pedí ayuda para aprender a besar; quizás esto forma parte de eso, pero no me importa.
—Hmgm…— gimo suavemente cuando siento su mano libre en mi cintura.
Oh vaya, creo que se está tomando esto muy en serio. Me encanta cómo me abraza y no puedo resistirme. Dejo de lado cualquier duda y simplemente me acomodo sobre sus piernas sin soltar sus labios. Mis piernas están a cada lado de las duchas y lo siento… su miembro semi duro rozando el mío con delicadeza desesperante.
Está a punto de hacer algo más cuando, de repente…
—Tom, cariño…— se escucha la voz de mi madre al otro lado de la puerta mientras llama.
Mi tío se separa y yo me bajo rápidamente de su regazo, justo en el momento en que mi madre abre la puerta. Intento calmarme, controlar mi respiración agitada y relamo mis labios con ansia.
—¿Sí?— articula mi tío con voz entrecortada.
—Las gemelas y yo vamos a salir un momento al súper, ¿vale? Jhörg se ha acostado porque le duele la cabeza— no miro a mi madre en ningún momento, pero ella sí lo hace —Bill, tu comida está en el microondas…
—Ajá…
Ella suspira —¿Puedes ayudarme con él?— le pregunta a mi tío y sé que se refiere a mí —Volveremos pronto.
Tras decir eso, sale de la habitación y cierra la puerta de nuevo. Joder, ¿cómo se le ocurre aparecerse justo en ese momento? Justo cuando parecía que iba a pasar lo que tanto había esperado, joder. Me siento enfadado y no es para menos. Yo quería más roce con su miembro, quería más contacto con sus labios, su lengua dentro de mi boca, sus manos apretando mis nalgas.
—¿Seguimos con la clase, mocoso?— pregunta mi tío y yo lo miro sin podérmelo creer.
Continúa…
Gracias por leer. Te invitamos a comentar.