
Fic TOLL de unicornlitz. Temporada II
Capítulo 7
—¿Tan chunga es, mani?— preguntó Adrianne al otro lado de la videollamada. Estamos rajando por cámara porque las ganas de criticar con mi mejor amiga no me las quita ni un exorcismo, vamos.
Intenté cenar a toda leche para salir al patio, tener un momento de respiro y desahogarme con Adrianne.
—Si la vieras…— puse los ojos en blanco, estirando las piernas en la tumbona —te juro que envidiarías a un ciego. Es tan… sosa— escupí con una mueca —Se comporta como una cría, tiene una voz que taladra y parece mayor de lo que es. Se supone que con treinta y un años una no debería tener esa pinta. Parece que se ha pasado tres pueblos con el bótox. Y cómo se viste… joder, ¿cómo puede ser modelo una señora como ella?
—Hostia, se nota que te cae como el culo— me dice Adrianne. Está en casa de Valerie, en su cumple, sentada también en una tumbona con un cóctel en la mano —¿Y con tu tío qué tal?
—Como una garrapata, tía, pegada a él todo el rato. De esas que si intentas quitártelas te arrancan hasta la piel— le dije —Es desesperante, no sé cómo Tom la aguanta, de verdad.
—A lo mejor ya se ha inmunizado— responde ella, bebiendo de su copa. La música de fondo se oye distorsionada —¿Hablaste con Evan?
—Buah, sí… ¿Puedes creer que se me olvidó decirle que venía a Los Ángeles?— ella se echó a reír, tanto que casi se atraganta con el trago —Te lo juro, si no me llama, se me olvida que tengo novio…
—Estabas tan emocionado por ver a tu tío que el pobre Evan ni pinchó ni cortó— dijo entre risas, y yo puse los ojos en blanco —¡Madre mía! Eres un caso…
—No es culpa mía, Adrianne…
—Ya, ya, se te ve lo mucho que te importa.
—Tú sabes cómo es lo mío con él.
—Sí, sí… tampoco me quejo, que fui yo la que te dijo que lo convirtieras en tu follaamigo sin que él se entere, mientras tu tío está desaparecido en combate— soltó, y yo asentí —Pero pobrecito, él se piensa que lo vuestro es serio. A veces hasta me da penilla…
—Y a mí… te juro que me siento como un cabrón, pero es que no puedo hacer otra cosa. Tampoco quiero hacerle daño diciéndole que lo nuestro solo va de sexo, que si quiere bien y si no, puerta— le dije —Por eso mantengo la farsa, con suerte un día se cansa. Pero que sea cuando yo tenga claro que mi tío no se va a casar…
—Ya que lo dices, ¿le has preguntado si piensa casarse?
Asentí —Me ha dicho que no va a hacer nada que no le salga de dentro, ni aunque sea la tradición familiar. Que él no quiere casarse— sonreí.
—Ay, mani… Aun así no te relajes, que como lo diga en voz alta delante del resto, lo van a presionar y al final acabará claudicando por compromiso…
—Ya lo sé…— bufé —Maldita la hora en que esa vieja se quedó preñada…
—Uhm… mamona, si ves que no consigues nada, lo mejor será que le pongas punto final, ¿no?
—¿Y renunciar al buen polvo? Vamos, ni de coña— sentencié.
—Pero, Bill, no seas pringao, ¿qué harías tú si por la presión acaba pidiéndole matrimonio?
—Mandar a la bruja al otro barrio.
—Tío, estás fatal de la cabeza.
Me eché a reír —Pues mira, la verdad… haría lo que fuera para que a Tom ni se le cruce por la cabeza olvidarse de lo nuestro…
—¿Recordándole las noches de sexo salvaje?
—Quizá…— dije mordiéndome el labio inferior.
Mi mejor amiga se echó a reír —¡Ánimo, petarda! Voy a ir entrenando para cuando tenga que animarte con porras.
—¡Capulla! Mejor dime, ¿qué tal va la fiesta?
—De puta madre. Me he metido cinco de estos y ya voy volando…
—Uff, ojalá estuviera allí. Yo también quiero pillar una buena.
—Pues te jodes y te muerdes el dedo gordo del pie— se burló —¡Te lo estás perdiendo por largarte, traidor!
Me encogí de hombros haciendo un puchero —Al menos me lo pasaré bien a mi manera…
—¡Sexo con el limón!
Me reí —Aquí también hay pubs, ¿sabes? Me refería a salir por ahí, tomarme unas copas…
—¡Y luego, sexo con el limón!— repitió gritando.
—Vale, creo que deberías dejar de beber ya. Recuerda que no estoy allí para impedir que hagas alguna locura con un desconocido…
—¡Bah! Pillaré un taxi y pa’ casa…
—Eso si no amaneces en la cama de un imbécil.
—Ay, Bill… ¿qué sería de la gente sin sexo? ¡La vida sería aún más mierda de lo que ya es! Además, Andreas está enfadado porque se sintió humillado con lo que le soltaste— me dijo —Tengo que buscar la forma de divertirme, portarme mal, pasármelo bien…
—Que no, Adrianne. Vete a casa ya…
—¡Joder! En un rato me voy, cariño— responde con voz arrastrada —¡Que viene el chico de los cócteles! ¡Luego hablamos!
—¡No! ¡Adrianne!— la cabrona dejó el móvil en la tumbona y lo sé porque solo se ve el cielo oscuro. Suspiré. Ni siquiera colgó, así que lo hice yo —Quiero salir también…— murmuré —Pero, ¿a dónde? Si no conozco a nadie aquí…— dejo el móvil sobre mi pecho y resoplo mirando al cielo lleno de estrellas, algunas brillando más que otras —Estoy tan aburrido…
No tengo nada que hacer, y meterme en la piscina a estas horas no es buena idea. Entonces, Tom se me viene a la cabeza y sonrío. ¿Qué estará haciendo? Con esa pregunta rondando, me levanto y camino hacia la puerta trasera de la casa. Abro las cristaleras y entro, cerrándolas tras de mí. Saludo a las cocineras y me dirijo al salón, donde veo a mi madre hablando con alguien por videollamada. Seguro que es papá.
—Sí, sí… no estaré aquí mucho tiempo. Solo, al menos, un mes.
¡¿Cómo?! Es demasiado tiempo.
—Tengo pensado ver a mamá en cuánto llegue a Alemania. Es su cumple en dos meses, ¿te acuerdas?— sí, claramente está hablando con mi padre —El año pasado no pude ir, así que este año al menos quiero intentarlo… No, Támara y Nickole no creo que vayan. Ya sabes que son estilistas, vete tú a saber si tendrán algún curro importante en dos meses. Y Tom, bueno… quizás venga con nosotros, no lo sé…
Me acerco poco a poco a ella.
—Bueno, entonces te aviso para que nos esperes en casa de mamá— le dice —Sí, él está bien. Está en la piscina, hace nada lo vi hablando por teléfono… Seguro que con Evan… Sí, parece que Heidi le cae bien…
¿Puedo reírme ya?
—Van a salir de compras el finde, pasar tiempo juntos y a lo mejor se hacen buenos amigos…
Claro, eso no va a pasar jamás.
—Ella es encantadora. Ojalá Tom nos acompañe al cumple de mamá. Quizá Heidi se anima y viene también…
Ojalá que no.
—Así la conoces. Seguro que en dos meses ya estamos planeando una boda…
En tus sueños y en mis pesadillas, mamá. Tu hijo no va a dejar que eso ocurra, y tu hermano ni quiere casarse…
—De todas formas, te aviso… Vale, descansa, no te mates trabajando. Te llamo mañana. Te quiero… Adiós.
Aprovecho el momento en que aparta el móvil del oído para aclararme la garganta. Se sobresalta al verme y se lleva la mano al pecho, del susto.
—¡Dios mío, Bill! No me pegues esos sustos…
—¡Perdón!— susurro —¿Estabas hablando con papá?
—Sí. ¿Desde cuándo estás ahí?
—No mucho. Justo cuando ibas a colgar— mentí —¿Y mi tío?
—En su habitación con Heidi. Ella quería darse un baño— ¡bingo!
—¿Hace cuánto?
—Pues…— parece pensarlo —Menos de diez minutos.
Mierda. Ojalá siga en la ducha. —Bueno, me voy a mi cuarto. Yo también quiero darme un baño y tumbarme, ¡estoy reventado!— exclamo mientras me alejo.
—¡Descansa, cariño!
—¡Igualmente, mami!— subo las escaleras corriendo y, obviamente, no entro en mi habitación. Paso de largo. En la segunda planta también hay una sala, aunque esta es más bien una zona de videojuegos. La cruzo y me planto frente a la puerta que hay junto al sofá donde seguro Tom se sienta a jugar. Apoyo las manos sobre la madera y pego el oído a la puerta para escuchar.
—¿Por qué no quieres ducharte conmigo?— escucho la voz distorsionada de la bruja esa.
—Ya te lo he dicho, amor. Quiero leer un rato. Ve tú…
—¡Ugh! Vale. Pero si cambias de idea, te estaré esperando.
—Vale…— me quedo unos segundos más, concentrándome bien, hasta que oigo el clic de una puerta cerrándose. Sonrío. Me aparto de la puerta y alzo la mano en un puño para tocar. —Adelante…— escucho la voz de Tom. Me muerdo el labio inferior, giro el pomo despacio y empujo la puerta para entrar.
—Hola…— canturreo, cerrando la puerta tras de mí. Tom está sentado en la cama, recostado contra el cabecero, con las piernas estiradas. Tiene un libro en las manos al que ni siquiera presto atención. Entrelazo mis manos a la espalda mientras él alza la vista de las páginas para mirarme.
—Billie, ¿qué haces aquí?
—He venido a… molestarte un poco— respondo, fingiendo interés por la habitación. Pero en realidad, solo quiero besarlo antes de irme a dormir —¿Qué haces?
—Estoy leyendo…— responde con una media sonrisa, dejando el libro sobre la cama y poniéndose de pie —¿De verdad has venido a molestarme?
—Es que estoy tan aburrido…— digo, poniendo morritos. Él se acerca y yo doy un par de pasos hacia él —Necesito entretenerme con algo…
Tom sonríe con esa expresión suya tan jodidamente sexy. —Ah, ¿sí?
—Sí…
—Sabes que no deberíamos, ¿no? Heidi está en el baño y…
—Shhh…— le interrumpo, apoyando mi dedo índice sobre sus labios —No se va a enterar…— susurro de forma provocadora, deslizando una de mis manos hasta sus pantalones de pijama y acariciando su entrepierna por encima de la tela.
—Billie…
—Porfa…— suplico con un puchero irresistible —Tengo tantas ganas de ti ahora mismo…— escondo la cara en el hueco entre su cuello y su hombro, sin dejar de frotar su bulto con mi mano —Y sé que tú te mueres por metérmela…— susurro, dejando besitos en su piel hasta llegar a su oreja, donde le muerdo suavemente el lóbulo —Quiero, Tom… compláceme…— añado, pasando la punta de la lengua por el borde de su oreja.
Sonrío al notar cómo sus manos me agarran de la cintura. Bingo.
—Como hagas ruido, te meto un zapato en la boca— me suelta.
—Podrías meterme otra cosa también…
—Dios… qué sucio eres…— iba a contestarle, pero me besa de golpe, estampando sus labios contra los míos. Siento el roce de su barba en mi piel, me da cosquillitas y me encanta. No tiene mucha, pero tampoco es escasa como hace un par de años.
Desliza su lengua en mi boca y me empuja contra la pared, justo al lado de la puerta.
—¿Querías entretenerte?
Asiento rápidamente.
Deja un corto beso en mis labios. Toma el borde de mi sudadera y me la quita, acto seguido siento su lengua estimular mis pezones y muerdo mi labio inferior. Sus manos se meten dentro de mí short y boxers para apretar mis nalgas mientras deja mis pezones y baja, poniéndose de rodillas. Me baja el short junto a la ropa interior y sube una de mis piernas sobre sus hombros, se mete mi miembro a su boca y comienza a chupar lentamente.
Mierda.
Comienzo a jadear, cerrando mis ojos de vez en cuando, siseando, disfrutando de aquello. Sus manos no dejan de apretar mis nalgas, muerdo mi labio inferior con fuerza, que delicia, que encanto, que bueno es esto, joder.
—Ah… mnh…— suspiro, su lengua juega con la punta de mi miembro y me estremezco de placer —Nnh… Tom…— gimo bajito, casi en un susurro inaudible, más como un murmullo.
Se saca mi polla de su boca, está toda embarrada por mi saliva y sin decirme hace que me de la vuelta. Mi trasero queda a la altura de su cara y pongo mis manos en la pared cuando siento su lengua en mi culo. Oh Dios, esta es la mejor sensación del mundo. Literalmente. Su lengua lame de arriba abajo mi entrada, y yo aprieto mis labios cerrando mis ojos con fuerza, evito gemir, evito gritar, pero es que es casi imposible.
—Mmm… s-se siente bien…— jadeo, su lengua penetra mi agujero varias veces y vuelve a las lamidas —Ahh… no pares…
Arqueo mi espalda para frotarme más con su lengua como un maldito desesperado.
—Aah… sí… aah…— muerde mis nalgas, succiona la piel y vuelve a enterrar su rostro en mi culo. Que bueno, es tan bueno. —Mmh… m-más… por favor… Nnnh… Tommie… me muero…
Justo cuando digo eso se aparta, no quiere que me corra, quiere hacerme sufrir y odio eso.
Se levanta, hace que me de la vuelta de nuevo y me besa un par de veces, hago que se quite los pantalones y su miembro erecto y él mío chocan entre sí. Sonrío mientras me agacho y tomo su pene con una mano, lamo la punta antes de meterlo todo en mi boca. Tom agarra un puñado de mi cabello para guiar las embestidas que su pene le da a mi boca.
Comienzo a chupar, su polla entra y sale de mí boca, llegando a mi garganta. Ignoro las arcadas y sigo, su pene esta tan caliente y hinchado. Amo la sensación de tenerla dentro de mí boca, saborear su esencia. Ver como gracias a lo que hago jadea y se estremece. Me da una bofetada y sonrío como una zorra.
Acelera los movimientos apretando su agarre en mi cabello. Siento como llega tan profundo y como me lastima un poco pero no me importa, dos lágrimas se escurren por mis mejillas, trato de controlar las arcadas que tengo por la forma tan brutal en la que se entierra en mi boca. Me encanta, no importa si mañana no puedo hablar, ¡que lastime mis cuerdas vocales si se puede, joder!
—Humm…— gimoteo.
—Mmm… ah…— jadea él —Nnh… Billie, puff…
Suelta mi cabello y entonces, saco su miembro de mi boca para tomarlo con mis dos manos. Lo masturbo mientras succiono la punta como si fuese un helado de paleta con cobertura de chocolate. Dios sí. Paso mi lengua por todo su falo y al volver a la punta la froto contra mis labios, su miembro crece y se hincha cada vez más, me golpea la mejilla con su pene y yo sonrío gustoso. Mierda, que haga eso más veces.
Me toma del cuello para que me levante y me pone de espaldas a él. Toma su miembro y lo sitúa en mi entrada, muerdo mi labio inferior esperando con ansias hasta que la mete entera.
—¡Ohg!— exhalo cerrando mis ojos, aturdido pero encantado. Me encanta la agresividad, lo dominante que está siendo, joder —Ah… sí…
Me folla de forma desesperada, abro mi boca jadeando continuas veces y ladeo mi cabeza para verlo. Se acerca y me besa sin dejar de embestirme de esa forma tan profunda y acelerada. Mi cuerpo suda, mi cabello está hecho un nido de pájaros y estoy siendo follado de una forma, uff…
—Mm… no pares… Ahh… aah… justo ahí…
Mi cuerpo se agita de adelante hacia atrás, su mano toma mi miembro y comienza a masturbarme a la par de sus penetraciones dejándome descolocado. Atontado. Débil.
—Mmh… qué rico…— susurro con una sonrisa en mis labios —Ah… sí… así…— cierro mis ojos y siseo fascinado —Ugh… te siento tanto…
—¡Tom!— grita la bruja desde el baño, y yo frunzo el ceño. Por favor, que no lo arruine. Tom detiene sus movimientos y sale de mí rápidamente —¡Amor!
—¡¿Qué pasa?!— exclama él, jadeante.
—Mi vida, ¡ven! Vamos a ducharnos juntos, ya casi voy a salir…
Él bufa —¡Estoy leyendo!— le dice, me toma de la cintura y vuelve a entrar en mí de una estocada. Llenandome, carajo. Amo esto, ¿ya dije que amo el sexo con Tom? Es increíble, su polla es increíble, sus movimientos y la forma en que logra tocar mi próstata son increíbles.
—¡¿Es más importante una lectura que pasar tiempo con tu futura esposa?!
Me eché a reír jadeante, lo siento, pero es que no pude evitar burlarme. ¿Futura esposa? Que siga soñando.
—¡Heidi, estoy muy entretenido ahora!— le dice —¡El libro está muy… muy interesante!
—Nnh… no te detengas…— le pido.
—¡¿Es enserio, Tom?!
—¡Lo siento, cielo! ¡Quizás mañana lo hacemos juntos!
—¡Eres un caso, Tom Kaulitz!
—Mmhh… joder… me vuelves loco…— gimo bajito, apegando mi mejilla a la pared —Ah… ah… no aguanto… Nnngh… sí… sigue…
—Voy a correrme, precioso…
—Mmm… t-tanto placer… mierda, sí…
Sentía cada movimiento como una corriente eléctrica que me recorría el cuerpo. El calor, la tensión, el roce… todo se acumulaba en mi interior, llevándome al borde con cada segundo.
—Ah… mmh… T-Tom…— jadeo, cerrando los ojos mientras mi espalda se arqueaba ligeramente.
Mis dedos se aferraran a la pared, buscando algo a lo que anclarme mientras mis respiración se volvía más entrecortada.
—Nnh… sí… así… no pares…
Una oleada de placer me sacudió de golpe. Mi cuerpo tembló y un gemido profundo, tembloroso y ahogado escapó de mi garganta.
—¡Aaah…! T-Tom… ¡me vengo…!— acabo corriéndome en su mano que en ningún momento dejó de masturbarme y segundos después él se corre dentro de mi sacando su miembro para terminar de expulsar todo en mis nalgas.
Me derrumbo entre jadeos, con el pecho subiendo y bajando con rapidez, los labios entreabiertos y una expresión de puro abandono. De pura satisfacción.
Y yo que solo venia por un beso…
Bueno, ¿quién va a creerme eso?
Continúa…
Gracias por la visita, no te vayas sin comentar 😉
Sabroso 🤤